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El lunes 04 de septiembre del 2017 se cumplieron más de 47 años de la victoria de un largo proceso de unificación de la izquierda chilena, un largo proceso político que partió con el FRAP y se consolido el año 71 con el ingreso de la Izquierda Cristiana. Fue la primera vez que un candidato socialista ganó elecciones en un Estado de Derecho con un proyecto que apuntaba directamente a la construcción de una Sociedad Socialista.
Como también el lunes 11 de septiembre del 2017 se cumplen 44 años del fatídico Golpe de Estado que llevo a Chile a vivir una de las más cruentas y brutales Dictaduras del mundo.
Es ante este romántico y doloroso recuerdo que me pondré a escribir una reflexión sobre lo que nos enseñaron los éxitos, fracasos y deudas de uno de los procesos más bellos que ha vivido nuestra América Latina.
Necesidad de condiciones y formas para la unidad de la izquierda.

La primera enseñanza es la importancia de una izquierda unida, la importancia de un entendimiento político para la vía al Socialismo. Pero aquí hay una trampa que nos señala Vladimir Safatle en una entrevista:
“Se habla en un frente de izquierda, pero ¿para qué? No está claro. ¿Qué es lo que quieres? ¿El objetivo es retomar lo que se ha hecho antes, con un ajuste aquí y otro allí? O ¿sería diferente? ¿Pero qué? Sería bueno discutir otras cuestiones más elementales. Lo que la izquierda tiene hoy para ofrecer a Brasil, a no ser resistencias puntuales: decir no a esta o a la reforma. Sin respuestas a estos puntos, su fuerza de movilización disminuye sustancialmente. Nadie va a la calle sólo para decir que no. Usted moviliza cuando es capaz de llevar a los ciudadanos a pensar en una posibilidad que aún no se ha establecido” (#Carta, Ideias em tempo real. 03/09/2017. https://www.cartacapital.com.br/politica/safatle-201cfrente-de-esquerda-para-que-201d).
Una simple coalición electoral sin contenido conlleva a no ser un proyecto transformador, una propuesta de unidad vacía equivale a:
1) Al no existir una alianza más programática y profundamente unida por un compromiso orgánico, los partidos con mayor poder económico, arrastre social y de mayor cantidad de votos duros o capacidad de captar votos blandos realizarán las practicas “matonas” de coartar los proyectos y gobernar más para ellos que para la coalición, buscarán predominar matando la igualdad de condiciones necesarias para el debate.

2) Bajo la misma razón, la inexistencia de compromisos orgánicos y una coalición con orgánica propia, no existirán mecanismos para impedir que no se cumplan los objetivos inmediatos y a largo plazo el final, pues los integrantes de esta alianza pueden olvidar el proyecto y boicotearlo desde adentró sin dificultad, la suma de fuerzas y mayoría nacional se quedan en papel.
3) Al ser únicamente electoralistas priorizara el ganar o ser mayoría antes de la “no—contraproducencia”, pues cualquier partido se podría integrar. Partidos sin prácticas democráticas, partidos financiados de forma irregular, entre otros casos, que coartan el proyecto antes de entrar. Esto no implica pues que todos deban pensar igual, sino más bien, una alianza no electoralista posee criterios que protegen su orgánica y finalidad; no ser financiando por Multinacionales o la Clase Gobernante, no ser un partido (sobre) burocratizado, no permitir el desarrollo Violencia de Género, etc.
4) La alianza electoralista además de carecer de criterios, de compromisos sinceros e igualdad de condiciones (que no exista violencia ni proselitismo que eliminen el debate), posee un cuarto problema: no se perfila a largo plazo, no existe para transformar sino para gobernar o no entiende los procesos sociales o Estructurales de la Sociedad a nivel nacional e internacional.

