El dominico brasileño cerró el Seminario Permanente sobre Derechos Humanos
Frei Betto es nombre de fraile. Dominico, por más señas, teólogo de la liberación como identidad, con todo lo que eso significa en América Latina y concretamente en su país, Brasil.
El clérigo, que colaboró con la guerrilla y ha sido asesor del gobierno de Lula, estuvo ayer con la causa de los pobres en sus labios y en su currículum, para clausurar el Seminario Permanente de Derechos Humanos, que organizan la Universidad de Cádiz y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. Habló sobre La globalización y los derechos humanos.
Reconoce que la renovación de Losantos generó división entre los obispos
El cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, afirmó esta semana en Roma que el ideario de la COPE es “un dolor de cabeza permanente para la Conferencia Episcopal”. Según el prelado, la renovación del locutor de la emisora de los obispos Federico Jiménez Losantos fue una decisión tomada en última instancia por el presidente de la Iglesia, Antonio María Rouco Varela, que no se tomó por unanimidad y que suscitó opiniones enfrentadas entre los obispos.
El libelo semanal Alfa y Omega, que edita el Arzobispado de Madrid –con el nihil obstat, pues, del cardenal Rouco Varela- acostumbra a perorar mucho más de política que del Evangelio. Este monseñor se ha equivocado de oficio o quizás sucede –a la vista de la historia y del presente de la Iglesia católica- que el verdadero oficio de los clérigos mandamases es el de político, aunque disfrazados con sotana o con capelo. Político muy de derechas, naturalmente.
Ese libelo –que bascula entre denigrar a la izquierda e infamar a todo aquel que discrepe de la ortodoxia vigente- viene a defender lo mismo, en orden a ideologías, ideas y siglas, que defiende la COPE. Apenas hay diferencias.
Abierta, integradora, neutral, positiva, consciente de su peso en la sociedad. Así ve el cardenal de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, el modelo ideal de laicidad para nuestro país, en este lugar y en esta hora. En su carta pastoral para esta semana, el purpurado recuerda de dónde venimos, algo esencial para saber hacia dónde queremos ir, y realiza unas propuestas de diálogo que a buen seguro firmaría mañana mismo la vicepresidenta De la Vega. Y que, por lo que sabemos, recogen fielmente el pensamiento y la “hoja de ruta” de Benedicto XVI para la Iglesia en nuestro país.

El paradigma civilizatorio globalizado, asentado sobre la guerra contra Gaia y contra la naturaleza, está llevando a todo el sistema de vida a un gran impasse. Hay señales inequívocas de que la Tierra no aguanta más esta sistemática explotación de sus recursos y la ofensa continuada a la dignidad de sus hijos e hijas, los seres humanos, excluidos y condenados por millones a morir de hambre. Pero tenemos que ser conscientes de que esta guerra no la vamos a ganar nosotros sino Gaia. Como observaba Eric Hobsbawm en la última página de su conocido libro La era de los extremos o Historia del siglo XX (1994): «El futuro no puede ser la continuación del pasado; nuestro mundo corre el riesgo de explosión e implosión; tiene que cambiar; la alternativa a un cambio de la sociedad es la oscuridad». 

