Curiosamente, no son pocos los que ven la crisis actual más allá de sus distintas expresiones (energética, alimentaria, climática, económico-financiera) como una crisis de la ética. Crédito viene del latín credere que significa tener fe y confianza. Esa es una actitud ética. Nadie confía ya en los bancos, en las bolsas, en las medidas convencionales. La economía necesita créditos para funcionar, es decir, las instituciones y las personas necesitan medios en los cuales puedan confiar y que no sean víctimas de los Madorffs que pecaron contra la confianza.
En el año en que el FSM se encuentra con la población Pan-Amazónica, nosotras, mujeres de diferentes partes del mundo reunidas en Belem, reafirmamos la contribución de las mujeres indígenas y de todos los pueblos de la floresta, como sujetos políticos que enriquecen el feminismo a partir de la diversidad cultural de nuestras sociedades, y fortalecen la lucha feminista contra el sistema patriarcal capitalista globalizado.
De acuerdo a la Agenda de Movimientos Sociales, acordada durante el Foro Social Mundial de Belém, este 8 de marzo marca el inicio a una serie de movilizaciones globales contra el capitalismo y el patriarcado. En esta fecha, se trata, como lo recuerda la Marcha Mundial de las Mujeres, de recuperar “el propio significado del 8 de marzo, de afirmación de la lucha, de celebración de las iniciativas y conquistas de las mujeres, de actualización de la agenda de lucha por igualdad y por la construcción de otro mundo donde todos y todas puedan vivir con dignidad y plenamente”.
La persistencia de un estado de inseguridad en la región de Kivu del Norte, escenario desde hace años de violencia y enfrentamientos entre grupos rebeldes y el ejército, sigue teniendo consecuencias directas en la población civil.