La izquierda debe negarse a si misma continuar las lógicas de la Tercera Vía, no debemos gobernar como lo haría el adversario para poder ganar elecciones, no podemos caer en la lógica de los partidos carteles de buscar puestos y poder para enriquecer una nueva elite, debemos tener un proyecto político y objetivos comunes.
Las formas y los fondos en que la Izquierda debe unirse son claves, y es ahí donde vemos uno de los aprendizajes que debemos sacar de la Unidad Popular; la existencia de diálogos e instancias formales en distintos niveles; sindical, estudiantil, campesino, etc. Entre las diversas orgánicas de izquierda para organizarse y poder desarrollar un proyecto. Como también un proyecto común, que a pesar de sus matices distintos –pues no existe una única receta ni una única visión de que es el Socialismo realmente- posee puntos transversales. Es desde lo común y singular donde podemos establecer una alianza política que camine por la vía al socialismo.
La unidad de la izquierda y la forma en que esta debe darse son apenas la punta del iceberg que vamos a visualizar para construir esta reflexión de la victoria y gobierno de la Unidad Popular.

Expansión del Sujeto revolucionario: La Mujer y los Indígenas.
-La Mujer y el Feminismo.
Cuando todo era obrero y a veces campesino, se empezó a hablar de feminismo nuevamente en Chile, los escritos y discursos de Luis Emilio Recabarren –fundador del Partido Comunista de Chile- fueron leídos nuevamente y se buscó abordar las temáticas que exigía la doble o inclusive triple explotación que sufría la mujer. Claramente quedo al debe la Unidad Popular, algo que no puede suceder de nuevo para la izquierda, y ahora que el feminismo toma fuerza a nivel global, la izquierda debe comprender que sin mujeres no hay revolución y las feministas deben darse cuenta que no existe un feminismo transformador desde el modelo capitalista y como Gladys Marín o Pedro Lemebel optar por el anticapitalismo.

Es cierto que la izquierda hasta ahora ha sido víctima de la misma Sociedad en que se concibió, el machismo existe hasta en las estructuras más democráticas, no existen espacios totalmente libres del Patriarcado, pero no es esto resultado de la teoría marxista por sí misma, ni mucho menos una excusa para rehusarse a la participación en la edificación de una Sociedad distinta desde una perspectiva científica. Pero en los partidos tradicionales marxistas, desde los cercanos a la figura de Stalin como los Socialdemócratas, cometieron la aberración de reducir el sujeto político, al punto de reducirlo solamente a una Clase: al Proletario. Han concebido la contradicción capital/trabajo exclusivamente, olvidando la dicotomía de violencia y dominación del hombre heterosexual blanco sobre la Sociedad Civil.

Rousseau en el Contrato Social plateó una diferentica entre “Decreto” y “Ley”, el Decreto es una declaración de intereses particulares en la Sociedad mientras la Ley es la declaración universal de la Voluntad que es General por lo que pasa a ser un Derecho Natural -algo que se condiciona y perpetua por su naturaleza misma-, la igualdad como condición exclusiva de la participación de hombres es condenar la irreductibilidad de la Voluntad General, por ello decir “no hay revolución sin mujeres” no es un eslogan, sino una condición sociológica de las transformaciones sociales.

Entonces cuando hablamos de la relación entre Feminismo y Marxismo, desde el Marxismo podemos decir dos cosas:
1) El Patriarcado se ha perpetua en manos de los mismos Socialistas, quienes irónicamente nacieron de la Revolución Francesa declarando tres principios; Fraternidad, Igualdad y Libertad. ¿Qué fraternidad puede existir si los militantes de un partido revolucionario no son iguales? ¿Qué sociedad puede ser fraternal si no existe igualdad en todos los espacios –vida familiar, derechos reproductivos, mundo laboral, etc.-? ¿Qué libertad existe si un género esta encadenado a otro? Y así sucesivamente podemos preguntarnos continuamente que Sociedad nueva podemos crear como revolucionarios si negamos a la mujer como sujeto político y olvidamos que el Feminismo es un instrumento revolucionario como el Marxismo, y la respuesta siempre será la misma, ninguna.

