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Iniciamos con este artículo de Richard K. Moore una sección llamada ‘imperio’, en la que intentaremos conocer algunas realidades que está viviendo nuestro mundo actual. Comenzamos con un artículo de la revista Global Research, bastante polémico en sus contenidos pero terriblemente lúcido.
Para entender en algo los asuntos políticos estadounidenses, hay que comprender un poco quienes son los que toman realmente las decisiones entre bastidores, y cuáles son sus intereses. Así podremos albergar una cierta esperanza de identificar las agendas ocultas servidas por acciones y programas del gobierno, y una cierta esperanza de identificar las estrategias a largo plazo que están en juego.
La Compañía de Jesús se reúne a estas horas en Roma para elegir a su nuevo Superior General, conocido como el ‘Papa Negro’, es decir, al sucesor de Peter-Hans Kolvenbach, quien tenía previsto presentar su renuncia al comienzo de la Congregación General 35, a la que asistirán 225 jesuitas.
Ricardo Blázquez
Presidente de la Conferencia Episcopal
El también obispo de Bilbao despertó mucha expectación cuando, con sólo tres votos de ventaja sobre Cañizares, se hizo con la presidencia de la Conferencia Episcopal Española. Con fama de conciliador, los sectores más moderados de la Iglesia española deseaban que durante su etapa al frente de la Conferencia Episcopal diera un golpe sobre la mesa para acallar a los sectores más radicales. A punto de concluir su mandato es hora de hacer balance.
Reacio a los flashes, en sus escasas comparecencias públicas, Blázquez ha medido perfectamente sus palabras sin competir porque su voz sobresaliera por encima de la del resto de obispos. Una corrección política que ha escocido a sus compañeros.
Carlos Amigo
Arzobispo de Sevilla
En plena polémica por el debate sobre la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, Carlos Amigo tuvo el valor de alzar la voz y decir que no iba a acudir a la manifestación que en Madrid se celebró en mayo de 2005 bajo el lema de “La familia sí importa”. Tampoco animó a sus fieles a sumarse a una marcha que se convirtió en un acto contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Amigo no mostró reparos a la hora de no condenar la ley de identidad para los transexuales.
Hace unos meses sorprendió cuando aseguró que el discurso de Blázquez no representa a la Iglesia. Un día antes, el presidente de los obispos pidió perdón para la Iglesia por la Guerra Civil.
Lluís Martínez Sistach
Arzobispo de Barcelona
El Cardenal Arzobispo de Barcelona se duele cuando oye eso de que la Cope es la emisora de los obispos. “No ayuda a nuestro ministerio, no ayuda al papel de los cristianos en la sociedad”, declaraba en febrero de 2006 en una entrevista concedida a TV3. En esa misma cita habló de la dificultad que conllevaba intentar que la citada cadena radiofónica se decantase por el respeto a las personas, a las instituciones y a las autonomías.
En sus últimas críticas, del pasado diciembre, culpó a la Cope de que los españoles no marcaran la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. “Del dinero que recibe la Iglesia no va nada a la Cope”, aclaró. No obstante comprendió la actitud de los contribuyentes.
Antonio María Rouco Varela
Arzobispo de Madrid
Rouco Varela lidera el sector más retrógrado del episcopado español. Tras afirmar, hace dos años, que en Madrid “se peca masivamente” llevó a la capital el acto “por la familia cristiana” con el que los obispos cerraron cuatro años de enfrentamiento con el Gobierno. Rouco presidió la Conferencia Episcopal y perdió su mando por un sólo voto, que inclinó el resultado en favor de la opción, más templada, de Ricardo Blázquez. El arzobispo de Madrid es uno de los principales valedores de la actual deriva radical de la cadena cope y de la estrategia de aproximación al PP que ha sacado al clero de manifestación a la calle. Un matrimonio de dos palabras “laicismo radical”, aparece siempre en su discurso como el auténtico anatema.
