«Hoy ya no tengo esos sueños», dice el cardenal
El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad.
En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia.
Cuando llega el momento más decisivo, pienso que cualquiera quisiera que me pillara reconciliado. Y obviamente, debo ir preparándome ya. No está en mi mano que otros me perdonen, es su problema. Pero si está el no guardar el más mínimo rencor contra nadie. Cosa no fácil porque soy propenso a la ira, aunque se manifiesta más bien como espuma de gaseosa que como rescoldo permanente.
Sólo la verdad nos hará libres
Con la esperanza de que la Justicia sea una realidad, como fruto de la Verdad, asistimos en el pasado mes de abril a la exhumación de los restos de nuestro querido Obispo y Pastor Enrique Angelelli. Se asumió este pedido de la justicia a pesar del dolor que significó para familiares, amigos y todos los que en estos 33 años lucharon por esclarecer su asesinato y mantener viva su memoria.
Lo llevamos advirtiendo desde hace muchos meses, y desgraciadamente los presagios están convirtiéndose en realidad. Losantos “morirá matando”, y haciendo mucho daño, primero a la credibilidad de la Iglesia y después (lamentablemente, esto es lo que más le preocupa a buena parte de la institución) a su bolsillo. Y es que, tal y como contamos en la portada de RD de hoy, la Agencia Tributaria ha constatado un fuerte descenso en el número de declaraciones que marcan la “X” en la casilla de la Iglesia católica.
Parece que os bispos españois “preparan” a condena de Andrés Torres Queiruga; e o secretario da comisión episcopal que vixía a ortodoxia teolóxica tería un informe xustificando a condena da súa obra.
Non estraña a reacción do propio Queiruga, verbo de que se emitira un xuízo condenatorio sen falar con el; o que estraña é que diga que isto lle resultaría “alleo ao máis elemental sentido democrático e totalmente contrario ao Evanxeo”.





