Los girasoles giran hacia el sol. Las personass creyentes giran hacia el Evangelio para orientarse. Pero algunas perosnas sedicentes creyentes, que no piensan, giran la cabeza hacia la Conferencia episcopal o hacia la CDF para que les ahorren el pensar y les den respuestas prefabricadas.
Algunos monseñores de dicasterios tienen el síndrome de Nefertitis, esas estatuas egipcias con la cabeza girada hacia la derecha. Hacen declaraciones para Italia o España, pero con la vista a la derecha”, es decir, a ver qué dice la cúpula eclesiástica para repetirlo como papagayos. Hay quienes consiguen así el premio de que los nombren “ordinarios del lugar”, o sea, obispos. ¡Qué ordinariez!
sep 062009
Mc 7, 31-37
“En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron a un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: “Effatá” (esto es, “ábrete”). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y habló sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.







