La reforma constitucional que han planteado los dos principales partidos políticos españoles, sin debate parlamentario ni consulta a la ciudadanía, es uno de los mayores ataques a la democracia, si no el mayor, que ha sufrido el país tras el final de la dictadura franquista.
El impedimento legal al aumento soberano del déficit es una medida suficientemente grave como para salir a las calles; sin embargo, además de eso, escondido en mitad del punto 3 del nuevo artículo constitucional se encuentra la siguiente joya:








