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El Papa anunciará «en los próximos días», según confirmó ayer el Vaticano, su autorización a que regrese la vieja misa en latín y con el cura de espaldas para los grupos de fieles que lo deseen, que en la actualidad son comunidades marginales de tradicionalistas, nostálgicos y, sobre todo, los seguidores de Lefebvre, el arzobispo francés que en 1988 rompió con el Vaticano por este motivo.
“Aquél fue un día decisivo en mi vida, porque comprendí que era capaz de vencer las circunstancias, por difíciles y adversas que fueran” (Devika, 22 años, mujer dalit o intocable de la India). Sirvan estas primeras palabras de Devika para comenzar este artículo sobre la situación de las mujeres dalias -o de castas intocables- de la India, sobre la discriminación que sufren por ser dalits y por ser mujeres, sobre las alternativas que imaginan y sobre las resistencias que plantean.
Comunión es recibir la misma Palabra de Dios de pie, compartirla sentados en la mesa y rezarla de rodillas. Comunión en la fe. Comunión es mirar a lo fundamental y poder abrirse ante lo diverso, encajando la riqueza de la variedad. Comunión en el amor.
El cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, ha cursado instrucciones para que Cáritas diocesana deje de colaborar directamente con la parroquia de San Carlos Borromeo, en el barrio de Entrevías de Madrid, y deje de facilitar ayuda para fines sociales como se venía haciendo hasta la fecha.
La decisión del arzobispado, que en un principio decretó que la parroquia se reconvirtiera en un local de Cáritas, gestionado por ésta aunque con la colaboración de los tres sacerdotes de la denominada ‘parroquia roja’, coincide con la prohibición de que la parroquia de Santa María de la Antigua, en el distrito de Vicálvaro, celebre una oración comunitaria “por la diversidad en la Iglesia”, en apoyo del templo de San Carlos Borromeo.
Soy autor de un libro dedicado a los profesores de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Lo he hecho pensando que ejercía el noble arte de la ética política, así que debería asombrarme del comunicado de los obispos que descalifica esa incursión como atentado a derechos de los padres. Pero no me asombro porque fue lo mismo que dijeron sobre el divorcio y la LODE, aunque los protagonistas fueran el hábil Tarancón, el bueno de Díaz Merchán y, ahora, el duro de Rouco.
Pensamos que la asignatura Educación para la Ciudadanía es necesaria.
En la sociedad en la que hoy vivimos existe un mayor reconocimiento de derechos para las personas que piensan diferente, existen y existirán cada vez más, realidades culturales que hasta hace bien poco nos resultaban prácticamente desconocidas y las relaciones familiares de hoy son distintas, determinadas en gran medida, y entre otros aspectos, por la creciente incorporación de la mujer al ámbito laboral. Por todo ello pensamos que es necesaria esta formación y además, que se lleve a cabo en el ámbito de los centros educativos.
Eran las cuatro de la tarde de ayer, cuando cerca de un centenar de «okupas», de entre 20 y 40 años, del colectivo social «Rompamos el Silencio», entraron en el antiguo colegio religioso de la calle Acuerdo, número 8, del barrio de Malasaña, que pertenece a COPAE, S.L. Este edificio, abandonado desde hace siete años, cuenta con 1.778 metros cuadrados distribuídos en seis plantas, además de un terreno de 325 que, de continuar la «okupación», se convertirá en el centro de reunión de este movimiento, que aglutina de manera puntual a más de 50 organizaciones civiles de izquierdas, durante la celebración de su VI Semana de Lucha Social.
Me invitaron a Saint-Michel-de-Chabrillanoux, municipio perdido en las montañas, de la FSU (Fédération syndicale unitaire de l’Ardèche).
Un sindicato que no tiene nada que ver con la Iglesia, pero que se arriesgó a invitarme. Hubo dos debates y dos conciertos. ¡Afortunadamente a mí me han programado para los debates!
Más lejos, más desprotegidos, más impunidad, más impotencia.
Fronteras externas: vulneración de los derechos humanos.
Desde hace más de veinte años, el objetivo principal de las políticas migratorias tanto en la Unión Europea como del Estado Español, fue el de detener los flujos migratorios procedentes de los países que no pertenecen a la Unión, al precio que fuera necesario pagar. El objetivo no ha cambiado, sí han cambiado las estrategias.