EL DESAPARECIDO SIGUE APARECIENDO
Este 9 de junio de 2008 se cumplen 37 años de la “desaparición” de Héctor Gallego. ¿Por qué lo secuestraron? ¿Por qué lo desaparecieron? ¿Por qué lo mataron? Las múltiples respuestas que se pueden dar a estas preguntas, todas, obligatoriamente tienen que desembocar en la realidad campesina y el auténtico compromiso de fe cristiana asumido por la comunidad.

OPRESIÓN Y EXPLOTACIÓN

La realidad campesina de la época era de opresión y explotación al máximo. Cuatro familias en Santa Fe controlaban la zona y al campesinado. Así acumulaban y acrecentaban su enorme patrimonio, que era fruto del sudor y el duro trabajo -de sol a sol- del campesinado santafereño. La miseria, el hambre, la humillación y el empobrecimieto de la gente eran el resultado del robo y el atraco cotidiano de los gamonales y la oligarquía terrateniente. La complicidad de los caciques, campesinos dispuestos a traicionar a su propia gente a cambio de las migajas que les dejaba la politiquería o los patrones, forma parte de los componentes del desastre social.

EL VERDADERO CRISTIANISMO, SÍ DA FRUTOS

Santa Fe de Veragüas y su gente, ubicada en el centro del territorio de panameño, es testigo de que, el auténtico compromiso cristiano no pasa impunemente. El verdadero cristianismo, NO ES, NI PUEDE SER NEUTRAL. El verdadero cristianismo, como el de Jesús, tiene consecuencias radicales en la realidad y en la vida de los creyentes. “Después” de Héctor Gallego, Santa Fe y su gente han sufrido cambios fundamentales que hacen imposible que se repita el mismo nivel de explotación y de injusticia social.

LA ORGANIZACIÓN Vs. LA SUMISIÓN

La Esperanza de los Campesinos, cooperativa campesina impulsada y construida en el contexto del proceso de evangelización cristiana que animó Héctor Gallego, es un testimonio claro y vigente de la capacidad de transformación que tiene el verdadero compromiso cristiano. Otra cosa es la pastosidad de la fe insípida que nada cambia y que nada transforma. La caricatura de cristianismo que practican la gran mayoría de los jerarcas y de los llamados católicos en Panamá, y en muchas partes del mundo, nada tiene que ver con el trabajo de Héctor Gallego.

ELECCIONES Y POLITIQUERÍA

La politiquería que practicaba la oligarquía de los años 60, básicamente, es la misma politiquería que hoy practica la oligarquía del 2008. En abril de 1968 las elecciones en Santa Fe sirvieron para definir quienes realmente estaban con el movimiento popular y quienes caían en el jueguito de la politiquería.

LOS CASIQUES DE LA POLITIQUERIA

Sobre la realidad de la POLITIQUERÍA que sufrimos desde siempre en Panamá, Héctor Gallego, en una grabación del 4 de junio de 1971, cinco días antes de que lo secuestraran, nos dice: “Cuando llegó el momento del compromiso, los caciques políticos jefes del pueblo en toda su dimensión política, social, y económica aceptaron los dineros de los partidos y se sumaron a la campaña política. De este modo, los caciques comenzaron a definirse, no por los intereses del movimiento popular… sino por los privilegios, prestigios, y oportunidades políticas.”.

¿PACTO “ÉTICO” O PACTO PARA LA DOMINACIÓN ?

Contrario al jueguito que practican demasiados curas y obispos en la Iglesia , la clave del verdadero trabajo de evangelización desarrollado por la comunidad animada por Héctor Gallego es el compromiso a fondo con la realidad. Mientras que en el Panamá de hoy, el Arzobispo llama a los corruptos politiqueros y sus corruptos partidos -responsables del caos social y la miseria en la que viven las mayorías nacionales- a realizar un “pacto ético”, en 1968, en Santa Fe de Veragüas, Héctor Gallego y la comunidad cristiana tomaron la decisión de NO PARTICIPAR EN LA VOTACIÓN.

PACTO DE CASIQUES

¿Qué “ética” puede haber entre la mafia de los partidos políticos de la oligarquía? ¿Qué “pacto” -que no sea mafioso- pueden tener los que se organizan para saquear las riquezas del pueblo? La jerarquía de la Iglesia , simpatizante del sistema de corrupción que les favorece, elección tras elección, viene llamando a firmas de “pactos éticos” con el propósito publicitario de darle credibilidad a un sistema totalmente corrupto y viciado. ¿Cuál sería la postura de Héctor Gallego ante la evidente corrupción y dominación de la politiquería que desarrollan los partidos y sus CASIQUES en este momento en Panamá?

TODO MENOS DEMOCRACIA

La farsa y la trampa electoral están en el sistema en sí. Los politiqueros y sus partidos tiene el control absoluto de los mecanismos para hacerse con poder y mantenerlo bajo su control. En este contexto, la democracia no es más que una cruel caricatura. Con la ayuda de la ideología dominante y sus instrumentos, los caciques oligarcas intentan hacernos creer, a punta de publicidad, que “vivimos en democracia”.

LA DECISIÓN FUE DE NO VOTACIÓN

El testimonio de fe y la opción política de Héctor Gallego trasciende hasta nuestros días. Su palabra viva ilumina la oscura realidad de la politiquería y su costosa y prematura campaña electoral. En la grabación del 4 de junio, Héctor Gallego, analizando la persecución y las amenazas de muerte de las que era objeto, nos dice:
“En este momento, en Santa Fe, se llamó a todo el pueblo a una especie de plebiscito. Una reunión popular en la que participaron todas las comunidades campesinas y todos los caciques del pueblo. La decisión fue de no votación.”

“Durante éste período político, todo transcurría con calma. Ningún político se asomó por Santa Fe. Pero faltando un mes para las elecciones, a Santa Fe llegaron todos los políticos y todos estos señores caciques empezaron a hacer sus campañas por los campos.”
“Esta campaña chocó con la orientación concientizadora del movimiento popular. Se había comprendido en Santa Fe que el apoyo del voto servía únicamente para hacer a los privilegiados más poderosos y a los campesinos más miserables .”

A los 37 años, Héctor Gallego sigue siendo un referente necesario para vivir la auténtica fe cristiana en Panamá. Ahora, en el contexto de la estúpida campaña política, retomamos el mensaje de luz de Héctor Gallego… esta politiquería sólo sirve para hacer más poderosos a los privilegiados y más miserables al pueblo en general. Para mantener la coherencia de vida y el compromiso de fe, URGE la opción del VOTO EN BLANCO. No podemos esperar que esta coherencia o este compromiso venga de la Iglesia del poder. La Iglesia del poder, al poder sirve; la iglesia del pueblo, sirve al pueblo. Al diablo con su “pacto ético”, a Dios con nuestro VOTO EN BLANCO.

Colectivo Panamá Profundo
07.06.2008

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Panamá: Informe de la Comisión de la Verdad

“Jesús Héctor Gallego Herrera. CV-D-035-01
Desaparecido. Santa Fe, provincia de Veraguas, 9 de junio de 1971.
Rostro de la víctima
Héctor Gallego tenía 33 años de edad, de nacionalidad colombiana. Era sacerdote católico, responsable de la Iglesia de Santa Fe, provincia de Veraguas.

Los hechos
El padre Héctor Gallego fue obligado por dos sujetos a que se montara en un jeep con capota blanca, la noche del 9 de junio de 1971, según lo declaran los testigos Jacinto Peña y Clotilde Toribio de Peña en las sumarias del caso.
Dos hombres se presentaron a la residencia de Jacinto Peña Ábrego, ubicada en la población de Santa Fe, en la provincia de Veraguas preguntando por el padre Gallego. El mismo Padre se despertó y contestó el llamado, lo que despertó a los esposos Peña.

Según ( el testigo), él no pudo distinguir los rostros de las personas que llegaron, porque se quedó dentro de la casa, mientras Gallego conversaba con esas personas. Pero sí escuchó que le decían al Padre que debía acompañarlos al cuartel por orden superior. “El Padre se negó en un principio, pero al decirle algo en voz baja, el Padre accedió y volvió al interior de la casa a vestirse… le pidió (al testigo) que se callara y se fue siempre con los mismos”.

Tanto Jacinto como Clotilde Peña vieron cómo el Padre caminaba entre los dos hombres que lo llevaban y escucharon un chillido del Padre; salieron para verlo, pero los hombres se montaron con él en el jeep de capota blanca y salieron rápidamente del lugar. A partir de ese momento, no supieron más de él.

Varios testimonios de personas de Santa Fe involucran a los miembros de la Guardia Nacional , Melbourne Walker, Eugenio Magallón y Oscar Agrazal, ya que efectuaron viajes al lugar preguntando por el padre Gallego, en los días anteriores a su desaparición.

Actividad judicial

Las investigaciones del caso las inicia, de oficio, la Procuraduría General de la República , que comisiona al Fiscal Segundo del Circuito de Veraguas para continuarlas, y las reasume nuevamente la Procuraduría , que posteriormente las remite a la Fiscalía Primera Superior del Segundo Distrito Judicial, que solicita se dicte Auto de sobreseimiento provisional, de carácter impersonal. La solicitud es acogida por el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial mediante Auto de fecha 26 de junio de 1973.

El 23 de enero de 1990, la Iglesia Católica solicita la reapertura de las sumarias y el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial la acoge. A partir de esta reapertura el 3 de enero de 1991, la Fiscalía Especial solicita se abra causa criminal contra Nivaldo Madriñán Aponte, Melbourne Constantino Walker Nevans, Eugenio Nelson Magallón Romero y Oscar Alberto Agrazal Jiménez, miembros del S-2 y G-2, solicitud que es acogida por el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial, mediante Auto de 5 de abril de 1991.

Los señores Melbourne Constantino Walker Nevans, Eugenio Nelson Magallón Romero, juzgado en ausencia, y Nivaldo Madriñán Aponte, son juzgados en conciencia y condenados a quince años de prisión cada uno, en calidad de cómplices primarios. Se les aplicó, además, la pena accesoria de inhabilitación para ejercer funciones públicas, también por el término de 15 años, una vez cumplida la pena principal.

El señor Oscar Alberto Agrazal Jiménez es juzgado en derecho y absuelto de toda responsabilidad.
Se presentó una apelación contra la sentencia de condena emitida por el Tribunal, la cual fue negada. El día 29 de noviembre de 1994, la Corte Suprema , Sala de lo Penal, confirma la pena de 15 años de prisión emitida por el Tribunal Superior del Segundo Distrito Judicial.
Actualmente, el señor Eugenio Nelson Magallón permanece prófugo de la justicia, mientras que los señores Walker y Madriñán cumplen su condena mediante depósito domiciliario por problemas de salud.

La Comisión de la Verdad considera:

a. Hay suficientes elementos de convicción para concluir que Jesús Héctor Gallego Herrera fue detenido por la Guardia Nacional y que fue desaparecido mientras se encontraba bajo custodia de ese cuerpo armado.
b. Por lo tanto, puede concluirse que se cometió contra él la violación de su derecho a la vida, consagrado en el artículo 19 de la Constitución de 1946, en el artículo 1 de la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre y en el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y se violó igualmente el principio de la firma de buena fe de los convenios y tratados, el artículo 4, sobre derecho a la vida, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, suscrita, aunque no ratificada, por la República de Panamá.”

   
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