Lecturas:
Sab 1,13-15;2,23-24: “La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo”
Sal 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
2Cor 8,7.9.13-15: “La fe de unos pocos sostiene a muchos”
Mc 5,21-43: “Niña, te lo digo a ti, ¡levántate!”
Jairo viene de vuelta de la sinagoga. A pesar de ser jefe de esa institución no ha encontrado en ella la salvación para su hija; el judaísmo, representado por la institución más importante después del templo, no conduce a la vida; la hija de Jairo, imagen del pueblo, está abocada a una muerte irremediable.
Ominoso silencio, vergonzosa justificación episcopal ante la muerte de Vicente Ferrer Jesús Bastante
“Un cobarde es incapaz de mostrar amor; hacerlo está reservado a los valientes” (Mahatma Gandhi). Este miércoles, a las ocho y media de la tarde, la concatedral castrense de Madridalbergará un sencillo pero seguramente multitudinario funeral por el eterno descanso de Vicente Ferrer, con la presencia de muchos amigos anónimos y la vergonzosa ausencia de los obispos españoles.
Con mucho dolor recibí el viernes la noticia del fallecimiento de Vicente Ferrer, uno de esos hombres que nos permiten confiar, de vez en cuanto, en el género humano, un auténtico seguidor de Cristo frente al “cristianismo de salón” de los Rouco´s boys.
Vicente Ferrer había nacido en Barcelona el 20 de abril de 1920. Entre las alambicadas arterias del casco viejo condal sintió una llamada religiosa que lo llevaría hasta la Compañía de Jesús.
Dice el portavoz de la Conferencia Episcopal que “ningún católico coherente con su fe podrá dar su voto favorable al anteproyecto de ley del aborto”. ¿Coherente con su fe? La fe que yo pueda tener la elijo yo, señor Martínez Camino. Yo decido cuánto y cómo creo en Dios, que para eso soy libre de hacerlo o no.





