Escribo esto desde Srinagar, Cachemira. Los diarios de esta mañana decían que podrían detenerme acusada de sedición por lo que he dicho últimamente en ciertas reuniones públicas en Cachemira. He dicho lo que millones de personas dicen aquí todos los días. He dicho lo que, al igual que otros observadores, llevo años escribiendo y diciendo. Cualquiera que se moleste en leer las transcripciones de mis discursos verá que son principalmente un llamamiento para pedir justicia. He hablado de justicia para el pueblo de Cachemira, que vive bajo una de las ocupaciones militares más brutales del mundo; de los pandits [brahmanas hindúes] de Cachemira, que sufren la tragedia de haber sido expulsados de su territorio; de los soldados dalit [intocables] asesinados en Cachemira, cuyas tumbas visité entre montones de basura en sus pueblos de Cuddalore; de los indios pobres que están pagando materialmente el precio de esta ocupación y que ahora aprenden a vivir en medio del terrorismo de lo que se está convirtiendo en un estado policial.
El Arzobispado adjunta número de cuenta por “los cuantiosos gastos para las arcas diocesanas”
La Iglesia compostelana necesita dinero. La inminente visita del Papa Benedicto XVI supondrá, “en el aspecto material, cuantiosos gastos para las arcas diocesanas”. Y por ello ha remitido a los negocios de Santiago y comarca una serie de cartas firmadas por el ecónomo diocesano, Dictino Maceira.
Ronaldo Muñoz fue alumno del Papa Ratzinger, quien le calificó con distinción máxima una tesis que luego, durante la dictadura, terminó quemada por los militares. Es de los Sagrados Corazones y pudiendo dedicarse a pastorear a los ricos, decidió irse a una población y servir a los pobres. Representa, por ello, a la Iglesia popular, que se escandaliza con la pobreza antes que con el sexo; a la, que reclama derechos para el pobre y no caridad.
Me avisa @jmagras a través de Twitter del secuestro por parte de la imprenta del número de octubre/noviembre de la revista satírica gallega Retranca. Abajo extracto parte de nota de prensa que ha publicado la editorial. La negrita es mía:
Las mujeres católicas que aspiran al sacerdocio enfrentan una dura temporada de tormentas, iniciada en el pontificado de Benedicto XVI. Algunos creen que el ministerio femenino es sólo cuestión de tiempo, pues la Iglesia echará mano de las mujeres para paliar la merma de sacerdotes, que amenaza su sobrevivencia en varios lugares del planeta.






