En medio del duro invierno ya escribimos a favor de Joxe Arregi, pero la fuerza de su humildad y discreción enterró bajo la nieve nuestras palabras que glosaban su figura entrañable, su actitud valiente. Estalla hoy el verano y en medio de su luz inmensa, de su calor ya generoso, pedimos palabra. No renunciaremos a apoyarle en estos difíciles momentos.
El sábado día 19 de junio tendrá lugar la ceremonia de entrega del IV Premio Arco Iris Crismhom en la sede de la entidad. Este premio, concedido por la Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales (CRISMHOM), quiere reconocer la labor de las personas o instituciones que han luchado por la realidad cristiana LGTB. Este año recae en el dibujante Jose Luis Cortés (Málaga, 1945), conocido dibujante de viñetas en revistas y libros, y autor de varias obras (todas ellas agrupadas en la Biblioteca Cortés, ed. PPC).
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El pasado sábado día 19 de junio tuvo lugar la ceremonia de entrega del IV Premio Arco Iris Crismhom en la sede de la entidad. Este premio, concedido por la Comunidad de Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales (CRISMHOM), quiere reconocer la labor de las personas o instituciones que han luchado por la realidad cristiana LGTB. Este año recae en el dibujante Jose Luis Cortés (Málaga, 1945), conocido dibujante de viñetas en revistas y libros, y autor de varias obras (todas ellas agrupadas en la Biblioteca Cortés, ed. PPC).
“Hoy la Iglesia se ha convertido para muchos en el principal obstáculo para la fe. En ella sólo puede verse la lucha por el poder humano, el mezquino teatro de quienes con sus observaciones quieren absolutizar el cristianismo oficial y paralizar el verdadero espíritu del cristianismo.”
Estas palabras no son de ningún disidente hipercítico con la institución eclesiástica oficial. Las escribió el teólogo Josef Ratzinger, actual Papa Benedicto XVI, hace 40 años en su Introducción al cristianismo (Salamanca, Sígueme, 1970 pag. 301).
Ayer falleció José Saramago, premio Nobel de literatura. Y esta mañana, al ponerme a escribir esta entrada en el blog, no puedo dejar de pensar en algo que me causa un profundo malestar: son ya muchas las personas de gran calidad que, como Saramago, se han distinguido por dedicar lo mejor de sus vidas a la defensa de las causas más nobles (la justicia, el derecho, la libertad, la paz, los oprimidos…), pero resulta que, al mismo tiempo, muchos, muchísimos, de los que se han dedicado a todo eso son agnósticos, ateos y, por supuesto, nada religiosos. ¿Qué pasa aquí?
Celso Morga, subsecretario de la Congregación del Clero, ha dicho recientemente, en una entrevista con José Manuel Vidal publicada en Religión Digital, que: “el celibato es de origen apostólico y no una simple normativa medieval”.
¿Cómo es posible que este señor diga semejante disparate? ¿Nadie por encima de él podrá rectificarle?
El teólogo Joxe Arregi, OFM, nos lo cuenta (religiondigital.com y atrio.org). El obispo de San Sebastían, Monseñor Munilla, exigió a su superior religioso que lo amordazara o que lo desterrara. Para Munilla, Arregi es “agua sucia” que contamina los límpidos ríos católicos.
En virtud de su voto de obediencia, Arregi enmudeció durante medio año. El silencio le proporcionó sosiego y maduración. Y ahora, cual manantial acumulado de “agua purificadora”, surge con fuerza. Y “pide la palabra”. No se resigna a callar. Dentro de sí hay un fuego renovador.
A pesar de que habían citado a las familias con el objetivo específico de entregarles la supuesta orden de la Dirección General de Minas para sellar Pasta de Conchos, nunca pudieron mostrar un solo documento que ordenara tal medida.
“Reclamar el derecho que nos corresponde como creyentes a participar en la elección del obispo es digno de elogio”, sostiene el autor. A ver, un poco de orden en las ideas. Nada de lo que voy a decir tiene la importancia del sufrimiento y el miedo que la crisis está provocando entre tantas familias y muchos grupos sociales.
Todos contra el modelo de financiación de la Iglesia católica. Las confesiones minoritarias rechazan que los contribuyentes puedan destinar el 0,7% a su IRPF a las arcas de la religión mayoritaria en España. La única excepción son las iglesias ortodoxas, que se muestran algo más comprensivas con los privilegios de los que, gracias al Concordato de 1979, goza la Iglesia católica.









