Nuestra civilización occidental, hoy mundializada, tiene su origen histórico en la Grecia del siglo VI antes de nuestra era. El mundo del mito y de la religión, que era el eje organizador de la sociedad, se desmoronó. Para poner orden en aquel momento crítico se llevó a cabo, en un lapso de poco más de 50 años, una de las mayores creaciones intelectuales de la humanidad.
Desde el territorio mapuche llegan cada día informaciones que hablan de atropellos que remecen conciencias en nuestro país y en el mundo. La militarización de La Araucanía ha dejado una estela de represión policial, brutales allanamientos y castigos humillantes a mujeres, hombres, ancianos y niños.
En el Cuerno de África continúan muriendo diariamente entre 100 y 200 niños a causa de la hambruna, producto de la sequía más fuerte en más de medio siglo, la mayoría de ellos menores de cinco años. Pese a que organizaciones internacionales han denunciado el tema, la situación se deteriora y entre 35 mil y 65 mil niños fallecieron en el último año.
Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre este asunto. No pretendo aquí prolongar un debate que, según creo, va para largo. En todo caso, y sea cual sea la opinión que cada uno tenga sobre el tema, lo que a todos nos vendría bien sería pensar – al menos pensar – en los resultados que está dando la enseñanza oficial de la religión en la escuela y, en general, en los planes de estudio.
Vencen las resistencias de los obispos y logran que el Papa reconozca su liturgia
Los kikos superan el último obstáculo en Roma y se imponen sobre los prelados que han frenado sus prácticas litúrgicas durante décadas. Lo ha certificado Benedicto XVI en una ceremonia a la asistieron 7.000 neocatecumenales, cinco cardenales y medio centenar de obispos.
CONFERENCIA: “Memoria y Justicia para los excluidos y víctimas de la Historia”
por D. Manuel Reyes Mate Rupérez, Profesor de Investigación del CSIC
Jueves, 16 de febrero; 19 horas
Lugar: SALÓN DE LA IGLESIA DE LA RESURRECCIÓN
C/Carretera Carmona, nº 92 (cruce con Avda. Manuel del Valle)
Organiza: Comunidades Cristianas Populares de Sevilla
Colabora: Parroquia de la Resurrección.
En pleno siglo XXI es inconcebible que haya personas muriéndose de hambre, pero lo que es también una vergüenza es que muchas veces son los propios regímenes dictatoriales los que no permiten la entrada de ayuda humanitaria en zonas de conflictos. Somalia ha sido el clásico y triste ejemplo de ello.











