VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

El grupo de reflexión y formación cristiana de adultos de Gerena (Sevilla), recién incorporado a Redes Cristianas, quiere compartir su aportación al Sínodo de la Sinodalidad:

Grupo de formación cristiana de adultos de Gerena. Aportación de propuestas al Sínodo. Fase diocesana

Resumen de las aportaciones hechas en el Grupo, en 6 reuniones de estudio y reflexión, a los cuestionarios de los 10 núcleos temáticos propuestos para esta fase diocesana del Sínodo.                                                                            (25.03.2022)

 

Sobre el núcleo temático I:    Los compañeros de viaje

– Excepto en los grupos que por varias razones mantienen reuniones habituales (Hermandades, Cáritas…) el pueblo cristiano siempre ha sido “conducido”  por el clero.

-No se le ha educado hacia su “mayoría de edad”. Sólo se le ha indicado el camino a seguir en una religiosidad personalista, dulzona y sedante.

-No se ha cultivado la conciencia de comunidad ni de continuidad pastoral. Y así se trata, si no queremos problemas, de obedecer al que manda, desgraciadamente y con bastante frecuencia, en discrepancia con las líneas pastorales ya establecidas anteriormente.

-Es urgente fomentar la vida de la comunidad en toda su extensión, delegando en ella las atribuciones que le corresponden, respetando el principio de subsidiariedad: en la elección de sus dirigentes, ordenados o seglares; en la participación activa en la Eucaristía, despojando a esta del complicado ritual actual que deja en segundo plano su verdadero sentido de común-unión

 

Núcleo temático II:    Escuchar

-Consideramos que la Iglesia debe empezar de una vez a escuchar al Pueblo de Dios, que es portador de su Espíritu, con su pluralidad de ministerios y carismas.

-El sistema de ver, oír y pagar callando, debe eliminarse de la vida de la Comunidad y reemplazarlo por el del diálogo y la ayuda a todos. Por el ver, juzgar y actuar consagrados por la práctica de las comunidades vivas.

-La iglesia, si quiere seguir el camino de la Buena Nueva evangélica tiene la perentoria necesidad de oír las críticas, dolorosas a veces, de las personas que, por razones diversas se han  ido apartando de la comunidad , quizás con pena, y que  siguen fieles a sus firmes convicciones sobre el verdadero mensaje del Jesús del Evangelio.

-En muchas las parroquias hay grupos testimoniales, por fortuna, pero el único que deja oír su voz y a veces distorsionada es el párroco que ha sido designado desde fuera, ya que el pueblo no puede elegirlo.

-Los párrocos que llegan de nuevo a las parroquias, deben escuchar y continuar la línea pastoral que la comunidad lleva y no hacer tabla rasa de todo lo anterior.

– Consideramos imprescindible que los grupos cristianos más conscientes de la parroquia, de hombres y mujeres por igual, levanten la voz y exijan que se les tenga en cuenta en lo que toca a la marcha de la comunidad.

 

Núcleo temático III:    Tomar la palabra

-Pensamos que para “tomar la palabra” es primordial que haya una comunidad libre y formada por todo el Pueblo de Dios, según el Vaticano II, es decir, consagrados o no,  hombres y mujeres, todos en comunión e igualdad. La formación es fundamental, así como descubrir y fomentar los carismas.

-Creemos que en la comunidad de libres e iguales es donde el Espíritu de Dios se manifiesta con toda su fuerza, de acuerdo con las enseñanzas de Jesús.

-Esta comunidad así formada nos dará la fuerza necesaria para ser de verdad y sin ningún tipo de parafernalia, ”la levadura, la sal y la luz” que pide el Evangelio a todo seguidor de Jesús.

-Tal como está regulado el funcionamiento de la Iglesia actual, lo anterior puede parecer una utopía.  Tomar la palabra para manifestar cualquier opinión que se aparte del “régimen pre-establecido” supone un enfrentamiento con el párroco de turno y verse criticado por el resto de personas que rutinariamente asisten a la parroquia.

-Creemos que es más importante llevar a la práctica el mensaje de Jesús que rendir sumisión y pleitesía a  “presuntos mensajeros”.

Núcleo temático IV:     Celebrar

-Si la Eucaristía es el eje donde gira la comunidad, sería decisivo que su celebración se despojara de la gran cantidad de ritos y rúbricas cuyo significado ignora la mayoría de las personas que asisten.   Debería primar la lectura de la palabra y su comentario participado.  Fomentar la “común-unión” de todos. Tendría que ser el punto de partida para llevar a la práctica las decisiones que surjan de los comentarios que se hayan efectuado tras la lectura de la Palabra, a tenor de las necesidades reales del pueblo y de las personas que participan de la Eucaristía.

