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EL anuncio de que hay planes para modificar la Ley de Libertad Religiosa y para avanzar en la laicidad del Estado ha generado instantáneamente reacciones a favor y en contra. La rapidez y virulencia de las repercusiones, cuanto todavía no conocemos los contenidos ni el alcance de los planes, muestra que no es un falso problema, inventado por el Gobierno para distraer a la opinión pública, como han afirmado algunos medios y partidos políticos. Para nadie es un secreto que un amplio sector de la sociedad española rechaza los derechos y privilegios de la Iglesia católica en diversos ámbitos (financiero, educativo, político y cultural). Muchos sostienen también que hay una confesionalidad encubierta que perjudica a las otras religiones e iglesias.
A veces, se dice que lo meramente externo y visible en la Iglesia no es determinante para que ella sea lo que tiene que ser y cumpla con su misión en este mundo.
En este sentido, se afirma que, a fin de cuentas, lo mismo da que el papa o el obispo vivan en un palacio o pasen la vida en una vivienda corriente, más o menos como la casa que puede tener cualquier ciudadano.
Y algo parecido se dice de los lugares de culto, de las vestimentas y medios de transporte, de la forma de presentarse en público y así sucesivamente.
Por el contrario, si somos consecuentes con la sacramentalidad de la Iglesia, debe quedar bien claro, de una vez por todas, que lo visible de la Iglesia, es decir, lo que entra por los sentidos y lo que todo el mundo percibe, no es cosa sin importancia o algo meramente accidental. Lo visible y palpable de la Iglesia es una categoría estrictamente teológica.
(RD/Europa Press).-Juventudes Socialistas de Asturias (JSA) ha pedido al Gobierno “ambición y valentía” a la hora de poner en marcha la reforma de la Ley Orgánica de Libertad religiosa que anunció el pasado día 7 la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.
Para JSA, la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa ha de “garantizar definitivamente la laicidad del Estado, tal y como lo recoge la Constitución”, al considerar prioritario realizar esta adaptación de la legislación vigente a la nueva realidad social de España, que ha experimentado muchos e importantes cambios que han dejado obsoleta la legislación vigente.
Una veintena de colectivos confesionales que discrepan de la Jerarquía Católica
Son católicos practicantes, pero están en total desacuerdo con la imagen ultraconservadora que imprime a la iglesia su actual cabeza visible en Valencia, el cardenal-arzobispo Agustín García Gasco. Proceden de puntos dispersos de la Comunidad Valenciana, pero ninguno comulga – excepto en contadas ocasiones - con los postulados oficiales y las directrices que emanan de la Conferencia Episcopal Española. Ni cuando leen el evangelio, sacan conclusiones coincidentes con la línea oficialista de la jerarquía católica que marca el Vaticano.
Lecturas
Ex 34,4b-6.8-9: Yavé es un Dios compasivo y misericordioso
Interleccional Dn 3,52-56: A ti gloria y alabanza por los siglos
2Co 13,11-13: Tengan un mismo sentir
Jn 3,16-18: Envió a su hijo para que el mundo se salve
La Biblia nos revela en una palabra quien es Dios: Dios es amor (1 Jn 4,8). Amor personal (porque te ama a ti, como si sólo a ti amase) amor total (sin medida, porque la medida del amor es dar sin medida), amor sacrificado (oblativo, entregado y paciente), amor universal (inclusivo, no excluyente), amor preferencial (se inclina más hacia el débil). Las lecturas de hoy nos revelan el perfil, el rostro o la fisonomía de Dios. La lectura del Éxodo lo revela como un Dios “compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia y lealtad” Ex 34,6; y esto inmediatamente después del episodio de adoración al becerro de oro (Ex 32). Como queriendo contrastar la infidelidad del Pueblo y la fidelidad de Dios.
Transcurrido el 4 de mayo, ejecutada la consulta denominada, por algunos “referéndum”, y provocada tremenda polvareda con la presencia del Cardenal Julio Terrazas en las urnas ilegalmente convocadas por el Prefecto y el Comité Pro Santa Cruz, queda por un lado la satisfacción de saber que la abstención, los votos por el NO y los votos blancos ganaron, y por otro lado, un sabor amargo al comprobar que la Iglesia está alineada con el proyecto oligárquico oriental, que la inhabilita a futuro como mediadora en el persistente conflicto nacional.