Moceop

Moceop5.jpgHoy. ¿Alguien apuesta más?
¿Y ahora qué?
Moceop se pone pensativo y ve que hoy las urgencias no son las mismas, la situación de la iglesia tampoco. Socialmente ha habido un cambio de tono cultural e ideológico. Se dice también que estamos en una época de bajas expectativas ideológicas y utópicas.
Apuesten, señoras y señores:
¿Cómo, entonces, vivir la fe cristiana en medio de este mundo?
¿Puede Moceop, seguir siendo un referente de vivencia cristiana?
Dice J-Mª Mardones que “toda empresa intelectual y vital surge como reacción ante una serie de deficiencias que se quieren corregir y de impulsos que se quieren apoyar”
¿Hoy puede Moceop responder a esta lógica de la dialéctica de la reacción en impulso?
¿Estamos dispuestos?
¿Podemos seguir siendo y aportando fuerza a una Iglesia que hay que reinventar? ¿Cómo?

ESTUDIO DE LOS CUESTIONARIOS

Resumen.

El hoy de Moceop lo hemos analizado a través de unos cuestionarios que nos lanzamos y que se respondieron por un cierto número de miembros y que luego en el Encuentro revisamos entre todos/as y por grupos. Esto representan un alto en el camino, necesario para seguir en la buena perspectiva

1.- ¿Cuál ha sido tu experiencia personal de Moceop?
Para la totalidad de los que han contestado, el encuentro con Moceop ha sido algo positivo:
Se analiza esa experiencia como una sucesión de importantes momentos de humanidad.
Se analizan diversas fases en la aproximación al movimiento.
Se siente que el movimiento ha experimentado una evolución significativa.
Este encuentro ha sido un medio clarificador de reflexión en común.
Algunos destacan que se trata de un medio -con sus limitaciones- para proyectarse en la vida de otra manera.
Hay a quienes la mirada al pasado les produce cierta nostalgia…

2.- ¿Cuál es tu vivencia del grupo del Moceop en que estás integrado?

Funciones que cumple: mantener ideales cristianos, búsqueda del sentido cristiano y creyente, construir una Iglesia distinta: desde su ser como movimiento de Iglesia, etc.
Evolución sufrida: paso de lo prioritariamente reivindicativo del principio a lo más vivencial y constructivo; se ha ido encontrando un lugar social y eclesial, propio y compartido a la vez. Somos menos; pero hemos ganado en profundidad…

Problemas-descripción de la situación de los grupos: cierta desorientación ante la falta de estructura, de objetivos concretos y de compromisos compartidos, grupos un tanto en crisis, frustración por no cuajar como colectivo local, la coordinación de zona es difícil y, en ocasiones, no funciona, fallan las reuniones de zona
Gran heterogeneidad de situaciones y de expectativas.

Entornos que se vivencian como fundamentales.
Vida familiar. Ámbito clave de maduración personal.
Paternidad. Dimensión que transforma toda la existencia.
Trabajo. Como forma de vida consciente, madura y definitiva.
Pequeña comunidad. Como ámbito y lugar eclesial en que vivir la fe. Grupo cristiano de diversos colectivos.
Ámbito eclesial de la base. Comunión y coordinación horizontal. Ser y vivir Iglesia desde la propia realidad.

3.- ¿Qué echas de menos en el funcionamiento del Moceop?
Parece claro, que una organización más eficaz
y más asumida.
Se sugieren pistas a tener en cuenta.
El ejercicio de la corresponsabilidad (reparto de tareas) y la renovación de quienes asumen responsabilidades.

4.- ¿Te siguen pareciendo válidos los objetivos del Moceop?

El eslogan -Pro celibato opcional- no responde a los objetivos actuales; pero identifica al grupo.
Se consideran válidos y de gran actualidad.
Se plantean ciertos interrogantes y/o carencias.
¿Validez de la acción intraeclesial?
No muy claro hoy cuál es nuestra aportación más específica y si realmente interesa y sirve.
El reto no son los objetivos, sino cómo llevarlos a la realidad, analizar su repercusión.
En su mayoría, son objetivos de servicio; faltarían otros que nos ayuden a crecer.
Profundizar en el estudio de la persona de Jesús de Nazaret.
Algo sobre Europa: su filosofía, su teología, la modernidad…
Divulgar toda la teología y filosofía modernas y conciliares.

5. ¿Cuáles te gustaría poner como prioritarios?
El Reino de Dios, más que los entornos eclesiales.
Más que cambiar la Iglesia, vivir en iglesia de otra forma.
Somos Iglesia: No estamos embarcados en algo paralelo ni en confrontación con nadie.
Queremos vivir y ser fermento, desde la creatividad.
Entre nosotros, fundamental el objetivo de acogida y de relación.