2) La misma Lucha de Clases se transforma en derrota asegurada o victoria Pírrica por la división del Marxismo y el Feminismo. La reducción del sujeto político impide la construcción de una Sociedad Nueva. La Voluntad Colectivo Nacional de la que nos habla Gramsci nace de la Voluntad General de Rousseau, es la fuerza social –no electoral- que perpetua las trasformaciones políticas como reformas morales, los cambios en la Cultura dentro de la Sociedad Civil, y es esta voluntad la condición de las trasformaciones. Si toda dominación es voluntaria y el silencio del pueblo lo hace cómplice de su explotación, entonces todo cambio es voluntario de la Sociedad en su conjunto y debe ser el mismo pueblo quien rompa sus cadenas.

Cuando históricamente se imposibilita la articulación de la Sociedad Civil completa –al negar por ejemplo a la mujer como sujeto político y su lucha- es cuando históricamente la izquierda es en parte culpable de sus diversos fracasos, ¿Qué Lucha de Clases existe cuando más de la mitad de los oprimidos no se siente completamente llamado a esta lucha y sus supuestos compañeros las tienen encadenadas? Ninguna, no habrá una izquierda exitosa mientras esta no sea feminista. Si queremos abolir las Clases Sociales no podemos olvidar que la primera opresión de clases fue la del sexo femenino por el masculino.
En palabras de León Trotsky: “Una revolución no es digna de llamarse tal si con todo el poder y todos los medios de que dispone no es capaz de ayudar a la mujer –doble o triplemente esclavizada, como lo fue en el pasado– a salir a flote y avanzar por el camino del progreso social e individual”.

Ante la crisis del marxismo y el sujeto político, muchas feministas que comprenden la teoría marxista se marginarían de igual manera que las que la desconocen, pensando que su lucha es solo para ellas y no la humanidad, como a la vez creyendo que solo conseguirán cumplir sus intereses solas. Pero esto es más que un error, es una aberración, les afirmo que el materialismo histórico, fundamenta científicamente el proyecto socialista, el cual es el proyecto de una Sociedad libre de Patriarcado –como deja bien en claro los socialistas antes mencionados-, como también humaniza nuestra comprensión de la sociedad: sus conflictos se conocen en la medida de nuestra propia acción y conocimiento, y no con principios opacos y/o divinos. El Marxismo es la llave que puede ayudar a la edificación de un Feminismo de masas y no de escritorio exclusivamente.
La lucha feminista esta tan apegada a la Superestructura e Infraestructura de la Sociedad que es inconcebible pensar en un mundo donde no necesitemos marchar de “Ni una Menos” que pueda ser bajo la Ideología burguesa o con un sistema productivo basado en la apropiación de las riquezas por parte minúscula de la Sociedad. La lucha feminista es parte de la Lucha de Clases y el feminismo es parte de la Conciencia de Clases.

A todas aquellas que creen que su lucha es solamente para ellas y exclusivamente llevada a cabo por ellas, les pondré respectivamente dos puntos para la reflexión:
1. ¿Acaso el Patriarcado solo daña a las mujeres? No olviden que los roles de género influyen sobre toda la Humanidad, la violencia masculina no es producto del paradigma de Henrik Ibsen en su obra Casa de Muñecas: La mujer como propiedad –muñeca- del Padre y luego el Marido, sino más bien, que los complejos psicológicos y el desarrollo de la personalidad de todos los hombres es igualmente cocinado por el Sistema Patriarcal. Toda la violencia en que vive la Humanidad; homicidios, guerras, genocidios, entre otros, son producto del impío matrimonio entre los Intereses de las Clases Dominantes y la Violencia en que se crían a los hombres. Los hombres sufren la imposición roles de género y la Humanidad sufre la violencia con que nos cría el Patriarcado: no puede haber paz en un mundo donde el desarrollo de la personalidad es alrededor de estándares o fijaciones fálicas de poder. El Feminismo no es la Lucha exclusiva de las mujeres, es la lucha por la Humanidad.

