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La moda es así, caprichosa y frívola. De hecho, cada seis meses hay que cambiarla, como decía Oscar Wilde. Y efectivamente, los escaparates que desde agosto se han llenado con ‘lo último de lo último’, con lo que más ‘se lleva’, nos devuelven una imagen de frivolidad y falta de principios que nos hace preguntarnos ¿hasta dónde? o ¿hasta cuándo? Hace unos meses, una de las marcas de ropa española más internacional, perteneciente a un “holding” que más bien deja atrás ese anglicismo para entrar de lleno en el concepto romano de “imperio”, retiraba de sus comercios un bolso por las quejas emitidas por la comunidad israelí.
La comunidad gitana es la sociedad minoritaria en nuestro Estado con mayor presencia en el tiempo. Tras 500 años, todavía se siente en “ligera desventaja”. El Periódico Diagonal ha entrevistado sobre este tema a Mónica Chamorro, representante del Secretariado General Gitano.
Sr. director: Ya que tanto censuramos a nuestros obispos -y a veces con mucha razón-, es de justicia apoyarles cuando se produce una excepción luminosa y estimulante, como es el caso de la reciente homilía de adviento de monseñor Uriarte, obispo de San Sebastián, al hacer una denuncia pública del terrorismo y los factores que en él confluyen, pero también de las graves deficiencias de los medios de comunicación de la Iglesia. En ese contexto, formula una crítica impecable de la COPE, sin nombrarla, pero con toda claridad y delicadeza, y que todo el mundo entiende. Ya era hora, y como se ve, la cosa no es tan difícil, si hay verdadera voluntad y un poco de coraje evangélico para hacerlo. Lo increible es que sea la única voz, a la que deberían seguir otras muchas. Pero mejor es algo que nada. Ojalá sigamos por ese camino.
Sí, una mirada nueva.
Unos ojos nuevos que nos hagan ver de forma diferente.
No es una nueva mirada.
No.
No es volver a ver, a mirar, pero con los mismos ojos.
Se trata de un corazón nuevo, una piel nueva, unos ojos nuevos, una mirada diferente que nos cambie la vida.
El proceso, el juicio y la condena del arzobispo de Granada, Javier Martínez, ha producido lógicamente reacciones muy distintas y, en no pocos casos, enfrentadas. Es seguramente la primera vez que, en mucho tiempo (no sé si siglos), nos vemos ante un hecho así. Y al ser el reo y el condenado quien es, hay desde quienes se sienten abatidos y escandalizados hasta los que se frotan las manos diciendo que ya era hora de poner las cosas en su sitio, sin que seguramente falten los que dicen que el juez se ha quedado corto en su sentencia y ha usado con el arzobispo una benignidad que probablemente no tiene con otros. ¿Qué pensar de todo esto?
Enfrentándose a la violencia y la muerte, las iglesias de Filipinas contribuyen a la construcción de la paz en su nación del Sudeste Asiático, en la que continúa el fragor del conflicto armado, especialmente en el campo. Fomentada por la intensa militarización, la lucha hace pagar frecuentemente un pesado tributo a personas civiles inocentes, especialmente mujeres y niños.
Ganó el NO. ¿Ganó la democracia? ¿Ganó el pueblo venezolano en su conjunto?
Esto último suele decirse en toda contienda electoral, pero sin dudas, más allá de la declaración políticamente correcta esperable en estas lides, tras los comicios siempre hay ganadores y perdedores.
El Militante Venezuela/CMR
El nuevo Papa inicialmente fue subestimado como un “papa transicional”, pero cada vez está más claro que es mucho más que una persona de poco peso. El objetivo de Joseph Alois Ratzinger, el Papa Benedicto XVI, está dado una redirección conservadora a la política de la Iglesia Católica.
Las ideas de Ratzinger manifiestan una versión católica del fundamentalismo, una tendencia presente en todas las religiones importantes hoy. Después del ascenso del seguidor de la línea dura baptista, George W. Bush, con el resurgimiento del fundamentalismo islámico y judío, ahora el mundo católico tiene su fundamentalista: el bulldog Ratzinger, un nombre que le dieron los medios de comunicación antes de convertirse en papa.
Raúl Vera López, obispo de la Diócesis de Saltillo, Coahuila, quien se autodefine como evangelizado por los pobres y no evangelizador de los pobres, afirma que los derechos humanos en México están en “un estado deprimente, en una situación delicada”, debido al abandono de la búsqueda del Estado de Derecho por parte de los responsables de este país, quienes de manera vergonzosa protegen al crimen.
Muchos cristianos, como náufragos sedientos y exhaustos, nos sentimos varados en las playas de nuestra civilización. Antes, en los años ochenta, después del Vaticano II, nos creímos renovados y alegres.
La Iglesia se iba poniendo al día, se acercaba al mundo, no para fustigarlo y condenarlo sino para, aceptando los valores de la modernidad, compartiéndolos, sumarse a la lucha “POR UN MUNDO MEJOR”, tras la debacle de la cruel guerra mundial.