NUEVE MONOGRAFÍAS

El retrato de Moceop, al día de hoy, también lo sacamos de los nueve monografías que se presentaron en el Encuentro y que representan la riqueza de la pluralidad, las distintas veredas, escogidas y transitadas por distintas personas moceoperas.

1.- “Quién cuida el alma, el corazón, la vida de las personas que cambian de opción a mitad del camino?”

Estas preguntas, serias y tiernas a la vez las hace Antonio Castillo en su exposición de experiencia personal como cura casado.
Fue un cura rural con una “vida bastante laica, igual que mis dedicaciones y ocupaciones en sindicatos, escuelas campesinas, trabajo en la agricultura y ganadería”
Cuando Eva y él deciden hacer vida juntos, él lo vive con “ganas, energía y temblor”, vislumbrando “un horizonte positivo”
Resalta el esfuerzo “por hacernos un hueco en el mundo nuevo, en el que empezamos a vivir: un hueco laboral, social; destaca el esfuerzo por “ser comprendidos y acogidos de corazón por las personas cercanas”
“El Moceop me ha ayudado a hacer y vivir normal algo que sentía omo un drama”
Dice que en Moceop hay unas lazos que aglutinan a la gente: “historia vivida en común, la amistad anterior y la que se ha ido haciendo en el grupo”
“Lo que yo aporto y reclamo es un grupo que esté al lado de todos aquellos curas y monjas que están buscando nuevas formas de vivir su fe sin estar castrados afectiva y sexualmente”.
Y termina con otra pregunta: “¿Cómo se aprende a vivir en pareja el afecto y el sexo después de una vida castrada?”.

2.- Experiencia periodística grupal

José Luis Alfaro, en nombre el Equipo de Redacción de nuestra revista Tiempos de Hablar, Tiempo de Actuar, relata los avatares y aventuras periodísticas hasta lograr un producto de calidad.
Y la verdad es que lo han conseguido: “de boletín, pasamos a revista”. Las dificultades que tuvieron que pasar las compensaban con los alientos y estímulos que recibían.
Dificultades, al principio, todas: incompatibilidad de ordenadores, archivos y programas con los de la imprenta; faltaban contenidos, la economía justa, mucho trabajo.
Poco a poco fueron especializándose técnicamente: Jesús portadas y programas; Andrés, internet, página web; José Luis, maquetación e imprenta.
Más tarde llegó más colaboración con la reunión anual, que llamamos de Albacete, en la que se distribuyeron responsabilidades por secciones y se programaban los temas de las números del año. Y, como dicen ellos, “así afianzábamos vínculos y hacíamos movimiento, incluso con nuestro sencillo turismo rural”
Tiempo de Hablar, Tiempo de Actuar se ha convertido en un medio imprescindible para el Movimiento. Con ella se logra un enriquecimiento personal, de relaciones y de información, n o sólo para Moceop, sino también para otros colectivos cristianos y para América Latina.


3.- “Hice la opción de clase obrera para toda la vida”

Javier Fajardo, en Moceop desde los primeros tiempos, nos presenta su experiencia obrera, otra vereda dentro de Moceop, que recorre “en el Sector naval”
“Mi parroquia no radicaría en ningún templo, sino en la fábrica, en el barrio y en las organizaciones populares, “ intentando vivir mi fe en medio del pueblo, en la frontera de la institución eclesiástica”.
Lleva 36 años intentando ser fiel a su vocación misionera, “apoyándose en comunidades de creyentes con inquietudes parecidas”
Se enamoró y “no vi contradicción alguna entre el amor y mi fe. No pedí la secularización ni renuncié a mi vocación: mi matrimonio potenció mi sacerdocio” Carmen le ayudabas a descubrir a Dios. Comprobó que “ que la r elación amorosa era un lugar privilegiado para encontrar a Dios, que el sexo estaba íntimamente relacionado con la mística”
Tuvo dos hijos, hoy jóvenes normales llenos de valores e inquietudes.