2. Karl Marx en el Manifiesto Comunista señalo: “La historia de la sociedad humana, hasta nuestros días, es la historia de las luchas de clase” (Marx, K. 1848, pag. 71). Desde la Guerras Civiles romanas a la lucha por los derechos civiles en EEUU han sido el embate entre los desposeídos y los privilegiados: Derechos y Reconocimiento contra privilegios y beneficios particulares. Así mismo surgió el Feminismo de la Ilustración y la Revolución Francesa –al igual que el Socialismo-, en pos de sus intereses de Clase e incluso de la Humanidad, siendo su mayor ejemplo el texto: Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (Escrito por Olympe de Gouges en 1791). Pero como la mujer fue excluida de este proceso –que ella misma inicio- no pudo cumplir sus intereses, como a la vez los revolucionarios Girondinos y Jacobinos no cambiaron la Sociedad ni instauraron un nuevo orden perenne. La Lucha de Clases requiere del Cuerpo Político antes señalado, sin mujeres no hay Revolución. Como para que mujeres derriben el Patriarcado necesitan de toda la Humanidad –como esta necesita al feminismo-. Es el Socialismo, en palabras de Rosa Luxemburgo: Un Mundo donde Seamos Socialmente Iguales, Humanamente Diferentes y Totalmente Libres, donde se realizará la mujer completamente, donde el Patriarcado será arrancado de las camas, de los trabajos, del hogar, escuelas y la prensa. La Lucha feminista como no es solo para las mujeres sino por la Humanidad, es también, la lucha de la Humanidad, no solo de las mujeres.

Las Feministas deben distanciarse de los últimos años marcados por el marketing del falso empoderamiento y la dominación del Corporativismo Feminista, y plegarse a un proyecto socialista, pues es el único que puede ofrecer una verdadera liberación.
-Los Pueblos Originarios y el Indigenismo.
Dentro de la apertura del sujeto revolucionario, el caso de la mujer no es el único donde la Unidad Popular busco innovar e innovó, sino también está el caso de los indígenas, parte esencial en nuestros países latinoamericanos. Antes a los Mapuche se les consideraba otra parte del campesinado, no fue hasta 1971 con la intervención de Bosco Parra –fundador y dirigente de Izquierda Cristiana- quien por primera vez en Chile pensó al indígena como un pueblo propio y autónomo del chileno; poseen sus propias contradicciones, cosmovisiones, formas de opresión dentro de su cultura y una propia forma de coacción sufrida por el Estado chileno y el sistema capitalista durante más de un siglo.

Los indígenas en nuestra América poseen una cosmovisión propia, aun cuando muchos han sido convertidos al cristianismo católico o han pasado por los procesos de urbanización o proletarización, tienen un conflicto espiritual que se puede comprender en la segunda contradicción del capitalismo según Marx, el conflicto capital/naturaleza. Como también relaciones de violencia física y simbólica dentro de su cultura que hay que transformar, como lo es la violencia doméstica y otros efectos del patriarcado que muchas comunidades sufren. Sumado finalmente a las formas exclusivas de dominación que sufren los pueblos indígenas:
1) El alcoholismo y la lumpen proletarización promovida por la segregación social y ese post-apartheid que sufren los indígenas por parte del Mercado y la falta de políticas del Estado que busquen su cuidado y preservación.
2) El terrorismo de Estado con el que se defienden los intereses económicos de las multinacionales y los patrones de fundo. Que incluye; represión, tortura, desaparición, asesinatos, desplazamientos forzados, etc.

3) La violencia simbólica efectuada a través de los Aparatos Ideológicos del Estado por la clase burguesa. Que busca legitimar su propiedad de la tierra y sus propiedades como las forestales, creando una visión invertida de la realidad, una ideología dentro de la misma Sociedad Civil, la idea que los diversos pueblos indígenas son terroristas, alcohólicos y barbaros.
Por ello es que desde la Izquierda Cristiana se planteó y se puso en efecto la Alianza Estratégica, donde se entendía que la liberación obrera, campesina y Mapuche se daría en medida de que se trabajara de forma conjunta por los objetivos de clase y culturales que cada uno deseaba conquistar. De ahí porque el pueblo Mapuche hasta hoy en día se presenta como una fuerza de izquierda dura que a diferencia del poblador y el campesino no han sufrido una despolitización.

