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Nota.- Esta información recoge tres noticias:
1ª .-La conmemoración este año del 41 aniversario del fallecimiento de Gaspar García Laviana, luchando por los empobrecidos de Nicaragua, con las siguientes celebraciones:
-En Tuilla, Langreo: Celebración de la Eucaristía el sábado, día 14, a las 12 horas y a
continuación ofrenda floral, actos que organiza el Foro Cristianos Gaspar García Laviana.
-En Gijón, ofrenda floral el día 15, a las 12,30 en el monolito, situado en la Avenida que
lleva su nombre, que organiza la Asociación Asturiana Gaspar García Laviana.
2ª.-La Celebración de la Navidad a la que invitan el Comité Oscar
Romero y los grupos de Cristianos de Base de Gijón (Ver Cartel más abajo)
3ª.-La publicación de un nuevo libro sobre Gaspar García Laviana (Ver
portada y comentario más abajo)

Un nuevo libro publicado en el 41º aniversario de la muerte de Gaspar García Laviana
El sábado 14 de diciembre en Tuilla, a las 12:00 h., como se viene
haciendo cada año, habrá un encuentro para celebrar una eucaristía
y a continuación hacer el habitual homenaje floral

A finales de noviembre de este año, pocos días antes de rememorar el 41º
aniversario de la muerte de Gaspar García Laviana, el Foro de Cristianos que lleva
su nombre ha publicado un nuevo libro sobre el misionero asturiano muerto en
Nicaragua el 11 de diciembre de 1978

Este es un libro especialmente importante por dos razones: una por ser quien
es el autor y otra porque trata especialmente de sus vidas de curas de parroquia, de
la suya y de la de Gaspar, lo que nadie había hecho hasta ahora tan extensa y
profundamente.

El libro ha sido escrito por Pedro Regalado Díez Olmedo, también sacerdote
misionero del Sagrado Corazón, especialmente importante por haber formado los
dos equipo pastoral atendiendo las parroquias de Tola y San Juan del Sur durante
ocho años: desde finales de 1970 hasta la muerte de Gaspar. La noticia de la tragedia
de esta muerte la recibe Regalado en Jaén, donde, ya secularizado, empieza un nuevo
trabajo y una nueva vida.

Pedro Regalado nació en Villavieja del Cerro, Valladolid, el año 1938. Entre
todos los que hasta ahora han hablado de Gaspar se puede afirmar sin lugar a dudas
que ninguno de ellos le ha conocido como él. Son compañeros de curso y amigos
inseparables durante todos los años de seminario, incluido el noviciado. Después de
su ordenación sacerdotal, año 1966, hacen los dos el mismo curso de pastoral en
Madrid y después de tres años con distintos destinos en su congregación, irán juntos
a Nicaragua.

Quiero destacar que el autor de esta interesante descripción biográfica de
ambos deja que sea Gaspar quien protagonice casi enteramente la historia que nos
cuenta de sus vidas hasta el punto que se puede decir que estamos ante un libro
sobre el misionero asturiano que terminó muriendo luchando por la liberación del
pueblo nicaragüense. Hay que destacar esta generosidad y también agradecerle tanta
información sobre él.

Nos informa el autor de cuáles fueron las referencias doctrinales principales de
sus vidas y de su pastoral: el concilio Vaticano II, el pensamiento social de Pablo VI,
los Documentos de Medellín, la nueva teología de la liberación y, sobre todo, los
evangelios. Ello nos explica la postura que adoptaron en aquella Nicaragua que
estaba bajo la dictadura somocista donde la mayoría de la gente vivía
exageradamente pobre, sin los fundamentales servicios de salud, sin escuelas,
salarios de miseria… y con una Guardia Nacional sobre ellos para que no pudieran
reclamar ni rebelarse. La mayoría vivían resignados.

