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Le severa e incomprensible censura que el obispo Martínez Camino ha impuesto al libro de José A. Pagola sobre Jesús, aparte de ser un abuso de autoridad porque impone obligatoriamente cosas que no pertenecen a la fe de la Iglesia y que, por tanto, son opinables entre católicos, tiene un efecto devastador sobre la teología a la que Martínez Camino tiene el deber de proteger. Me refiero al efecto del miedo que se acentúa entre quienes, desde dentro del estamento eclesiástico, se dedican a la dura y arriesgada tarea de hablar y escribir sobre teología en los tiempos que corren y dentro de la Iglesia en que vivimos.
Entre el modelo carismático itinerante de Jesús, las comunidades en las casas de Pablo, de Juan y de los helenistas y este modelo de Iglesia supercentralizado, férreamente normatizado y estructurado, existen enormes diferencias, incluso algunos antagonismos ¿Qué justifica esos cambios en la comunidad de los discípulos de Jesús de Nazareth?
¿ Qué es esencial? qué es aquello que es accidental, de estos cambios? ¿Es simplemente la respuesta de la comunidad a la realidad que cambia?¿ hay otros ingredientes?… ¿Cuál de todos los modelos de Iglesia existentes hoy responde con más claridad a la realidad de nuestro mundo globalizado, pero enormemente dividido e injusto?
El libro de Pagola es ortodoxo, correcto teológicamente y muy bueno pastoralmente. Pagola no se pasó, se quedó corto. No debería haber revisado el libro, sino seguir publicándolo igual.
La nota contra él se merece un suspenso en teología y otro en caridad.
El cardenal de Madrid afirma que el Estado ha de limitar sus competencias sociales al orden público
Alfa y Omega, la revista del Arzobispado de Madrid, reproduce esta semana un discurso en el que el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal, advierte de que “no se ve razón” para modificar los Acuerdos Iglesia-Estado, es decir, el Concordato que desde 1979 regula su marco de actuación y sus privilegios en materias como la educación o la financiación.
Señoras y señores, niñas y niños, europeos todos: ¡enhorabuena! Hemos conseguido cuadrar el círculo de la iniquidad. No ha sido fácil. Desde los lejanos tiempos de los barcos negreros hasta la inoculación televisiva del consumismo desaforado, el camino ha sido largo, arduo, fatigoso.
“Por su trayectoria personal, pastoral y profesional, el Cardenal Juan Luis Cipriani recibió el Doctorado Honoris Causa en Educación de la Universidad Inca Gracilazo de la Vega. Al agradecer, Cipriani destacó su papel de educador, siempre al servicio de la verdad y del bien.” (Correo, 27-06-08) Al mismo tiempo la directiva de la Pontificia Universidad Católica se defiende en el Poder Judicial, para que Cipriani no ocupe en su casa de estudios espacio de influencia.
El Clarín
El historiador español Mario Amorós (Alicante, 1973) ha presentado en los dos últimos días en Santiago y Valparaíso su magnífico libro Compañero Presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo (Publicaciones Universidad de Valencia, 2008. 376 págs.). Licenciado y doctor en Historia por la Universidad de Barcelona y periodista egresado de la Complutense de Madrid, Mario Amorós recrea en su libro la trayectoria política de Salvador Allende, con estadísticas inéditas de cada proceso electoral al que postuló y una sólida contribución académica, que convertirán este trabajo en un referente mayor para el análisis fino del período de la Unidad Popular y en suma de la evolución de Chile en el siglo XX.
La revista Foreign Policy (julio-agosto, 2008) ha publicado una lista con los cien intelectuales más influyentes de nuestros tiempos. La lista la encabeza el turco Fethullah Gülen, un pensador reformista. ¿Qué es lo que propone el llamado movimiento Gülen?
La iglesia católica manifiesta contar con muchos más fieles de los que en realidad congrega. Para alimentar esta colosal falacia, recurre a su método reiterado: quebrantar la ley. Así, se resiste a tramitar las solicitudes de baja, para exhibir unas cifras embaucadoras y obtener con ello los beneficios que todos conocemos.
Seguidora de Federico tratando de convencer al padre Fortea. El cuchillo se lo dio César.
Muchos me han dicho que de lo que me debería ocupar es de rezar más, confesar y trabajar en mi parroquia. A todos los que eso me han dicho, les contesto con toda serenidad: me hice sacerdote para algo más que eso. Además de rezar el rosario, aspiro a cambiar un poco el mundo.