VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

El maestro cuando estuvo entre nosotros nunca les llamó Sordomudos, sino a cada uno por su nombre de pila. Nosotros les llamamos Sordomudos y cuándo nos dirigimos a Él con nuestra confianza, aseguramos ante todos que le estamos hablando y escuchando; y esto lo hacemos del mismo modo y eso a Él le molesta y le duele mucho, lo mismo que le sucede a Miguel y a María.

Si fuéramos un poco normales y decentes entenderíamos y no nos quejáramos tanto al decir con nuestra cara dura que queremos de verdad: escuchar, oír, tener un verdadero encuentro con Jesús y blabla.

Él también está en el hermano invisibilizado que no tiene DNI, ni cartilla sanitaria, ni está registrado en el padrón municipal y que no sabe todavía oír y escuchar al Maestro, porque hay muchos que se han empeñado en ser maestros de lo divino y gañanes de lo humano.

¿ Pero con cuál Jesús estamos?
¿Con el de nuestra sordera o con el de nuestra mudez incurable?

Miguel es sordo y mudo de nacimiento, tenía una perdida auditiva importante, graves dificultades para hablar y una importante lesión en las cuerdas vocales, y claro, no podía relacionarse con facilidad. Miguel quiere que se refieran a el como persona sorda o persona con discapacidad auditiva.

Miguel trabaja en una Asociación de personas sordas y a escuchado a Jesús, es feliz, a pesar de todos los obstáculos que le ponen cada día. Cuando el habla y lo hace solo por necesidad, dedica más tiempo a su compañera María y a Él, y entonces se siente dichoso.

Miguel escucha y luego habla con Jesús: en el campo de su pueblo, y con los pájaros y el perro y con la luna, y con el aire, y con Ana, la monja española que trabaja con los huérfanos y con Juan Manuel español, que se ha quedado ciego hace poco por las pésimas condiciones de trabajo que tenía.

Miguel algunas veces según como le dé, habla con el párroco que viene a confesar y a celebrar una vez al mes.

El párroco D. Juan de Dios lo está pasando mal, dice que no viene nadie a la misa del domingo y Miguel le ha dicho que no hay mejor modo de atraer a la gente que no pensar en cómo hacerlo.

María es muda de nacimiento tiene una lesión cerebral en el hemisferio izquierdo, encargado de la adquisición del lenguaje. Dice que “se sufre bastante.
Hay mucha discriminación, muchas burlas hacia los sordos. Hablan a tus espaldas.
Actúan como si tuvieras un bajo nivel intelectual” pero no es así.

Hasta ahora Miguel y María han vivido invisibilizados muchos años, muchos.
Vivir en el silencio eterno no es fácil, muchos no lo soportan. Hay que ser “divino” para no sufrir continuamente los sentimientos de frustración de nuestros amigos.

Hay que saber lo que es, día y noche y así por muchos días..

El padecer a todas horas los ruidos de fondo de la muchedumbre que ya no filosofa sobre la vida, sino que la humilla.
Los ruidos destructivos de nuestras grandes ciudades, con sus incontables jaurías de mastines de metal.

“El hablar” por decir algo, de la ametralladora humana, sin vocalizar, disparando vocales y consonantes a destajo.
La jungla de cristal y la prohibitiva, carísima e inhumana integración laboral
.
Desde el verano pasado Miguel y Maria han podido entender lo que dice mucha gente, gracias a las mascarillas especiales de micro filtros transparentes y se han asombrado y reído al leer los labios de los enmascarados. Todo son quejas y lamentos por extrañas vanidades: poder, dinero, gloria.

Con un lenguaje precioso de signos que se expresa en gestos humanos me dicen mis amigos, que ellos dos han tenido la suerte de tener un encuentro verdadero con el Maestro y esto ha sido así porque se les ha ido de un plumazo todas sus vanidades.

Con Jesús ya no viven en el Reino del Silencio, Él es susurro y canto afinado imperceptible para muchos, excepto para las criaturas y la naturaleza que escuchan y sirven a Jesus.

La compañera de Miguel es María, la jardinera y empleada de servicios múltiples de la Asociación y ese trabajo le hace sentirse feliz. Me ha contado que es más feliz entre los capullos y las flores, que entre los Sres y Sras. capullos que siempre están replegados y huelen a desconfianza y vanidad.

Hoy ha sido un gran día para los dos, han tenido un encuentro precioso con Jesús del susurro y del canto. Antes de este encuentro, no podían entender que Jesús fuera del Silencio, de la no contestación por respuesta. Hoy han podido verse como eran antes de nacer y esto les ha dado la paz.

Llevan solo seis meses de novios y en el verano de esta Pandemia se casarán. Y sé que su casa será una casa en la que viva Jesús.
Ahí está Él muy agusto. Con los amigos de Miguel y María y contigo si tú quieres también..

   
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