Vemos en el libro que la actividad de estos dos misioneros se desarrolla en dos
sectores muy diferenciados: en las comunidades rurales del interior, donde se daban
las peores condiciones de vida, y en las zonas urbanas de Tola y San Juan del Sur.
A las zonas rurales, religiosamente también muy abandonadas, hacía tiempo
que no llegaba sacerdote alguno. Nos habla Pedro de las dificultades que ello
suponía. A sus viviendas les llamaban “ranchitos”, donde en sus 30 m
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vivía hacinada toda la familia, con el añadido de algunos animales. Nos describe con
detalle cómo era aquella gente: “sencilla, buena, amable, acogedora, individualista,
reservada, sumisa. La mayoría es analfabeta, religiosa a su manera… Están inmersos
en la pobreza total y son inconscientes de la situación en que viven. El hombre sólo
es simiente. La mujer es madre, nodriza y padre, todo a la vez”.

En las dos zonas urbanas, Tola y San Juan, las parroquias funcionaban bajo los
esquemas propios de la Iglesia de aquel tiempo. Con la llegada de Gaspar y Pedro
habrá importantes innovaciones. Fue llamativo el suprimir todos los aranceles
parroquiales, muy propio de los curas progresistas del posconcilio. Dedican mucho
tiempo a impartir cursos de formación cristiana y otros que irán más allá del ámbito
religioso: de costura, de higiene, de sindicalismo para estibadores y pescadores…
Crean un dispensario parroquial de medicamentos, donde también logran la
colaboración de médicos. Ponen en marcha una cooperativa de consumo y con ese
motivo dan varios cursos de cooperativismo.

Catequesis en la comunidad de Las Parcelas, donde Frank Kelly ordenó provocar el incendio, con las monjas sor Pilar (española) y sor Gregoria (mexicana), segunda y cuarta por la derecha de la fila superior, respectivamente. Foto de Pedro.

Apoyan o participan en importantes reivindicaciones populares. Gaspar va con
un grupo de gente al ministerio de educación a reclamar escuelas. Es entonces
cuando se enteran que están pagando a maestros asignados a ellos y que no existen.
Alguien de la administración está cobrando sus sueldos. Se unen a los vecinos de
Las Parcelas cuando Frank Kelly quiere echarlos de sus tierras. Denuncian el
prostíbulo Sol y Sombra, debido a que en él hay niñas forzadas a la prostitución.
Logran su cierre, aunque se instalarán inmediatamente en otra región. Esto les crea
la enemistad de la Guardia Nacional que tenía en él una buena fuente de recursos y
de otros favores propios de ese lugar. También se han de enfrentar al médico por
los abusos que cometía con la gente: a una mujer la opera tres veces de apéndice y
por cada una le pide a la familia una vaquita. Le obligan a devolver las tres que les
había robado.

Encontramos en el libro epígrafes que nos hablan de su Cáritas parroquial y de
la Junta Económica. Serán los mismos seglares los que se responsabilicen de todos
los asuntos parroquiales. Construirán un Centro parroquial que serviría para impartir
muchos cursos y hacer convivencias; también para acoger a los campesinos de paso
por la ciudad.

Entre los momentos más interesantes de MI VIDA JUNTO A GASPAR
GARCÍA LAVIANA cura y comandante sandinista está aquel en el que Gaspar
toma la decisión de entrar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Le dice a Pedro: “Estamos paralizando el proceso revolucionario del Reino de
Dios”. “Estas obras de beneficencia, de caridad, tenemos que transformarlas en
obras sociales, en normas y leyes justas”. Los responsables “confiesan sus
atrocidades, lavan su conciencia, les damos la absolución, les tranquilizamos, pero
no les cambiamos”. ¡Ya basta! Gaspar comienza a militar clandestinamente durante
los años 1975-1977 en el FSLN y ya en ese año hace pública su pertenencia a él
como soldado.

