25 de diciembre de 2010
Oswaldo Guayasamín, pintor ecuatoriano (1919-1999)
De “La edad de la Ternura”, colección de más de 100 obras en homenaje a su madre y a todas las madres, como símbolos de la defensa de la vida.
Que los más infelices sean los más privilegiados. El Karai Guazú José G. Artigas¹
Les proponemos hacer memoria de la sucesión de muertes simbólicas ² ocurridas en la Argentina en los últimos tres meses, deteniéndonos asimismo en su contexto a fin de descubrir posibles conexiones y construir una mirada abarcadora sobre el drama social que atraviesa la Patria-Matria del Plata:

Mariano Ferreyra de 23 años, militante del Partido Obrero, fue asesinado el 20 de octubre por una patota sindicalista de la Unión Ferroviaria mientras acompañaba la protesta de los trabajadores terciarizados del ferrocarril Roca en reclamo por la reincorporación de trabajadores despedidos y su contratación en blanco (cabe aclarar que en el episodio fue herida de gravedad Elsa Rodríguez, uruguaya, 56 años, madre de siete hijos, abuela de trece nietos, trabajadora, militante y luchadora).

El secretario general del gremio desde hace dos décadas, José Pedraza, como tantos otros sindicalistas que abrazaron la causa menemista en los 90, es kirchnerista desde 2003 y muy allegado al líder de la CGT, Hugo Moyano (la CGT es considerada por el gobierno de Cristina Fernández como la “columna vertebral” de su gestión). Por otra parte, el 75% de la población activa entre 18 y 29 años (varios millones de varones y mujeres) está desocupada, en negro o terciarizada, sin ninguna cobertura social, esto es: condenada y sin futuro.

Héctor Díaz, un chiquito de 2 años de la ciudad de Apóstoles, y Milagros Benítez, una beba de 15 meses de la localidad de Montecarlo, fallecieron en el mes de octubre por cuadros severos de desnutrición en la provincia de Misiones. El gobernador kirchnerista Maurice Closs reconoció que la muerte de chicos por hambre y desnutrición es un problema extendido en esa provincia -unos 300 casos por año-. El hambre sigue haciendo estragos en la tierra del pan.

Ezequiel Ferreira de 7 años, murió el 16 de noviembre en la provincia de Buenos Aires a causa de un tumor cancerígeno en el cerebro producido por la contaminación con agrotóxicos empleados en la granja donde trabajaba desde los 4 años con toda su familia misionera. Un millón y medio de chicos menores de 12 años trabajan en Argentina en condiciones de explotación en negocios altamente rentables (criaderos de pollos, talleres terciarizados de grandes marcas de ropa, el sector agropecuario). A nuestros pibes hasta les roban el tiempo de la vida en que se amasan los sueños.

Roberto López (“lo fusilaron por la espalda de tres tiros”) y Sixto Gómez, miembros de la comunidad toba de la provincia de Formosa, fueron asesinados el 23 de noviembre por guardias privados de una familia de terratenientes y policías provinciales que, por orden del gobernador kirchnerista Gildo Insfrán, reprimieron un corte de ruta de los Qom que se resistían al desalojo de sus tierras. Desde hace cinco siglos: el drama del saqueo de la tierra y sus recursos, y el desalojo de las comunidades nativas en nombre de la civilización y el progreso.

Bernardo Salgueiro, un joven paraguayo de 22 años, y Rosemary Churapuña, una ama de casa boliviana de 28, fueron asesinados por balas policiales el 7 de diciembre durante la represión a familias que ocuparon el Parque Indoamericano de Villa Soldati -un predio abandonado al sur de la ciudad de Buenos Aires- ante la imposibilidad de pagar el alquiler usurero de una vivienda. En el mismo episodio hubo una treintena de heridos ensangrentados y fue rematado a tiros un muchacho al que no se identificó, por parte de patotas de barrabravas, matones sindicales y punteros barriales afines tanto al macrismo como al kirchnerismo.

Cabe aclarar que tanto el gobierno de la ciudad de Buenos Aires como el nacional pretendió cargar al otro con la responsabilidad de las muertes y la carencia de respuestas ante la justa demanda de viviendas dignas. Asimismo el hecho tuvo la lamentable repercusión de una ola creciente de xenofobia y discriminación contra los inmigrantes de los países hermanos, acusados por sectores igualmente desfavorecidos, de ser los responsables de distintas problemáticas socio-económicas, como la falta de empleo y vivienda, el trabajo en negro, la evasión de impuestos, el super-poblamiento de las escuelas, la mala atención en los hospitales, etc.