Los indígenas con su forma de vida y organización representan una enorme masa trasformadora si se le escucha y de forma humilde se plantea una Alianza Estratégica, sin ellos casi ningún país en Latinoamérica podría avanzar hasta el Socialismo.
La izquierda debe tomar esta expansión del sujeto revolucionario y comprensión más amplia de la liberación del pueblo para poder ser realmente transformadora y exitosa a la vez. En Brasil hace falta una Alianza Estratégica con los diversos pueblos y tribus indígenas, en Nicaragua falta que el Sandinismo abandone sus ataduras conservadoras para profundizar su revolución, hermanándose con el feminismo. La izquierda debe volver a ver a Chile y su historia y aprender.
Economía dentro del Capitalismo y fuera de este
Y
La Propiedad y el Socialismo.
La izquierda hoy en día –a diferencia de la “centro izquierda” que promueve los mismos ideales que la derecha muchas veces-, dentro de la fantasía del Post-Keynesianismo cree que mediante el bombeo constante de la economía, a través del déficit fiscal y la emisión monetaria, hacer que todo el mundo esté contento. Pero en el sistema capitalista cuando se intenta mejorar la vida de algunos no se puede evitar que otros estén peor, en específico esto en la rentabilidad empresaria. La pregunta que muchos se han hecho, como ha sucedido en Brasil del PT o en los proyectos de las antiguas guerrillas como en Angola o Mozambique, cómo se puede mejorar un lado sin cruzar el umbral adonde el otro lado se daña de manera tal que se obtienen, por ejemplo, fugas de capital. Es un camino delicado. Si se decide mantener los salarios altos, la productividad debe subir más rápido porque de lo contrario empiezan los problemas en torno a la rentabilidad y la inflación.

Este es el difícil camino de los proyectos de izquierda post Guerra Fría. Si se permanece dentro del capitalismo, que es generalmente una pregunta que nadie se hace, entonces están los límites propios de este sistema. No existe esa idea que invento la Concertación en Chile de: “Crecimiento con Igualdad”. Simplemente cuando hay mucho capital ficticio en la economía –característica del sistema neoliberal que vivimos-, es decir, muchos activos que siguen teniendo valor porque el Estado siempre está ahí para mantenerlos y salvar al sistema del colapso, es que existe un vacío de desarrollo que golpeare una y otra vez a los contribuyentes que deberán pagar las deudas del privado, generando un colapso en el consumidor. Siendo ello solo una arista de un sistema que es incapaz de subsanar sus propias contradicciones.

No existe una solución a los problemas sociales desde el sistema capitalista en los países desarrollados, mucho menos dentro del Tercer Mundo, en específico en Latinoamérica. Hay que dejar de buscar fórmulas y trucos para que la economía capitalista funcione, hay que volver a un proyecto socialista. Por ello es que hay que tomar las medidas de la Unidad Popular, tanto las exitosas como las fracasadas, para darle una perspectiva económica al proyecto de la izquierda dentro y fuera del capitalismo, en su etapa de transición y superación.
Dentro del Libre Mercado en una economía con cierto desarrollo industrial la nacionalización de puntos estratégicos significo el crecimiento y mayor productividad de varios sectores, que permitieron a Chile el 71 bajar su desempleo e inflación a sus más bajos niveles hasta ese momento. Para economías en condiciones similares parece una buena opción, pero siempre comprendiendo las consecuencias internacionales de aquellas medidas, debe existir un plan económico y político para soportar las arremetidas económicas y actos asfixiantes que se puede sufrir, y una de esas medidas no puede ser las emisiones de dinero.

