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En esta ocasión me he propuesto acabar el año en positivo, aprovechando este espacio privilegiado para destacar alguna buena noticia que, probablemente, no ocupe grandes espacios en los titulares de los periódicos. Y debo decir que, por una vez, no me ha costado encontrarla. Me refiero a la inminente aprobación en el parlamento de la esperada Ley para mejorar la transparencia y el control en el comercio de armas. En el momento de escribir estas líneas el texto ha sido ya aprobado en la Comisión de Defensa del Congreso, y aunque aún tiene que pasar por el pleno de las dos cámaras (crucemos los dedos) todo hace esperar que finalmente podremos conocer con un poco más de certeza en qué manos acaban las armas que se fabrican en nuestro país.
Hoy el tema de Dios está en alza. Algunos, en nombre de la ciencia pretenden negar su existencia como el biólogo Richard Dawkins con su libro El espejismo de Dios (Espasa Calpe, Madrid, 2007; en portugués: Dios, un delirio, São Paulo 2007). Otros, como el Director del Proyecto Genoma, Francis Collins, con el sugestivo título El lenguaje de Dios (São Paulo 2007) presentan las buenas razones de la fe en su existencia. Y hay otros en el mercado, como los de C. Hitchens y S. Harris.
A mi modo de ver, todos estos cuestionamientos trabajan con un equívoco epistemológico de base, que es el de querer plantar a Dios y a la religión en el ámbito de la razón.
El lugar natural de la religión no está en la razón, sino en la emoción profunda, en el sentimiento oceánico, en esa esfera donde emergen los valores y las utopías. Bien decía Blas Pascal al comienzo de la modernidad: «es el corazón el que siente a Dios, no la razón» (Pensées, frag. 277). Creer en Dios no es pensar a Dios sino sentir a Dios a partir de la totalidad del ser.
Por Cuicuizcatl (golondrina viajera)*
“Misericordia, Señor, que desfallezco. Sáname tú, porque el temor ha carcomido mis huesos” (Biblia Latinoamericana. Del salmo 6). stuve casi cuatro años con las religiosas cursando la formación básica en una congregación en México. Salí tres meses antes de hacer mis primeros votos de castidad, pobreza y obediencia. Ya estaba mi nombre en las invitaciones para la ceremonia que se llevaría a cabo el 5 de agosto de 1992. Yo salí en abril, antes de consagrarme a Dios formalmente. ¿Por qué? Me enfermé de los nervios..
Donostia. José María Setién (Hernani, 1928) es un hombre de matices. Huye de planteamientos simplistas y de opiniones insustanciales. Sólo responde después de destripar cada pregunta y de tener en cuenta todos los puntos de vista. Quizá por ello se ha dicho muchas veces de él que es un obispo ambiguo, especialmente a la hora de abordar el conflicto vasco, que él mismo matiza “no es el conflicto de ETA”. En su último libro, se enfrenta a esa ‘ambigüedad’ y destapa la ‘verdad’ de Setién acerca de ETA y su relación con el nacionalismo. No es ni un obispo ‘nacionalista’ ni un ‘nacionalista’ obispo.
El papel de la mujer en la construcción de paz, el mundo en los ojos de una niña, cuentos de grandes escritores como García Márquez, viajes solidarios, la lucha por los derechos humanos en Latinoamérica, etc. Estas son algunas propuestas para pasar un buen rato escuchando música o leyendo un libro en Navidad, pero con mensajes solidarios. El papel de la mujer en la construcción de paz, el mundo en los ojos de una niña, cuentos de grandes escritores como García Márquez, viajes solidarios, la lucha por los derechos humanos en Latinoamérica, etc. Estas son algunas propuestas para pasar un buen rato escuchando música o leyendo un libro en Navidad, pero con mensajes solidarios.
Salve, mujer y madre.
Salve, seno de misericordia,
vida, ternura y esperanza nuestra.
De tu mano clamamos, gimiendo y llorando
con todos los desterrados de la tierra,
con todas las aplastadas por la fuerza.
Tu canto de liberación cantamos:
Liberación, sin violencia, de todo poder armado.
Por tus labios de Magníficat denunciamos injusticias
los hijos e hijas de Eva,
al grito de Ave, tocamos a rebato, porque urge la tarea
de desclavar de sus cruces a pueblos injusticiados.
El papa Benedicto XVI acaba de publicar una encíclica sobre la esperanza cristiana. Es un tema excelente. Porque andamos necesitados de esperanza, sobre todo en estos tiempos en que, por tantos motivos, nos sentimos amenazados y abocados a la desesperanza y, en algunos casos, a la desesperación. Modificar este artículo
El papa hace bien al ponderar todo lo positivo que ofrece al mundo la esperanza propia de los cristianos. Sin embargo, con todo respeto, me atrevo a decir que una esperanza mal orientada puede ser un peligro.
Digo esto porque, por ejemplo, los terroristas suicidas, que se quitan la vida matando a los que ellos consideran como enemigos de sus creencias, hacen eso porque alguien les ha metido en la cabeza que la muerte es cosa de un instante, mientras que los gozos del paraíso eterno no tienen fin.
El siguiente poema retrata la sensibilidad del poeta argentino Juan Gelman que recibe el llamado Nobel de las letras Hispánicas.
Oración de un desocupado
Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber llegado a Roma con un bordón agreste;
de sorprender el Viento entre las columnatas
y de ensayar la quena a las barbas del órgano;
de haber llegado a Asís, cercado de amapolas.
Yo, pecador y obispo, me confieso de soñar con la Iglesia
vestida solamente de Evangelio y sandalias,
de creer en la Iglesia, a pesar de la Iglesia, algunas veces;
de creer en el Reino, en todo caso
-caminando en Iglesia-.
En el sur de Chad, el petróleo ha empezado a fluir debajo de una tierra agrícola y pobre. Esta riqueza, sin embargo, en vez de servir para el desarrollo y la lucha contra la pobreza, se ha convertido en una maldición: algo que el “modelo chadiano” de explotación, icono del Banco Mundial, quería evitar.