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Redes Cristianas forma parte de la Plataforma por la Justicia Fiscal, que recientemente ha escrito una carta abierta para exigir una acuerdo sobre una reforma fiscal progresiva en el marco de la pandemia de la covid 19.

 

https://www.plataformajusticiafiscal.com/noticias/31/centenares-de-organizaciones-sociales-exigen-a-los-partidos-politicos-un-acuerdo-para-lograr-una-reforma-fiscal-progresiva-en-el-marco-de-la-pandemia-de-la-covid-19

 
CCP2

 

 

El presidente del gobierno español anunció que se aprobará ya una ley para implantar un Ingreso Mínimo Vital, según proponía el PSOE en su programa electoral. El Ministerio de Seguridad Social indica que dicho Ingreso Mínimo garantizará a sus beneficiarios entre 462 euros y 1.015 euros al mes, según sea la situación familiar y que tal ayuda se podrá solicitar a partir del 1 de junio.

 

A la espera de conocer los aspectos concretos de esta ley tan necesaria y urgente, así como su posterior desarrollo, surge una pregunta inquietante y exigente a la vez: ¿va a ser para todas las personas? En principio, el mismo Pedro Sánchez ya ha dicho que NO, puesto que “Podrán percibir el ingreso las personas españolas e inmigrantes con permiso de residencia que lleven en España un año al menos. También podrán percibirlo las víctimas de trata y las de malos tratos, así como los solicitantes de asilo”.

 

Ese requisito de un año de residencia previa rompe el principio de igualdad y atenta gravemente contra el Artículo 14 de la Ley de Extranjería que establece: “Las personas extranjeras residentes tienen derecho a acceder a las prestaciones y servicios de la Seguridad Social en las mismas condiciones que los españoles”.

 

Además de discriminatorio, tal requisito no será eficaz para proteger a las personas, familias y menores más vulnerables. Por ejemplo, en el caso de una mujer inmigrante, recién regularizada por ser víctima de violencia machista, ¿quedaría fuera de esta prestación por no tener un año de residencia legal?  En el caso de muchas familias migrantes, ¿se exigirá dicho requisito a todas las personas miembros de la unidad familiar? ¿Cómo se protegerá entonces de la pobreza a los hijos e hijas en situación irregular? ¿Y qué pasará con las personas jóvenes solas que, al cumplir la mayoría edad, tienen que dejar el sistema de protección de menores y son arrojados a la calle?…

 

Vivimos en un tiempo social duro e incierto, agravado ahora con la pandemia mundial. Hemos entrado en una profunda crisis a todos los niveles que crecerá como una inmensa bola de nieve. La salida a la misma dependerá del tipo de respuesta que demos colectivamente como ciudadanía consciente. “En tiempo de crisis la imaginación está por encima del conocimiento”, dijo Einstein. De implantarse este Ingreso Mínimo Vital tal como ha sido presentado, quedarán fuera del mismo, miles de personas. El Gobierno quiere dejarlas pidiendo las ayudas de las ONGs, las Cáritas y las iniciativas ciudadanas de beneficencia.

 

Pero no cualquier tipo de ayuda benéfica es la solución. En situación de riesgo y de emergencia como la actual, hay que actuar de inmediato y ayudar, lógicamente. Pero la situación de riesgo no puede ser permanente, pues no es ayuda que libera tener una fila de necesitados pidiendo para comer todos los días. Al mismo tiempo habrá que exigir desde la igualdad de derechos. Es necesario estudiar y exigir soluciones estructurales permanentes a nuestros gobiernos central y autonómicos, y ser capaces de movilizarnos para salir libres del estado de alerta social, porque nunca el peligro fue mayor.

 

En este sentido, las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía, junto a las organizaciones y grupos de apoyo solidario exigimos que, entre otras medidas, se implante ya en nuestro país la Renta Básica Universal e Incondicional. Más del 56% de los españoles están a favor de la misma. No es un imposible y podría implantarse ya.

 

          Somos solidarios cuando damos algo que nos sobra, en cambio, la Justicia es un imperativo que obliga a los que tienen a no acumular más mientras haya otros a los que les falta. “La solidaridad tiene que conjuntar la compasión con la conciencia política, la tarea asistencial y cercana al pobre con la visión lúcida de las determinaciones estructurales. La defensa y el avance hacia un Estado social requieren conciencia y capacidad de actuación política”.

 

Comunidades Cristianas Populares de Andalucía.

25 de Mayo de 2020.

may 112020
 

Sección Espiritualidad COGAM:

Jueves 14 de mayo, 16:30 horas

Charla online “El miedo al rechazo”

El rechazo no es algo que temer. Es un Maestro, como todas las cosas que nos suceden en la vida. No viene a deprimirnos y paralizarnos, ni a marcarnos para siempre. Contaremos con la participación de Susana Aranda.

Transmitido desde el canal de Youtube YouTube COGAM TV

Domingo 17 de mayo de 12h a 13h

  • CELEBRACIÓN CREYENTE LGTBI+17 DE MAYO: POR UN MUNDO SIN LGTBIFOBIA   #orgullocreyentelgtbi  

Con motivo del 17 de mayo, el día contra la LGTBIfobia, el grupo de Fe y Espiritualidad de la FELGTB ha organizado una celebración interreligiosa (Cristianismo, Budismo, Judaismo e Islam) para que nos unamos en oración y fraternidad para recordar a todas aquellas personas que han sido y son actualmente víctimas de homofobia, bifobia, transfobia e interfobia. Por ello hemos organizado para el domingo 17 de mayo, a las 12:00 (11 en Canarias) una celebración creyente a la que os invitamos para compartir un espacio comunitario de reflexión y reivindicación.

La celebración se hará a través de la plataforma webex.

Domingo 17 de mayo las 12:00 – vía Webex

https://meetings.webex.com/collabs/meetings/view?uuid=M42JZX3DK00GZ8AIKDCE7LU60JRAVB&ucs=email

COGAM !

 

 

 

 

 

 

 

COGAM 2

 

 

  1. Estamos viviendo una de las más graves crisis sanitarias, económicas y ecológicas de nuestra historia, que afecta a toda la humanidad, y de manera especial a las personas y los grupos sociales más vulnerables. Está afectando con especial dureza a nuestro país que presenta un escenario dramático con más de 26.000 personas muertas, 220.000 contagiadas, más de 10 millones de personas en estado de vulnerabilidad, un incremento espectacular de desempleo, cientos de miles de inmigrantes en situación de pobreza extrema, aumento de las denuncias de la violencia contra las mujeres.
  2. Los diferentes colectivos sociales están expresando su solidaridad con quienes sufren de manera más acusada las consecuencias de la covid19, ponen en marcha iniciativas solidarias, analizan sus efectos y ofrecen propuestas que corrijan las crecientes desigualdades para cuando termine la pandemia. Un ejemplo que resume esta corriente cálida de solidaridad es, entre muchos, Cruz Roja. Hay que reconocer la ejemplaridad del personal sanitario que expone su vida -y en muchos casos la pierde- y la de sus familias a diario para salvar la vida de las personas contagiadas por la covid-19.
  3. Nos alegran y dan esperanza las numerosas manifestaciones de solidaridad y acogida de la gente más desprotegida, así como la práctica de la ética del cuidado por parte de numerosas instituciones, comunidades y colectivos cristianos. Destacamos de manera especial el papel fundamental que está jugando Caritas a nivel nacional y local en esta crisis a través de la atención a las personas y grupos sociales más castigados. Agradecemos el acompañamiento de seglares, sacerdotes, religiosos y religiosas a las personas enfermas y fallecidas en soledad y a sus familiares que no pueden despedir a sus seres queridos.
  4. Nos sorprende la tibia respuesta de la Conferencia Episcopal Española, la ausencia de una declaración colectiva ante la emergencia que estamos viviendo, así como la falta de presencia pública, de relevancia social, de radicalidad y audacia evangélicas. Echamos en falta su voz profética, compasiva, solidaria y esperanzada. Tal actitud contrasta con el protagonismo social, la locuacidad, la visibilidad, e incluso la beligerancia que demuestran en sus pronunciamientos en cuestiones como la interrupción voluntaria del embarazo, la enseñanza de la religión confesional en la escuela, el mantenimiento de los privilegios concordatarios, el matrimonio igualitario, etc.

Esa actitud  contrasta con el liderazgo moral que está ejerciendo el Papa Francisco, quien ha calificado de “genocidio virósico” priorizar la economía sobre la vida de la gente, ha apoyado la Megacampaña Solidaria Seamos#Uno y ha creado una Comisión de expertos para reflexionar sobre las consecuencias socioeconómicas y culturales provocadas por la pandemia. Nuestra crítica respetuosa y constructiva no es obstáculo para reconocer que hay obispos y sacerdotes con un comportamiento solidario en sus respectivas demarcaciones diocesanas y parroquiales.

  1. Creemos que el Ingreso Mínimo Vital es un derecho de ciudadanía y como tal resulta imprescindible su reconocimiento y su aplicación inmediata para mantener la cohesión social y aliviar las escandalosas desigualdades y las situaciones de pobreza extrema permanente que vive la sociedad española. Por ello compartimos el malestar, e incluso la indignación, que han provocado las declaraciones de la Conferencia Episcopal Española a través de su secretario general en contra del salario mínimo permanente, que ninguno de los miembros del episcopado ha desmentido o cuestionado.

Esta negativa entra en contradicción con la asignación tributaria que recibe la jerarquía católica de manera permanente desde hace décadas y que asciende cada año a una cantidad entre 250 y 280 millones de euros. Nos parece, asimismo, una falta de sensibilidad y de solidaridad hacia los millones de  personas y familias que viven y seguirán viviendo en situación de pobreza extrema y permanente.

Dichas declaraciones contrastan con la postura de Caritas, que defiende la renta básica, con la actitud del Papa, que en la Carta dirigida a los Movimientos Populares ha defendido el “salario universal para las personas trabajadoras informales, independientes o de la economía popular”, así como con la política del Gobierno, que  va a aprobar el Ingreso Mínimo Vital, cuya aplicación debe hacerse realidad lo antes posible.

  1. No nos parece justificado el criterio de algunos obispos que consideran el confinamiento como un atentado del gobierno contra la libertad religiosa y recluye a la Iglesia en las catacumbas, cuando se trata de proteger la vida y la salud pública. Creemos irresponsable el incumplimiento de las normas de confinamiento que ponen en riesgo la vida de las personas que asisten a las celebraciones religiosas, dan mal ejemplo a la ciudadanía y priorizan el mantenimiento del culto a toda costa sobre la práctica de la compasión con las víctimas, contraviniendo el imperativo ético de Jesús de Nazaret: “Misericordia [compasión] quiero, no sacrificios”.
  2. Es precisamente la compasión con las víctimas -como principio de humanidad, presente en todas las religiones, opción fundamental del Dios de la vida, actitud de Jesús de Nazaret y principio teológico- la virtud a practicar en cada momento histórico, y hoy en la pandemia por la covid19 con gestos, hechos y palabras para curar la grave enfermedad que padece la humanidad y revalorizar la vida, cambiar de rumbo y no volver la normalidad anterior. Es la principal lección a aprender de esta crisis.