Estas emisiones tenían un lapso de tiempo durante el cual no producían inflación, al menos momentáneamente. Y funcionó, al menos el primer año, en que se dobló el dinero, la inflación fue baja y el Producto Interno Bruto creció un 8%. Pero al finalizar el año 1971, aparecerían los primeros problemas económicos. El déficit presupuestario creció a un ritmo acelerado, del 3,5 % del PGB en 1970 paso a 9,8 en 1971; la política monetaria se descontrola al crecer en un 124% el crédito del sector público; cae el nivel de reservas internacionales de 394 millones de dólares (1970) a 163 (1971), por lo que el gobierno de la Unidad Popular suspende el servicio de la deuda externa; la balanza comercial paso de un superávit de 95 millones al iniciar el gobierno a un déficit de 90 millones, tras la abrupta caída del precio del cobre; a causa del incremento de los salarios reales y los controles de precio, se produjo una contracción de las utilidades corporativas; aparecen las primeras señales de desabastecimiento en el segundo trimestre de 1971, que concluyó con la aparición de un floreciente mercado negro.

No es una buena medida producir dinero sin respaldo, no le funciono a la Alemania de Weimar ni mucho menos a un proyecto socialista en Latinoamérica.
Pero esto desde dentro del sistema capitalista, algo que toda la izquierda debería volver a cuestionar y empezar a gestionar una salida de aquel sistema que no tiene cabida. Pues algo bueno dentro de las medidas económicas –que también fueron políticas- de la Unidad Popular fue el desarrollo de cordones industriales e intervención del trabajador en su medio productivo, tanto en la dirección de su producción como en la distribución de las ganancias, que es el comienzo del desarrollo de nuevas nociones de propiedad que generar una nueva economía, la economía socialista.

En la vía al Socialismo, hay que evitar la centralización y planificación total de la economía, por ello hay que considerar un fortalecimiento de nuevas formas de propiedad, alternativas a la dominante propiedad privada, puede ayudar a mejorar estos varios aspectos problemáticos de la economía. En este sentido, dentro de las experiencias de la Unidad Popular y posteriores estudios que las abalan, son tres los modelos considerar para la Vía al Socialismo de cualquier país:
1) Las empresas cooperativas y de la economía social: Esto fomentaría una mayor productividad, crecimiento de poder adquisitivo, e incluso algún entendimiento con cierto empresariado menos reaccionario. Es una forma transitoria a la socialización de los medios de producción, aunque con un problema, la vulnerabilidad de degenerarse en formas de propiedad privada o a ser adquiridas por capitales privados. Esto se da principalmente cuando existen periodos de estrés financiero, empujados por la dificultad de estas empresas para acceder a crédito ante las mayores percepciones de riesgo por parte del sector financiero privado
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Por ello es que se deben: generar de instituciones “paraguas” que provean apoyo financiero e institucional; impedir a través de la influencia de los sindicatos y de ser necesario el Estado para impedir la compra por parte del capital privado; promover este tipo de propiedades en Industrias Pesadas o Medias exclusivamente, según la capacidad del Estado y las condiciones económicas previas de cada país, impidiendo el posible fracaso por incapacidad de mantención o subsidios de las instituciones paraguas.
Hay que tener claro que este modelo productivo podría funcionar con una clase empresarial más progresista e inclusive socialista, como suponían los viejos socialistas utópicos y empresarios de izquierda como Owen, pero ello es difícil en especial desde Latinoamérica. Por ello es que si se pone en marcha tal proceso se necesite de una inversión de agentes externos como la Corporación Mondragón y/o simplemente estar preparados para pelear dentro de este modelo con la clase burguesa. Aquí la existencia de las inversiones de China se ven agradables, y muy importantes para un desarrollo ideal de este modelo.

