En el “Foro de Curas de Madrid” hemos conocido el conflicto entre el obispo de Guipúzcoa, José Ignacio Munilla, y el teólogo franciscano José Arregui. Las noticias sobre el mismo nos llegan, sobre todo, por Internet y por personas de esa diócesis.
Lo que conocemos de lo sucedido nos permite hacer la siguiente declaración:
Lecturas:
Is 66, 10-14c: Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz
Salmo 65: Aclamen al Señor, tierra entera.
Gal 6, 14-18: Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús
Lc 10, 1-12, 17-20: La cosecha es abundante
Is 66, 10-14: Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo.
El terremoto de Haití no ha hecho más que manifestar de forma contundente las heridas
mortales que ocultaba el país desde su independencia en 1804, y que se han sucedido
en forma de guerras civiles, boicots, ocupaciones…
El atrevimiento de aquellos esclavos negros, fue considerado como un “mal ejemplo” por las potencias de la región, de manera que casi nadie reconoció ni ayudó a la nueva «república negra».
Con ocasión de la festividad de San Pedro y San Pablo, parece pertinente decir algo sobre la reforma del papado. Porque estoy convencido de que ese asunto es uno de los problemas más urgentes que tiene que afrontar la Iglesia católica. Y, entre los problemas urgentes, el más grave de todos.
Fanáticos africanos.
JOHANESBURGO, jun (IPS) – Muchos inmigrantes africanos en Sudáfrica alientan a las selecciones de fútbol del continente en la Copa Mundial de la FIFA, pese a la violencia racista que estalló hace un año en este país, pero temen que las agresiones se repitan cuando finalice el torneo.
Eran los años del franquismo, antes y después del Concilio. Los tres se llamaban José María. Los tres fueron animadores de una nueva manera de vivir el cristianismo y alimentaron desde sus respectivos carismas –relectura de la biblia, compromiso con el mundo obrero, ética de la inteligencia y la libertad– el movimiento de las comunidades cristianas populares. González Ruiz, Llanos y Diez Alegría. Muchos de nuestros itinerarios cambiaron.
El día que comencé las conversaciones con José María Díez Alegría destinadas a nutrir mi biografía titulada Un jesuita sin papeles recuerdo que me recibió con su acostumbrada sonrisa y me dijo: “Quiero decirte una cosa importante: siéntete libre para escribir lo que te apetezca”.Y es que su mensaje o pensamiento puede resumirse en esa palabra: libertad y coherencia con el Evangelio
Al pueblo, de quien procedo y a quien me debo.
“Las curias no podían entenderte:
Ninguna sinagoga bien montada puede
entender a Cristo.
Tu “pobretería” sí te acompañaba,
en desespero fiel”
Pedro Casaldáliga, obispo brasileño, en San Romero de América, Pastor y Mártir.








