VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

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El País, 07 de octubre 2020 (Página /12)
En rechazo a la postura argentina sobre Venezuela
ALICIA CASTRO RENUNCIÓ A SER EMBAJADORA EN RUSIA
“Hoy quiero presentar mi renuncia como embajadora, porque no estoy de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores”, escribió la dirigente en su carta de renuncia.
Castro había sido postulada como embajadora en Moscú pero su pliego no llegó a ser votado por el Senado.

Alicia Castro renunció a su postulación como embajadora argentina en Rusia. La decisión de la ex diputada con larga carrera diplomática le fue comunicada en las últimas horas al gobierno nacional con una misiva en la que se expresó en desacuerdo con la política de Relaciones Exteriores, luego de que el Palacio San Martín condenara a Venezuela ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU).

TEXTO COMPLETO DE LA RENUNCIA

“Hoy quiero presentar mi renuncia como embajadora, porque no estoy de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores”, dice la extensa carta enviada por Castro, quien había sido designada como futura embajadora en Rusia y cuyo pliego aún fue tratado en el Senado, debido a la pandemia.

Durante una entrevista radial, Castro aseguró que el presidente Alberto Fernández se comunicó con ella para que “revea su decisión”. “Le respondí que si lee mi carta detenidamente va a entender cuáles son los motivos” y que “no era conveniente que asuma en el rol de embajadora”, contó.

En su misiva, Castro sostuvo que la posición de la Argentina de acompañar la denuncia por violaciones a los derechos humanos en Venezuela “constituye un dramático giro en nuestra política exterior y no difiere en absoluto de lo que hubiera votado el gobierno de (Mauricio) Macri”.

Explicó que “el Grupo de Lima fue creado durante la restauración neoliberal por un grupo de gobiernos de extrema derecha, alentados y financiados por los Estados Unidos con dos objetivos explícitos: promover un ‘cambio de régimen’ en Venezuela” y “desarticular el bloque regional”.

Por este motivo, y en caso de ser designada como embajadora, “no podría seguir instrucciones de Cancillería que no comparto y que considero reñidas con el interés de la Nación”. “Mi posición y mi ideal de construcción de la Patria Grande es hoy, como fue durante los dos gobiernos Kirchner, y seguirá siendo, firme e inclaudicable. Siempre”, puntualizó.

Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Alicia Castro fue embajadora ante Venezuela y luego en el Reino Unido. En su estadía en Caracas creó fuertes lazos con el entonces presidente Hugo Chávez. Y tras conocerse la condena argentina ante la ONU, salió a criticar al canciller Felipe Solá. Calificó el “lamentable giro de nuestra política exterior” y lo cuestionó por votar en línea con los gobiernos de Jair Bolsonaro (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Iván Duque (Colombia) y Martín Vizcarra (Perú).

No es la primera vez que Castro criticó a Solá. Ya lo había hecho en julio pasado y a través de Twitter, a cuando en titular del Palacio San Martín calificó de “autoritario” al gobierno de Maduro.

También habían surgido algunas diferencias con la Cancillería por un supuesto pedido de remodelaciones en la residencia oficial en Moscú. Y en otra oportunidad había cuestionado al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, cuando publicó una columna sobre el plan América Crece, de Washington, en la que consideró que “Estados Unidos se posiciona una vez más como un socio proactivo para el desarrollo de América Latina”.

La carta de la renuncia a la postulación fue publicada en La García.

La carta completa de Alicia Castro

Quiero agradecer al gobierno nacional, en especial a nuestra vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, por haberme honrado con la designación como embajadora en la Federación Rusa.Tenía planificado mi traslado para el mes de abril, pero en marzo, con el Placet concedido por Rusia, inicié el periodo de aislamiento preventivo y obligatorio y formulé mi solicitud formal al Senado de la Nación para que se postergara el tratamiento de mi Pliego en razón de la explosión de la pandemia, que materialmente impide los vuelos a Rusia y a los cinco países en donde tendría concurrencia.

Rusia es un país estratégico en la construcción de un mundo multipolar, y creo que podría servir con lealtad, eficiencia y patriotismo, hasta obtener logros concretos y reconocimiento para nuestro país, como los registrados durante mis diez años como embajadora en la República Bolivariana de Venezuela y ante el Reino Unido. Mi mayor ambición es que Argentina se integre a los BRICS y dar con ello un salto cualitativo, tanto geopolítico como económico y comercial.

