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Muchas cosas buenas tuvo la manifestación del pasado día 1 de Marzo en Cádiz para protestar contra el cierre de Delphi que podría dejar en la calle a un total de 1.600 personas fijas de plantilla más 2.500 de la industria auxiliar . Demasiado para una de las zonas donde los índices de desempleo son de los más altos de Europa.
Más de 50.000 personas dice la prensa fueron los asistentes. Algo muy positivo : todos los partidos políticos y sindicatos, alcaldes de todos los colores ,autoridades e instituciones estuvieron presentes. No suele ser esto nada habitual.
La marca registrada de la Iglesia de la liberación, y de su correspondiente reflexión, consiste en la opción preferencial por los pobres, contra la pobreza y en favor de la vida. En los últimos años empezó a percibirse que la misma lógica que explota a las personas, a otros países y a la naturaleza, explota también a la Tierra como un todo, a causa del consumo y de la acumulación a nivel planetario. De ahí la urgencia de incluir en la opción por los pobres al gran pobre que es la Tierra. Hoy lo más importante no es la opción por el desarrollo –ni aunque fuera sostenible-, ni por los ecosistemas en sí, sino por la Tierra. Ella es la condición previa para cualquier otra realidad. Hay que salvar la Tierra.
A propósito de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre las condiciones morales de vida que pueden ser exigidas a los profesores de religión católica por parte de la autoridad competente, los Srs. Obispos, sólo puedo decir que es la consecuencia lógica de una regulación del “asunto” que puede calificarse, a todas luces, de “anacronismo jurídico”.
Mucha ha sido la polémica que se ha levantado con la decisión del Tribunal Constitucional sobre una cuestión de inconstitucionalidad presentada por el TSJ de Canarias sobre varios aspectos de la legislación vigente que regula, en parte, la contratación de “profesores de religión” en los centros públicos.
Rezaba la pancarta de un manifestante por una vivienda digna que Jesús nació en una casa “okupa”. Sin pretender frivolizar, lo cierto es que el derecho a una vivienda digna es uno de los más elementales que asisten al ser humano. Y pocas dudas puede albergar un cristiano de que tan importante es dar techo al que no lo tiene como pan al hambriento.