Los obispos españoles han vuelto a utilizar una fiesta litúrgica del calendario católico, la de la Sagrada Familia, para arremeter en tromba contra las leyes sobre el matrimonio y la familia aprobadas en el Parlamento.
Tres han sido los escenarios elegidos para ello: las cartas pastorales, desde las que han responsabilizado a la ideología de género de la disolución de la familia; las catedrales de algunas diócesis españoles, donde los obispos ha pronunciado sus homilías con una fuerte carga crítica antiparlamentaria; la plaza de Colón, donde se ha celebrado una misa multitudinaria presidida por el cardenal Rouco Varela y concelebrada por más de cuarenta obispos.
No se repitió la escena del pasado año, cuando el estrado de una celebración litúrgica se convirtió en un mitin político a dos meses de las elecciones generales.
En esta ocasión, las decenas de miles de asistentes a la misa organizada por el cardenal Rouco en la madrileña plaza de Colón (bastantes menos que en la edición anterior) no tuvieron que escuchar que “los gobiernos ateos y laicos pretenden destruir la familia” o que buscan “la disolución de la democracia”.
Un grupo de creyentes en Jesús de Nazaret —surgido como movimiento hacia 1977 en torno al fenómeno de los curas casados y a las esperanzas de renovación originadas por el concilio Vaticano II— que reivindicamos que el celibato sea opcional.
Personas afectadas, más o menos directamente, por la ley del celibato (sólo el varón soltero puede acceder a desempeñar las tareas de presidencia de las comunidades católicas); y creyentes que han sintonizado con esta reivindicación.
“La familia: una gracia de Dios”. Así rezaba la convocatoria de Colón. La mañana, encapotada y fría, invitaba a calentar las manos con largos aplausos. Pero no hubo lugar. Ni la afluencia fue masiva ni los puyazos contra el Gobierno (salvo las breves referencias al aborto) dieron para más. ¿Por qué no me gustan este tipo de convocatorias, además de la forma piramidal y predemocrática en que se hacen? Por varios motivos:
En esta Navidad guardaré en cajas bien cerradas lo que me cambia en aquel que no soy: la envidia, los celos, la sed de venganza y todos los resentimientos que me corroen las entrañas. Lacradas las cajas, las arrojaré todas a las profundidades del mar del olvido.
En esta Navidad vaciaré el escondrijo de mis torpes intenciones, los cajones de tantas ilusiones vanas, los armarios de ambiciones compulsivas. A pies descalzos recorreré la senda saludable de una existencia modesta, a veces solitaria, siempre solidaria.
A los que nos hemos interesado mínimamente por conocer la historia de las religiones, y, en particular, por conocer la verdad oculta del cristianismo, no nos sorprende lo más mínimo que la Iglesia se oponga a cualquier avance científico, aunque conlleve la salvación de miles o millones de vidas humanas.
“No se puede ser un fundamentalista como Rouco e intentar imponer un modelo único de familia”
Antonio Poveda, presidente de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas, ha salido al paso de las declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal y Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien ayer en la misa por las familias celebrada en Colón volvió a arremeter contra el aborto y las uniones entre homosexuales.
El Congreso pide que se entreguen a España a los responsables del genocidio de Ruanda.
Los grupos parlamentarios aprobaron por unanimidad, el 11 de noviembre, en la Comisión de Exteriores del Congreso, una proposición no de ley por la que instan al Gobierno a activar los mecanismos necesarios para que se entregue a España a los militares acusados de las masacres en los años 90 en las zonas de Ruanda y los Grandes Lagos.
Los organizadores admiten que la asistencia ha caído a la mitad en un año
Quien asistiera ayer a la plaza de Colón de Madrid a escuchar de nuevo un ataque frontal a las políticas del Gobierno del PSOE, sin duda tuvo que salir decepcionado. La misa por la familia organizada por el Arzobispado de Madrid y los movimientos eclesiales congregó a menos gente que el año pasado.








