“Hoy ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor. En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
(Lc 2, 11-12)
Indignados por la total manipulación que estos días se hace de la Navidad, queremos manifestar que nos han robado la verdadera Navidad. La locura de anuncios y adornos navideños que invaden las calles poco o nada tienen que ver con lo que significa el nacimiento de Jesús.
Era el final de la rueda de prensa, en la que el portavoz, Martínez Camino, aparecía como “secundario” en el reparto. El protagonista iba a ser Juan José Omella, obispo de La Rioja, para presentar el documento sobre la crisis. Pero a Camino le van sólo los papeles estelares. Y, al final, sin que viniese a cuento ni nadie se lo preguntase, se descolgó con la bomba del día: “El aborto no sólo es un pecado gravísimo, tiene que ser también un delito”.
Sentado ante la pantalla, junto con mi amigo budista, abro internet y vemos juntos varios blogs de noticiario religioso, hago click en el traductor de Google a la vez que le ayudo con la versión japonesa… Al cabo de un rato, se aparta de la pantalla y se frota los ojos con sensación de cansancio… “¿Aburrido o fatigado?”, le pregunto. “No, solamente desilusionado”, me responde. “¿Por qué?” “Demasiado cotilleo y mucho morbo, pero poca religiosidad, adónde fue la espiritualidad?”…
El jueves, 10 de diciembre, a las 13 horas, el nuncio apostólico en España y en Andorra y ante la Organización Mundial del Turismo, el arzobispo italiano Renzo Fratini (1944) presentó sus cartas credenciales ante el copríncipe de Andorra, monseñor Joan Enric Vices Sicilia, a su vez, obispo de Urgell. ¿Por qué en Andorra antes que en España? ¿Qué está pasando en la Casa Real, para que no haya podido presentar sus Credenciales al Rey?
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, negó haber solicitado asilo político en otra nación latinoamericana y aseguró que su eventual salida hacia otro país forma parte de un “proceso de diálogo interno”.
Pareciera que las comunidades de los pueblos originarios actuales en América Latina pudieran desarrollar un modelo democrático político más adecuado que la forma de Estado burgués moderno. Tal posición es defendida por aquellos que piensan que la disolución del Estado es condición de posibilidad de un ejercicio justo de la política.






