La crisis haitiana es tan extrema que ha forzado a la gente a comer (no alimentos) galletas de barro (llamadas “pica”) para aliviar el hambre. Es un desesperado remedio haitiano hecho de barro seco amarillo que proviene de la meseta central del país para aquellos que pueden permitírselo. No es gratis. En los atestados suburbios de Ciudad del Sol, la gente usa una mezcla de barro, sal y grasa vegetal como comida normal, y eso es todo lo que se pueden permitir. Un periodista de AP en Puerto Príncipe lo probó. Dijo que tenía “una consistencia suave, pero la mezcla se deshacía fuera de la boca tan pronto se tocaba con la lengua. Después, y durante horas, persistió un desagradable sabor a tierra”. Mucho peor es cómo afecta a la salud humana. Una dieta de galletas de barro causa desnutrición severa, dolor intestinal y otros efectos dañinos por toxinas potencialmente mortales y parásitos.
El cura que plantó cara a FJL enumera las contradicciones de la radio episcopal
Para Federico Jiménez Losantos (FJL) no es más que un clérigo que coincide con las “tesis polanquistas” de cerrar la COPE, pero lo cierto es que el jesuita Norberto Alcover ha sido capaz de alzar la voz, plantar cara al locutor de la emisora propiedad de los obispos en el mismísimo arzobispado de Madrid y defender que otra COPE es posible. Esta conclusion se pone de manifiesto en un completo estudio en el que Alcover expresa su desazón al comprobar cómo el ideario de la cadena es totalmente ignorado por sus estrellas comerciales, que, junto con otros responsables de la empresa, han transformado la emisora en la “extensión de un determinado partido”, con “una concepción eclesial preconciliar”. Se hace urgente, por tanto, tomar medidas.
(ECUPRES)
Fernando Lugo, electo presidente de Paraguay, es el caso emblemático de la encrucijada del Vaticano en la interpretación de la función del sacerdote en política activa y especialmente del obispo.
Luego de diversas tramitaciones, el Vaticano prohibió a Fernando Lugo ejercer como obispo, pero le negó la solicitud de pasar al estado laical y le prohibió ejercer actividad política directa. La desobediencia de quien ya se le llama “obispo de los pobres” lo llevó a la presidencia de una nación.
Para estudiar ética o incluso para utilizar sus derivaciones morales, lo mejor tal vez no fuera la formación de un comité. Los comités desarrollan eficazmente funciones de diversa índole, pero encargar a un comité que recomiende la atención compasiva a un agonizante, de acuerdo a la deontología médica, la doctrina de la Iglesia, el deseo sedativo de la familia y el albedrío previamente expresado del paciente se antoja cuanto menos una petición difícil de cumplir.

Son nueve los que trabajan en un gran restaurante de París: cocineros, pinches, camareros, limpiadores. Ocho de ellos vienen de Malí, uno de Costa de Marfil. Estos trabajadores sin papeles saben que los explotan desde hace años. ¡Sin ellos el restaurante no podría funcionar y la dirección sacar sus pingües beneficios! Estos trabajadores de la sombra se arriesgan y se ponen en huelga para conseguir su legalización y dejar de ser tratados como parias.