2) La propiedad municipal y comunitaria: Mientras que la propiedad municipal se refiere al control y operación municipal de la propiedad -por ejemplo, los servicios y sistemas como recolección de basura, la administración de los parques, la provisión de servicios de banda ancha, etc.-, la propiedad dirigida localmente no necesariamente hace referencia a la propiedad en el sentido “físico”, si no al hecho que, más que los intereses corporativos, son los intereses de la comunidad los que se “apropian” de cierta área económica. En este sentido, tiene más que ver con el control que con la propiedad. El objetivo de ambos tipos de propiedad es el fomento del involucramiento local en el proceso de decisión de los negocios que operan en cada localidad. Para ello, proponen desde el encadenamiento productivo local hasta bancos locales, presupuestos participativos, la participación comunitaria en los esquemas de energía o deslocalización de instituciones de gobierno central hacia los territorios.

Este tipo de propiedad es muy cercano a las ideas mutualistas y descentralizadoras que necesita el Socialismo propiamente tal, una democracia en lo político y económico, que además garantiza la descondensación y descentralización, importante necesidad para los fracasados procesos del Socialismo Real.
El establecimiento de este tipo de propiedad y administración serían muy efectivos en contrarrestar los posibles desabastecimientos, desempleos y todo tipo de precarizaciones que puedan llevar las acciones asfixiantes ante las políticas de nacionalización y el desarrollo de cooperativas. Sumado a los enormes réditos que da para el desarrollo de una Voluntad Colectivo Nacional y desarrollo de un ciudadano Marshaliano (participativo y crítico), sería como un proceso hasta educador, sería útil en el desarrollo político y social para una Sociedad Socialista.

3) La propiedad nacional o empresas del Estado: El desarrollo de este modelo debe ser cuidadoso y con corte de cirujano, pues su crecimiento excesivo puede degenerarse en un capitalismo de Estado que continúe la contradicción capital/trabajo y la actitud globalizante que destruye la naturaleza. Aquí la planificación de la UP es maravillosa, y gracias a esta podemos entender dónde debe desarrollarse la propiedad estatal: los sectores caracterizados por ser monopolios naturales donde en la práctica no es posible el desarrollo de una libre competencia entre cooperativas o la administración local por parte de comunidades; los sectores que exigen la realización de las grandes inversiones que son necesarias para desarrollar sectores que son intensivos en capital; los servicio que exigen un trato y ejecución equitativa para todos los consumidores; y finalmente los sectores de la economía que exigen una planificación de largo plazo, claramente los sectores claves de las economías extractivitas e industriales menores –como la industria de la harina o el azúcar-.
Estos tres tipos de propiedad pueden ser transitorios como también complementarios e ir de la mano en la transición y desarrollo del Socialismo, no son antagónicos entre sí.

El Socialismo y el Medio Ambiente. Hacia un Eco socialismo Planetarizante.
La idea de crisis ambiental global, fue y es la paradoja de que el crecimiento económico, junto al elevado nivel de desarrollo y estándar de vida alcanzado por la “Civilización Industrial”, creó problemas de carácter ambiental y/o ecológicos de tan enorme magnitud que por primera vez en la historia se puso en riesgo la continuidad de la vida del ser humano en el planeta, así como el proceso de la vida del planeta mismo. Entre estos problemas destacan la contaminación, la pérdida de la biodiversidad, el cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales, la destrucción de la capa de ozono, la llamada “explosión demográfica”, así como el riesgo de una hecatombe nuclear, por motivos bélicos o por motivos accidentales a raíz del uso de la energía nuclear para generar electricidad.
Ante esta crisis el gobierno de la Unidad Popular fue el primer gobierno socialista, entre todas las experiencias de África a Europa o de América a Asia, en plantearse lo que el gran socialista Murray Bookchin y sus seguidores idearos años después, la idea de la “Planetarización”.

La idea de la importancia de todos los posibles aspectos, en especial de la singularidad de todos los actores, la idea de que el desarrollo no iba sobre todas las cosas; sobre los indígenas y sus comunidades, sobre la vida animal, sobre el equilibrio de la naturaleza, etc. La idea –aunque sea cercana a la post verdad- de un profundo amor por la naturaleza y la búsqueda de una vida en equilibrio con esta, un verdadero rescate de los ideales de Karl Marx ante las potentes ideas de industrialización y extractivismo imprudente expuestas por los Socialismo Reales.

   
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