Cada vez que llegan estas fechas siento las mismas sensaciones.
Son unas fiestas adulteradas por la sociedad de consumo que se lo ha “tragado” todo. Ha cambiado el verdadero sentido de la Navidad, que es de contemplación y misterio ante ese niño-Dios nacido pobre en Belén, o Nazaret según muchos teólogos modernos. Ese Dios que se hace hombre en Jesús de Nazaret, nacido en una cueva, rodeado de pastores pobres, que dormían al raso, porque para él “no había sitio en la posada”.
Magnífico y evangélico este pacto de las catacumbas de estos cerca de 40 obispos, liderados por Helder Cámara. Gestos como éstos se echan muy en falta en los pastores de hoy, tan preocupados por otras cosas…(Redacción de R. C. )Un grupo de obispos durante el Concilio Vaticano II, en 1965, reunidos en la catacumba de Santa Domitila, suscribieron el Pacto de las Catacumbas, con el liderazgo de Dom Hélder Câmara, en un intento valeroso de tratar de reflejar mejor la Iglesia de Jesús, comunidad de los creyentes.
El 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, cerca de 40 padres conciliares celebraron una eucaristía en las catacumbas de santa Domitila. Pidieron “ser fieles al espíritu de Jesús”, y al terminar la celebración firmaron lo que llamaron “el pacto de las catacumbas”.
Hoy se cumplen 10 años de aquellas gloriosas jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, cuando el Pueblo, harto del saqueo al que había sido sometido durante los ’90, salió a la calle para hacer “tronar el escarmiento”. El poder formal encarnado en la figura de un imbécil, le había impuesto el “estado de sitio”, SIN TENER EN CUENTA QUE NINGUNA LEY ES MÁS FUERTE QUE LA VOLUNTAD DE UN PUEBLO.
La ética del cuidado ha sido con frecuencia ignorada por la ética tradicional que la ha relegado al ámbito doméstico o privado, y la adjudicado exclusivamente a las mujeres. En un mundo herido por la pobreza y las desigualdades, se hace necesario recuperar una visión cristiana que articule la justicia y el cuidado de los otros y de la Tierra, y que nos movilice para la transformación social. Esto es precisamente lo que hace la teóloga Lucía Ramón en este cuaderno, que puedes descargar en el siguiente enlace: http://www.cristianismeijusticia.net/es/mujeres-de-cuidado
El movimiento del 15-M, señal fecunda de la vida que hay en la sociedad, pese a las limitaciones y fallos del mismo, algo propio de todo lo humano, ha vuelto a poner en primera línea de la conciencia colectiva algo que en Occidente ha olvidado, o casi, la mayoría: cada día hay mucho sufrimiento injusto (¿Hay algún sufrimiento justo? Se ha de pensar en ello) que padecen miles de millones de personas. ¿Qué hacer al respecto?








