Acercarnos y conocernos
Orain euskeraz ere bai.
Eta beste gogoeta batzuk euskeraz.
Cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y líderes diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, sólo él es el Pastor bueno. No un pastor más, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos.
Lecturas:
Hch 4,8-12: “Ningún otro puede salvar”
Sal 117: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
1Jn 3,1-2: “Veremos a Dios tal cual es”
Jn 10,11-18 : “El buen pastor da la vida por las ovejas”
Con la palabra «pastor» se designaba en el Antiguo Oriente con frecuencia también a los reyes. Entre los egipcios, los reyes egipcios eran representados con los dos distintivos del pastor: el azote (o espantamoscas) y el cayado.
[Como Basura en el Mundo 18]
Encuentro del Papa Benedicto XVI con el presidente Álvaro Uribe
Suscribe y reenvía la carta al Papa. La cita es el jueves 30 de abril en el Vaticano. Correos: benedictoxvi@vatican.va / poste.vaticane@scv.va / coronum@coronum.va
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. “Eduardo Galeano
Montevideo 19 de abril de 2009 – Gabriel Sánchez
El domingo 19 era un día agradable y la comunidad decidió reunirse, éramos 11 personas y el sol otoñal brillando a todo dar, nos ha traído un clima agradablemente calido…allí hubo algún reencuentro…
El papa Benedicto XVI “lamentó” este miercóles los abusos que la iglesia católica ha cometido contra los “indígenas, mestizos y esquimales” de Canadá, indicó el Vaticano.
“El Papa expresó su pesar por las angustias causadas a los indígenas de Canadá por la conducta deplorable de algunos miembros de la Iglesia”, sostiene en un comunicado la Santa Sede.
Atheo News
Traducción: Mar Rodríguez. Edición: Manuel Talens
El otoño pasado, poco después de volver de Nigeria, me abordó una vivaracha universitaria rubia, cuyos ojos azules parecían a juego con las cuentas «africanas» que le rodeaban las muñecas.
«¡Salvad Darfur!», gritaba desde detrás de una mesa cubierta con panfletos que urgían a los estudiantes: «ACTUAD AHORA. DETENED EL GENOCIDIO EN DARFUR.»