Nos cuenta Pedro que conocerá y se hará amigo de Carlos Fonseca Amador,
uno de los fundadores del Frente Sandinista, cuya muerte en combate le produce un
gran dolor. También tendrá una relación muy cercana, igual que Pedro Regalado,
con Camilo Ortega, hermano del actual presidente, que muere en una refriega el 26
de febrero de 1978. Gaspar ve cómo el compromiso revolucionario es de exigente.
Lo será también con él.

A nosotros nos queda su ejemplo, que intentamos mantenerlo siempre vivo
como estímulo para estar al lado de las causas justas y defendiendo a los más débiles,
como él hizo. Precisamente hay una parte donde Pedro Regalado habla de Gaspar
visto por él, con cuyo resumen quiero terminar esta presentación de su libro. Son
unos rasgos que nos describen su ejemplar personalidad.

Gaspar es especialmente sensible. Se conmueve y llora ante la muerte de
sus amigos. Destaca Regalado la de Carlos Fonseca Amador, uno de los fundadores
de FSLN, que murió a los cuarenta años en combate con la Guardia Nacional en el
año 1976. Se distingue también Gaspar por su ternura con los niños, con los
ancianos, con los borrachos, con los campesinos, con los animales. Es incapaz de
matar un pollo, aunque esté muriendo de hambre. Por sus campesinos enfermos,
enferma él.

Es generosamente solidario. Gaspar es un luchador nato motivado siempre
por el dolor de los demás. Su guerra es contra el dolor humano de los más humildes,
contra la pobreza, contra la ignorancia, contra la desigualdad, contra el
analfabetismo… No soporta la resignación del campesino y hace lo posible para
motivarlo y participe en su liberación.

Gaspar es humilde. Si se equivoca, pide perdón. La soberbia no va con él, la
hipocresía mucho menos. Y es también valiente, imprescindible ello para dar el
arriesgado paso de entrar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Es un animador nato de reuniones y convivencias. Donde está él hay
alegría. Pero sobre todo Pedro Regalado quiere definir a Gaspar como el “pastor
que come, vive y duerme con sus ovejas, pastor que se enfrenta a los poderes de
Somoza y sus esbirros para defender la tierra y los pastos de su rebaño. No hace
pactos con el poder ni con el obispo. Solo lucha, arriesgando la vida, para defender
el rebaño que le ha encomendado el Buen Pastor”.
“Este es Gaspar. Lo del Frente, lo de las armas, fueron unas circunstancias que
le llevaron a esta elección, a esta acción”.

Espero que la Iglesia católica llegue un día a entender mejor a muchos de sus
hijos que, como Gaspar, se han sacrificado hasta dar la vida defendiendo a los más
débiles de la sociedad, luchando contra los poderosos que estaban conculcando sus
derechos, que les están violentando, obligándoles a vivir en la pobreza, privándoles
de todas libertades y con ello de cualquier medio de defensa.
Pedro Regalado Díez O. Gaspar García Laviana
El que lo hayan hecho al lado de otros que no eran creyentes o estaban
movidos por humanismos diferentes no puede invalidar tanta generosidad
derrochada en favor de los empobrecidos y oprimidos.

En algunos países de Latinoamérica, también en Nicaragua, la represión fue
tan dura que son innumerables las muertes que las dictaduras produjeron. Algunos
jerarcas católicos y clérigos, y con ellos buena parte de la Iglesia, supieron cobijarse
en esos momentos bajo el paraguas protector de los dictadores, que al mismo
tiempo que les favorecían a ellos estaban persiguiendo y asesinando a cristianos –
incluyendo curas- que se oponían a su régimen opresivo.

El Papa Francisco está pidiendo la conversión de la Iglesia y él mismo es un
papa diferente a los de otros tiempos. Esperemos que sean muchos los obispos y
creyentes de a pié los que le acompañemos en esa deriva hacia los más necesitados.
Es el camino cristiano donde podemos encontrar al Cristo liberador.
José María Álvarez Pipo

   
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