Madrid, 8 de mayo de 2020

 

 

 

 

 

 

may 012020
 

Os escribo a Redes Cristianas para haceros llegar el manifiesto que hemos promovido desde Recortes Cero, con el apoyo de 150 personalidades de la Cultura y 250 organizaciones. Es un manifiesto que llama a la UNIDAD y SOLIDARIDAD contra el COVID-19.

Desde que se decretó el Estado de Alarma, hemos publicado hasta en CUATRO ocasiones el manifiesto en portada de eldiario.es. Empezamos con 60 personalidades y 20 organizaciones, y ya son 150 y 250. Lo más significativo ha sido la respuesta de las organizaciones, que durante 30 días casi se han adherido 10 organizaciones diarias. El cuarto manifiesto lo publicamos el lunes 27 y ya son 280 organizaciones y 170 personalidades las que apoyan.

 

Cada vez es más importante expresar la máxima unidad y solidaridad desde diferentes sensibilidades ideológicas como en el conjunto del país, tanto en torno a las medidas del Estado de Alarma como en breve de la desescalada con el único criterio que la salud y la vida de la gente. Pero al mismo tiempo urge también la unidad para reforzar la Sanidad Pública, los servicios públicos, y proteger las condiciones de vida de la mayoría para que esta crisis no la paguemos como la anterior.

El manifiesto lo podéis ver en www.unidadysolidaridad.es. En el caso en el que estéis de acuerdo incluiríamos una foto de un o una portavoz, el logo y acceso a la web o redes, además del nombre de la organización entre las firmantes por orden alfabético.

 

 

El Grup Cristià del Dissabte respon a la carta setmanal del Sr. Arquebisbe de València on, a propòsit de la mort de Juan Cotino, menysprea l’acció de la justícia i on mostra una visió de la misericòrdia de Déu que inquieta a bona part de cristians i cristianes. (1)

 

La carta que l’arquebisbe de València dirigeix setmanalment als lectors de la revista diocesana “Paraula” (núm. 1561, del 19-04-2020) ha causat desconcert i inquietud en amplis sectors de la societat valenciana. El gran afecte personal que Don Antonio Cañizares ha expressat legítimament per Juan Cotino amb motiu de la seua mort, ha sobrepassat qualsevol mesura raonable, bon criteri i prudència pastoral.

Com a creients en Jesús ens preocupa que, de les paraules de l’arquebisbe, es puga deduir una falsa imatge de Déu i del que significa ser vertaderament cristià i cristiana.

Pobre favor es fa a la convivència cívica i a l’Estat de dret. Suposar que “Déu (amb la mort de Juan Cotino) l’ha lliurat d’una presumpta condemna per quelcom injust que es pretenia contra ell, tot lliurant-lo dels lligams de la presó, de ser processat” llança una ombra infundada sobre l’acusació dels jutges en assumptes que estan “sub judice”. Contraposar la justícia civil/penal a la justícia divina és un despropòsit que cap consciència cristiana pot admetre. Per què no es deixa els legítims jutges aclarir la veritat i establir la justícia penal, si n’hi haguera?

Reconéixer “màrtir de la fe” al màxim responsable del comité organitzador de la visita del Papa Benedicte XVI per a la Trobada Mundial de les Famílies, una vegada provat que hi hagué lucre indegut a terceres persones, no fa cap servei a l’Església. I haver inculpat, en defensa pròpia, a l’Arquebisbe de València d’aquell temps i a un cardenal del Vaticà, les responsabilitats penals dels quals havien quedat extingides per la defunció d’ambdós, no és un signe de martiri sinó una vulgar estratègia de defensa.

Declarar “víctima de ese mundo tan viscoso de tramas políticas tan oscuras e injustas, cebadas en Valencia” (sic) és suposar que les trames viscoses cauen només d´una part de l’arc polític i lliurar de tota sospita a qui ha exercit tots els càrrecs imaginables en la vida política local i nacional, excedeix tota racionalitat alhora que desqualifica l’activitat política. D’eixes “trames viscoses” no es lliuraren les víctimes del mortal accident del Metro de València, quan hagueren de triar entre buscar la veritat dels fets o gaudir del favor que els oferia el difunt, segons testimoniatge de les famílies afectades.

Ens sentim obligats, com a cristians i cristianes, a demanar perdó davant dels jutges que, en paraules de Francesc, “no toleren les pressions, ni els rumors ni els linxaments” (28 d’abril en l’homilia de Santa Marta); davant les víctimes de l’accident mortal del Metro de València que se sentiren abandonades per les autoritats polítiques del moment, entre les quals es trobava el difunt; davant les persones i institucions que col·laboraren desinteressadament en la visita del papa a València i davant la classe política que, amb el seu treball honest, desenvolupà la versió suprema de la solidaritat.

(1)

De la Carta semanal de D. Antonio Cañizares. Paraula (19-04-2020):

 

… D. Juan Cotino, a quien tantísimo he querido, tantísimo me ha ayudado con su sabiduría cristiana y con quien tan unido he estado y me he sentido (…) ; un hombre de fe hasta las raíces más hondas de su corazón, un cristiano de una pieza, “un santo”,- me ha dicho de él esta mañana un testimonio vivo y muy directo suyo-, un mártir de la fe, -como acaba de decirme otro de él-, y que como tal ha muerto víctima de la persecución desatada contra su persona por ser, en el fondo, un hombre de Iglesia, una víctima de ese mundo tan viscoso de tramas políticas tan oscuras e injustas, cebadas en Valencia, un hombre comprometido con la política conforme a las enseñanzas sociales de la Iglesia que con tanto afán como sabiduría enseñó y propagó, un apóstol incansable para tiempos nuevos, un hombre bueno de verdad. Ha muerto el lunes de Pascua, …) ¡qué bueno, misericordioso y compasivo es Dios!.

https://grupdeldissabte.org/

 

 
Redes Cristianas

 

REDES CRISTIANAS DEFIENDE EL INGRESO MÍNIMO VITAL

 

El  papa Francisco ha reclamado recientemente, ante la grave crisis socioeconómica que ha creado la pandemia del Covid 19, la implantación de un salario universal para las personas sin recursos (https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-04/papa-francisco-carta-movimientos-populares-salario-universal.html )

Nuestro gobierno, tras arduos debates, ha ofrecido establecer para el mes de mayo un Ingreso Mínimo Vital permanente. Con ello se adelanta a la previsión del acuerdo de coalición, que se comprometía a implantar esa medida durante la legislatura, en base al Proyecto de Ley que se diseñara, con las previsiones técnico-jurídicas y económicas pertinentes, pero la actual situación de emergencia ha obligado a anticiparlo.

 

Sin embargo, el Secretario General de la CEE, Luis Argüello, ha efectuado unas declaraciones públicas discrepando de la medida, no sabemos si actuando en representación de la Conferencia o fruto de su propia iniciativa o ideología.

 

La jerarquía de la Iglesia Católica española sigue cojeando del mismo pie. Tras los cambios producidos en la última Asamblea general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), creíamos que habían llegado al fin tiempos de mayor apertura, pero parece que la resistencia a cualquier transformación en nuestro país continúa siendo la tónica del episcopado.

 

La postura de Luis Arguello resulta de todo punto contradictoria, al reclamar una ayuda temporal como parche para esta coyuntura, mostrando así un profundo desconocimiento y una insensibilidad social inaceptable, pues no solo se aparta del consejo papal, sino que contradice toda la trayectoria de Cáritas, su organización especializada al respecto, que todavía el pasado 7 de abril urgía al gobierno español a adoptar este ingreso mínimo vital para dar respuesta a la emergencia social existente (https://www.caritas.es/noticias/1o-de-mayo-iglesia-por-el-trabajo-decente-reclama-un-ingreso-minimo-vital/)

 

Más aún, sabemos que Caritas viene trabajando desde hace años, conjuntamente con otras muchas organizaciones sociales, por una Renta Mínima garantizada suficiente en nuestro país. Incluso muchos de esos encuentros se han realizado en la propia sede de la entidad eclesial. Pero, sobre todo, los informes emitidos con participación activa de Caritas, han mantenido permanentemente esa posición de exigencia social del ingreso mínimo garantizado en cuantía y condiciones adecuadas a las necesidades sociales y, siempre, como un instrumento permanente para dar soporte a esas capas de pobreza, que no remiten en nuestra sociedad, ni siquiera en momentos de mayor bonanza económica. ¿Si sabía todo esto el Sr. Argüello por qué dijo lo que dijo?

 

Es evidente que la emergencia social que padecemos hoy requiere una salida digna y suficiente para la ciudadanía más vulnerable. Por eso el Ingreso Mínimo Vital que se va a aprobar es una solución fundamental para dar consistencia a las políticas sociales públicas de nuestro país, pues será una pieza clave estructural para la lucha contra la pobreza y la exclusión social en este momento crítico, pero que no puede ser temporal, ya que esa causa es endémica en nuestra sociedad, y aunque pueda variar el contingente de afectados, su pervivencia es hoy por hoy ineludible.

 

Es obvio además, que el trabajo es un bien escaso en nuestro entorno y, más allá de que esta situación vaya a empeorar en la coyuntura post-pandemia, ya estamos asistiendo a una nueva fase de nuestras economías, que podríamos denominar digital y que, en términos de empleo, se caracteriza por una creciente sustitución de trabajadores, no cualificados y también cualificados (con la introducción masiva de la inteligencia artificial, robótica, big data…), lo que, para muchos expertos, justifica aún más este tipo de medidas.

 

El Sr. Argüello, sin embargo, justifica sus temores ante la medida porque pudiera disuadir de la búsqueda de empleo. Debemos aclararle que este modelo de prestación lleva ya muchos años experimentándose en casi todas las Comunidades Autónomas, entendido como un doble derecho: a la prestación económica, por un lado, y a programas o medidas de apoyo para la incorporación social de sus beneficiarios, por otro; objetivo que quizás no se haya cumplido a plena satisfacción pero que siempre ha estado presente en la gestión de las mismas.

 

Oponerse como jerarquía católica a un avance tan significativo de la protección social, no solo se nos antoja como un intento de descalificar al actual gobierno progresista frente a otras opciones conservadoras, extremo que un portavoz de la Iglesia no puede hacer por mucho que le puedan atraer sus veleidades, sino que contradice el Evangelio de Jesús, situándose en la indiferencia por el ser humano vulnerable que sufre y, por tanto, en el lado “equivocado” de la parábola del Samaritano.

 

En consecuencia, la Coordinadora de Redes Cristianas, en su reunión virtual del sábado 25 de abril, ha decidido rechazar enérgicamente las declaraciones de Luis Argüello y pedirle que de inmediato, él o sus superiores jerárquicos de la CEE, hagan una rectificación consistente y sincera para evitar que la Iglesia Católica española se sitúe fuera de los movimientos sociales, muchos de ellos cristianos, que demandan una salida de la crisis en clave de justicia social y contra la desigualdad.

 

Nos unimos con este llamamiento a las manifestaciones de las CCP de Andalucía, cuyo contenido compartimos, si bien entendemos que la denominada Renta Básica Universal, sin duda el horizonte de futuro de nuestras aspiraciones, exige todavía un estudio más riguroso para hacerla plenamente viable en términos económicos.

