Comunidades Cristianas de Base de la Región de Murcia

 

1.ALCANTARILLA
2.ALHAMA DE MURCIA
3.CIEZA – ABARÁN
4.ESPINARDO
5.ESPINARDO.- COMUNIDAD JUVENIL
6.LA ALBATALÍA
7.LOS ALMENDROS – LA ALBERCA (http://losalmendros-laalberca.blogspot.com/
8.LOS ROSALES
9.MOLINA DE SEGURA (DOS COMUNIDADES)
10.MONCADA
11.POLÍGONO DE LA PAZ
12.PIBE
13.PUENTE – TOCINOS
14.SANTA FLORENTINA
15.VISTABELLA

Nuestra web: http://www.comunidadescristianasdebase-murcia.com

TRANSCRIPCIÓN DE NUESTRA PRESENTACIÓN

Con el propósito de llevar a la práctica los postulados del Concilio surgió un importante movimiento de creación de comunidades de características muy diversas, asumiendo en distinto grado los retos conciliares.

En este contexto eclesial surgen nuestras comunidades, con unas señas de identidad propias, que no se adquieren en contraposición a otros modos o experiencias de Iglesia, sino en una profundización de las coordenadas esenciales de la iglesia tal y como se desprenden del Nuevo Testamento.

Como puntos de referencia básicos de nuestro movimiento comunitario se encuentran:

PROYECTO GLOBAL DE IGLESIA
No se trata de reformar lo que hay, ni de renovar aspectos parciales, sino de ser una alternativa de iglesia, dentro de la misma iglesia, en un intento de vivir con más fidelidad los valores del Evangelio desde una presencia comprometida en el mundo.

DE BASE
Nuestras comunidades han nacido de la base, del pueblo; no por mandato de la jerarquía, si bien hemos de reconocer, que han nacido y crecido, al menos sin una comprensión por parte de ella. Están compuestas por gentes del pueblo sencillo, con una base igualitaria y aunque hayan personas de clase media baja, estas se sienten identificadas con los intereses y problemas de las clases populares.

FRATERNIDAD
Todos somos hermanos en la fe, es decir y formamos una Fraternidad. Como expresión de esta fraternidad, en ella no hay ni mío ni tuyo, sino Comunión de Bienes. El amor, el espíritu de servicio, junto con la igualdad, son valores de la fraternidad. Se hace necesario potenciar la Comunión de Bienes, por la importancia tan grande que tiene como signo ante la sociedad y la alternativa que un proyecto así supone para ella.

CELEBRACIÓN
Lo importante de las celebraciones comunitarias es que sean vivas, que nazcan de auténticas experiencias de compromiso en el mundo, que es vivido y alimentado desde el seno de la comunidad. En ellas celebramos la vida, como don, como regalo de Dios. Los creyentes, si por exigencias de su fe se comprometen en la tarea de renovar el mundo presente haciéndolo más justo y fraterno, no pueden quedarse solo en el quehacer temporal, también han de reunirse para celebrar su fe, pues toda celebración de la Eucaristía, es aquí y ahora. Hay en ella una llamada liberadora a abrir horizontes. Toda Eucaristía es proyecto, que nos ayuda a recuperar la tensión utópica, es una llamada a nuevos caminos, para dar más, y creer más en nuestras posibilidades, para revelarnos contra el conformismo.

EVANGELIZACIÓN
La tarea particular de la Comunidad Cristiana es la evangelización. La Comunidad, no tiene una finalidad en si misma, sino que existe para la misión. El amor de Dios va dirigido, ante todo, a la humanidad entera, quiere que todos los hombres se salven.
Evangelizar es por tanto anunciar la buena noticia de que Dios nos ha liberado por medio de Jesús de Nazaret.
La evangelización tiene una doble dirección a medida que evangelizamos, también nosotros somos evangelizados.

CORRESPONSABILIDAD
Si la Iglesia somos todos, entre todos hemos de hacerla, asumiendo de modo compartido las responsabilidades pastorales que la práctica eclesial lleva consigo. No se pueden admitir actitudes meramente reivindicativas, sin asumir las responsabilidades que cada uno como creyente tiene en la construcción de la Iglesia de Jesús.

COMPROMISO SOCIO – POLÍTICO
El análisis del entorno social pone de manifiesto la existencia de injusticias, opresiones, hambre, paro que no pueden concebirse como hechos puramente casuales, sino como hechos intencionados, basados en la explotación del hombre por el hombre.
El compromiso socio-político de las miembros de la Comunidad Cristiana, está en función de unos determinados fines la humanización de la realidad social, la supresión de la alienación del hombre, la justicia… Cuando está en juego la liberación integral y la felicidad del hombre y de la sociedad, la comunidad no puede ser neutral. Necesariamente tiene que tomar partido siempre por los pobres y oprimidos, por los débiles y marginados, desde instancias políticas y sindicales que apoyen la causa popular y posean un talante liberador

LUCHA INTRAECLESIAL
El Concilio Vaticano II en la práctica no ha conseguido modificar la estructura piramidal de la iglesia. Tales estructuras no se van a demoler por sí solas, si no es con nuestra lucha paciente y continuada. Solo de esa forma podremos conseguir la participación, la democratización y el respeto de los derechos humanos. Para esto deben utilizarse plataformas como las parroquias, medios de comunicación eclesiales y sociales, diálogo con la jerarquía, etc.

MOVIMIENTO ESTABLE COORDINADO Y UNITARIO
Para cumplir sus objetivos, dentro y fuera de la Iglesia, las Comunidades Cristianas necesitan un cierto nivel de organización, puesto que éstos afectan a organizaciones estructuradas y complejas. Por todo ello se hace necesario construir un movimiento estable, coordinado y unitario, frente a lo ocasional, frente a los intentos aislados de contestación y protesta, o frente al radicalismo disperso.
Estas características de estabilidad son el cauce más apto para llevar a cabo este proyecto global de iglesia son las nuevas formas de entender la iglesia como Comunidad de Comunidades, que expresan, testimonian.,y viven su fe desde la opción por los oprimidos. Estas características son las que dan cohesión y eficacia al movimiento, huyendo así de convertirse en grupos más o menos progresistas a nivel ideológico,

La praxis comunitaria es permanentemente novedosa, trazamos un camino nuevo y original, y en este momento encontramos que para vivir en coherencia con los principios establecidos anteriormente hemos de hacer frente a los desafíos siguientes:
– Ser capaces de pasar de una Iglesia entendida como Sociedad anónima practicante, a una Iglesia de Comunidades Cristianas reales. La Comunidad Cristiana la constituye un grupo de discípulos de Jesús que se define por
a) Proyecto de vida en común
b) Proyección hacia fuera para la construcción del Reino.
– Pasar de una Iglesia en la que todos los ministerios los tiene el cura, a una Comunidad Cristiana con pluralidad de ministerios, repartidos entre todos.
– Pasar de una Comunidad Cristiana entendida como jugar de reproducción del sistema, a una Comunidad Cristiana conducida por el Espíritu.
– Pasar de una Comunidad Cristiana entendida como lugar de refugio, a una Comunidad Cristiana entendida como lugar de peligro, y correr con el riesgo de Jesús.

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