En primer lugar caemos en la cuenta de que las víctimas tenían en común el ser
habitantes de una tierra ignorada, llamémosle “el país del no-poder”: ninguno de ellos tenía ningún poder político ni económico ni el prestigio social que permite a los sectores dominantes su ascenso a una vida acomodada, pero tampoco pertenecían a ciertos sectores medios o bajos que se conforman con un empleo, una vivienda o un programa social a cambio de complicidad a la hora de sostener un modelo que hace agua por todos los costados. Todos ellos, por el contrario, sufrían en su cuerpo la opresión de este sistema y murieron luchando contra él o padeciéndolo. Su rebeldía -y la inocencia de esos chiquitos- los ennoblece convirtiéndolos en ejemplos que deben nutrir la lucha de nuestros pueblos en esta hora crítica de Nuestramérica.

Sin embargo nos parece necesario alertar sobre un hecho que no puede pasar desapercibido: cuando los imperios entran en su fase de decadencia y disolución, las tensiones son tan grandes que no solo aumentan la exclusión y la represión “ejemplarizadora”, sino que simultáneamente comienza la fragmentación de los sectores dominados en pos de la supervivencia: la llamada “lucha de pobres contra pobres”. Se acentúan entonces fenómenos como la xenofobia y la discriminación que provocan la división del mundo de los oprimidos. Y ese es un peligro letal para la construcción de poder por parte de las clases populares.

Advierte Jorge Rachid en el portal El Grito Argentino³: “La xenofobia y la discriminación son manifestaciones tempranas de proyectos a largo plazo, verdaderos preámbulos de modelos sociales de construcción, que antecedieron los “progroms” del stalinismo, el holocausto del nazismo, la consolidación del sionismo en Israel en su ataque al pueblo Palestino, la división étnica previa a la disgregación de Yugoeslavia y la etapa anti islámica de Bush con cuya excusa invadió Irak, Afganistán y amenazó a Irán.”

Creemos que es esta la situación que estamos viviendo en Argentina como en tantísimos países del mundo globalizado, y nos indigna tanto que sean miembros de las clases populares los que se ensañan y crucifican a sus hermanos más desprotegidos, como que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner -en continuidad con el de su esposo, autoproclamado como “el gobierno de los derechos humanos”- no haya levantado una voz enérgica contra los asesinos y responsables de semejante violencia. A la vez que se atreva a reconocer los gravísimos errores de su gestión socio-económica y tome la decisión de revertir el rumbo hacia un gobierno de corte netamente socialista.

Continúa diciéndonos el Dr. Rachid: “La vida es lo máximo que tenemos a ofrendar los seres humanos y no puede ser arrebatada en términos de venganza, persecución racial, ideológica ni religiosa. Esa es una sociedad caníbal… Sólo una sociedad solidaria, contenedora e integradora nos hará libres. Libres en nuestras decisiones, en nuestra soberanía nacional… Libres en nuestras capacidades y en nuestras oportunidades, generando nuevas condiciones de vida.

Aumentará en una sociedad solidaria la autoestima y el afecto social disminuido por años de denigración y desvalorización del hombre argentino. Los argentinos fuimos protagonistas de gestas históricas, hoy la defensa de la democracia popular, la justicia social y el bienestar de nuestro pueblo son parte de esa historia a construir en el marco de los nuevos paradigmas de identidad nacional y latinoamericana, que impregnarán la vida de los argentinos las próximas décadas.”

Así pues, que nos abracemos al sueño que nos desvela: un mundo de justicia y solidaridad donde quepan todos los mundos.

Mariana y Gabriel

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Notas:
¹ “Los indios denominaban a Artigas ‘Karaí Guazú’ (palabra compuesta en guaraní cuya traducción más frecuente es Gran Señor), probablemente por haber convivido con ellos en la adolescencia, en un período sin registro en el que logra su lealtad. La influencia de su abuelo Juan Antonio, el más importante interlocutor de las tribus en el tiempo colonial, está en el origen de esa afinidad con quienes serán sus fieles guerreros. Y también la relación directa con los esclavos negros de su familia, que seguramente le hizo apreciar y querer a ese grupo desprotegido.” I. Amorín, El pequeño Karaí Guazú. Historias de la niñez de Artigas | Ed. Fin de Siglo

² Fuente: Alcira Argumedo, socióloga-UBA e investigadora-CONICET, Diputada Nacional por Proyecto Sur | “Muertes simbólicas”, Argenpress.info, 14.12.2010

³ Fuente: Jorge Rachid, médico-UBA, posgrado en Medicina del Trabajo, Especialista en Seguridad Social, Profesor titular en Ciencias Sociales de la UnLZ y Profesor adjunto de la Cátedra de Medicina del Trabajo–UBA | “La discriminación y la ingeniería social”, El Grito Argentino, 14.12.2010

   
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