A todos nos preocupa, y con razón, la alarmante degradación de tantos niños y niñas, de los que, con frecuencia, nos enteramos que cometen actos de violencia que hace poco tiempo no podíamos ni imaginar. Como es lógico, han saltado las alarmas y hay quienes piden a gritos que los poderes públicos corten, cuanto antes, con semejante degradación. Los hechos recientes son conocidos de todos. Es necesario saber que, por ejemplo, sólo en 2007, se produjeron en España más de 1.500 abusos sexuales, protagonizados por menores.
El golpe de Estado en Honduras, desatado por la dictadura militar y sus cómplices, trajo muerte, cientos de detenidos, periodistas perseguidos y apresados, confiscados sus equipos y violado los derechos humanos.
Esta situación lleva a preguntarle al Cardenal Rodríguez, al dictador Micheletti y sus secuaces: ¿Es esto lo que esperaban? ¿Asesinar a personas indefensas, suspender las garantías constitucionales del pueblo, apresar y reprimir a quienes reclaman sus derechos y la restitución del presidente Zelaya en sus funciones?
Las recetas anti crisis “hay que integrarlas en torno al matrimonio” y la “familia”
Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha retomado su ofensiva contra el anteproyecto de Ley del aborto del Gobierno, una iniciativa que permitirá la interrupción del embarazo durante las primeras 14 semanas de gestación.






