Moceop

Moceop4.jpgNos juntamos medio centenar de moceoperos desde dos años hasta… abuelos, padres y nietos.Varias generaciones.
Hacía tiempo que no correteaban chiquillos por los pasillos y salas en nuestros encuentros.
Ramón nos da la bienvenida y hace una breve y jugosa disertación sobre los contenidos de los treinta relatos enviados sobre la experiencia personal en el Moceop, sobre la vida de pareja
o del grupo de fe. MOCEOP tiene una larga andadura con “importantes momentos de humanidad”; andadura que ha sido plural, cargada de “ gran heterogeneidad de situaciones y expectativas”.
Se podría aplicar a Moceop la reflexión machadiana:
“He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas “

La caminata moceopera ha merecido la pena, según la opinión mayoritaria de las personas que se han encontrado con el movimiento a través de las distintas fases en estos treinta felices años.

A Y E R ¡FELICES TREINTA AÑOS!

Este es el saludo que Ramón nos daba al comenzar el Encuentro. Saludo que es recuerdo dichoso por el gozo experimentado (y que podéis ver integro en esta dirección: :http://es.youtube.com/watch?v=dJK2ZcC96PQ o haciendo clik en la imagen superior))

“Permitidme empezar con una pregunta que en un bonito juego de palabras formulaba Machado, hace ahora unos cien años: ¿Es hoy el mañana que ayer soñábamos, cuando nos creímos el Concilio; cuando el amor nos sorprendió al borde del camino, cuando nos dimos la mano y nos pusimos en marcha hacia algo desconocido, cuando juntos emprendimos ese recorrido que nos ha traído hasta aquí, hasta hoy?

Sería pretencioso enrocarnos, cerrarnos a la realidad y pensar que el mundo ha cambiado con nosotros y a nuestro ritmo. Y tremendamente ingenuo creer que hemos puesto a la iglesia en estado de misión, que con unos miles de curas casados se ha convertido en una comunidad de igua-les o que el celibato opcional es ya una realidad comúnmente admitida…

Basta pasarse un ratito por la mayoría de nuestras iglesias cualquier día: nada aparentemente ha cambiado; las instituciones parecen ser eternas, pétreas, monolíticas; y nadie somos imprescindible: fuimos sustituidos con rapidez, pasamos al pelotón de los desaparecidos; y se confía –sospechamos– que esta reivindicación muera con nosotros.

Pero tampoco respondería a la realidad pensar que todo sigue igual: el cura casado es ya un dato y una realidad en nuestra sociedad y en nuestras comunidades. Y, aunque oficialmente nuestra iglesia se resista a admitirlo, hay cosas que ya no podrán volver a ser como siempre se intentó que fueran. La historia no cambia de golpe; tiende incluso a repetir errores; pero nunca puede enterrar procesos y acontecimientos ya vividos.

Si esto es así –que lo es: no lo olvidemos– es gracias, sobre todo, a que algo profundo ha cambiado en nosotros: otra forma de encarar la vida, otra manera de vivir y buscar el Evangelio, otro espíritu a la hora de compartir nuestra fe en comunidad… Algo, por tanto, hemos conseguido. La transformación más decisiva y gozosa se ha producido en nuestro interior. Y ahí el mérito no es prioritariamente nuestro. Nosotros somos los grandes beneficiados, los que hemos tenido la dicha de disfrutar de esa corriente que nos ha permitido gozar de experiencias que a otros les han permanecido vedadas o que no tuvieron el arrojo de afrontar… Somos unos grandes privilegiados de la historia por haber recibido la gracia de encontrarnos lo que hemos vivido.

Y tenemos que ser conscientes de ello… Quizá nuestra apuesta inicial pudo soñar que los cambios en la Iglesia estaban cerca. A muchos ese espejismo les hizo desanimarse muy pronto. Pero la “terca esperanza” y la madurez a que nos somete la vida, nos han permitido disfrutar de lo que teníamos al alcance de la mano, a un tiro de piedra de nuestra libertad.

BIENAVENTURANZAS DE MOCEOP

Por eso, os invito a felicitarnos -en clave de bienaventuranzas- a sentirnos dichosos, bienaventurados por todo lo que hemos gozado en es-tos treinta últimos años; y, por supuesto, por todo lo que anduvimos anteriormente: sin eso tampoco habría sido posible llegar a donde llegamos.

Estas bienaventuranzas en tono menor, intimista, son como las otras, como sus hermanas mayores del Evangelio: un anticipo de lo que viviremos en plenitud; pero también una realidad de la que ya gozamos poco a poco; un símbolo de lo que hemos vivido; pero también, una exigencia en el vivir día a día; una manifestación de lo que sucede en nuestros corazones; pero también de esa transformación profunda a que el Espíritu de Dios nos va sometiendo calladamente… Es un camino en que reconocemos nos ha colocado la Vida; y en el que nos queda mucho aún por avanzar. Pero… ahí estamos.

Permitidme, por tanto, que lo diga bien alto, desde el fondo de mi corazón:
Dichosos todos y todas porque nos atrevimos a arriesgarnos desde la libertad, por unas sendas desconocidas, cuando casi todo nos empujaba a dejarnos llevar de la mano de la ley.
Dichosos porque la fe en Jesús nos empujó a liberarnos de una ley eclesiástica que vivenciábamos como opresora e injusta.

Dichosas vosotras y nosotros porque una experiencia profunda de amor y de marginación nos hizo buscarnos para roturar caminos comunes.
Felices por haber descubierto que el estado clerical se conciliaba difícilmente para nosotros con los valores evangélicos.

Bienaventurados por haber vislumbrado que nuestra reivindicación de un celibato opcional tiene mucho que ver con el alumbramiento de otra forma de entender y vivir en iglesia.
Dichosos por haber recorrido y encontrado que la comunión no se identifica con la sumisión; ni el vivir en iglesia se agota en la obediencia y el servilismo.
Bienaventurados todos nosotros y nosotras porque hemos empezado a construir que se puede compatibilizar el ministerio presbiteral con el amor en pareja y porque sentimos que obligar a ser célibe puede ser un estorbo para desempeñar el ministerio como signo de madurez y de libertad.

Dichosas todas vosotras y nosotros porque queremos que la comunidad esté por delante de sus ministerios y las personas por delante de las leyes.
Dichosos todos nosotros por habernos encontrado con vosotras; y por haber descubierto así a la otra mitad de la humanidad: nuestra defensa de la mujer en la sociedad y en la iglesia ya nunca será teórica.
Bienaventurados todos y todas porque nuestro encuentro en el amor mutuo nos ha acercado al valor de las cosas sencillas, diarias y aparentemente con poco valor.»

Algunos de nosotros estábamos en Moratalaz, allá por el año 1977. Otros vivisteis situaciones similares en otros sitios de nuestra geografía. Este encuentro de hoy conecta con aquel ayer al que hago referencia: un grupo de curas en activo cuestionaba las repercusiones del matrimonio de un compañero sobre la comunidad parroquial en que trabajaba y que le pedía que no se marchase…

Lo sucedido en Moratalaz, se repetía por otros lugares de nuestra geografía. No tardando mucho, terminamos por encontrarnos. Nacía Moceop.
No es hora de triunfalismos. Tampoco de la defensa de lo nuestro, de lo que vivimos frente a lo que otros defienden o viven. No queremos vivir en paralelo ni enfrentados a nadie. Aunque reconozcamos que andamos por otros derroteros.

Pero sí es el momento de reflexión en voz alta y de proclamación de lo que constatamos ha significado y significa Moceop: primero y sobre todo en nuestras vidas personales; segundo, en la vida de nuestras pequeñas comunidades de creyentes; y tercero -sospechamos y deseamos- en la vida de la Iglesia universal.
Por eso nos sentimos felices y nos deseamos la bienaventuranza y la dicha, al menos para otros treinta años…”

APUESTAS DE MOCEOP

Nosotros, Tere y Andrés, también nos sentimos felices por todo lo que hemos vivido y logrado en Moceop. En el movimiento hicimos unas apuestas y entre todos hemos logrado resultados prácticos positivos.
Recordamos algunas de estas apuestas que Moceop escogió y que se han ido realizando con más o menos acierto e intensidad a través de los treinta años.

CELIBATO OPCIONAL

Primer banderín de enganche: el matrimonio es compatible con el sacerdocio. Así nos parecía después de una seria reflexión teológica Y así lo empezaban a demandar algunas comunidades al final de los años 70. Como la ley lo impedía, empezamos a reivindicar la supresión de esa ley. No suprimíamos el celibato; le añadimos un apellido: opcional. Aquello sonaba muy bien y tenía gancho. Y nos lo trabajamos. Resultados prácticos:

+ No hemos logrado la supresión de la ley celibataria. Y eso que nos las prometíamos muy felices: “caerá por su propio peso. No merece la pena gastar muchas fuerzas en ello”. Si, si. Ha sido un pequeño fracaso, un pequeño dolor.
+ Hemos logrado algo más importante: le hemos quitado importancia abriendo un debate público, llevándolo a la calle y que lo entienda la gente, según las encuestas.
+ Reflexión teológica, pastoral, bíblica, histórica del tema
+ Nuestra práctica personal: unos se casaron antes de venirles la dispensa y otro grupo ni siquiera pidió la dispensa, por opción, por no obedecer una ley injusta y antisocial. Casamiento civil
+ Reivindicación en los medios de comunicación

VISUALIZACIÓN DE LOS CURAS CASADOS

Curas casados. Tema tabú con tintes morbosos y folletinescos: “ colgar la sotana, irse con una mujer, doble vida. Se sabe de su existencia, pero dónde están, quienes son, qué hacen.

+ Resultados prácticos:
Darles rostro. Salir del armario, en medios de comunicación: entrevistas, fotos, TV, explicar la vida diaria, etc… Dificultades
Defender la dignidad humana. El cura casado quedaba degradado, disminuido, reducido al estado laical. Peor que el laico. Era persona “non grata” en la iglesia. Socialmente discriminado. Muchos vivían en “concubinato” o en “sacrilegio”, según las críticas chismosas

+ Resultados prácticos:
Empezamos a sentirnos felizmente retornados al estado laical
Denunciamos la vejación de rescripto de secularización y sus cauciones
Muchos nos casamos felizmente por lo civil
Vivimos y nos movíamos con plena libertad en la sociedad, como personales normales
Utilización de los medios de comunicación, defendiendo estos derechos
Reuniones de apoyo

Acogida y acompañamiento

Había necesidad de sentirse comprendidos y arropados; saberse trasgresor, pero no francotirador; necesidad de diálogo
Resultados prácticos:
Moceop abrió sus casas; los moceopero/as el corazón
Red de amistad, cercanía, sinceridad, fuerza entre curas en crisis, mujeres afectadas, gays, lesbianas, gentes con problemas de fe, gentes “sin iglesia”
En algunos momentos ha fallado el acompañamiento: estar atentos, una llamada, una comida, una invitación

Apuesta por la vida
Fidelidad al código de la vida. Reencontrarnos con la vida normal: sus sentimientos, sus sabores, sus ritmos.
Resultados prácticos:
Vivirnos en la vida normal, dejando esos entornos artificiales o artificiosos propios del cura
El encuentro amoroso, gratificante. La mayoría de curas se casaron y cada uno buscó la forma de celebrar ese encuentro
Muchos hemos experimentado la paternidad-maternidad
Hemos participado de la vida laboral, del mundo obrero y sindical, etc….

NUEVA PERSPECTIVA ECLESIAL

Junto a la vivencia personal, de pareja, de familia, de comunidad, Moceop nos proporcionó una nueva perspectiva eclesial, en la que hemos resituado muchas realidades: la comunidad antes que la institución; el creyente antes que el cura; el sacerdocio universal antes que el específico; la vida antes que el culto; Dios antes que la ortodoxia; el espíritu antes que la ley; la mujer antes que el machismo clerical; el amor antes que el derecho canónico; los ministerios antes que el poder.

Resultados prácticos;
Nos hemos desclericalizado, hemos bajado del pedestal y nos hemos encontrado en igualdad entre los creyentes y entre las personas agnósticas o ateos. Somos `pueblo de Dios
Una gran mayoría estamos viviendo en comunidad, en grupo o en colectivos cristianos solidarios
Estamos integrados en redes mayores y colaborando en eventos y proyectos eclesiales y sociales

Nuestra ministerialidad la ejercemos allí donde nos llaman: hemos celebrado eucaristías, hemos bautizado a nuestros hijos; hemos acompañado en bodas de compañeros y de otras gentes; hemos participado en charlas, conferencias, mesas redondas

Hemos resituado lo femenino en nuestra vida y en la iglesia. El aporte de la mujer ha sido importante en Moceop, aunque, a veces, se hayan aburrido con los discursos clérigo-eclesiásticos; lo que inicialmente para muchos y muchas de nosotras fue un encuentro en el amor, se fue convirtiendo poco a poco en un encuentro cuestionador. Las mujeres nos han ayudado a desclericalizarnos, a humanizarnos, según algunos. La mujer en pie de igualdad, a nuestro lado, junto a nosotros, por mucho que nos haya costado y nos exija ha sido necesariamente una presencia que remueve , que fecunda y que terminará aportando todo lo que del mensaje evangélico una Iglesia machista no ha sabido desentrañar o ha ocultado interesadamente.

LIBERTAD EN LA MARGINALIDAD

Somos conscientes de haber chocado contra la frontera de la legalidad. Y aún haberla traspasado. Pero creemos que también por los cauces de la ilegalidad anda el Espíritu. Es más, la comunión no se identifica con la legalidad ni la legalidad asegura la comunión. Pero jerárquicamente nos tienen en el arrabal.

Resultados prácticos:
Ante esta situación nuestra libertad se ha manifestado, nos sentimos libres para expresar y, sobre todo, para actuar. No nos ata ninguna obediencia ni ninguna prebenda.
Seguimos ejerciendo la libertad para elegir estado, hogar, la transmisión de la vida, la afectividad y sexualidad, porque, para nosotros, como dones de Dios, son derechos no sometidos a ninguna imposición de ley.
Nos sentimos libres como elementos activos de una iglesia que se va construyendo, aunque los jerarcas nos nieguen el diálogo, sus locales, nuestros recuerdos (¿a cuantos de vosotros les han invitado a la bodas de plata de la ordenación o a una reunión del curso?)

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha