Jn 6, 41-51
“En aquel tiempo, criticaban los judíos a Jesús porque había dicho: “Yo soy el pan bajado del cielo”, y decían: “¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre?, ¿cómo dice ahora que ha bajado del cielo?” Jesús tomó la palabra y les dijo: “No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: Serán todos discípulos de Dios.
Monseñor Héctor Aguer salió a cuestionar con fuerza la elaboración de un manual destinado a la educación sexual en las escuelas.
Sin embargo, una serie de antecedentes indican que es imperioso ofrecerles ese tipo de educación a los sacerdotes o bien, a los seminaristas para evitar, por lo menos, “malos entendidos”.
El sol no se puede tapar con las manos, ya lo sabemos. Y así como eso es imposible, también lo es negar la sexualidad de las personas, de absolutamente todas.
La Rioja (Patricio Downes, RD).- El obispo de La Rioja, Roberto Rodríguez, pidió que no se “recorte ideológicamente” el mensaje que dejó con su testimonio de vida su antecesor riojano, Enrique Angelelli, muerto en el solitario paraje serrano de Punta de los Llanos. Para muchos católicos, organismos de derechos humanos y testigos de la época fue un crimen cometido por sicarios de la dictadura militar que hizo desaparecer a miles de personas desde 1976 a 1983.
A la jerarquía católica le da miedo todo lo que se salga del orden por ella trazado en la liturgia, la fe, la familia, el sexo. Sin embargo, el profeta de Nazareth en el que se inspira fue un ser distinto, un heterodoxo
Con el papa Benedicto XVI, el miedo de la Iglesia católica hacia los diferentes se ha agudizado. Se estudian incluso nuevas formas de castigo a los sacerdotes que se casen civilmente. A Roma le da miedo todos los distintos, los que disienten de las rígidas normas de conducta por ella trazadas.
Editorial La Jornada
En días recientes, Nigeria se ha visto azotada por una oleada de violencia a raíz de los enfrentamientos entre las fuerzas públicas de esa nación y la milicia islámica Boko Haram, que busca la imposición de la sharia (ley islámica) en todo el país, y a la que se atribuyen ataques en contra de estaciones de la policía, edificios del gobierno y objetivos civiles en distintos puntos del territorio nigeriano. De acuerdo con fuentes médicas y humanitarias internacionales, estos hechos han dejado como saldo unos 780 muertos y alrededor de 10 mil desplazados.








