QUE una encíclica centrada en lo social, lo económico y lo político genere opiniones encontradas resulta lógico. Para unos se queda demasiado corta, para otros ha ido demasiado lejos.
Una parte de la derecha, la menos evolucionada, se pone a la defensiva, mientras que otra de la izquierda, la menos radical, se apresura a utilizarla como arma ideológica.
El otrora vivero espiritual de Occidente, que surtió de vocaciones a medio mundo y evangelizó América y gran parte de Africa, está exangüe. “Una viña devastada”, como dice el propio Papa. No hay relevo para los curas. Los jóvenes no quieren ser funcionarios de lo sagrado. Y la institución, profundamente clericalizada, se resiste a buscar otras alternativas, como la del sacerdocio de la mujer o la de los curas casados.
Almodóvar: “Una familia puede estar formada por transexuales, travestis…”
“Es una locura no reconocer de qué modo viven millones de personas. Benedicto XVI debe reconocer también a las familias que son diferentes”. Con estas palabras el director manchego Pedro Almodóvar se despacha con el Vaticano en una entrevista que publicará próximamente el semanario alemán Die Ziet y que ha sido avanzada por el diario italiano Il Corriere Della Sera . Almodóvar presenta estos días en Alemania su último filme, Los abrazos rotos.





