Hagamos lo que hagamos, seamos quienes seamos, todos compartimos rasgos culturales, sociales y políticos con sociedades distribuidas por todo el planeta. Por ejemplo, si te dedicas a los negocios, probablemente precisarás de la ayuda de la fonética asiria, de la imprenta china, del álgebra árabe, de la numeración india, de la doble contabilidad italiana o de las leyes mercantiles holandesas.
Sin embargo, algunas sociedades desaparecen de repente, desvinculándose del resto, como si sus dirigentes se hubieran dedicado a poner palos en las ruedas.











