VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Curas obreros

Los sacerdotes en parroquias populares y obreras, que formamos “el grup de rectors del dis-sabte”, queremos que la visita del Papa a València, con motivo del “V encuentro Mundial de las familias”, sea una Buena Noticia para el Pueblo de Dios y para nuestro mundo, tan deseoso de sig-nos de esperanza. Para ello necesitamos ser confirmados en la fe por el sucesor y continuador de Pedro y, también, queremos ayudarle a ejercer evangélicamente su propio ministerio, de forma que alimente la esperanza y el amor.

Esperamos que el Papa CONFIRME:

• nuestro empeño en evangelizar las distintas formas y situaciones de familia, que existen en nuestra realidad. Ayúdenos a saber acompañar, compasiva y misericordiosamente, a las familias monoparentales, a las familias rotas, a las familias reconstruidas, a las fami-lias del mismo sexo, a las familias trasnacionales y a aquellas que viven alguna situación de enfermedad, pobreza o especial precariedad. Necesitaremos de todo el coraje evange-lizador para que, en las nuevas formas de convivencia familiar, se pueda experimentar el amor incondicional de Dios, Padre-Madre, que lleve a toda la humanidad a vivir como la gran familia de hijos e hijas de Dios.

• nuestra indignación ante los procesos migratorios que causan tantas muertes y sufri-miento en los hermanos más necesitados y sus familias. Sentimos como crimen contra Dios Padre que cerca de 10.000 personas hayan muerto en nuestros mares en busca de un paraíso creado por las ondas. Más en concreto, sentimos como vergüenza que, bajo los puentes de nuestro río Turia y en lo más crudo del invierno, hayan pernoctado y pernoc-ten tantas personas inmigrantes sin protección legal. Nos impresiona que sobre un puente de dicho río se esté levantando ahora la grandiosa plataforma en la que el Papa presidirá la Fracción del Pan o Eucaristía. Ayúdenos a defender siempre la dignidad de toda vida humana, a denunciar valientemente cuantas leyes, nacionales y europeas, denigren dicha dignidad, y a que nuestras comunidades cristianas sean siempre lugares de acogida y re-fugio para los pobres de la tierra, a quienes se les niega patria y papeles.

• Nuestra esperanza en el final de la violencia que ha traído tanto sufrimiento, especial-mente a muchas familias. Queremos colaborar con nuestra plegaria y esfuerzo para que toda la Iglesia de los pueblos de España se sienta llamada a ser mediadora en el proceso, tanto si se le requiere como si no. Ayúdenos a que amanezca la paz tan profundamente deseada por este país y por todas las víctimas en cualesquiera de las violaciones sufridas y que la Iglesia sepa ser siempre, entre las personas y pueblos, artífice de reconciliación y de perdón.

• Nuestra ilusión en la ampliación de las libertades civiles siempre que ello comporte re-ducir los sufrimientos personales y colectivos. Ayúdenos a no tener miedo a la libertad ni a las situaciones en las que la Iglesia tenga que buscar nuevos espacios de opción per-sonal, más allá de la protección de las leyes, y a testimoniar que sabemos caminar en la confianza y la libertad de hijos e hijas de Dios, en una sociedad plural, multicultural y secular.

Queremos, también, ayudar al Papa en el ejercicio del ministerio petrino:

• Queremos ayudarle en su compromiso por “liberar a la religión de toda complicidad con el mercado”. Su reciente e impresionante llamada en Colonia a la des-mercantilización de la religión resuena estos días con especial intensidad ante la obscena insistencia de los medios de comunicación sobre cifras, costes y éxito previstos para el Encuentro. Creemos necesario subrayar que hay que ayudar al Papa a ser coherente con su propósito para el Encuentro. Por eso no queremos que ignore que su visita está convirtiéndose en un reclamo turístico y, además, da la impresión de que se está instrumentalizando mer-cantilmente al servicio de intereses espurios a la fe y a la pastoral (algo denunciado en Deus caritas est nº 31). Hagamos lo posible para que las visitas del Papa potencien la sencillez y posibiliten la personalización de la fe evitando, en la medida de lo posible, la masificación y la fastuosa espectacularidad que para este encuentro se adivina.

• Queremos ayudarle en su compromiso por mantener la autonomía de la Iglesia frente a cualquier opción política. Al Papa le será fácil advertir las alianzas hegemónicas que se están dando con la opción conservadora. Incluso su visita está siendo negociada con des-igual suerte con cada una de las configuraciones políticas. A autoridades legítimamente constituidas se les ponen trabas, incluso para encontrarse con el Papa, bajo el pretexto de que se trata de una fuerza política laica, desconociendo el hecho de que en su seno hay gran número de creyentes. Aseguremos la libertad de la Iglesia para que el anuncio evangélico pueda llegar sin prejuicios a todos los seres humanos.

• Queremos ayudarle en su compromiso por acercarse compasivamente a los necesita-dos; su encíclica “Dios es amor” ha abierto cauces para la presencia solidaria de la Igle-sia, como prioridad ministerial; muchos están empeñados en convertir su viaje en una vi-sita de poder y grandeza de Jefe de Estado. Dejemos al Papa ser Papa. Dejemos que se acerque –a pesar de que el artificial escenario de la València del siglo XXI se lo va a hacer muy difícil- a los excluidos que carecen de las necesidades mínimas, y que los des-plazados de sus tierras encuentren en él un defensor de sus derechos, para que así, el pueblo experimente, no la lejanía, sino la proximidad real y afectiva del Pastor.

València Abril de 2006.

   
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