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Hoy, día 24 de marzo, en el año 1980, en el Hospital de la Divina Providencia de la ciudad de San Salvador, fue asesinado el Obispo Romero, uno de los mayores de la fe cristiana y de la esperanza humana del siglo XX. Fui a verle el año pasado en su tumba, en la cripta de la catedral. Allí está tumbado, como en los sepulcros medievales. Una mujer de pueblo, trabajadora muy pobre, me dijo: No, eso no es Monseñor Romero. Le han hecho muy mal. Él no está muerto ahí, sino que está vivo, de pie, nos está recibiendo ¿No le ve Usted? Hoy, lunes de resurrección, quiero recordarle con Cristo resucitado. Creo que no volveré a su tumba. Él está vivo en el pueblo de El Salvador, él está vivo en todos los que, de un modo o de otro, seamos cristianos o no, recordamos su memoria.
“Las llagas de la Humanidad están en todos los rincones del mundo”
Bajo una lluvia intensa, decenas de miles de personas se han congregado en una plaza de San Pedro repleta de flores para escuchar el mensaje pascual del papa Benedicto XVI, que ha pedido “salvaguardar el bien y la paz” en lugares como el Tíbet o Irak.
Benedicto XVI ha celebrado la misa del Domingo de Resurrección y ha alentado a que se busquen soluciones en el “martirizado Oriente Próximo, especialmente en Tierra Santa” y en algunas zonas africanas como la región sudanesa de Darfur y Somalia.
Mañana se cumplen 28 años del asesinato de Monseñor Romero, el pretexto perfecto para sentarse a platicar con Gregorio Rosa Chávez —obispo auxiliar de San Salvador desde hace casi 26— sobre el eterno proceso de canonización y sobre el papel de la Iglesia católica dentro de la sociedad actual.Lo entrevista Roberto Valencia en La Prensa. Le gusta platicar en la oficina de Moisés. Gregorio Rosa Chávez ha bautizado con ese nombre el patio interior de su casa, situada junto al cruce de las avenidas Monseñor Romero y Juan Pablo II. Reveladora casualidad. Ahí recibe a las visitas.
En el Abc del 25 de febrero de 2008, Antonio Astorga recoge la opinión del cardenal-arzobispo de Toledo, monseñor don Antonio Cañizares, que remite el origen y la “identidad”, congénitamente cristiana, de España al “esplendor visigótico”, fundado y marcado en el III Concilio de Toledo, en el año 589. Resulta chocante que monseñor Cañizares, en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia -de donde son esas palabras-, hable de “esplendor visigótico”, refiriéndose al III Concilio de Toledo, cuando eran los obispos Romanos, representantes de la mayoría hispanorromana, los que formaban los Concilios.
Teólogos y médicos critican la posición del arzobispo emérito de Pamplona. El Viernes Santo negó en Valladolid la necesidad de aplicar cuidados paliativos
El arzobispo emérito de Pamplona pronunciando el Sermón de las Siete Palabras el viernes en la Plaza Mayor de Valladolid.
Recuerda a los fieles que el hijo de Dios “no tuvo cuidados paliativos”
Nadie esperaba que la Iglesia apoyase la despenalización de la eutanasia pero quizás, tampoco se esperase que recurriese a la muerte de Jesucristo para arremeter contra esta práctica, e incluso contra los cuidados paliativos para los enfermos terminales. El arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián Aguilar, ha proclamado la oposición de la Iglesia Católica a la eutanasia al defender que la muerte de Jesucristo en la cruz fue “absolutamente digna” a pesar de que “no tuvo cuidados paliativos”.”¿Alguien puede decir que la de Jesús no fue una muerte digna?”, ha interpelado el arzobispo emérito, quien ha animado a los hombres a acercarse a Dios para “encontrar dignidad” con que afrontar la muerte.
El sermón que pronunció el pasado Viernes Santo el obispo emérito de Pamplona Fernando Sebastián Aguilar, en el que arremetió contra la eutanasia, los cuidados paliativos y la laicidad, apelando a la “digna” muerte de Jesucristo, ha provocado la indignación de teólogos y médicos que no comparten la postura de uno de los representantes del brazo más conservador de la Iglesia Católica en España.
“Cristo no se nubla por comulgar con maíz”, dice una religiosa que sufre la dolencia. Para ser monja y celiaca, María José Cánovas lleva su difícil doble condición sin dramas. Cánovas, de 42 años, monja desde los 29 y celiaca desde que nació, comulga solo con vino, pues las obleas fabricadas con trigo, las únicas que según la Conferencia Episcopal Española (CEE) son susceptibles de convertirse en el cuerpo de Cristo, cuentan con gluten, hacen que se inflame su intestino delgado y le causan diarrea y fatiga. Pero eso es ahora que vive en Soria, porque cuando estaba en Madrid, esta monja murciana, como muchos otros que padecen su misma enfermedad -unos 45.000 diagnosticados en España-, celebraba una eucaristía ‘fuera de la ley’.
María Magdalena juega un papel muy importante en el desarrollo de la fe de la primitiva Comunidad. Debió de ser la primera en tener la experiencia de Jesús Resucitado. Ella dio ante los discípulos el testimonio de su fe en el Resucitado.
Gracias al testimonio de ella y de los demás discípulos, la Comunidad de los primeros cristianos pudo salir a flote de aquellos momentos difíciles de dudas y de desconcierto.
Antes de acabar la entrevista, dos preguntas: sobre acoso sexual por parte de curas y sobre la ruptura de la promesa de celibato.
“¿Qué piensa de los acosos sexuales por parte de personas con votos religiosos?”