Antonio Cañizares
Arzobispo de Toledo
Derrotado Rouco Varela al frente del gobierno de los obispos, Antonio Cañizares permanece como la reserva del inmovilismo desde su cargo de vicepresidente. El número dos de Ricardo Blázquez es también su contrapunto ultra conservador. Sus expresiones definen su carácter. Asegura que hay un proyecto “para erradicar a Dios”, que impartir Educación para la Ciudadanía es colaborar “con el mal” o que el divorcio es “una plaga terrible”. Su verbo no se ciñe sólo a lo espiritual. Cañizares denunciaba hace unos meses que los atentados del 11-M “aún no han sido esclarecidos en su verdad más real y honda”. La esencia de su discurso cabe en sólo una frase: “España será cristiana o no será”.
Agustín García Gasco
Arzobispo de Valencia
“Nos dirigimos a la disolución de la democracia” proclamó García Gasco el pasado domingo. La defiende el responsable de la, ésta sí disuelta, inquisición, la actual Comisión para la Doctrina de la Fe. Ayer dictó su último auto de censura contra un libro de teología “dañino para la fe de los sencillos”. Superada con creces la edad de jubilación, el Papa lo nombró cardenal en octubre. García Gasco ha hecho suya una frase evangélica -”por sus obras los conoceréis”-, al erigir en Valencia un santuario en honor de los llamados “mártires del 36″. El templo recordará a 233 valencianos canonizados en 2001. 26.300 víctimas del franquismo han aparecido en fosas comunes en Valencia.
Mientras, Martínez Camino alerta de que “el matrimonio ya no existe legalmente”
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero ha recordado a la Iglesia que “nadie puede imponer ni fe, ni moral, ni costumbres, sólo respeto a las leyes”, que es el “ADN de la democracia”. Los obispos mientras tanto, siguen con su particular precampaña. Mientras que ayer el presidente de la Confederación Episcopal, Ricardo Blázquez, intentaba limar las asperezas pidiendo a los obispos que no miraran a derecha e izquierda para resolver los problemas, su compañero y secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, alerta hoy en las páginas de El Mundo de que el matrimonio ya no existe legalmente.
La familia se ha convertido en elemento de confrontación política, de trinchera ideológica y de deslegitimación del Gobierno
Los obispos no defienden la familia del Evangelio, sino la que legitima el funcionamiento de la Iglesia católica
La doctrina sobre la familia que defienden los obispos españoles no es la descripción de la realidad familiar como hoy funciona, y menos aún la idea que de ella se expresa en el Evangelio, sino la construcción ideológica que viene a reforzar el patriarcado en la sociedad y a legitimar la organización jerárquico-patriarcal de la Iglesia católica. Lo reconocía Benedicto XVI: “Solo la fe en Cristo, solo la participación en la fe de la Iglesia salva a la familia” y “la Iglesia solo puede vivir si se salva la familia” (2 de marzo de 2006).
El intento de la jerarquía católica de politizar las relaciones de su Iglesia con el Estado choca con la Constitución
La trinidad sociopolítica del franquismo se componía de la familia, el municipio y el sindicato. En la práctica, el cura, el alcalde y el cacique. Con los alcaldes sometidos a elección -y revocación- popular y los caciques devenidos -salvo reminiscencias pintorescas- en un mal recuerdo del pasado, pervive el rumor extemporáneo de las sotanas.
Javier Pérez Royo aclara que los Acuerdos que regulan las relaciones con el Estado son “muy deficitarios” desde una perspectiva democrática
El catedrático de Derecho Constitucional por la Universidad de Sevilla Javier Pérez Royo considera que la posición de la Iglesia católica en la democracia española “no puede estar regulada por unos Acuerdos en los que es tan intensa la huella del régimen del General Franco”. Pérez Royo asegura que los Acuerdos que regulan las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado español son “muy deficitarios desde una perspectiva democrática” y advierte de que aunque, “formalmente son postconstitucionales”, materialmente no lo son.
Desde que en el mundo hay política y religión, la relación entre ambas ha existido siempre. Y ha sido más profunda de lo que imaginamos. De tal manera que la neutralidad política, que algunos propugnan como ideal, es imposible.
El que dice que no se mete en política, por eso mismo ya se ha metido. Porque, con su pasividad y su silencio, lo que en realidad hace es apoyar a quien tiene el poder.
En el caso concreto del cristianismo, sabemos que Jesús no denunció nunca los abusos que los romanos cometían en Palestina. Y es que, en política, uno se puede meter por acuerdo o por desacuerdo. En el primer caso (por acuerdo), se hace política apoyando al que manda o guardando silencio ante sus abusos.
Ha llegado la hora de impulsar una sociedad donde la separación de poderes entre Iglesia y Estado sea una realidad
Con saludable ironía agradece Antonio San José a los obispos que le hayan abierto los ojos y alejado de la ignorancia por donde transitaba. La abundancia de infantes que retozan en los parques, las listas de espera en parroquias y santuarios para formalizar los esponsales por el rito católico o los mesoneros que harán el agosto despachando convites de comunión son espejismos, señuelos con que los taimados socialistas han balizado España para enmascarar la terrible y doliente realidad de una Iglesia perseguida y una familia acosada por las feroces arremetidas del laicismo.
Las CCP de Andalucía manifestamos nuestro malestar por esa identificación de la familia con la forma “tradicional” que ha tenido hasta ahora. También rechazamos de plano la afirmación de que el llamado modelo católico de familia está inserto en la misma naturaleza humana.
Los miembros de CCPA nos sentimos cómodos en esta sociedad española que respeta distintos modelos de familia, sin imponer una fórmula determinada y única. En cambio, nos sentimos profundamente incómodos con ese intento larvado, pero repetido una y otra vez, de imponer un modelo de familia que los dirigentes eclesiásticos llaman “cristiana”.
Por supuesto que defiendo el derecho de los obispos españoles a manifestarse por lo que crean oportuno y a movilizar a tantas personas como quieran. Están en su derecho.
Pero también somos muchos los que nos sentimos en el derecho a afirmar que el acto del pasado domingo en Madrid nos dolió como cristianos y que creemos que ha causado un enorme perjuicio a la imagen de la Iglesia católica.
Zapatero vuelve a advertir a la Iglesia que nadie puede imponer “ni la fe, ni las ideas”
El presidente del Gobierno ha criticado las palabras de los arzobispos Rouco Varela y García-Gasco en la manifestación de Madrid.
José Luis Rodríguez Zapatero, ha hecho hoy referencia a la concentración del pasado 30 de diciembre a favor de la familia cristiana y ha advertido de que “nadie puede imponer ni fe, ni moral, ni costumbres, sólo respeto a las leyes”, que es el “ADN de la democracia”.
Unos 150 sacerdotes han sido acusados en Irlanda de abusar de menores en los últimos 70 años, y más de 15.000 víctimas han recibido compensación económica, tras una exhaustiva investigación apoyada por los obispos irlandeses. En EEUU, el abuso infantil dentro de la Iglesia católica ha recibido aún más atención mediática, y la Iglesia de Inglaterra y Gales ha establecido un comité independiente para asesorar en materia de abuso sexual, después de que varios curas pederastas fueran condenados. El arzobispo de Gales se vio obligado a abandonar su cargo tras haber protegido a algunos pederastas.
La institución católica se está equivocando. Sus intereses son más políticos que espirituales. Lo lógico, como en Francia, sería aceptar la existencia de ese mundo plural y la diversidad de universos simbólicos.
La Iglesia se mueve, como el Espíritu, en direcciones muy diversas y siempre sorprendentes. La comunidad de comunidades, que para muchos lleva años susurrando en pequeños ámbitos, sometida a una afonía impuesta (o justificada por un malentendido criterio de obediencia) ha optado por ‘enredarse’ y aunar voces para que se oigan mensajes distintos al del dinero, del poder y de la desconexión con un mundo que exige nuevos retos.