-Fomentar la idea de que la Eucaristía toma sentido con el pueblo y en el pueblo; que el cura celebrante no es el elemento imprescindible y dominante, sino el “ani mador-moderador” que preside, porque todo el Pueblo Santo es sacerdotal, presenta la ofrenda y hace la oración. ¿Qué sentido tiene aquello de “tomad y comed , tomad y bebed”, si no hay quien lo reciba con plena conciencia de lo que hace?

-Celebrar así sería un magnífico medio de formación y de llegar a crear una auténtica comunidad cristiana.

-Celebrar, sí, adaptando la celebración a las circunstancias actuales de la parroquia y del pueblo, tratando a todos como personas mayores insertas en la “cultura actual”, en los problemas de cada día.  Así se dejarían de oír predicaciones que nadie entiende.  Valoremos la Palabra:  “Vosotros sois raza escogida, sacerdocio real, nación santa y pueblo adquirido para que proclaméis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su maravillosa luz” (I Pe 2-9)

 

Núcleo temático V:     Corresponsables en la misión

-Pedir corresponsabilidad en la marcha de la comunidad a unos seglares a los que previamente, no se les ha hecho tomar conciencia de su responsabilidad en la mis ma, a  los que en más de una ocasión se les ha tratado de forma servil y altanera, es tarea imposible.   Al pueblo cristiano, en lugar de educarlo en sus compromisos adquiridos en el bautismo, se le ha inculcado, desde pequeño, la obediencia al clero y el respeto absoluto a sus órdenes en todos los campos.  Se le ha enseñado a obedecer, no a pensar. Se le ha obligado a adorar y “ofrecer sacrificios” a un Dios que expresamente está en contra de tales prácticas.  Jesús, en los Evangelios, lo expresa con toda claridad. Él, Jesús sólo quería lo siguieran…  Y su misión era libe- rar de ataduras.

-El clericalismo en el que hemos crecido, ha conseguido que la comunidad que se reúne en la  celebración eucarística sea una suma de individualidades que “rezan” en busca de su personal salvación, para tranquilizar la conciencia, ajena a todo compromiso social en la acción evangelizadora, que no entiende lo que significa ser “una Iglesia de los pobres y para los pobres” y lo que ello implica.

-La comunión con otras iglesias es otra “utopía”. La Iglesia católica se planta en el mundo como la única “poseedora de la verdad” que, misericordiosamente está dispuesta acoge a la “oveja descarriada”.  Creemos que más que “convertir a nadie” tenemos nosotros que convertirnos en seguidores de la persona y  enseñan- zas de Jesús.

 

Núcleo temático VI:     Dialogar en la Iglesia y en la sociedad

-En la comunidad actual no hay experiencia de ningún tipo de verdadero diálogo. La estructura vertical y piramidal de la Iglesia en general y de las parroquias en particular, se ha encargado de soslayarlo.

-Una persona, ya sea obispo, párroco o seglar, que se considera poseedora de la verdad absoluta, es peligrosa y está incapacitada para todo diálogo, porque solo entiende de obediencia ciega y condena del adversario.

-El diálogo solo es posible entre personas que, partiendo del respeto a la igual dignidad de todos, se empeñan en la búsqueda de una verdad más amplia.

-Nuestra Iglesia, en todos sus niveles, desde la base hasta el papa, está impregna-da de suficiencia y soberbia intelectual y religiosa, incapacitada para la búsqueda sincera de la verdad (del misterio de Dios), en unión con los hermanos separados.

-La comunidad parroquial carece de información y acceso a las reuniones de arciprestazgos, vicaría y otras instancias donde se gestionan sus directrices y realiza-ción. Ellos (el clero) se lo guisan y ellos se lo comen, ausente la comunidad. Y “lo que afecta a todos ha de ser tratado y decidido por todos”, decían los padres de la Iglesia. A dichas reuniones hay que llevar los problemas y la palabra de la comuni- dad, pueblo santo de Dios.

-La postura de la Iglesia de ir detrás y, con frecuencia, contra el progreso de la ciencia y del pensamiento humanos,  la imposibilita para el diálogo enriquecedor con el mundo actual y llevada de prejuicios contra todo lo nuevo, origina siempre enfrentamientos perjudiciales.  No es levadura en la masa por encerrarse en sí misma, apartándose del Evangelio y dedicándose en una religión cultual y evasiva, que cada vez dice menos al mundo al que Jesús la envió.

 

Núcleo temático VII:   Dialogo con otras confesiones cristianas

-Hay que reconocer humildemente que la Iglesia se ha encargado, sobre todo en España, de fomentar la convicción de que toda religión que no sea la católica,  es obra del diablo y sus seguidores, y por tanto, algo de lo que hay que apartarse como de la peste.  La tendencia, afortunadamente, está cambiando desde el Vaticano II.

-La única experiencia cercana con otras confesiones cristianas, la tenemos en el pueblo con “Los testigos de Jehová”, con su táctica proselitista de puerta a  puerta.  Desafortunadamente, por su rotunda negativa y cerrazón a admitir la actualización en los estudios bíblicos, que nos apartan de una interpretación literalista de las Escrituras, vienen a ser más una secta fundamentalista  que una opción se-ria para la consideración y colaboración. Así no es posible el diálogo.

 

Núcleo temático VIII:   Autoridad y participación

-La forma de comunicarse el párroco  con los feligreses es la de … “ordeno y man- do y hago saber”…  obviando que no es que la sociedad se haya secularizado, sino más bien que la forma de exponer el mensaje se ha quedado totalmente obsoleta.  Incluso en algunos casos difícil de entender,  cuando el párroco de turno contradice más de lo deseable la labor ejercida por su antecesor.

-Aunque desde la diócesis o la parroquia se pretenda fomentar la participación de los seglares, a la hora de la verdad, se soslaya en aras de la obediencia ciega a las disposiciones del obispo  o del párroco.

-La única forma de corresponsabilidad en nuestras parroquia, y no siempre,  la manifiestan  las hermandades, donde su junta directiva propone las diversas acciones a realizar y es el Cabildo General el que, previo diálogo, consensúa los acuerdos y el camino a seguir.

-El la parroquia,  los colaboradores, catequistas y demás voluntarios, son sumisos seguidores de las órdenes del párroco, no verdaderos partícipes con responsabilidad.  Esto es causa de constantes decepciones, abandono e indiferencia de los seglares, que se sienten  manipulados.

-Ciertamente, pensamos, que ha de haber una autoridad gestora, pero nunca una dictadura personal. Una autoridad cuya única razón de ser ha ser el servicio a la comunidad.

-Una autoridad plena en manos de la comunidad, la cual, expresándose libremente, sea coordinada por personas que se identifiquen y sean sensibles al mundo actual, de manera que, al tomar decisiones, éstas sean fruto de su profundo cono-cimiento de la realidad.

 

Núcleo temático IX:    Discernir y decidir

-Para poder discernir y consensuar en comunidad las manifestaciones del Espíritu habría que crear primeramente esa comunidad responsable “dispuesta” a una colaboración en igualdad y no sólo “obligada” a una obediencia permanente.

-Entendemos que los “Consejos Parroquiales”, son órganos adecuados para la más correcta organización de la parroquia.  Sus miembros deben ser elegidos en asamblea parroquial  y deben ser decisivos, no meramente consultivos.

-Pensamos que habría que empezar por cambiar el concepto de “Iglesia Parroquial” “Supermercado de las cosas de Dios” por el de centro de acogida de todas las personas que, de alguna forma,  quieren llevar a la práctica su seguimiento de Jesús en el Evangelio, para compartirlo y hacer que fructifique.

 

Núcleo temático X:    Formarse en la Sinodalidad

-Pensamos que habría que empezar, desde la comunidad Parroquial a catequizar, a los seglares de forma adulta, fomentando el caminar juntos, por la corresponsabilidad en todas las actividades pastorales.

-Intentar eliminar la creencia de que la Iglesia es “cosa de curas”.   Para ello,  habría que hacer comprender a los párrocos, y a los que se preparan en el seminario,  que ellos no van a ser ni dueños ni jefes, sino solo servidores y animadores de la comunidad.

-Es necesario que la Parroquia sea el centro donde se promueva el dialogo sobre los temas importantes que afectan a la comunidad.  Por ejemplo:  el respeto y cui-dado de la naturaleza, de la casa común; el equitativo reparto de los bienes; la opción por los pobres; la dignidad e igualdad de la mujer, la acogida y convivencia respetuosa con todos sin discriminación, colaborando mutuamente en la marcha de la comunidad, y analizando las situaciones que puntualmente requieran un compromiso especial.

 

 

A modo de resumen:

Nuestro grupo acepta y asume las propuestas que en 2002 hacía el teólogo Hans Küng en su obra “La Iglesia Católica”.  Proponía:

La Iglesia, para tener futuro, ha de vivir estas cuatro condiciones:

1ª  No debe volver la vista atrás y fijarse en la Edad Media.

2ª  No debe ser patriarcal, anclada en imágenes estereotipadas de la mujer.

3ª  No debe ser confesionalmente estrecha  ni sucumbir a la exclusividad confesional.

4ª  No debe ser eurocéntrica ni favorecer el centralismo de la Curia vaticana…  y debe apoyar: – Un orden social mundial, un orden mundial en igualdad y hermandad, un orden mundial que avance en la paz, un orden mundial respetuoso con la naturaleza, un orden mundial ecuménico que fomente la paz y el diálogo de las religiones.

 

Gerena, 25 de Marzo de 2022,  Fiesta de la Encarnación del Verbo

 

– – – oOo – – –

 

   
© 2012 Redes Cristianas Suffusion theme by Sayontan Sinha