CARTA ABIERTA AL PAPA FRANCISCO:

Considerando que, en varias ocasiones, Usted ha expresado públicamente su condena del abuso sexual por parte de miembros sujetos a su jurisdicción y de que va a combatir la pederastia clerical, que de acuerdo con el Informe del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas a la Santa Sede, ha dañado “decenas de miles” de niñas, niños y adolescentes en el mundo, apelamos a su sentido de justicia. ¡Ha llegado el momento de actuar!

De acuerdo con el Comité de los Derechos del Niño, la pederastia clerical implica:

  • Individuos perversos: sacerdotes, obispos y cardenales que, usando su investidura, autoridad religiosa, los sacramentos y la espiritualidad, manipulan, someten y abusan sexualmente de niñas y niños, definidos por el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, como actos de tortura y otros actos crueles, inhumanos o degradantes, expresamente prohibidos por la Convención y los Tratados en la materia y considerados crímenes de lesa humanidad.
  • Un mecanismo institucional interno de protección y encubrimiento a los victimarios, que se lleva bajo secreto por parte de las autoridades de las Iglesias o Instancias locales las cuales, teniendo conocimiento pleno de tales acciones delictivas, en lugar de entregarlos a las autoridades civiles de los países donde se cometen, proceden al margen de las mismas y sólo envían informes reservados a la Santa Sede, para que ésta les abra un proceso también interno y delibere respecto de si cometieron o no tales delitos, todo al margen de las víctimas y sus abogados.
  • Todo ello ha generado amplios espacios de protección e impunidad que les permite a los abusadores seguir cometiendo delitos de abuso por largo tiempo y en los espacios y cargos donde siguen ejerciendo sus funciones y si se les encuentra responsables, se les sanciona con el cese de sus funciones, manteniendo en secreto su identidad.
  • En los casos del P. Marcial Maciel, del P. Nicolás Aguilar y del P. Eduardo Córdova, fue precisamente este mecanismo perverso el que, a pesar de las múltiples denuncias internas y luego públicas, fueron sistemáticamente protegidos por sus autoridades locales y por la Santa Sede, lo que les  permitió mantenerse en sus cargos y funciones y seguir abusando de cientos de niños durante largos periodos de tiempo en distintos lugares y países.

Por ello, los abajo firmantes, lo exhortamos a llevar a cabo decisiones estructurales para aplicar todas y cada una de las recomendaciones que el Comité de los Derechos del Niño le hizo a la Santa Sede, autoridad representativa del Estado Vaticano y de la Iglesia católica que Usted preside y gobierna, en mayo del presente año:

  1. Establezca claramente en todas sus normas y su jurisdicción, que el abuso sexual y su encubrimiento son delitos penales graves y, ante cualquier caso de abuso o protección de abusadores, anteponga la obligación de denunciar y colaborar con las autoridades civiles competentes, por encima de cualquier procedimiento interno.
  2. Asegure que la Comisión que Usted creó en 2013 sea abierta y transparente y que investigue de forma independiente e informe al Comité de los Derechos del Niño y públicamente todos los casos de abuso sexual y encubrimiento que se cometieron dentro de su jurisdicción como Jefe de Estado y como autoridad responsable de toda la Iglesia católica en el mundo.
  3. Prohíba la relocalización de los clérigos pederastas y remita a todos los abusadores y protectores a las autoridades civiles de los países donde se cometieron los delitos de abuso o de encubrimiento. Entregue al Cardenal Bernard Law a los Estados Unidos y al Nuncio Joseph Wesolowski a República Dominicana.
  4. Establezca mecanismos transparentes de información para que se finquen responsabilidades a los abusadores, a quienes los encubrieron y a aquellos que deliberadamente permitieron a los abusadores que siguieran en contacto con las niñas y los niños.
  5. Derogue todas las disposiciones que tienden a imponer el silencio a las víctimas y a quienes conocen los delitos y establezca reglas, mecanismos y procedimientos claros para la denuncia obligatoria a las autoridades civiles por parte de todos los que dependen de su jurisdicción.
  6. Impulse programas y políticas de prevención de cualquier forma de abuso en su jurisdicción, de la primacía del interés superior del niño y de la reivindicación de la dignidad y derechos de todas las víctimas en el mundo; de la reparación del daño a las víctimas, de su recuperación integral y derecho al desarrollo de su personalidad, de su fama y honorabilidad públicas.
  7. Destituya al Cardenal Norberto Rivera por su clara participación en el encubrimiento del P. Marcial Maciel, del P. Nicolás Aguilar y de otros pederastas en nuestro país y obligue al Arzobispo de San Luis Potosí a entregar toda la información que tiene la Arquidiócesis sobre el P. Córdoba y todos los casos de pederastas en su jurisdicción.

 

Papa Francisco:

Así como otros antecesores suyos han llamado, urgido, suplicado, exigido, que se detengan los crímenes de lesa humnidad en contra de víctimas inocentes en diferentes partes del mundo, nosotros le urgimos a acabar con esta dolorosa e injusta situación, que esta sí está al alcance de su mano.

¡Acabe con la primacía de la imagen de la Institución, del victimario y del encubridor

y anteponga el interés superior, la dignidad y los derechos de las niñas y los niños!

¡DETENGA YA EL CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

DE LA PEDERASTIA CLERICAL EN EL MUNDO!

 Los apoyos pueden enviarse a Fátima Moneta  estadolaico@cddmx.org.
La carta ha sido publicada en
http://acento.com.do/2014/actualidad/8151495-carta-al-papa-francisco-detenga-ya-el-crimen-de-lesa-humanidad-de-la-pederastia-clerical-en-el-mundo/
   
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