Murió su mujer pero “me volví a enamorar”. “Si Dios le da una mujer maravillosa a algunas personas a mi me ha dado dos” Rosa es creyente y evangélica: “ me siento feliz de nuevo”. Siguió coordinado con Curas Obreros, C.C.P. y amigos y compañeros de trabajo.
“En Moceop encontré mucho apoyo; conocí gente maravillosa y me ayudó a vivir mi sacerdocio me aportó serenidad y firmeza a mis convicciones”
Le duele la Iglesia por su enrocamiento y porque mucha gente “ empieza a verla, de nuevo, como uno de los principales enemigos del pueblo”
Para él Moceop debe seguir existiendo, porque “esta es nuestra iglesia; hay que ir construyendo comunidades de iguales y hasta inventar ministerios con el ejemplo de las primeras comunidades cristianas”.

4.- “En lo que creía, creo”. Pedro Crespo

Otra reflexión personal de un sacerdote casado, a quien le vino “la secularización oficial a los 15 años de estar casado, después de hacer, por prescripción de la curia romana un test de equilibrio mental”
“Quiero deciros que he sido y sigo siendo muy feliz en mi vida matrimonial, a pesar de que mi primera mujer se murió a los 10 años de estar casados y me quedé solo con tres hijos pequeños”. Se volvió a casar con “otra excelente mujer con la que sigo compartiendo la vida”.
Pedro confiesa que sigue siendo el mismo: “En lo que creí , creo y en los que no creía no me acaban d e convencer”
Está convencido de que el optimismo y la actividad prolongan la vida y de eso, “me consta, que tenéis un montón”. Moceop, como tantos otros movimientos, “por el hecho de existir, son un testimonio, y si se hacen las cosas sin estridencias, aunque parezca mentira, consiguen mejor sus objetivos”

5.- Experiencia del Grupo-Moceop de la Comunidad Valenciana

Es José Ignacio Spuche quien nos r elata los comienzos y posteior consolidación del Moceop, como tal grupo en la Comunidad Valenciana.
Se empezó por contactar con compañeros que hubieran dejado de pertenecer al clero a través de direcciones, teléfonos..
Moceop se presentaba “como un Movimiento eclesial, que no pretendía ser otra institución eclesiástica ni una asociación para apuntarse, en el que se podía encontrar ayuda, diálogo, poner en común experiencias”
Llegaron a reunirse unos 50 y se “facilitó salir del armario y replantearse de que se podía seguir siendo iglesia y ofrecer el ministerio a las comunidades que lo necesitaran” Se potenciaron las relaciones de familias, de hijos y la participación de la mujer.

A través d los medios de comunicación “hemos sido portavoces de cambio y renovación de una Iglesia más comprometida”
Pasado un tiempo hubo un bajón a las reuniones de Moceop; el grupo fue desapareciendo, cuando la gente” encontraba en otros grupos de iglesia lo que habían descubierto en Moceop”
“Creo personalmente que Moceop sigue teniendo una función referente en muchos casos y situaciones personales”
Cree, así mismo, que “vale la pena, aunque sea en pequeño grupo, mantener lo que podríamos llamar la marca de Moceop y los principios que lo definen. insertado en las grandes redes con otros grupos de Iglesia”.

6.- Grupo “Z”: pequeña comunidad

“Son ya 27 años de andadura” del Grupo “Z”; nombre que alguien sugirió al comienzo, por aquello de la última letra del abecedario.
Margarita y Jose Luis, miembros de esta pequeña comunidad y, a la vez, de Moceop hablan con sentimiento y ternura de su grupo cristiano.
Dicen que “desde el principio vimos claro la pertenencia a un grupo humano de posible amistad y también cristiano, donde compartir aspectos de la marcha de la vida: relación personal, pareja, educación de hijos, compromiso cristiano y social”
“No nos costó al grupo aceptar como casado al cura con el que habiamos iniciado el camino”. Cada uno tiene su papel en la comunidad, que es la que aglutina.

Como tal comunidad, dicen tener “pocos objetivos y sí algunas ideas claras”; pero tienen la convicción de “coincidir con una buena parte de la Base de la Iglesia, con las directrices del Vaticano II y, desde luego, con el Evangelio de Jesús”
Su gran descubrimiento es que “Jesús está en medio de nosotros (en el mundo) y que, sobre todo, se manifiesta donde hay menos poder y más necesidad”
Se sienten privilegiados por poder compartir la fe, la amistad, la familia y agradecen a Dios haber hecho de esta comunidad doméstica parte de su vida.

“Desde nuestro vínculo con Moceop, animamos a vivir en comunidades desclericalizadas y en un ámbito de libertad evangélica”.
“La oportunidad de pequeñas comunidades donde hay algún cura casado, pueden ser lugares ejemplares para compartir la fe…El Moceop, en nuestra opinión, tiene ahí su lugar en la renovación de la Iglesia. Su tarea fundamental está cumplida. Estiempo de seguir actuando”.


7.- “Mi presencia en un barrio de 2.500 habitantes en Santander”

“Al principio mi presencia, dice Guillermo Lanseros, era de cura-catequista; despues presencia de inserción en lo secular”.
En el barrio había “lucha vecinal, formación de militancia, sensibilización, religión liberadora, r elación con el tercer mundo”
“Mi presencia allí llegó hasta celebrar misa sin clandestinidad alguna: allí estaban mi mujer y mi hija en las celebraciones: Se percibía que era bien aceptado por la g ente que lo veía como un signo de apertura de la Iglesia, que, de momento….no lo interrumpía”
La venida de un nuevo Vicario (hoy Arzobispo de Oviedo) cambió la marcha. “Esta Iglesia posconciliar es un cachondeo y yo la pondré en su sitio” se deducía de su proceder.
Ahora “intento mantenerme en la pluralidad, cuidando el anclaje en mi mismo”

8.- Acogida y acompañamiento en Moceop

Uno de los objetivos de Moceop, desde el principio, fue el acoger y acompañar a todas las personas que llegaran a nosotros: curas secularizados o en proceso, parejas, mujeres afectas o víctimas de la ley del celibato, antiguos secularizados, curas célibes… Eran personas con necesidad de dialogar y de verse comprendidos,
Todos participamos en esta acogida: fuimos acogidos y acogedores. De la acogida se pasó a la amistad, a la vivencia compartida en bodas, nacimiento de hijos, luchas profesionales, fiestas, tertulias, oración.
A Tere y Andrés se les encomendó la tarea de una acogida y acompañamiento más personalizado. Y lo hicieron sin trucos ni miedos: “pusimos el carte: Aquí se acoge. Abrimos la puerta y, ya dentro, el corazón”.

De ahí salieron encuentros con parejas, con curas ( con y sin pareja), visitas fin de semana, convivencias prolongadas con personas buscaban trabajo, parada y fonda para gentes de allende los mares, convivencia de hijos, viajes para encontrarnos, correspondencia, teléfono….
Últimamente las acogidas van siendo más plurales: curas en pareja, separadas/os, cristianos sin iglesia, seglares con problemas, homosexuales….
Sugieren que “esta faceta de acogida debe seguir como fundamental en Moceop” y potenciarla “creando grupos de acogida en zonas o ciudades donde se pueda”. No centrarse solo en curas y poner más generosidad en la acogida de curas homosexuales.

9.- Una experiencia pastoral y ministerial no célibe

Julio, después de pasar 30 años en Vallecas, compartiendo barrio e inquietudes socio-político-religiosas, haber optado por “cura obrero” y también por el matrimonio, “la comunidad parroquial en la que ahora llevo diez años me pasó- a través del párroco, también cura obrero- la llamada a trabajar ‘como un cura más en la parroquia’”
“La comunidad parroquial me llamó, me acogió; le debo fidelidad”
Durante siete años Julio concelebraba los domingos con el reconocimiento del barrio, arciprestazgo y de la autoridad eclesiástica. Llevaba otras responsabilidades: orientación de grupos de adultos, de acción inmigrados, presidencia de la celebración de la comunidad de los grupos y participación en el Consejo de Pastoral.
La llegada de un nuevo párroco, que no acepta la presencia presbiteral de Julio, hace intervenir al Vicario y Obispo. La comunidad sigue reconociéndolo como “su cura”. En los diálogos y entrevistas con la autoridad se busca un camino que permita la presencia presbiteral de Julio, aunque cambiando algunas formas externas: no presidir la eucaristía dominical, aunque las demás responsabilidades siguen igual.
Se va el párroco; viene otro nuevo. Se conversa con él tanto a n ivel confidencial como en el Consejo de pastoral. Se percibe en el nuevo párroco “una buena entente. Y en esta intente y modo de actuar llevamos año y medio”

Julio analiza su “experiencia pastoral-ministerial en parroquia” y ve luces y sombras o interrogantes. Como aportas válidos pone poder celebrar y compartir la fe con gente normal y que la parroquia acepte y defienda como cosa importante que el cura puede ser casado.
Los interrogantes se centran en si la parroquia tiene un foco de contenidos conservadores, si la parroquia es una comunidad necesariamente clerical y si es posible poner en relación grupos parroquiales con otros grupos tipo Iglesia de Base de Madrid o Redes Cristianas.
Anima a todos “ a reforzar nuestro compromiso pastoral y ministerial donde mejor podamos, en la Iglesia, con pastoral plural, en contacto con el pueblo, en red.”

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha