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Africa(rebelión)
En octubre de 2019, mucho antes de la epidemia mundial de COVID 19, el Banco Mundial dijo sin pudor que: «Si las circunstancias siguen siendo las mismas, se espera que la tasa de pobreza [global] disminuya a apenas 23% en 2030». Al mismo tiempo, presenta un futuro sombrío para los países africanos. También según el Banco Mundial: «la pobreza mundial se volverá cada vez más africana, pasando del 55% en 2015 al 90% en 2030».

En otras palabras, en 2015, el 55% de los pobres del mundo estaban en África y en 2030, el 90% de los pobres del mundo estarán en África.Repetimos: esto fue antes de la crisis del COVID 19.Esta declaración es semejante al anuncio de una película de terror. Depende de la clase trabajadora y el pueblo pobre entender los mecanismos de la deuda, organizarse y luchar.

Entonces, comencemos con dos ejemplos concretos, para intentar comprender y explicar los mecanismos de formación de la deuda externa africana y discutir cómo salir de esta «catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla», como diría Lenin. De hecho, vale la pena reanudar este importante texto de Lenin[1].

La formación de la actual deuda externa africana.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los países imperialistas europeos estaban destruidos y endeudados. Durante la guerra, y especialmente en los países ocupados, carreteras, puentes, instalaciones portuarias, sistemas eléctricos, campos y su producción agrícola y agraria, etc. fueron destruidos. Todo necesitaba ser reconstruido. Todo lo que fue construido con la explotación de los trabajadores y la sobreexplotación de las colonias debió ser reconstruido. Las necesidades eran inmediatas, los tiempos eran cortos y, por lo tanto, la explotación de los trabajadores se intensificó para «construir la patria de todos». En consecuencia, en las colonias que vivieron durante décadas, la imposición del trabajo esclavo, la ocupación de tierras de poblaciones enteras, el robo de materias primas, todo se intensificó.

En ese momento, los principales países imperialistas no tenían dinero. El Banco Mundial, siempre atento a los intereses de los capitalistas, extendió la mano y prestó dinero a Bélgica, Francia e Inglaterra. Estos tres países estaban muy agradecidos por la ayuda y recordaron al BM que, además del dinero, también debían transmitir la crisis a las colonias, intensificando su explotación. Por lo tanto, los préstamos no se otorgaron en nombre de los países imperialistas. Se concedieron en nombre de las colonias que supuestamente honrarían las deudas de sus metrópolis. Así pues, los préstamos de Bélgica serían cancelados por la República Democrática del Congo, Ruanda y Burundi. Los Préstamos franceses por: Argelia, Gabón, Mauritania, Senegal, Malí, Guinea-Conakry, Costa de Marfil, Níger, Burkina Faso y Benín. Y los préstamos a Inglaterra serían pagados por: Kenia, Uganda, Tanzania, Zimbabwe, Zambia, Nigeria y Guayana Inglesa (América del Sur).

La intensificación de la sobreexplotación de las colonias provocó una ola de insatisfacción expresada en huelgas, huelgas generales, insurrecciones e incluso enfrentamientos armados. A la defensiva debido a la crisis que los afectó y a las luchas anticoloniales, parte del imperialismo cedió y buscó la independencia negociada.

Congo belga: insurrecciones, independencia y deuda externa.

El Congo belga, para entonces Zaire y ahora la República Democrática del Congo, fue uno de los países que avanzó en la lucha contra la intensificación de la sobreexplotación y, como consecuencia, avanzó hacia la lucha anticolonial.

La formación de la deuda externa de la República Democrática del Congo dio un salto adelante con los préstamos del Banco Mundial a Bélgica en el período de posguerra. Obviamente, había otros préstamos, por ejemplo, uno para la reactivación de la mina de uranio Shinkolobwe.

Para la construcción de la primera bomba atómica, Estados Unidos compró uranio a la compañía belga Union Minière de Haut Katanga, producido en la mina Shinkolobwe en el Congo. Fueron 1.200 toneladas. Posterior a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos continuó fortaleciendo su industria atómica. El mejor uranio estaba en el Congo. Para eliminar el uranio restante, «se invirtió una gran cantidad de dinero en la construcción de una planta de procesamiento cerca de Shinkolobwe. El Banco Mundial otorgó $ 70 millones en préstamos a Bélgica para mejorar el transporte y la infraestructura congoleña y facilitar la exportación de uranio[2].»

¿Y quién quedó con la deuda? ¿Estados Unidos que necesitaba el uranio para su control imperial-militar? ¿La Unión Minière de Haut Katanga que vendió el uranio? ¿Bélgica, una nación metropolitana que necesitaba el apoyo político de los Estados Unidos para su reconstrucción? ¿O el Banco Mundial concedió alivio de la deuda? O tal vez las corporaciones químicas y de ingeniería: Bechtel[3], DuPont, Raytheon, Eastman Kodak, Union Carbide[4], que tenían grandes contratos para construir la bomba atómica[5]. O ¿Quizás Pan American Airways, que transportó ilegalmente el uranio, Caltex (California Texas Oil Company)[6], que proporcionó su infraestructura para encubrir a los agentes secretos estadounidenses de la OSS (Oficina de Servicio Estratégico)?

Ninguno de ellos se hizo responsable de esa deuda. Entonces esta se transmitió injustamente al pueblo congoleño. Esta es una «deuda injusta» en el sentido amplio del término. Es injusta porque es una deuda que sirvió a los intereses del imperialismo estadounidense y belga, así como a una gigantesca compañía minera de uranio, y a otras empresas que, directa o indirectamente, obtuvieron beneficios astronómicos de la producción de la bomba atómica.

Afirmamos que esta deuda también es ilegal, injusta e inmoral, porque la explotación y el transporte de uranio radiactivo se llevaron a cabo sin ninguna medida de seguridad. Los trabajadores congoleños «no fueron informados sobre los terribles riesgos de salud y seguridad a los que estuvieron expuestos; simplemente fueron utilizados como trabajadores, como si no tuvieran derechos como seres humanos iguales. Este fue un proceso en el cual los Estados Unidos, el Reino Unido y Bélgica tiene una gran responsabilidad[7]«. El transporte de uranio a lo interno del país, sin protección, condujo a «Lo que estamos presenciando ahora es una mutación genética. La contaminación fue tan profunda que alcanzó niveles en el que damos a luz a niños sin extremidades, sin cabezas, sin piernas o sin boca. Esto está sucediendo no apenas en un caso, sino en muchos casos en Lumbumbashi[8]”

Este caso no es el único, ahora veremos otro ejemplo de la formación de deuda externa en África.

Sudáfrica: la odiosa deuda heredada del apartheid.

Para su construcción y mantenimiento, el régimen del apartheid utilizó la violencia extrema y la represión interna y externa. La represión interna se basó en: la prisión política, detención sin juicio, tortura y expulsión forzada de poblaciones enteras. Sobre la cuestión externa, ante la lucha anticolonial en el sur de África, en particular en Angola, Namibia y Mozambique, Sudáfrica financió, entrenó, dio protección territorial y proporcionó armas a grupos militares proimperialistas.

En un período en que las luchas internas contra el apartheid crecían día a día y ponían en riesgo la existencia del régimen sudafricano, además del propio capitalismo sudafricano. Y al mismo tiempo, el repudio internacional del régimen de segregación racista también estaba creciendo. En 1976, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó la Resolución 31/33, en la que exhortó a los bancos a no proporcionar asistencia financiera al gobierno de la minoría blanca y extendió la recomendación a todos los estados para suspender nuevas inversiones y préstamos financieros para Sudáfrica.

El apartheid terminó en 1994 y en ese lapso entre la Resolución de la ONU (1976) y el fin del régimen, Sudáfrica continuó reprimiendo internamente e interfiriendo en la lucha anticolonial de sus vecinos. Ambas tareas requerían armas, municiones, tecnología, etc., a las que se siguió accediendo a través de adquisiciones de fabricantes internacionales e incluso con el apoyo financiero de grandes bancos.

Durante el bloqueo de las Naciones Unidas, las compras de armas fueron realizadas por la empresa estatal ARMSCOR, que ofreció una prima en todas las transacciones entre 25% y 30% pagadas por encima, del costo normal de las mercancías[9].

La cuestión era que las grandes compañías petroleras y siderúrgicas en Inglaterra y los Estados Unidos, las compañías de comunicaciones y automóviles en Alemania, las compañías de energía nuclear con capital franco-alemán, continuaron invirtiendo y remitiendo ganancias a través de los bancos de sus respectivos países, sin mayores problemas. Siendo estos mismos bancos los que ayudaron a financiar la compra de armas para Sudáfrica, a pesar de la recomendación de la ONU.

Entre estos bancos, podemos mencionar del Reino Unido: Barclays y Hill Samuel; Estados Unidos: Citibank y Chase Manhattan; Alemania: Deustsch Bank, Dresdner Bank y Commerzbank; Francia: SocietéGenérale y Paribas; y Suiza: UBS y Credit Suisse. En ese momento, los traficantes de armas y los bancos estaban eufóricos. Afirmando para la época: «Los sudafricanos nunca han sido más bienvenidos en los mercados europeos de lo que son hoy[10]«.

Un complejo sistema de operaciones camufladas:

La ARMSCOR recibió órdenes de la SADF[11], y el Banco Central de Sudáfrica autorizó compras basadas en una partida presupuestaria votada por el Congreso Nacional, conocida como «Cuenta de Defensa Especial» (SDA). Seguidamente, la ARMSCOR buscó aliados en el extranjero para compras ilegales. A su vez, había bancos para financiamiento y bancos para remesas. Entonces, el 70% de las remesas fueron hechas por un banco en Bélgica, Kredietbank y su sucursal en Luxemburgo, Kredietbank Luxemburgo (KBL).

Los ejecutivos de KBL asesoraron a la ARMSCOR para la apertura de compañías fantasmas y cuentas secretas. «Se crearon 76 empresas fantasmas en Liberia, que a su vez operaron 198 cuentas de Kredietbank. Otras 39 empresas fantasmas se crearon en Panamá[12]«. El esquema fue establecido, pero se necesitaba mucho cuidado. Por lo tanto, «más de 800 cuentas bancarias numeradas posibilitaron que miles de millones de rands movidos por fuera de Sudáfrica no fuesen directamente a compañías de armas. En lugar de eso, el dinero fue transferido entre innumerables cuentas bancarias anónimas para camuflar de dónde venia y adónde iba[13]«.

Se estima que, en el auge de la política represiva interna y externa, en la década de 1980, el 25% del presupuesto nacional se utilizó en las llamadas Cuentas de Defensa Secretas.

Una deuda odiosa:

En el caso del Congo, hablamos de «deuda injusta» y, en este caso, de «deuda odiosa». Las deudas odiosas son aquellas que: a) se asumieron contra los intereses de la población y no para su beneficio; b) no fueron consentidas por la población; y, c) Los acreedores conocían los dos hechos anteriores e independientemente prosiguieron con los préstamos.

«En el caso del apartheid, está claro que la gran mayoría de los sudafricanos no consintió ni se benefició de estos préstamos. De hecho, esta deuda sirvió para financiar la opresión y prolongar un sistema considerado un crimen contra la humanidad. También es cierto que los acreedores estaban al tanto de las condiciones en Sudáfrica bajo el apartheid y de las acciones del régimen y sus consecuencias para los negros en Sudáfrica. También fue reiteradamente denunciado por la comunidad internacional que los fondos estatales probablemente contribuían a la perpetuación del régimen y sus políticas[14]«.

Podríamos seguir desarrollando el tema de la deuda pública en Sudáfrica, pero este ejemplo es suficiente para comprender el papel desempeñado por el CNA-Cosatu-PC en Sudáfrica en sus 26 años de gobierno. Lo que se expresa en sus dos caras: una bendición para los banqueros y las transnacionales; y un desastre para los trabajadores y el pueblo pobre.

Después de la independencia, el imperio contraataca.

La independencia de los países africanos fue una gran victoria política. Sin embargo, no podemos decir lo mismo desde el punto de vista económico, porque, al no avanzar en la expropiación de capital extranjero y de los grandes grupos capitalistas, dejó la posibilidad para que imperio atacara nuevamente. Y ese contraataque ocurrió de varias maneras, pero queremos resumirlo en tres políticas principales desarrolladas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

1. La explotación de los recursos minerales como la única alternativa para los países endeudados: a principios de la década de 1980, hubo una grave crisis en el capitalismo mundial, que se conoció como la «Crisis de la deuda externa”. En el proceso, muchos países declararon que era imposible continuar pagando sus deudas. Algunos países se declararon insolventes y otros suspendieron temporalmente el pago. En África, donde muchos países acababan de abandonar el período colonial y con enormes deudas heredadas del antiguo imperio, como explicamos en el ejemplo del Congo, la crisis de la deuda fue aún más violenta. El Banco Mundial presentó una alternativa a través de la Estrategia para Minería en África.

El Banco Mundial impuso una estrategia en la que los países deberían cerrar sus industrias, no preocuparse por el desempleo y tratar de maximizar la exploración minera. Según el Banco Mundial, “la principal conclusión del informe es que la recuperación del sector minero en África requerirá un cambio en los objetivos del gobierno hacia un objetivo primario de maximizar los ingresos tributarios a largo plazo en lugar de perseguir otros objetivos económicos o políticos, como controlar recursos o mejorar el empleo[15]«.

Además de dejar de lado la industrialización de los países y la generación de empleos, el Banco Mundial impuso que la explotación minera estuviera al servicio del pago de la deuda, siendo explotada por compañías privadas y cerrando compañías mineras estatales. En resumen, estas medidas atacaron la poca soberanía lograda en la lucha por la independencia.

2. Países pobres altamente endeudados: En 1996, el Fondo Monetario Internacional anunció un programa de «ayuda» para países que consideraban altamente endeudados, que recibió el pomposo nombre de la Iniciativa de Países Pobres Muy Endeudados (PPME), también conocida como «Iniciativa HIPC» por su siglas en inglés. De los 52 países del continente africano, 33 fueron considerados pobres por el FMI[16]. La Iniciativa PPME se basa en la idea correcta de que hay países que no pueden pagar sus deudas. Pero el problema es que no explican cómo comenzó esa deuda o cómo se desarrolló.

Además la propuesta de la Iniciativa HIPC es prestar más dinero a los países para pagar intereses sobre estas deudas que son ilegales, ilegítimas u odiosas. Sin embargo, prestan, pero exigen a cambio el «control del gasto público», es decir, la reducción del gasto en salud, educación, vivienda, financiamiento para pequeños agricultores, etc. Por lo tanto, en consecuencia, los países que ya se consideran pobres se volvieron aún más pobres porque el Presupuesto Nacional estará al servicio de pagar intereses, y en realidad solo del pago de intereses sobre la deuda externa, porque las deudas en sí son impagables.

3. Malos gobiernos y corrupción: Desde 2011, las organizaciones internacionales han inventado una nueva panacea para explicar el problema del crecimiento de la deuda. Ahora, el problema son los «malos gobiernos», la falta de órganos estatales burgueses para controlar la corrupción[17]. De estos tres elementos, el tema de la corrupción ha sido el que ha ganado más seguidores. En cualquier debate en la Universidad, en los medios de comunicación o en los bares donde se toma una cerveza o se encuentra con amigos, la conversación es siempre la misma: el problema de la corrupción.

Para encubrir la fuente real de los problemas, la burguesía tiene un ejército de intelectuales reformistas, ONG, sindicalistas burocráticos e incluso iglesias que promueven oraciones «en defensa del país y contra los malos gobiernos». Aunque reconocemos que la corrupción obviamente existe, el mayor problema es la deuda misma, con interés por las nubes y con la producción de minerales totalmente controlada por el capital financiero, como podemos leer en el artículo «Capital financiero imperialista en África: sobreexplotación de la clase obrera y el robo de las riquezas naturales[18]«.

Deuda externa: un desangramiento permanente en el continente africano.

El proceso de formación de la deuda en el continente africano tuvo su origen en el proceso de colonización, siguiendo el ejemplo del Congo que se relata acá y que podemos identificar en otros países. Hay otro ejemplo emblemático que ocurrió en Sudáfrica durante el apartheid que no fue cuestionado por los gobiernos de Mandela y sus sucesores.

De hecho, durante los años posteriores a la independencia, hemos tenido otras formas de desangramiento de la economía africana. Describamos otras tres maneras:

1. La fuga de capitales: un estudio iniciado en 2007[19] y revisado constantemente presenta datos sorprendentes sobre la fuga de capitales. Según la edición de 2018[20] «el informe proporciona estimaciones actualizadas de la fuga de capitales de una muestra representativa de 30 países africanos, de 1970 a 2015, utilizando un algoritmo actualizado.

Los resultados indican que este grupo de países perdió US $ 1.4 billones por fuga de capitales durante el período de 46 años. Incluyendo los intereses, el valor acumulado alcanza los US $ 1,8 billones. El monto supera con creces el stock de deuda de estos países en 2015 (US $ 496,9), transformando a este grupo de deudores en «acreedor neto» frente a los países del mundo». Este informe estudia 30 países que juntos representan el 92% del PIB del continente.

¿Y quiénes son los que desangran nuestras economías con la fuga de capitales? Veamos esta información: «De hecho, los países ricos en petróleo ocupan un lugar destacado en la parte superior de la lista en términos del volumen de fuga de capitales. Nigeria lidera el grupo con US $ 340 mil millones, seguido de Argelia (US $ 141 mil millones), Angola (US $ 61 mil millones), Camerún (US $ 43 mil millones) y los otros cinco exportadores de petróleo con cantidades más pequeñas.

Los países ricos en petróleo juntos representan el 55% de la fuga de capitales acumulada desde el continente en el período[21]«. Esto significa que, detrás de la fuga de capitales, hay grandes empresas, incluidas las petroleras. Todo el mundo lo sabe, pero los Estados y sus gobiernos son agentes directos de las empresas y, por lo tanto, no actúan en contra de este proceso.

Este desangramiento representa un ataque a las cuentas públicas que no tiene un fondo para invertir en salud, educación y vivienda para la población. Echemos un vistazo a otra información: «La evidencia también muestra que la fuga de capitales representa una carga pesada en relación con el tamaño de la economía para la mayoría de los países. Si observamos los 30 países juntos, la fuga de capitales representa el 65,6% del PIB de 2015. La tasa de fuga de capitales para 2015 oscila entre el 9,9% para Egipto y el 705,9% para la República del Congo[22]«.

Una forma de fuga de capitales es a través de las exportaciones con facturación insuficiente o las importaciones con facturación excesiva. En la subfacturación, la mercancía que debe facturarse por $ 100 se factura por $ 10. De esta forma, se evita el pago de impuestos y tarifas sobre $ 90 y el beneficio repatriado es mucho menor. En la sobrefacturación, el mecanismo es el mismo sólo que a la inversa. Un producto que cuesta 10 se factura por 100, por lo que grandes cantidades de dólares se envían «legalmente» al extranjero.

2. Flujos financieros ilícitos – FFIs: los flujos financieros ilícitos aumentan a medida que crece la crisis capitalista en todo el mundo. La siguiente tabla muestra cómo, de 2004 a 2013, saltaron de 465 mil millones de dólares a más de 1 billón de dólares. Pero la crisis continuó creciendo, los datos disponibles son de hace siete años. La pregunta es ¿cuál será el valor hoy?

Los flujos financieros ilícitos son el resultado del contrabando y el tráfico ilícito de drogas, entre otras actividades fuera de la ley. El contrabando puede variar desde «pequeñas empresas» transfronterizas entre Sudán y sus vecinos, o el contrabando de animales salvajes o productos forestales ilegales desde los puertos de Kenia. El contrabando también puede ser de grandes cantidades de minerales que salen ilegalmente de países sin acceso al mar hacia puertos en el Atlántico o la India.

3. La puerta giratoria: La mejor manera de explicar la entrada y salida de dólares es a través del mecanismo conocido como «puerta giratoria». Entre 1970 y 2002, África subsahariana recibió 294 mil millones de $ en préstamos. De estos, 268 mil millones se usaron para pagar las deudas y al final de esto, el resultado fue que todavía se debían otros 210 mil millones. En otras palabras, los nuevos préstamos estaban destinados a pagar deudas antiguas que son impagables. Actualmente, la deuda africana continúa creciendo y se estima en un total de 500 mil millones.

Es necesario dejar de pagar la deuda para poder vivir.

Una importante organización para la lucha y defensa de los trabajadores y los pobres, la Liga Internacional de los Trabajadores-LIT, advierte sobre el hecho de que: «Los reflejos sociales de la pandemia asociados al desempleo y la baja de los salarios, determinados por la crisis económica serán brutales. En los Estados Unidos, 30 millones solicitaron seguro de desempleo en seis semanas, algo que sólo se vio en la depresión de 1929. Se habla de la posibilidad de perder 20 a 25 millones de empleos en Brasil.

Las consecuencias pueden ser similares a las de una guerra. No en términos de bombardeo físico de las fábricas, pero si de destrucción de las fuerzas productivas a una escala gigantesca, comenzando por la más importante de ellas: la fuerza laboral humana. Millones de trabajadores pueden morir y cientos de millones más serán condenados a una miseria aún mayor que la actual».

Así, llegamos a la conclusión de que esta deuda, incluso si fuera justa (que no lo es), ya podría haber sido pagada con los montos que se fugaron del continente a través de la «fuga de capitales» y los «flujos financieros ilícitos – FFIs». Y como si fuera poco, todavía tenemos el mecanismo de puerta giratoria, lo que refuerza el argumento de que esta deuda es ilegal, injusta e ilegítima.

Por eso, defendemos la suspensión inmediata del pago de la deuda externa, tanto de sus intereses como del capital principal. La vida es más importante que la ganancia. Y esa deuda no fue hecha por los trabajadores y el pueblo pobre de los países del continente africano.

Notas:

[1] LENIN. A catástrofe que nos ameaça e como combatê-la https://www.marxists.org/portugues/lenin/1917/09/27-

[2] Borstelmann, Thomas. Apartheid’s reluctant uncle: The United States and Southern Africa in the Early Cold War (Oxford: Oxford University Press, 1993), pag. 182

[3] Bechtel se hizo famosa en la década de 2000, cuando compró la compañía estatal de agua en Cochabamba, Bolivia, duplicó el precio del agua, para reducir el consumo y exportar el excedente a Chile. La Guerra del Agua en Cochabamba derrotó a Bechtel y revirtió la privatización.

[4] El general Golbery do Couto e Silva, fue uno de los principales articuladores del Golpe de Estado en 1964, en Brasil, y también fue presidente de Union Carbide en ese país durante muchos años.

[5] Zoellner, Tom, Uraniun: War, energy and Rock that Shaped the World. (London: Penguin, 2010 pag. 47)

[6] CALTEX cambió su nombre a TEXACO y, finalmente, Chevron Texaco. Texaco en la década de 1990 fue famoso por derramar petróleo en las tierras de las reservas indígenas ecuatorianas, causando varias muertes por cáncer.

[7] Williams, Susan. Spies in the Congo. The Race for the Ore that Built the Atomic Bomb.( London: Hurst & Company, 2018), pag. 265

[8] idem, pag. 266

[9] Hennie van Vuuren, Apartheid Guns and Money.A Tale of Profit. Jacana: Cape Town, 2017

[10] A warn welcome from the lenders (Uma recepção calorosa dos credores). – Euromoney Magazin – June 1984

[11] SADF – Fuerza de Defensa de Sudáfrica – fue el nombre oficial de las fuerzas armadas hasta 1994, cuando cambió a Fuerza de Defensa Nacional de Sudáfrica.

[12] OPEN SECRETS. The Bankers: corporations and economic crime report» Johanesburgo, 2018 pag 12

[13] Hennie van Vuuren, pag. 204-205

[14] OPEN SECRETS. The Bankers: corporations and economic crime report» Johanesburgo, 2018 pag 18

[15] The International Bank for Reconstruction and Development/ The World Bank . Strategy for African Mining – Washington/DC – 1993

[16]Angola, Benim, Burkina Faso, Burundi, Camarões, Chade, República Democrática do Congo, Congo, Costa do Marfim, Etiópia, Gana, Guiné, Guiné-Bissau, Guiné Equatorial, Quênia, Libéria, Madagascar, Malaui, Mali, Mauritânia, Moçambique, Níger, República Centro-Africana, Ruanda, Santo Tomé e Príncipe, Senegal, Serra Leoa, Somália, Sudão, Tanzânia, Togo, Uganda e Zâmbia.

[17] https://litci.org/en/mundo/africa/africa-nacionalizar-e-estatizar-a-producao-mineral-para-poder-viver/

[18] https://litci.org/en/mundo/africa/o-capital-financeiro-imperialista-na-africa-superexploracao-da-classe-trabalhadora-e-o-roubo-das-riquezas-naturais/

[19] Fue presentado en el Seminario de Política Superior sobre «La fuga de capitales del África subsahariana: implicaciones para la gestión macroeconómica y el crecimiento», organizado conjuntamente por la Asociación de Gobernadores del Banco Central de África, el Banco Central de Sudáfrica y el Banco Mundial, en colaboración con el Banco Africano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco de Inglaterra, 30 de octubre al 2 de noviembre de 2007 Pretoria, Sudáfrica.

[20] Ndikumana, L. and Boyce, James K. CAPITAL FLIGHT FROM AFRICA: Updated Methodology and New Estimates. 2018

[21] Idem

[22] Idem

Historia presente

( David Brooks, La Jornada,22-6-2020)

Estatuas, retratos, bustos, monumentos y otros símbolos de figuras y políticas opresoras –esclavistas, imperialistas, conquistadores– caen por todo el país, muchas derribadas por manifestantes y activistas y otras retiradas por órdenes oficiales como intentos para reconocer las demandas del movimiento contra el racismo sistémico que estalló hace un mes.

Algunas de ellas habían decorado el escenario oficial de capitolios y otras sedes de gobierno, parques públicos, escuelas y universidades y hasta los encuentros deportivos. Durante años, activistas de vez en cuando denunciaban su presencia por no se lograba mucho. Pero de repente, una tras otra está cayendo por la fuerza o por temor a esa fuerza.

Es una magna lección de historia y/o un levantamiento contra la historia oficial, y/o una rebelión contra esa arma secreta de la cúpula en este país –la amnesia histórica, clave para imponer políticas contra mayorías, lanzar guerras y suprimir la memoria colectiva del pueblo.

Indígenas en alianza con Black Lives Matter tumbaron la estatua de Junípero Serra –el fraile español de las misiones católicas de California– en la Placita Olvera de Los Ángeles. En San Francisco cayó otra de Serra junto con una de Ulysses Grant –el general de las fuerzas de la Unión en la Guerra Civil y después presidente– y otra más de Francis Scott Key, autor del himno nacional de Estados Unidos. Ambos fueron dueños de esclavos. Ni los padres fundadores se salvan: estatuas de George Washington y Thomas Jefferson, quienes eran dueños de esclavos, han sido tumbadas en varios lugares.

En Virginia, Carolina del Norte, Georgia y otros estados sureños se han derribado o los gobernantes se han visto obligados a retirar estatuas y otros monumentos a la Confederación –los estados sureños que defendieron la esclavitud entre otras cosas en la Guerra Civil. La bandera de la Confederación de repente está prohibida en algunos encuentros deportivos y en instituciones públicas.

En Washington, la presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, ordenó remover del recinto los retratos de cuatro ex presidentes vinculados con el régimen de esclavitud en los estados sureños. No hay lugar en los pasillos del Congreso o cualquier lugar de honor para distinguir a hombres que encaran la intolerancia violenta y el racismo grotesco de la Confederación, proclamó (aunque vale señalar que esos retratos han estado ahí durante décadas sin que molestaran a los políticos, incluyéndola a ella, hasta ahora). En Charleston, Carolina del Sur, las autoridades anunciaron que removerán la enorme estatua de 30 metros de altura de John Calhoun, ex vicepresidente y senador y uno de los defensores mas feroces de la esclavitud en el siglo XVIII. Estatuas de Cristóbal Colón han sido derribadas y/o dañadas; también, las de otros conquistadores, como Juan de Oñate en el suroeste del país.

Estos actos contra símbolos son parte del rescate de la historia de este pueblo, algo que suele brotar con toda rebelión popular. En las calles los manifestantes rescatan viejas canciones: Which side are you on, We shall overcome, y otras letras de lucha, junto con las de tiempos recientes, rescatando estrofa por estrofa la memoria.

Algunas pancartas sencillamente dicen 1619 –el año en que llegaron a estas costas los primeros esclavos africanos. Otras ofrecen versos del gran poeta Langston Hughes, algunas más de Martin Luther King, como las escritas sobre el triplay colocado frente de vitrinas de tiendas de lujo en Nueva York, entre ellas: La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; sólo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio, sólo el amor puede hacer eso. Pasa una bicicleta en una marcha con un anuncio pegado: Esta máquina mata fascistas, la misma frase que estaba sobre la guitarra de Woody Guthrie, quien cantaba sobre las luchas de trabajadores e inmigrantes al acompañarlos por las calles y los campos de este país en los años 30 y 40.

De repente, en este levantamiento, se lee, se conversa, se rescata la historia. De repente, la historia esta presente, un requisito para crear otro futuro

 
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