SOMOS un grupo de hombres y mujeres cristianos y católicos (eso quiere decir universales) que no discutimos, sino que afirmamos el derecho de toda la Iglesia a estar presente en la vida pública y hacer oír su voz. Por eso, con la mejor intención y sentido de nuestra responsabilidad queremos, brevemente, dar nuestra opinión.
Desde Puerto Príncipe nos llega esta muy interesante información de cómo están las cosas allí, sobre el terreno. La escribe una religiosa del Sagrado Corazón: Matilde Moreno quien ya nos ha enviado otras informaciones de interés con anterioridad. Quien desee colaborar o bien ampliar la información, puede ponerse en contacto con ella (Redacción de R. C.)
Puerto Príncipe, de junio 2010
Querida gente amiga:
Pues sí. Ya han pasado cinco meses y todo, a simple vista, sigue peor. Se ven lentos avances en la tarea de desescombrar aunque, en la mayoría de los casos, se está haciendo a fuerza de mazos, palas y manos. A este paso durará años. Se ven poquísimas excavadoras mecánicas y es que su alquiler tiene unos precios prohibitivos. Hay quien se está haciendo muy rico con esta tragedia.
Los escándalos de abusos sexuales, que numerosos clérigos han cometido con niños y el interés de la jerarquía por ocultar esos escándalos, han puesto en evidencia que la Iglesia, por mucho miedo que le tenga al sexo, le teme bastante más al deterioro de su imagen pública. Lo que, en definitiva, viene a indicar que el miedo mayor de la Iglesia es el miedo a perder su poder, ya que el poder de una institución está siempre asociado a la imagen social y a la credibilidad que merece ante sus adeptos.
En su visita al Vaticano, mañana día 10, el presidente del Gobierno español llega como un alumno aplicado con los deberes religiosos hechos, las promesas cumplidas y la cartera presidencial repleta de privilegios para la Iglesia católica (IC): económicos, políticos, educativos, culturales, fiscales, jurídicos e incluso militares. Es posible que comunique al Papa que no va a denunciar los Acuerdos de 1979 entre el Gobierno español y la Santa Sede y que la futura Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia no va a cambiar el trato de favor del que disfruta la Iglesia católica en España.
Un año después, la Masacre de Bagua sigue siendo motivo central de nuestra reflexión y evaluación. Porque nos mostró, principalmente, el valor de la manera en que los pueblos indígenas tomamos decisiones, que es el único modo de construir una verdadera unidad.
¿Cuál es la salida de la Iglesia de la actual crisis? Renombrados teólogos y obispos lo visualizaron desde décadas, entre estos el actual Papa Benedicto XVI. La lectura vale la pena.
2. Karl Rahner (1965) a) «Es un hecho que —quizá aparte del mundo ibérico— ya no hay países cristianos. En cualquier lugar del mundo y en cualquier lugar con relación al mundo, el cristianismo está en una situación de Diáspora, según unos grados variables, claro está.
Querido José Antonio*:
Lo dices en el prólogo de tu libro Jesús. Aproximación histórica y nos lo recordabas en nuestro encuentro de Ciempozuelos: «Nada me alegraría más que saber que la Buena Noticia de Jesús llegara, por caminos que ni yo mismo puedo sospechar, hasta los últimos». Entre los grupos más olvidados y marginados, hablabas de «las prostitutas esclavizadas por tantos intereses turbios». Nos decías que Jesús las amó de manera especial.
Destinó 5 millones de euros a proyectos de la Iglesia católica durante el año 2005
Cajasur ha sido en los últimos años una importante fuente de financiación para la Iglesia católica. Unos 18 millones de euros procedentes de la Obra Social de la entidad cordobesa acabaron en proyectos vinculados al clero entre los años 2005 y 2009. Los beneficiados no solo fueron los miembros y proyectos de la diócesis de Córdoba. Viajaron cantidades millonarias hasta los obispados de Sevilla, Málaga y Jerez
El Obispado recuerda que no está suspendido y descarta que se vayan a emprender acciones contra él
Los numerosos casos de pederastia descubiertos en la Iglesia en los últimos meses han obligado al propio Vaticano a intentar mostrar una imagen más contundente con los sacerdotes y religiosos que cometen este tipo de delitos.






