No hay retablo, ni bancos en Santo “Domingo de “La Cañada”. Las eucaristías de “mesa camilla” irradian una fe tan sencilla e intensa que consiguen conmover los corazones con más fuerza de lo que jamás lo podrá hacer la catedral más pomposa del mundo. El Dios cristiano que se hizo humano para unir su suerte a la de los hombres y mujeres, especialmente la de los más débiles, castigados y oprimidos, aparece revelado, sin artificios ni máscaras, en la pequeña comunidad de la iglesia de la cañada, mejor que cualquier brillante exégesis, mejor que cualquier ingenioso discurso.
La Agenda Latinoamericana mundial pronto cumplirá 20 años. Qué joven, quién los pillara: tan fresca, tan bella, tan llena de vida, insolente, radiante, acaparadora, despertando a los sentidos de su Patria Grande, locuaz, vigorosa, sin fronteras, de nadie y de todos, sobre todo del pueblo; capaz de anunciar, denunciar, aglutinar, enseñar, dejarse acompañar, aprender.
Se han hecho ya todos los elogios debidos a la médica brasilera, Zilda Arns —hermana del Cardenal de los derechos humanos, Paulo Evaristo Arns—, que sucumbió bajo las ruinas del terremoto de Haití. Tal vez la opinión pública mundial no se haya dado cuenta de la importancia de esta mujer que en 2006 fue propuesta como candidata al premio Nóbel de la Paz. Y bien que lo merecía, pues dedicó toda su vida a velar por la salud de las personas más vulnerables.
Se puede decir que no hay nadie insustituible, pero la doctora Zilda Arns, víctima del terremoto que asoló Haití, sí era una persona imprescindible. En ella se mostraba imperceptible la distancia entre la intención y la acción. Formada en medicina y movida por un profundo espíritu evangélico -era hermana del cardenal Paulo Evaristo Arns, arzobispo emérito de São Paulo-, fundó la Pastoral de la Niñez, alarmada con el alto índice de mortalidad infantil en el Brasil.
Tegucigalpa, M.D.C.
14 de enero de 2010
Sr. Rodríguez:
No le llamo Cardenal, porque respeto merece respeto señor, el respeto no lo da el cargo, usted debería dignificar el cargo que ostenta y no al revés. Estuve leyendo sus más recientes declaraciones a la agencia EFE en Alicante, España, y con la libertad de expresión que me otorga la Constitución de la República quisiera hacerle algunas reflexiones.
Su gacetilla, Alfa y Omega, denuncia las políticas anti-católicas de la norma
El “semanario católico de información” Alfa y Omega está previniendo a sus devotos lectores de los inminentes peligros de “la legislación catalana que se avecina”, esto es, el Estatut. Eso sí, el periódico editado por el Arzobispado de Madrid de Antonio María Rouco Varela, también presidente de la Conferencia Episcopal, ha dado un nuevo enfoque al debate, alejándolo de la cuestión identitaria o nacionalista.
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Haití tiene una larga historia de intervenciones y ocupaciones militares estadounidenses que data de principios del siglo XX. El intervencionismo estadounidense ha contribuido a la destrucción de la economía nacional de Haití y al empobrecimiento de su población.
En 2009, el Día de los Santos Inocentes no se celebró el 28 de diciembre, como es tradicional, sino el 27. Ese día tuvo lugar en Madrid la tercera Misa de la Sagrada Familia convocada por la Iglesia Católica española. El evento contó, ¡cómo no!, con los permisos, las medidas de seguridad y el Palacio de Congresos, cedidos graciosa y gratuitamente por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, que además prestó su canal autonómico Telemadrid para retransmitir en directo un acto que se presumía multitudinario pero en el que, finalmente, sobraron 950.000 del millón de hostias a tal efecto consagradas por la autoridad eclesial competente.
Seis diputados y un senador, todos del Estado español, viajarán este sábado 23 de enero y durante una semana a Colombia para verificar sobre el terreno la situación de derechos humanos en la que se hallan tres de los colectivos más afectados por el conflicto colombiano: el de mujeres, el de defensores/as de DDHH y el de sindicalistas.
Es cierto que no se puede responsabilizar a alguien con oprimir el conmutador que genera un cataclismo natural. Nadie posee la llamada “llave de los rayos y los truenos”. Pero lo que si se puede colegir es porque muchas sociedades son absolutamente vulnerables frente a tragedias de ese origen.