Hoy quiero presentar mi renuncia como embajadora, porque no estoy de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores.

El 6 de octubre, en el 45° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el voto de Argentina acompañando la Resolución del Grupo de Lima constituye un dramático giro en nuestra política exterior y no difiere en absoluto de lo que hubiera votado el gobierno de Macri. De hecho, el Grupo de Lima fue creado durante la restauración neoliberal por un grupo de gobiernos de extrema derecha, alentados y financiados por los Estados Unidos con dos objetivos explícitos: Promover un “Cambio de Régimen” en Venezuela -con idéntica matriz de los operados por EE. UU. en Oriente Medio- y desarticular el bloque regional.

En la década pasada tuve el honor de participar – como diputada y como embajadora- del maravilloso proceso de forja de la unidad regional junto a Néstor Kirchner y a Cristina Fernandez de Kirchner y los líderes progresistas de la Región, Hugo Chávez, Lula da Silva, Fidel Castro, Pepe Mujica, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega, unidos en la diversidad. Comprendemos claramente, siguiendo el legado de nuestros libertadores San Martín, Bolívar, Artigas, que la unión de Sudamérica es la clave de nuestra soberanía política e independencia económica. En la UNASUR logramos una institucionalidad supranacional densa y eficaz que logró evitar dos golpes de estado en la Región y luego conformamos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC). Todo se derrumbó con la llegada de Temer, Macri, Bolsonaro, Lenin Moreno, los golpes en Brasil y Bolivia con la manipulación del Lawfare y las operaciones mediáticas. Nadie ha estado más expuesto al linchamiento mediático que el gobierno de Venezuela. Es bien conocido cómo orquestan las Agencias Gubernamentales de los Estados Unidos sus planes de Regime Change -con mentiras han justificado sus invasiones militares en Iraq, la destrucción de Libia- y sus pretensiones de injerencia directa en la política latinoamericana. Cabe preguntar por qué al gobierno de los EE. UU. y al Grupo de Lima no les preocupan las flagrantes violaciones de los Derechos Humanos en Chile, en Bolivia, en Brasil, en en Honduras, o en Colombia- donde se han asesinado a 250 líderes sociales firmantes de los Acuerdos de Paz- Acuerdos que también – recuerdo con orgullo- fueron promovidos por Néstor Kirchner, Hugo Chavez y Fidel Castro. Nadie puede ignorar hoy que Venezuela está bajo asedio, sometido a un bloqueo criminal que priva al pueblo de medicinas, alimentos, insumos esenciales. Aportar a intensificar ese asedio es, por lo menos, irresponsable.

Desde el golpe de estado perpetrado contra Hugo Chavez en abril 2002, no han cesado los intentos de golpe, magnicidio, sabotaje, desabastecimiento, acciones organizadas de violencia para promover el caos.

La mayoría de los partidos de la oposición no presentan candidatos a elecciones para no convalidar el triunfo del voto popular, como explicó con pruebas el ex presidente Rodriguez Zapatero desde Caracas cuando fue reelecto Nicolas Maduro en 2018. Como no lograron derrotar a Nicolas Maduro, los EE.UU. fungieron a un presidente “autoproclamado”, Juan Guaidó, quien tiene también el apoyo de varias naciones europeas.

Tenemos en consideración que, en un Frente, no todos pensamos igual. Sabemos que hay entre nosotros dirigentes que siempre estuvieron opuestos al socialismo venezolano – sin haber pisado nunca Venezuela- y hasta alguno que celebró la proclamación de Guaidó.

Pero confiamos en que, independientemente de las preferencias, el gobierno del Frente de Todos iba respetar los principios rectores de No Intervención en los asuntos internos de otros estados, Resolución Pacífica de las Controversias, y el principio consagrado de Igualdad Jurídica de los Estados. La Argentina ha hecho doctrina con estos principios fundantes del Derecho Internacional, la Docrina Drago, la Doctrina Calvo.

Los países de la Unión Europea tienen tanto derecho a inmiscuirse en las elecciones en Venezuela, como a Venezuela le cabe dictaminar en las elecciones francesas.

El anticolonialismo es también, un imperativo ético.

   
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