Mirándote , Jesús, gritando muerte
En tí vemos a Abba vulnerado
Secreto del Amor crucificado
Expirando Espíritu más fuerte
Cambian los clavos, otros son los verdugos; la víctima sigue siendo la misma: Cristo que es crucificado y agoniza en los pobres, oprimidos y pequeños. ¿Cómo denunciar hoy los verdugos? ¿Cómo alertar a la “turbamulta” que es, en su inconsciencia, seducida y manipulada por la destreza de las raposas de este mundo? ¿Cómo traducir, en la predicación, la primacía paulina de la sabiduría de la cruz?
En estos días de la Semana Santa, se suele decir (entre personas creyentes) que Cristo sufrió y murió por nuestros pecados. O también, que Cristo nos salvó mediante su pasión y su muerte. Quienes utilizan este tipo de expresiones, en el fondo, lo que realmente afirman es que Dios exigió y necesitó sufrimiento y muerte. Con lo cual, lo que en definitiva estamos diciendo es que los cristianos creemos en un Dios que, para aceptarnos y querernos, tuvo que clavar a su Hijo en la cruz. Y con su Hijo, clavar allí nuestras maldades, para “perdonar nuestros delitos” (Col 2, 13 b).
Jn 18, 1-19, 1-42
En aquel tiempo Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el traidor, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando la patrulla y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo: “¿A quién buscáis?” Le contestaron: “A Jesús el Nazareno”. Les dijo Jesús: “Yo soy”.
La Justicia de EE UU dilucida si las víctimas pueden procesar a Ratzinger.- El Vaticano se aferrará a la inmunidad del pontífice como jefe de Estado
El Vaticano prepara la defensa del Papa en Estados Unidos, en un caso en el que tres ciudadanos de Kentucky quieren sentarle en el banquillo de los acusados por negligencia y encubrimiento de abusos sexuales por parte de curas pederastas, cuando era prefecto para la Congregación de la Doctrina y de la Fe.
La Semana Santa se puede vivir de muy diversas maneras. Puede vivirse simplemente como días de vacaciones y si se puede pasarlas en el mar. Puede también vivirse con un barniz de Semana Santa viendo en la Tv películas de la Pasión de Cristo o Ben Hur.
Puede ser también simplemente una semana más.
Al decir esto no estoy haciendo ningún juicio moral, ni digo que eso sea malo. Simplemente digo lo que suele pasar. Hay otra manera de vivir la Semana Santa participando en las Celebraciones en los templos o Iglesias o en los Viacrucis en las calles.
Es necesaria una reestructuración de nuestro sistema económico y social, porque no se puede estar absolutizando esa idolatría de la propiedad privada que es francamente un paganismo.
El cristianismo no puede admitir una propiedad privada absoluta.
(30 de septiembre, 1979/VII 310).
San Romero de Las Américas
Este 24 de marzo de 2008 se recuerda con pesadumbre el 28 aniversario del asesinato de Monseñor Romero –Arzobispo de San Salvador, El Salvador- y a la misma vez se celebra con júbilo un año más de la resurrección de San Romero, el santo de Las Américas que caminó y sigue caminando con su pueblo. Ahora bien, permítanme dejar un punto claro desde el comienzo de esta reflexión.
El Vaticano defiende al pontífice de las acusaciones de encubrir casos en EEUU
El papa Benedicto XVI ha vuelto a condenar el aborto y ha obviado mencionar los escándalos de pederastia que afectan a la Iglesia durante la Misa Crismal, que da inicio a los días más intensos de la Semana Santa católica.
Según el pontífice, los cristianos deben cumplir con el derecho, “pero que no deben aceptar las injusticias aunque sean consideradas como derecho, por ejemplo, cuando se trata del asesinato de niños inocentes aún no nacidos”.
Lugo presentó un plan para “sacar de la indigencia a 1 millón y medio de pobres extremos”
El gobierno de Paraguay presentó hoy su plan de política pública para el desarrollo social. Es una iniciativa a 10 años que propone que el Estado “garantice la seguridad, el desarrollo sustentable, fortalezca las instituciones y mejore las condiciones de vida” de la población.