 

Por todo ello, la defensa del actual Ingreso Mínimo Vital se hace más acuciante y, para los que nos denominamos cristianos e intentamos sinceramente seguir a Jesús, tal vez un test para saber dónde realmente estamos en ese camino o, dicho de otra manera, si nos creemos realmente lo de la Iglesia de los pobres y, en definitiva, qué papel queremos jugar en la parábola del Samaritano.

 

Y elegir siempre nos deja, para bien o para mal, descubiertos.

 

Madrid 29 de abril de 2020

Comunicado Redes Cristianas- Ingreso Mínimo Vital

 

 

 

Iglesia Viva,  281 enero-diciembre 2020

www.iviva.org/archivo/?num=281

 

iviva 281

 

Autores principales:

Coordinadoras: Ester Busquets Alibés y Montserrat Escribano Cárcel

Estudios: Ester Busquets Alibés, Roberto Casas y Tomás Domingo Moratalla

Coversación con Albert Cortina. Por Teresa Forcades

Temas a Debate:         Arthur L. Caplan, ¿Bueno, mejor o lo mejor?

Montserrat Escribano, Transhumanismo y teología

Sobre COVID-19:         Mercedes Arbaiza, Daniel Barreto, José A. Zamora,

Sebastián Mora, Marcel·li Fonts y Carlos García de Andoin

 

Síntesis en contraportada

 

Cuando imaginábamos este número sobre el transhumanismo nada hacía pensar que viviríamos una crisis global a consecuencia de la COVID-19. Mientras reflexionábamos cómodamente sobre las posibilidades de evitar la enfermedad y la muerte, gracias al poder de la ciencia y la tecnología, hemos descubierto que somos más vulnerables y más mortales que nunca. Un simple microorganismo de 50 millonésimas partes de milímetro, totalmente invisible, ha hecho tambalear el mundo entero, y poner en el centro el valor de la vida y las relaciones sociales.

En este momento el número tiene más sentido aún que cuando lo programamos. Por eso lo presentamos hoy, aunque añadiendo una sección con reflexiones sobre la COVID-19, que es un avance de lo que serán nuestros próximos números.

Nos gustaría ayudar a interpretar y hacer inteligibles a nuestros lectores y lectoras los signos de este tiempo de pandemia, de contagio, de desafío y de desconcierto. Queremos hacerlo siendo fieles a nuestro lema: pensamiento crítico y orientación cristiana esperanzada y comprometida.

 

 

 

Presentación

 

El mejoramiento humano a debate

 

 

Ester Busquets Alibés – Montserrat Escribano Cárcel.

Consejo de dirección de Iglesia Viva.

Coordinadoras del número. Barcelona y València

 

Cuando imaginábamos este número sobre el transhumanismo nada hacía pensar que viviríamos una crisis global a consecuencia de la COVID-19. Mientras reflexionábamos cómodamente sobre las posibilidades de evitar la enfermedad y la muerte, gracias al poder de la ciencia y la tecnología, hemos descubierto que somos más vulnerables y más mortales que nunca. Un simple microorganismo de 50 millonésimas partes de milímetro, totalmente invisible, ha hecho tambalear el mundo entero, y poner en el centro el valor de la vida y las relaciones sociales.

En las últimas dos décadas el mejoramiento humano se ha convertido en uno de los principales temas de debate en el ámbito de la teología y la filosofía. Este interés se ha acrecentado debido a los avances de las tecnologías biomédicas. Se trata de intervenciones que en un futuro no muy lejano –algunas ya están aquí– podrían alterar y modificar nuestra propia naturaleza humana, para mejorarla.

A ese nuevo movimiento que proclama la conveniencia de trascender los límites actuales de la naturaleza humana para alcanzar un estadio diferente y superior al humano se le ha dado el nombre de transhumanismo. Si la biotecnología nos permite superar los condicionantes biológicos: ¿por qué no debemos mejorar también nuestras capacidades físicas y cognitivas? ¿Por qué no debemos eliminar el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento, e incluso, la muerte?

Ante ese conjunto de promesas que ofrece el transhumanismo se detecta una línea divisoria entre los partidarios y los contrarios al mejoramiento humano. Por un lado, los transhumanistas creen que se deberían desarrollar tecnológicamente las mejoras y que las personas deberían poder utilizarlas sin limitaciones. Por otro lado, los contrarios al mejoramiento piensan que no se debería alterar la biología o la condición humana en su esencia. La naturaleza humana es indisociable de la sabiduría de antaño, y puede ser una insensatez interferir en ella, porque llevaría al final del ser humano.

El transhumanismo pretende domesticar la vida mediante el poder tecnológico. Esto presenta, a la vez, riesgos y beneficios. Nuestro destino está, en mayor medida que nunca antes en la historia de la humanidad, en nuestras manos. En este número presentamos un conjunto de reflexiones para orientarnos en torno a una de las cuestiones más controvertidas y desafiantes de este siglo.

El primero de los tres ESTUDIOS que presentamos es el de Ester Busquets Alibés, profesora de ética en la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña y miembro de nuestro consejo. Realiza una aproximación al transhumanismo para hacerlo comprensible: lo define, explica sus orígenes filosóficos y sus distintos planteamientos. Explica la controversia que existe entre los bioprogresistas y los bioconservadores. La visión panorámica que nos ofrece sobre el transhumanismo invita a reflexionar acerca de la responsabilidad ante los avances biotecnológicos que pueden modificar la naturaleza del ser humano.

En el segundo estudio, Roberto Casas Andrés, profesor del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao y también miembro del consejo, ofrece un análisis profundo del transhumanismo desde una perspectiva teológica. Desde una antropología cristiana aceptar la ideología transhumanista sería querer liberarnos de aquello que nos hace humanos, de la condición de posibilidad de ser creaturas, de nuestra intrínseca limitación.

El tercer estudio, de Tomás Domingo Moratalla, profesor de filosofía a la Universidad Nacional de Educación a Distancia, hace ver que el movimiento transhumanista debe ser comprendido como componente fundamental de nuestro imaginario social, el cual cumple diferentes funciones, tanto en su vertiente ideológica como utópica. A partir del análisis de un repertorio de películas, especialmente de “ciencia ficción”, nos adentra en el tema del transhumanismo. Según él la imaginación cinematográfica nutre también la imaginación ética y antropológica.

En la CONVERSACIÓN CON, ofrecemos una entrevista al abogado y urbanista Albert Cortina, realizada por Teresa Forcades i Vila. Cortina ha sido pionero en abrir debate público sobre el transhumanismo en nuestro país.

En la sección de A DEBATE, publicamos la traducción de un artículo de Arthur Caplan, profesor de bioética en la Universidad de Nueva York, en defensa de la visión transhumanista. Dicho artículo constituye la única contribución de nuestro número claramente favorable al transhumanismo. Por su parte, Montserrat Escribano Cárcel, teóloga y miembro del consejo, plantea cuáles son algunos espacios de reflexión que cuestionan el proceso de transhumanismo y biomejoramiento en el que parece que nos hemos instalado. Incide en que estos procesos afectan también a nuestra intimidad y a la creación de nuestra subjetividad. Por ello, pueden ser pensados críticamente desde las teologías a partir de prismas éticos y feministas ya que afectan a nuestras esperanzas personales y políticas.

La sección de SIGNOS DE LOS TIEMPOS se inicia con las reflexiones del asturiano Javier Vallbuena, director del Sanatorio Covadonga, sobre robótica y cuidados. Siguen lo que es casi una carta íntima de José Bada a su amigo Alfredo Fierro con motivo de la obra de este último titulada ‘Conversación en el atrio’ y la atractiva presentación que hace Juan Francisco Comendador acerca de la vida y obra de la mística, poeta y profeta Madeleine Delbrêl.

En PÁGINA ABIERTA nos asomamos a la primera obra de ciencia ficción moderna, el Frankenstein de Mary Shelley. A inicios del siglo XIX, cuando contaba solamente con dieciocho años, Shelley anticipó el debate ético implícito en la imposibilidad de controlar a una criatura inteligente y, sobre todo, sensible.

En este número introducimos un anticipo de una futura sección de reseñas culturales, que presentaremos en breve. Como RESEÑA DE MÚSICA van hoy las reflexiones de Silvia Bara Bancel, teóloga, acerca del nuevo disco de Aura Música dedicado a la poesía mística de las beguinas medievales. Como RESEÑA DE CINE José M. Monzó recensiona la película Tres anuncios en las afueras, del director Martin McDonagh. Y en RESEÑA DE LIBROS Bernabé Robles Del Olmo, neurólogo, reflexiona sobre la relación fe y ciencia en su reseña de la obra de Francis Collins, y la doctora en psicología y diplomada en teología Ana Gimeno-Bayón nos presenta la nueva obra de Ramón Rosal Cortés, sacerdote y psicoterapeuta que ya ha colaborado otras veces en Iglesia Viva, la última en el número 276 sobre Espiritualidad y humanización.

La COVID-19 muestra que el gran poder tecnológico del siglo XXI no siempre puede curar ni salvar vidas, ya que el ser humano ha sido, es y será siempre en su naturaleza un ser vulnerable. En este nuevo contexto, en la sociedad postcovid, el transhumanismo se puede convertir en una propuesta mucho más seductora y mucho más amplia socialmente de lo que es ahora. Pero a pesar de las esperanzas que genere y de los adeptos que aglutine también sabemos que hoy algunas de sus promesas están más lejos, y otras son inalcanzables. Querer domesticar la vida es un quehacer muy caprichoso.

 

* * *

 

Un tiempo de interrupción: la crisis de la COVID-19

En un conjunto de artículos breves que hemos añadido a la estructura habitual de la revista, los miembros del consejo de dirección, de modo coral, tratamos de aproximarnos a la realidad que atravesamos. Mercedes Arbaiza, describe el momento que vivimos como “un tiempo de interrupción” en el que, por un lado, parece que nuestras vidas se han ralentizado y otras, demasiadas, se han detenido para siempre. Sin embargo, también ahora el tiempo sucede rápido, pues las noticias, las informaciones, los mensajes circulan a una enorme velocidad empujando los días que pasamos en nuestras casa confinadas, distanciadas y alejadas socialmente.

Nos gustaría ayudar a interpretar y hacer inteligibles a nuestros lectores y lectoras los signos de este tiempo de pandemia, de contagio, de desafío y de desconcierto. Queremos hacerlo desde un par de claves que ubican nuestro pensamiento. Una, es la realidad a la que nos aproximamos desde la fe, y la segunda, es la búsqueda de una orientación posible en medio de ella.

La primera de estas claves consiste en una mirada que interroga y busca en nuestra propia tradición creyente. Resuena ahora uno de los criterios que el papa Francisco señaló al afirmar que «la realidad es superior a la idea» (EG, 231-233). Es, pues, una realidad que muestra ahora su potencialidad y su capacidad de impacto vírico. En ella, la Iglesia coincide recorriendo un tiempo litúrgico central, la Cuaresma, aunque esta vez, este camino de conversión no parece tener una Pascua fija en la que esperar[1]. Entonces comprobamos que nuestras creencias religiosas no nos inmunizaban ni frente a las preguntas radicales ni frente al sin sentido que hace tambalear aquello que dábamos por seguro.

Parece que es momento de recuperar la tradición bíblica del lamento. En estos días, junto a la presencia del virus, el llanto ha hecho aparición. Se trata de una emoción que nos hace reaccionar ante el dolor social padecido. Cuando hace pocas semanas nuestra cultura se mostraba indiferente, indolente y a menudo instalada en una acedía colectiva –al menos para una minoría acomodada que se consideraba feliz– esa sociedad soñaba entonces con ideas tecnomesiánicas que perseguían estadios de biomejora humana y casi de inmortalidad. Hoy, sin embargo, las lágrimas brotan al conocer escenarios nuevos como son las morgues heladas que cobijan a cientos de féretros iguales que guardan a personas fallecidas en soledad[2].

El lamento que traspasa los textos bíblicos es también ocasión para que broten las preguntas, siempre incómodas y, la mayor parte de las veces, sin respuesta. Nuestro mundo instalado en la cultura de la evidencia, de la inmediatez y de la certeza apenas deja espacio para la incertidumbre o el duelo, pero ahora surgen cuestiones, como las que propone Daniel Barreto. Estas preguntas tienen formas de lamento y sitúan a las personas que se han ido, a las víctimas, en el centro de nuestra reflexión. “Quienes se han ido” se convierte en una interrogación clave que debe repetir una Iglesia que se sabe vulnerable e infectada y que, en su memoria, opta por no olvidar a las víctimas. “¡Que nada se pierda!” gritaba también Walter Benjamin.

El llanto, como ha subrayado el papa Francisco, es el antídoto contra la indiferencia ante el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas[3]. Ahora, el lamento se pregunta por el sistema político, cultural, económico y espiritual del que brota. Este tiempo hace evidente la fragilidad de la reproducción social, así como de determinadas prácticas del Estado que, según José Antonio Zamora, repiten formas suicidas. Este sistema exige sacrificios y víctimas constantes para evitar el colapso, aunque este parece acercarse.

La segunda de las claves que orienta el pensamiento del consejo de esta revista es la reflexión a partir de experiencias, es decir, de relatos que surgen en lugares y espacios concretos que definen ahora la realidad cotidiana focalizando nuestra atención de un modo distinto. Algunos de ellos son, por ejemplo, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales. Lugares silenciosos y sagrados, como dice Arbaiza, que sostienen la vida. También surgen las residencias de mayores, los hogares, las ventanas y balcones que señalan el contacto con el exterior, con el aire libre, pero que también muestran desequilibrios y diferencias según sea el barrio, la distribución urbanística de las construcciones, las vidas que las habitan, el espacio geográfico o su acceso tecnológico. Queda al descubierto, de nuevo, la realidad de miles de hombres y mujeres que viven sin estos derechos y que en estos días deambulan, como antes de la pandemia, por las calles, cajeros y portales. Se evidencia ahora, más si cabe, la distribución y el acceso injusto a la riqueza y a los recursos sociales.

En estos momentos se percibe con crudeza el lema que hace unos meses nos presentaba el VIII Informe Foessa, analizado por Sebastián Mora, en la que hay una realidad que vemos y otra que es [4]. Este Informe denunciaba la necesaria recuperación de los vínculos sociales como posibilidad para superar una sociedad que, en la actualidad, se divide entre una población que permanece estancada, una sociedad insegura y otra tercera que, de modo soberbio, consume, dirige, apenas empatiza y marca el destino del resto.

El último de los nuevos lugares a los que nos referimos para interpretar este momento son los propios cuerpos, las vidas y las señales emocionales, psicológicas y cognitivas que estamos soportando. A ellas se les une también la capacidad espiritual y creyente que busca espacios de resilencia de alivio o de calma. La capacidad espiritual y la fe creyente resultan vitales en cualquier tiempo, pero ahora se vuelven imprescindibles frente al impacto emocional, el desconcierto, la ansiedad, la rabia o la incertidumbre que soportamos, también, no lo olvidemos, de modo desigual. Desde el Japón, el misionero claretiano Marcel·lí Fonts nos aporta información y reflexión desde un contexto muy distinto del nuestro.

La fe religiosa, las distintas espiritualidades y las prácticas meditativas ni ofrecen respuestas ni evitan la angustia frente a la ausencia de un mapa que nos permita situarnos y orientarnos con claridad. Es momento de evitar contagios, de ensanchar el cordón sanitario frente a la enfermedad, pero también de pensar en los modos políticos que nos damos para la vida común. La democracia y las instituciones de nuestros Estados están, como señala Carlos García de Andoin, mostrando debilidades en el ejercicio del gobierno. En condiciones de complejidad aparecen narrativas autoritarias, nacionalistas y darwinistas que pretenden autolegitimarse. Por ello, apela a revalorizar el conocimiento cívico, las instituciones comunes y una gobernanza de interdependencia global.

La revinculación social, como nos recuerda Cáritas Española, puede alejarnos de políticas higienistas y de políticas fronterizas de muros, pues, en esta casa común o nos salvamos todas o ninguna.

[1]   Nicolas Thomas Wright, “Christianity Offers No Answers About Coronavirus. It’s Not Supposed to”, Times, 29 marzo 2020.

 

[2]  Jose Antonio Guerrero, “Un cura en la morgue del Palacio de Hielo”, Hoy, 31 marzo 2020.

 

[3]   Papa Francisco, Vigilia de oración “Secar las lágrimas”, en Maria Milvia Morciano, “La gracia de las lágrimas”, Vatican News.

 

[4]  Fundación Foessa, VIII Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España. Cáritas: Madrid, 2019. Informe Foessa.

 

 
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Redes Cristianas pertenece desde hace años a la Red Europea Iglesia por la Libertad, en su página web, www.en-re.eu, hay documentos de interés sobre distintos temas, destacamos aquí dos de los más recientes:

www.en-re.eu/index.php/council-of-europe-top-menu/consejo-de-europa-menu/727-empleando-la-pagina-de-derechos-humanos-y-empresas-de-la-conferencia-de-ongis-para-mejorar-la-justicia-social-en-el-mundo-entero

www.en-re.eu/index.php/council-of-europe-top-menu/consejo-de-europa-menu/730-reduciendo-la-ansiedad-para-evitar-la-exclusion-y-la-violencia

 

abr 252020
 

Ya están aquí, me refiero a los cuatro jinetes del Apocalipsis: la peste, el hambre, la guerra y la muerte. En realidad estuvieron siempre; el Apocalipsis no era una profecía para el futuro sino un esquema permanente de la historia humana. La acción de esos cuatro azotes se manifestó  desigualmente según la época y el lugar. Concretamente en nuestra época, la peste (pandemia) y la muerte las estamos viendo muy activas en todo el mundo, el hambre es enorme en muchos sitios, y lo será más desde ahora, incluso en nuestro país, y la guerra, sabemos que existe en muchos lugares de nuestro planeta, y parece que hay peligro de que se extienda por las consecuencias que va a tener, sobre la producción alimentaria, la actual crisis. Los pueblos que no supieron o no quisieron compartir los bienes y recursos terrestres en épocas de abundancia, es impensable que lo hagan en época de escasez y penuria. Véase cómo está arruinando el proyecto de construcción de la Unión Europea la insolidaridad entre las naciones que la componen. De la insolidaridad entre las regiones españolas con diferente nivel económico, no es necesario hablar.

 

No es fácil prever el desarrollo de los acontecimientos en el futuro, pero parece claro que nada va a ser igual que antes. La destrucción del tejido productivo que ya se produjo, y que va a aumentar, va a generar entre los humanos, entre las clases sociales, entre los pueblos… una mayor insolidaridad y agresividad. Para afrontar la crisis que se nos viene encima sería necesaria una mayor implicación y reforzamiento de los poderes del Estado, una economía intervenida, dirigida, planificada… una organización pública de los canales de distribución: racional, igualitaria. O sea, todo lo contrario del sistema neoliberal que “disfrutamos” hasta ahora: un sistema en el cual la producción era una actividad de agentes privados detentadores de capital, basado en la iniciativa privada, la propiedad privada… que generó diferencia y lucha de clases. El rol del Estado en ese tipo de sociedad era sólo el de defender los intereses de la clase dominante, la propiedad privada, e impedir que la lucha llegase a desestabilizar el tinglado.

 

En nuestro país, sin ir más lejos, lo vimos en la anterior crisis económica. Los poderes políticos mayoritarios, lacayos del poder económico, forzaron en el Parlamento, el 23 de agosto de 2011, una reforma constitucional para establecer que el pago de la deuda pública fuese lo primero a pagar frente a cualquier otro gasto del Estado: sanidad, educación, asistencia social… En base a esa filosofía, ya sabemos quien pagó el precio de la crisis económica de 2008-2014: recortes sociales, crecimiento del paro, trabajo en precario, aumento de la desigualdad entre los sectores más ricos y la mayoría de la población, éxodo de jóvenes españoles preparados intelectualmente, relajo fiscal para los poderosos, complicidad con la corrupción… La clase dominante que se vio favorecida por ese proceso, en perjuicio de la mayoría de ciudadanos, no está dispuesta a que en esta nueva crisis las cosas sean diferentes; pretenderán que paguen los de siempre.

 

En este contexto se entiende la actual agresividad de fuerzas políticas de la derecha contra el gobierno de coalición de izquierda. En realidad se trata de impedir que desde el poder del Estado se tomen disposiciones socializantes como la renta mínima vital para quien no tiene otro tipo de ingresos. Y mucho menos que el estado sea más intervencionista en materias como el proceso productivo y el control de la economía. Parece increíble que alguien piense en la posibilidad de un nuevo “Pacto de la Moncloa” con el apoyo de esas fuerzas políticas de la derecha que representan los intereses de los explotadores. La idea de los jinetes del Apocalipsis que antes mencionaba está ligada a la de un presunto Anticristo que va a venir. No es necesario que venga ninguno; ya tenemos a Donald Trump y a esos políticos que mencionaba.

Faustino Castaño (Gijón, 25 de abril – 2020) , miembro del Foro Gaspar García Laviana

https://forogasparglaviana.es/DOC_INTERESANTES_2/EL%20FUTURO%20YA%20LLEGO.pdf

 
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Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía, seguidoras del mensaje de Jesús con más o menos acierto, constatamos que no es la coherencia la que prima en la Jerarquía de la Iglesia Católica oficial en España, ni siquiera en sus manifestaciones. Y esta vez en lo más elemental e incuestionable de la opción de Jesús, su opción por los pobres.  Se trata de la declaración del Secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), D. Luis Argüello,  en contra del Ingreso Mínimo Vital (IMV), en su modalidad permanente, que desea establecer a nivel nacional el gobierno español, aunque ahora de modo transitorio. Nos parece una verdadera traición al evangelio y que como se trata de una aportación al fin y al cabo política para que no se consiga esa ayuda a los pobres, no podemos menos que denunciarla

1ª.- Porque esta postura está en contra del mismo Papa Francisco, quien el pasado 14 de abril propuso un salario universal para las personas trabajadoras más humildes y sin derechos, entre los que citaba: “los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado”, y que “no tienen un salario estable para resistir este momento“. También en España existen esas personas trabajadoras humildes y precarias, como señalaba el Informe de FOESSA 2019, difundido por Caritas:  “El número de personas en exclusión social en España es de 8,5 millones, el 18,4% de la población, lo que supone 1,2 de millones más que en 2007 (antes de la crisis). Y dentro de este grupo “son 4,1 millones de personas en situación de exclusión social severa”.

2ª.- Porque creemos, que la CEE sigue más las opiniones de la Fundación FAESque opina también que no debe ser “una medida permanente y desincentivadora del trabajo”, en contra de la opinión de la propia Caritas, que el pasado 7 de abril emitió un comunicado , urgiendo al Gobierno español a establecer un Ingreso Mínimo garantizado, de ámbito estatal y no solo durante esta crisis, sino también para el futuro, aunque contando con “un complemento que facilite la incorporación al mercado de trabajo”.

3ª.-  Porque estimamos que es una postura hipócrita, que olvida que la jerarquía de la Iglesia católica recibe todos los años, al menos, la subvención permanente de la casilla de la Iglesia, señalada en el IRPF y cuyo porcentaje el gobierno de Zapatero elevó, en septiembre de 2006, del 0’52% al 0’7%. Esta dotación directa y permanente del Estado, está en contra del n.5 del art. II, de los Acuerdos económicos entre el  Estado español y la S.Sede, firmados el 3 de enero de 1979, donde se indica que la Iglesia católica debe llegar a financiarse por si misma sus necesidades.

4ª.- Creemos, que todas esta actitudes de la CCE chocan frontalmente con la opción por los pobres que predicó Jesús.

Pensamos que es de justicia que quien no pueda acceder a un puesto de trabajo -porque no lo hay-, la Sociedad, el Estado, debe dotarle de los medios  mínimos de subsistencia. 

Estimamos finalmente que este compromiso en favor de las personas trabajadoras humildes y sin derechos, del que habla el Papa Francisco, no solo es ofrecerles el Ingreso Mínimo Vital, que anuncia el gobierno y al que se opone la CEE sino una Renta Básica Universal e Incondicional, ahora de cuarentena y posteriormente estable y permanente como derecho inalienable a la Vida.

Comunidades Cristianas Populares de Andalucía. 22 de Abril de 2020.

 

 

 

 

Ayer tarde, hacia las 17:00 horas, falleció en la residencia SAN FRANCISCO DE PAULA, Madrid, Rufino Velasco Martínez. En el pasado mes de abril cumplió 90 años. Debido a la repetición de varios ictus, en sus últimos años ha estado físicamente muy limitado. Pero esta limitación física ha dejado aparecer en él la gran riqueza humana y espiritual que llevaba acumulada.

Con la ausencia de Rufino, la Iglesia del Vaticano II pierde a uno de sus mejores especialistas y testigos. Habrá que leer nuevamente sus impresionantes obras La Iglesia de Jesús y La Iglesia ante el tercer milenio para situarnos en el ámbito de una Iglesia “soñada” y “vivida” desde la alternativa del Evangelio. Como él mismo dice “El Evangelio de Jesús produce siempre una conmoción profunda en lo más sensible de la conciencia cristiana cuando nos recuerda la preferencia por los pobres como la llamada más urgente para los cristianos de cualquier época de la Iglesia”. Rufino, junto a Julio Lois y algunos otros, ha sido teólogo y militante decidido de las Comunidades Cristianas Populares y de la Iglesia de Base de Madrid.

Con la desaparición de Rufino la poesía cristiana pierde a uno de sus mejores representantes. No solo como director de Uriel donde, en los años 50, aparecen todos los grandes poetas de la mitad del pasado siglo. Queremos citar, entre otros, un librito titulado Poesía entre amigos, que recoge poemas de Emiliano Alvarado, Jesús Tomé y Rufino Velasco con prólogo del teólogo Marciano Villanueva donde se afirma que se trata de “poemas que pueden figurar sin desdoro junto a los mejores testimonios de la producción poética contemporánea”. De este libro es este bello poema titulado Al fondo de tus ojos: “He mirado tus ojos lentamente/ dos hemisferios negros. / Líquidos, transparentes, / como dos lagos quietos. / Dos lagos en la noche, abarrotados/ de estrellas y de sueños. / He mirado tus ojos. Y, mirándolos/ como hurgando en secreto, /he sentido, de pronto, que es la muerte/ lo más absurdo y cierto”.

Con la muerte de Rufino los amigos perdemos la nobleza, siempre agradecida, de un gran amigo. Un ser con quien te encontrabas siempre bien, a gusto. Nunca se jactó de tener sus amigos en las alturas. Sus verdaderos amigos, con los que verdaderamente disfrutaba se encuentran en los barrios populares de Madrid, parroquia de San Ambrosio o en el Barrio de Buenos Aires en el extrarradio de la ciudad de Salamanca.  Dos personas en estos lugares empobrecidos fueron para él dos referentes y hermanos del alma: Paco Velasco (en Vallecas) y Emiliano de Tapia (en Salamanca). Probablemente pensando también en ellos escribió este poema: “Yo quisiera decirte lo que te quiero. / Que en un rincón secreto de mi vida/ donde no ha entrado nadie, hay una herida/ que abre hacia ti mi corazón entero. / Decirte que he encontrado el manadero/de una fuente callada y escondida/en que, al mirarme, he visto sumergida/ la forma de tu rostro verdadero” /.

Con la muerte de Rufino, quienes hemos tratado de hacer de la fe cristiana una experiencia de Comunidad, perdemos un gran hermano y un gran utópico. Nuestras raíces vienen de lejos. Ya desde los orígenes de la revista Misión Abierta y se han continuado posteriormente con las revistas Éxodo y Utopía.  Son muchos los años que llevamos, codo a codo, luchando por las grandes causas del Reino y tratando de acercar un poquito el momento y el mundo en que vivimos, también la Iglesia, a los grandes valores humanos del Evangelio.  En este empeño siempre hemos tenido al lado y considerado como hermano mayor, al obispo Pedro Casaldáliga. Esta comunidad de Fernández de los Ríos desde sus orígenes ha sido considerada por el obispo Pedro “su enclave” en Madrid. Él nos ha acogido cuando hemos pasado por momentos difíciles y nos ha prestado siempre su aliento y apoyo. Con la desaparición de Rufino, vamos a sentir un vacío grande. Entre otras muchas cosas, porque Rufino ha sido para nosotros un compañero noble, un hermano cariñoso, un cómplice en nuestras luchas en defensa de la verdad y la justicia y, siempre, un suplemento de espíritu en momentos de gran turbación.  Que Dios Padre/Madre lo haga feliz en sus moradas.

Desde Fernández de los Ríos: José Luis Sierra, Benjamín Forcano, Secundino Movilla y Evaristo Villar

 

 
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Estamos viviendo con una gran preocupación, desde el confinamiento,  las muy graves consecuencias que esta pandemia está teniendo para colectivos muy vulnerables de nuestro país: personal sanitario, mayores acogidos en residencias y también mayores que viven solos, trabajadores que pierden su empleo, autónomos y pequeñas empresas que cierran o tienen serias dificultades para seguir adelante, inmigrantes, personas sin techo y los muchos que cada día tienen que salir a buscarse la vida  sin ningún tipo de ingresos y que ahora no pueden hacerlo.

 

Lamentamos profundamente el fallecimiento de miles de personas en nuestro país y en todo el mundo. Desde aquí nuestro pesar a sus familiares…Reconocemos emocionadamente a nuestros mayores que, después de darnos todo en la vida, se nos han ido silenciosamente.

 

Se ha escrito mucho sobre las consecuencias de salud,  sociales y económicas, que está trayendo este virus, que nos parecía algo impensable para nosotros los occidentales. Ya se ha comprobado que somos mucho más frágiles de lo que creíamos y que ni el dinero, ni la tecnología, ni el progreso, nos ha evitado sufrir, hasta lo indecible, las consecuencias de esta terrible plaga que ha dejado paralizado a medio mundo.

 

Pero nos gustaría poner el acento en algunas consideraciones que nos parecen importantes:

 

- Deberíamos  aprender de esta experiencia para cuestionarnos nuestro modelo de sociedad, marcado por el imperio del dinero que ha provocado recortes muy importantes en nuestra sanidad pública, en nuestro sistema educativo también, que ahora se enfrenta al gran reto de tener que hacer frente (sin medios suficientes) a atender a las miles y miles de personas que  colapsan nuestro sistema sanitario.

 

Hay que potenciar la sanidad y educación pública, que es la que necesitamos que esté bien preparada, para afrontar otra serie de problemas que puedan venirnos.

 

-Hemos destruido la naturaleza, talando bosques, contaminando mares, playas y ríos rompiendo el equilibrio de la biodiversidad, lo que puede provocar pandemias como esta. La salud humana y la salud del planeta van unidas: son una sola salud.

Hay que apostar, y con urgencia, por el respeto a la naturaleza como vienen denunciando desde hace tiempo los científicos y  las organizaciones ecologistas. Da alegría ver estos días a los delfines en los puertos de España y a los peces nadando en los canales de Venecia, al haberse reducido la contaminación o ver las grandes ciudades con sus cielos limpios.

 

- La causa de fondo es el capitalismo neoliberal que pone el beneficio económico de una minoría por encima de las personas y de la naturaleza. Las grandes corporaciones (por ejemplo farmacéuticas) priorizan sus beneficios por encima de la salud humana. La privatización de lo público deteriora los servicios necesarios. La globalización (tráfico aéreo masivo) ha potenciado la pandemia. 

 

- Hemos caído en un consumo desenfrenado y en dar mucha importancia a cosas que ahora se han visto  que son secundarias ante el reto de la pandemia.  Debemos empezar a practicar que se puede ser feliz teniendo y consumiendo menos y que lo material sólo, no es lo que debe colmar nuestra existencia; necesitamos también de sueños y valores espirituales que nos hagan más solidarios y fraternos. Frente al crecimiento económico como dogma neoliberal, hay que plantear el decrecimiento como forma más humana de vivir y más sostenible para la vida en el planeta.

 

-Creemos que hay que apoyar preferentemente a quienes han perdido un ser querido y a colectivos muy vulnerables que no pueden cumplir las normas del confinamiento como las personas sin hogar, personas que viven hacinadas en casas muy pequeñas o en barracas, como ocurre con millones de personas en países de todo el Mundo, y que además, muchas veces no tienen ni agua ni jabón, ni mascarillas, ni guantes, ni siquiera viviendas para confinarse y que están expuestos a ser contaminados. Hay millones de personas en todo el mundo sin la protección necesaria, como hemos visto estos días reclamar a los indígenas de Perú que se han hecho mascarillas con hojas de los árboles. Como decía un experto estos días: si un país del Mundo no está seguro ningún otro país del Mundo puede estar seguro, porque hoy, con la globalización estamos todos interrelacionados. Hay que plantearse la ayuda eficiente a los países pobres de Africa, América Latina o Asia.

 

- Debemos valorar que profesiones que hasta ahora estaban poco valoradas, son las esenciales que todos necesitamos para vivir: personal sanitario, limpiadoras, cajeras, reponedores, transportistas, personal de limpieza, los que recogen la basura, los que cuidan a las personas mayores, también las fuerzas de seguridad, bomberos, protección civil, policías, trabajadores de la enseñanza etc….Todos ellos están jugando un papel fundamental y merecen ser mejor valorados  a partir de ahora.

 

- Hay que dar un gran aplauso al magnífico comportamiento de la ciudadanía (salvo excepciones), que respeta el confinamiento y sale cada tarde a los balcones a aplaudir a quienes nos ayudan y sobre todo hay que aplaudir el verdadero aluvión de iniciativas solidarias, que en muchísimas partes se han dado y se siguen dando, para ayudar a los que lo necesitan.

 

- Creemos que en situaciones tan gravísimas como ésta, es necesario la unidad de todos para salir adelante y apoyar los esfuerzos que desde el gobierno y también desde las comunidades autónomas y ayuntamientos se están haciendo, independientemente de si los hemos o no votado. Es hora de arrimar todos el hombro para que nadie se quede en la estacada.

 

- Lamentamos también que la postura de la jerarquía de la Iglesia no haya sido contundente y general en todas las diócesis, para poner sus instalaciones y medios al servicio de las autoridades, como sí han hecho algunas de ellas. En cambio, hay sectores eclesiales que se están volcando en el servicio a las personas más vulnerables y necesitadas.

 

Nosotros también como creyentes,  creemos que vivir la fe hoy debe llevarnos a defender siempre la vida y los valores del Evangelio, que supone ponernos del lado de los que están sufriendo esta pandemia.

 

Por último decir que sería muy triste salir de esta pandemia sin haber aprendido bien la lección, para saber cuáles deben ser los valores importantes que debemos potenciar y para  cambiar a un  sistema más humano de vida.

 

Cuando “esto pase” no es cuestión de volver a la “normalidad” de antes, sino iniciar un nuevo modo de vida más humana y solidaria.

 

 

MOCEOP

 

21 de Abril de 2020

 

 

abr 202020
 

Durante la Transición española, cuando el dictador estaba ya agonizando,  todos nos preguntábamos ¿y después qué? Hoy, aunque las circunstancias son muy diversas, sí nos hacemos la misma pregunta: después de la COVID19 ¿Qué alternativa tenemos, qué nos espera? Una de las soluciones posibles la hizo el Presidente Pedro Sánchez en la tribuna del Congreso, el pasado 9 de abril, convocando a un gran Pacto entre las fuerzas políticas. Pacto que ha ido teniendo diversos nombres, calificándolo la Ministra portavoz, Maria Jesús Montero,  como Pacto de la Reconstrucción, en la rueda de prensa del pasado 14 de abril.
Aunque casi todo el mundo, políticos y ciudadanos los vemos necesarios, parece que los partidos de la derecha política: PP y VOX, con la excepción de Ciudadanos y la económica no van a dar muchas facilidades para que estos Pactos se llevan a buen término. VOX ya ha anunciado que nada quiere saber de ellos y el PP está poniendo condiciones inaceptables, como la salida del gobierno de Unidas Podemos, quejándose de que a Pablo Casado se  le convoque por videoconferencia o dirigiendo ataques furiosos contra el Vicepresidente Pablo Iglesias. Las opiniones más descabelladas proceden, como siempre, de los portavoces del PP, tanto en el Congreso como en el Senado. La portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, aunque alaba a Carrillo, cosa bastante extraña, por su actitud en los Pactos de la Moncloa del año 1977, descalifica a Iglesias por sus opiniones sobre la Transición, como si Carrillo no hubiese descalificado a la Transición reformista de Suárez. También Maroto, el portavoz del PP en el Senado, descalifica a Iglesias, afirmando: “que muchas de las medidas que se han tomado tienen unas ‘gravísimas consecuencias de destrozo económico por la carga ideológica de izquierda que tienen’. Es importante subrayar este punto.
Como bien expone Carlos Enrique Bayo, en Público, y yo mismo en mi artículo: Los nuevos Pactos del Covid19, en los Pactos de la Moncloa: “el peso del ajuste se hizo recaer en los asalariados, ya que se estableció la obligación de incrementar los salarios en base a la inflación prevista y no a la pasada… y los sindicatos renunciaron a recuperar el poder adquisitivo perdido por la elevadísima inflación en 1977. Igualmente, se estableció por vez primera la contratación temporal y se reconoció el despido libre con un límite del 5% de la plantilla de cada empresa, sentando las bases de un mercado laboral de corte económico liberal”. ¿Estará dispuesta hoy la derecha a asumir algunos de los costes sociales que  propone Iglesias y que presumiblemente se pondrán en los Pactos? Yo lo dudo. Y, sin embargo, Carrillo si aceptó el duro ajuste económico que iba a recaer sobre los trabajadores, a pesar de que muchas secciones de CCOO le llamaran “traidor”, pues veían claramente que el tiempo de asentamiento de los derechos civiles reconocidos en los Pactos de la Moncloa: libertad de prensa y expresión, de asociación y despenalización del adulterio, no es el mismo de los derechos del trabajo y sindicales, como bien exponen José   Babiano y   Javier   Tébar   . En su estudio demuestran que: “la codificación de los derechos individuales y colectivos del trabajo, así como el asentamiento de los sindicatos en el ordenamiento jurídico democrático resultaron más tardíos que en el caso de los derechos civiles y políticos”. Es decir, que aunque el PCE veía como algo positivo el reconocimiento de las relaciones laborales y del trabajo, firmadas ya en abril de 1976 y en marzo de 1977 y que servirían de base para el futuro Estatuto de los Trabajadores, que se firmó en marzo de 1980, “algunos derechos laborales regulados durante la etapa de cambio político tuvieron dificultades para llevarse a efecto”. Muchas empresas, por ejemplo, se negaban a aplicar la amnistía laboral, rechazando la admisión de los trabajadores despedidos, etc. Por ello nos preguntamos ¿admitirá la derecha un desarrollo del artículo 128 de la Constitución y de los derechos sociales constitucionales? Seguro estamos que la derecha no querrá oír hablar de nacionalizaciones de la Banca, de la Energía, de la Telefónica, de Renfe y de otras empresas que eran públicas en 1972 , tal como lo propuso Rufián, de ERC y lo están anunciando Alemania y Francia. Pero ¿estará dispuesta la derecha a admitir unos mínimos sociales en dichos Pactos,  como estos que yo proponía u otros?:
a)  La subida del SMI por encima de los 1000 €.

 

b) Que los Presupuestos de Sanidad, Educación, Dependencia, Jubilación, e Investigación,  se actualicen debidamente en un 10% y, posteriormente se blinden en la Constitución, para que no puedan disminuirse ni recortarse.

 

c) Que hasta fin de año, no se paguen los alquileres de los pisos propiedad por los fondos buitre.

 

d) Que desaparezcan las subvenciones públicas a la enseñanza concertada, a las Residencias de ancianos, etc.

 

e) Que todas las confesiones religiosas, particularmente la Iglesia católica, paguen el IBI de todas sus dependencias, no destinadas exclusivamente al culto religioso. Y ello, mientras se tratan de anular, en dialogo con la S.Sede, los Acuerdos firmados en Enero del Año 1979.

 

f) Que los Bancos devuelvan los 60 mil millones recibidos, para invertirlos en la implantación de una Renta Básica de cuarenta, según han propuesto los economistas de la Red de Renta Básica (1).
Mucho me temo que la derecha política, económica y social no querrá hacer concesiones de ningún tipo, aún diciendo que quiere dialogar. Sin embargo, hoy es un gobierno legítimo de izquierdas quien dirige nuestro país y es lógico que oriente y encauce estos Pactos de la Reconstrucción de España y que la derecha ceda y admita políticas más sociales de las que Rajoy implantó en su mandato.
Antonio Moreno de la Fuente Miembro de las CCP de Sevilla y de la Asociación Andaluza por una Renta Básica
1 ARCARONS, Jordi y otros. Es el fin de un mundo: Necesitamos una renta básica de cuarentena. En Sin Permiso, 05/04/2020. Disponible en: https://www.sinpermiso.info/textos/es-el-fin-de-un-mundonecesitamos-una-renta-basica-de-cuarentena (Consulta 07/04/2020)

LOS PACTOS DE LA RECONSTRUCCIÓN[68300]

 
Papa Francisco7

El Papa Francisco, para cumplir una de las peticiones del Sínodo Amazónico, ha vuelto a nombrar una comisión para estudiar la posibilidad de abrir el diaconado a las mujeres en la Iglesia.

El grupo Noi Siamo Chiesa (Somos Iglesia en Italia) y la revista estadounidense National Catholic Reporter han hecho unas valoraciones críticas sobre la composición de dicha comisión, indicamos aquí el enlace a los dos textos, uno en italiano y otro en inglés.

www.noisiamochiesa.org/?p=7970

https://www.ncronline.org/news/vatican/several-members-new-vatican-commission-appear-opposed-women-deacons

 

Nuestro compañero Deme (Xarxa Cristiana, CCP, MOCEOP) nos ofrece estos poemas que pueden venir bien en estos días:

 

Coplillas cuarentena

Ole y ole (para los sanitarios)

Cruces (Viernes Santo)

Primaveras (Pascua)

Coplillas de la cuarentena

Olé y olé

Cruces

Primavera

 

Casi todos los medios de comunicación se hacen eco estos días de la nueva propuesta hecha por el Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, de volver a consensuar unos Pactos entre todos los partidos del arco parlamentario, semejantes a los antiguos Pactos de la Moncloa, firmados el 25 de octubre de 1977, en plena Transición.
Me parece una propuesta muy oportuna, porque sería el momento de unirse ahora todas las fuerzas políticas parlamentarias, para editar de nuevo unos Pactos que nos ayuden a salir de esta crisis causada por el COVID19, de modo semejante a como los Partidos de entonces intentaron salir de la crisis del petroleo y de la dictadura franquista.  De acuerdo, pero como dice Ortega, habría que mirar las circunstancias.
Como se sabe, los Pactos de la Moncloa se firmaron por iniciativa de Adolfo Suárez, a instancias de los técnicos económicos de su gobierno: Enrique Fuentes Quintana y Luis Ángel Rojo, al comprobar la enorme inflación del 30 % que arrastraba la economía española, tras el agotamiento de los anteriores Planes de Desarrollo y el alza del petroleo  en el año 1973, Suárez llamó a Santiago Carillo, líder del PCE, para proponerle firmar dichos Pactos.  Y lo hizo, a pesar de que solo había obtenido el 10 % de los votos en las anteriores elecciones de junio de ese año, pero tras él estaba la potente central sindical de CCOO, legalizada en el mes de abril del mismo año. Y, porque sobre las espaldas de los trabajadores, iban recaer los aspectos económicos duros del Plan, redactados por Fuentes Quintana. Efectivamente, los trabajadores tendrían que aceptar un límite del incremento de salarios del 22%; una pérdida de ocho puntos de poder adquisitivo para atajar el crecimiento galopante de la inflación y  la introducción del despido libre para un máximo del cinco por ciento de las plantillas. Carillo aceptó firmar este Pactos, a pesar de la oposición de un sector de las CCOO, que le acusaron de traidor a la clase obrera, a cambio del fortalecimiento de los derechos sindicales, redactados con la participación de Ramón Tamames, miembro del PCE y que serían la base del futuro Estatuto de los Trabajadores del año 1980. También lo firmaron el resto de partidos, excepto la Alianza Popular de Fraga, en sus aspectos políticos, el líder empresarial Ferrer Salat y la CNT.
Pues bien, hoy las relaciones políticas son diversas. Si entonces era la derecha quien gobernaba España, hoy es la izquierda quien legítimamente gobierna la nación, en circunstancias también adversas. Si entonces la izquierda tuvo que ceder y aceptar, especialmente los trabajadores, el mayor peso de las medidas económicas de aquellos Pactos, en beneficio de la entera sociedad, hoy le toca aceptar a la derecha medidas sociales que vayan a favor de la mayoría social de nuestro país. En vista de ello, nos parece conveniente que, en los nuevos Pactos que yo denominaría PACTOS DEL COVID19, existan unos mínimos y unos máximos.
Y lo hago, siguiendo la invitación de la ministra portavoz, Maria Jesús Montero, que en la rueda de prensa de los martes, invitaba a todos los partidos, organizaciones sociales e, incluso, a particulares, a manifestar una opinión sobre este tema. Por ello, me atrevo a proponer que en estos PACTOS DEL COVID19, se incluyan unos elementos MÍNIMOS y se tienda a unos MÁXIMOS.
1º) Los puntos MÍNIMOS deberían ser:
a) La subida del SMI por encima de los 1000 €.

 

b) Que los Presupuestos de Sanidad, Educación, Dependencia, Jubilación, e Investigación,  se actualicen debidamente en un 10% y, posteriormente se blinden en la Constitución, para que no puedan disminuirse ni recortarse.

 

c) Que hasta fin de año, no se paguen los alquileres de los pisos propiedad por los fondos buitre.

 

d) Que desaparezcan las subvenciones públicas a la enseñanza concertada.

 

e) Que todas las confesiones religiosas, particularmente la Iglesia católica, paguen el IBI de todas sus dependencias, no destinadas exclusivamente al culto religioso. Y ello, mientras se trata de anular, en diálogo con la S.Sede, los Acuerdos firmados en Enero del Año 1979.

f) Que los Bancos devuelvan los 60 mil millones recibidos, para invertirlos en la implantación de una Renta Básica de cuarenta, según han propuesto los economistas de la Red de Renta Básica (1).
Como elementos MÁXIMOS, creo que se debe tender a materializar en la práctica los postulados del art. 128 de nuestra Constitución. Según ello:
a) Se deben nacionalizar las Empresas de energía: ENDESA y REPSOL; la empresa de ferrocarril RENFE  y de telecomunicaciones TELEFÓNICA .

 

b)  Crear una Banca Pública, partiendo de BANKIA.

 

c) Nacionalizar el complejo farmacéutico español, hoy imprescindible para una Sanidad pública.

 

d) Realizar una efectiva Reforma Agraria en el campo español.
A mi parecer,  teniendo en cuenta estos puntos y otros que puedan desarrollarse, los nuevos PACTOS DEL COVID19 ayudarían a solventar muchos problemas que el mismo coronavirus está causando y causará en el futuro en nuestra sociedad.
Antonio Moreno de la Fuente. Miembro  de  las CCP de Andalucía y de la  Asociación Andaluza por una RBU

Sevilla, 09 de abril de 2020
1 ARCARONS, Jordi y otros. Es el fin de un mundo: Necesitamos una renta básica de cuarentena. En Sin Permiso, 05/04/2020. Disponible en: https://www.sinpermiso.info/textos/es-el-fin-de-un-mundonecesitamos-una-renta-basica-de-cuarentena (Consulta 07/04/2020)

 

LOS NUEVOS PACTOS DEL COVID19_ MÍNIMOS Y MÁXIMOS

 

Redes Cristianas apoya la iniciativa Carta contra el Hambre desde su comienzo:

 

Ahora publicamos un informe, no solo para la reflexión, sino también para la implicación.

 

 

Os pedimos  que se lea despacio,  también el “Mensaje de envío”  que lo acompaña y que valoréis si, desde el colectivo  al que pertenecéis, estáis dispuestos a  sumaros a esa base social necesaria para exigir de las instituciones públicas una respuesta a este lacerante problema.

InseguridadAlimentariaCMadrid-2020

Mensaje de envío

 

abr 092020
 
logo en-re

Redes Cristianas pertenece a la Red Europea Iglesia por la Libertad (EN-RE), esta información llega de dicha red:

Haciendo clic en Derechos Humanos y Religiones (2015) se descarga la traducción del contenido del libro que contiene los tres documentos preparados por el grupo de trabajo Derechos Humanos y Religiones del Consejo de Europa, presidido por François Becker, en el Comité de Derechos Humanos y adoptados por los correspondientes plenarios de la Conferencia de las ONGIs en 2013 y 2014

Incluye el enlace al informe previo del grupo de trabajo (solo disponible por ahora en francés pero que merece ser traducido al inglés y al español)

Si se miran los textos originales, verán que están editados en la página Online Resources / Ressources en ligne del Consejo de Europa. Entonces ¿por qué no explorar otros documentos interesantes en esa sección de Recursos en línea?

Como probablemente sepáis,  los idiomas oficiales del Consejo de Europa son el inglés y el francés, pero eso no impide que los voluntarios traduzcamos documentos interesantes, como éste, para el mundo de hoy en nuestro propio idioma. La EN-RE estará encantada de subir más versiones en otros idiomas, así que los voluntarios son bienvenidos a hacer más traducciones. De esta manera es más fácil para nuestros conciudadanos contrastar, en su propio idioma, estos textos sobre Derechos Humanos y Religiones frente a los acontecimientos del mundo de hoy y emplear su contenido en diálogos para mejorar la cohesión social.

 

 

 

 

A cada uno, según su sensibilidad, le preocupa uno u otro de  los problemas de la sociedad. Creo que estamos obligados a reflexionar sobre ellos y a formarnos al respecto un criterio ético de comportamiento en consonancia con el humanismo que cada cual haya asumido. El mío, que es resultado de varias influencias, me ha hecho especialmente sensible  a la situación de los colectivos marginados en la sociedad. Creo que uno de ellos puede ser la población más pobre de los reclusos de los centros penitenciarios, donde también hay un grupo importante de indigentes, necesitados de todo tipo de ayuda. Algunos, por distintas razones, carecen hasta de un lugar donde salir a disfrutar de los permisos de salida a los que tendrían derecho. Precisamente mi servicio de voluntariado lo hago en una ONG que trata de ser un hogar adecuado de acogida. De ahí mi preocupación por la situación de las cárceles en este difícil momento en el que vivimos, impactados por el agresivo coronavirus.

Podemos informarnos de la normativa que el Ministerio de Interior dio para afrontar la situación en prisiones y también podemos conocer los problemas que hay entre los funcionarios de prisiones, que, sin duda, ellos mismos deben disponer de todos los medios preventivos seguros para no contagiar ni contagiarse. Sería importante que la sociedad recibiera información detallada sobre la situación en todas las prisiones. Este un colectivo de muchísimo riesgo si no se cumplen las normas y no se disponen de los medios necesarios para prevenir el contagio.

Por mi parte, quiero unirme al escrito que un grupo de asociaciones han enviado hace unos días al Ministerio del Interior y a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. En él solicitan, “dada la crítica situación de la asistencia sanitaria dentro de prisión y de los efectos que el coronavirus puede tener en una población especialmente vulnerable, una serie de medidas urgentes para velar por los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad”, mostrando su preocupación por “los efectos que puede tener el coronavirus en la salud y en los derechos de las personas presas”.

Piden además en el referido escrito que se refuerce de inmediato las plantillas de personal sanitario dentro de prisión; que las medidas preventivas que se adopten no les supongan más restricción de los derechos fundamentales de la que ya tienen en la actualidad por su propia condición de reclusión; cualquier aislamiento que deba adoptarse por medidas de prevención de contagios debe hacerse con criterios estrictamente médicos; se pide que los centros penitenciarios hagan un esfuerzo comunicacional para que los reclusos mantengan la relación con su familia y la sociedad; se solicita la “gratuidad de las llamadas telefónicas extras. Hay que tener en cuenta que se han anulado todos los permisos penitenciarios y la entrada en la cárcel de las ONGs y de otros agentes externos habituales. También piden estas asociaciones que se valore la posibilidad de que, en determinados casos, se puedan adoptar otras medidas para internos enfermos graves y de más de 70 años por constituir un grupo con doble riesgo, y también para los que están en prisión preventiva.

Estas organizaciones sociales, académicas y profesionales, dedicadas a la promoción de los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad, señalan que se trata de “adoptar medidas urgentes que eviten, por un lado, la propagación del coronavirus dentro de las cárceles y, por otro, que se garanticen los derechos fundamentales en igualdad de condiciones con la ciudadanía”.

Marzo  de 2020

José María Álvarez Rodríguez (Foro Gaspar García Laviana)

 
iglesiadebasedemadrid

 

¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres”, decía el Papa Francisco en 2013, al comienzo de su pontificado. Y qué distante queda ese deseo de las prácticas y el espíritu dominante entre la jerarquía española.   Entre las lindezas que estamos acostumbrados a escuchar de nuestros jerarcas con ocasión de la formación del nuevo Gobierno PSOE-PODEMOS, (cómo olvidar el reclamo del cardenal Cañizares:  ”En esta hora crucial ¡orad por España!”), no podemos dejar pasar una que nos parece especialmente hiriente y vergonzosa. El portavoz de la Conferencia Episcopal ha denunciado que “Pedir conocer qué bienes ha inmatriculado la Iglesia crea un “clima de desamortización encubierta”. Un lamentable recurso al victimismo por parte de quien se ha convertido en el mayor propietario inmobiliario de este país y que, desde el final de la guerra civil, se ha apropiado de no menos de 100.000 inmuebles, sin título de propiedad en la mayoría de los casos.

Ello tiene que ver con la vigencia de una ley hipotecaria franquista, aprobada en 1946, que reconoce que “tratándose de bienes de la Iglesia, las certificaciones [‘de propiedad] serán expedidas por los diocesanos respectivos, es decir por los obispos o arzobispos de cada diócesis”. Según esa ley bastaba con que cualquier obispo certificara como propio cualquier bien, para que, aún sin aportar ningún título de la propiedad, fuera inscrito a su nombre  en el Registro de la Propiedad. Sólo se exceptuaban los templos destinados al culto, porque los templos se habían entendido históricamente como bienes de dominio público, como lo son las calles, plazas o ríos. En 1998, el gobierno de Aznar amplió las facultades de la Iglesia, permitiendo también la inmatriculación de cualquier templo o lugar de culto. Ello provocó que, sólo en el período 1998-2015 (en 2015 se deroga la citada ley) las inmatriculaciones alcancen los 35 ó 40.000 registros inmobiliarios. (Cfr. https://vientosur.info/spip.php?article14599).

Pero el negocio no termina ahí, pues se complementa con los privilegios fiscales subsiguientes. Ni los inmuebles destinados al culto ni los otros inmuebles pagan impuestos, a pesar de que en muchos casos la Iglesia obtiene beneficios importantes, por actividades lucrativas diversas, por inversiones financieras o por ingresos de visitas turísticas, como la Mezquita de Córdoba y otras. Según la Memoria económica elaborada por la Conferencia Episcopal (CEE), las diócesis españolas consiguieron en 2017 122.5 millones de euros, como «ingresos del patrimonio y de actividades económicas diversas», es decir, ingresos provenientes del alquiler de inmuebles (edificios, garajes, campos de labranza…) e inversiones varias.

 

Nada de estos ingresos está sujeto a imposición fiscal, como lo muestran esas Memorias, en las que no aparecen datos sobre el pago del IBI.Y ahora, ante la multitud de solicitudes ciudadanas para que se haga pública la lista de bienes puestos a nombre de la Iglesia, muchos de los cuales podrían ser reclamados por ayuntamientos o particulares, el propio Gobierno socialista cede a las presiones de la Iglesia, y se niega a dar publicidad a ese listado facilitado por los Registradores de la Propiedad. Más aún, ante la resolución del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno que “obliga al Ministerio de Justicia a hacer público el listado de inmatriculaciones eclesiásticas”, el Ejecutivo del PSOE presentó un recurso judicial para impedir dicha publicación.

La coordinadora Recuperando, que agrupa a más de veinte colectivos ciudadanos (entre ellos Redes Cristianas) de diez CC.AA., exige al nuevo Gobierno de coalición que retire el recurso contra el Consejo de Transparencia y haga público el listado de los bienes inmatriculados por la Iglesia, para “desvelar la magnitud del patrimonio expoliado por los obispos al amparo de ese subterfugio jurídico que les ha permitido inscribir bienes a su nombre.” La reivindicación afecta a todo el período en que han tenido lugar estas prácticas, pero especialmente desde 1978, fecha en la que la Constitución establece la aconfesionalidad del estado y los principios de igualdad y seguridad jurídica de un Estado de derecho.

En cualquier circunstancia, pero más aún en un país que presenta uno de los mayores índices de desigualdad social de Europa, (el 20% de la población con más renta gana 6,6 veces más que el 20% con menos ingresos), y, sobre todo, con un 26% de la población (12 millones) en riesgo de pobreza o exclusión social, y con 2,5 millones de personas en estado de pobreza material severa, (Cfr.http://www.rtve.es/noticias/20191016/pobreza-severa-crece-espana-cuando-mejora-economica-no-llega-todos/1982127.shtml), este comportamiento de la Iglesia institucional supone un escándalo de tal nivel que invalida de raíz cualquier propuesta de Cristianismo.

Y como no podemos seguir callados sin incurrir en complicidad, las Criatianas/os de base denunciamos esta situación de pecado que comporta un claro abuso de poder, injusticia y escándalo y exigimos, con respeto pero con la máxima contundencia, que la Iglesia Católica renuncie a todos los inmuebles registrados sin título de propiedad, que abandone los privilegios fiscales de los que ahora goza y asuma decididamente, y cuanto antes, un proceso que conduzca a su autofinanciación efectiva, tal como se comprometió en el Acuerdo del Estado español con la Santa Sede sobre Asuntos Económicos (Art. 2.5).

El seguimiento de Jesús, que vivió pobre y  pidió a sus discípulos que no llevaran oro, ni alforjas, ni dos capas…, exige dar estos pasos decididos, aunque se desarrollen de forma gradual. Sólo una Iglesia que reniegue de esa acumulación de bienes y renuncie a privilegios políticos tan antidemocráticos, compartiendo sus bienes con todos los empobrecidos, podría empezar a ser creíble cuando anuncia el sueño de Jesús, llamado el Reino de Dios.

     Comisión de Laicidad de CCBM.                                                         Madrid, marzo de  2020

 

 

 

Nos piden difusión de esta iniciativa en Valencia

Un apasionante testigo del Evangelio: san Óscar Romero

A lo largo de la historia, nunca ha dejado de haber testigos que muestran la fuerza y vitalidad del Evangelio, y nuestra época no es la excepción. El próximo 24 de marzo, la Iglesia Católica celebra la memoria de san Óscar Romero, obispo y mártir. En 1980, en los inicios de la guerra civil salvadoreña, el entonces arzobispo de San Salvador fue la voz que defendió decididamente a los sectores más pobres y vulnerables del país. Debido a su postura evangélica durante el conflicto, fue asesinado mientras celebraba la misa en la capilla de un hospital de la ciudad por fuerzas afines al gobierno.

El testimonio de vida y el magisterio de monseñor Romero continúa siendo fuente de inspiración y punto de referencia para muchos que deciden seguir las huellas de Jesucristo en nuestra época. Por esa razón, entre el 24 y 28 de marzo, la comunidad de frailes dominicos de la Basílica de San Vicente Ferrer ha organizado una serie de actividades con el fin de promover y profundizar en el conocimiento de este santo de la Iglesia: vigilia de oración, conferencias, exposiciones, proyección cinematográfica, festival cultural con un concierto de “Pródigo” y para cerrar la semana la celebración de la Eucaristía por los 40 años de su martirio. Durante esos días las puertas estarán abiertas para todos aquellos que deseen contagiarse del apasionante testimonio del mártir salvadoreño. Las colectas que se hagan durante las actividades de toda la semana irán destinadas a un proyecto social en El Salvador.

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mar 032020
 
Ernesto Cardenal3

 

Acaba de morir Ernesto Cardenal. Un personaje que por muchas razones merece la atención y el respeto. Nacido el año 1925 en una familia acomodada, después de estudiar y haber participado en un levantamiento fracasado contra Anastasio Somoza García, a los 32 años se hará monje trapense. En el año 1959 abandona el monasterio y estudia teología en México, siendo ordenado sacerdote en Managua en 1965. Irá a vivir a la isla de Cimarrón, archipiélago de Solentiname, donde funda una comunidad de características cercanas a las monásticas. Estuvo siempre muy cercano al sandinismo, tanto que una vez triunfa y es derrocado Anastasio Somoza Debayle, participará en el gobierno como Ministro de Cultura. Su rica personalidad cosecha abundantes premios, galardonando sobre manera su faceta poética.

Su figura está especialmente unida a Gaspar García Laviana y es de ello de lo que principalmente quiero hablar. Pero la imagen que primero me salta a la mente, cuando oí la noticia de su fallecimiento, fue aquella en la que él, ministro de la Iglesia católica por ser sacerdote y Ministro de Cultura de la Nicaragua por ser un destacado sandinista, hincado de rodillas, saluda humilde al papa Juan Pablo II, quien le responde amenazante pidiéndole que abandone su compromiso en el Ministerio de Cultura, lo que valientemente no hizo, acarreándose así el consiguiente castigo que le impidió ejercer su sacerdocio desde el año 1984. El 17 de febrero de 2019 se dio a conocer una carta del papa Francisco a Ernesto Cardenal informándole del levantamiento de la “suspensión a divinis”.

La segunda imagen que me salta a la vista es el encuentro de Ernesto y Gaspar en una de las montañas del Frente Sur. Gaspar conocía a la familia Cardenal, como nos cuenta Pedro Regalado en su libro recién editado por el Foro de Cristianos Gaspar García Laviana MI VIDA JUNTO A GASPAR GARCÍA LAVIANA CURA Y COMANDANTE SANDINISTA: “Esa noche cenamos en la casa de la familia Cardenal. Jorge está emparentado de alguna manera con esa familia. Está invitado a la fiesta que se dará en su casa. Jorge les comenta que tiene un cura a su cargo. -No es problema, tráelo para acá. Aquí estarán Fernando y Ernesto, mis hermanos. Tendrán tiempo para hablar de sus cosas, dice Rodrigo Cardenal”. También conocían los dos misioneros españoles MSC la comunidad de Solentiname. De hecho no vivían lejos. Las mismas aguas del lago Cocibolca bañaban ese archipiélago y muchos kilómetros de la parte Este de su parroquia de San Juan del Sur y de la de Cárdenas, donde precisamente Gaspar cayó en combate el 11 de diciembre de 1978. Y es el caso que Gaspar y Pedro Regalado quisieron imitar a Ernesto Cardenal y crear también ellos una comunidad parecida a la suya en la isla de Ometepe, que estaba más al Norte en el centro del mismo lago. Iniciaron en el obispado de Granada los trámites para permutar con el sacerdote encargado de esa zona, pero las gestiones no llegaron a buen fin.

Vuelvo del mar a la montaña, donde tuvo lugar el –yo diría- desencuentro de Ernesto y Gaspar. Lo cuenta él mismo en la entrevista que le hace RTPA para el documental y libro que edita en el año 2008, con motivo del 30º aniversario de su muerte. Fue un encuentro rápido, cuando le llevan a decir una misa en el campamento de Riero que Gaspar dirigía. Cuando Gaspar se entera lo que va a hacer allí, entiende que “le molestó, porque él era dirigente guerrillero, jefe, comandante, y no mezclaba eso con su sacerdocio”…”pero no impidió que yo celebrara la misa y dejó ir a quienes quisieron. Fueron todos menos dos o tres y él tampoco fue”.

Otro hecho central que hay que destacar en la relación de Ernesto con el misionero-poeta asturiano es la publicación de su poemario, que Ernesto titulará CANTOS DE AMOR Y GUERRA. Será el primer libro a cargo de su Ministerio, septiembre de 1979. El 2018 se reeditó en Asturias con motivo del 40ª aniversario. Poemas, como él dice en el prólogo, que están “llenos de amor: amor al campesino, a las pobres prostitutas a las que tanto defendió enfrentándose a las autoridades somocistas, amor al paisaje, al lago que él llama ‘el lago más bello del mundo’, a la tierra por la cual murió”.

No puedo menos que terminar con algunas palabras de este carismático cura nicaragüense sobre Gaspar, nuestro cura Misionero del Sagrado Corazón. En el prólogo de CANTOS DE AMOR Y GUERRA, año 1979: “…por su vida y su muerte, es una inspiración y un ejemplo a seguir para todos los sacerdotes, y para todos los cristianos, y todos los nicaragüenses”. Más tarde, en la entrevista de RTPA en 2008 dirá: Gaspar era un buen poeta, pero ante todo era un santo, un héroe guerrillero y mártir de la revolución… y además dio su vida por el pueblo de Nicaragua, por la liberación de Nicaragua, cumpliendo el mandamiento evangélico de dar la vida por los que uno ama… Se dedicaba a los más pobres y abandonados”.

Ernesto Cardenal y Gaspar García Laviana, dos personajes de los grandes, unidos aquí en la tierra en el sacerdocio, en el sandinismo y en la poesía y ahora en plenitud de comunión.

2 de marzo de 2020

José María Álvarez Pipo

Del Foro de Cristianos Gaspar García Laviana

www.forogasparglaviana.es

 
moceop2

 

3 grandes sueños y una gran decepción.

 

En MOCEOP (Movimiento por el celibato opcional) hemos leído con atención los 111 puntos de la exhortación del papa Francisco sobre “Querida Amazonía” y queremos comunicar lo siguiente:

 

“Nos alegramos del proceso sinodal llevado a cabo, como un nuevo paradigma eclesiológico en el que han participado, no solo obispos y sacerdotes, sino también cristianos y cristianas, aunando la doctrina existente oficial y el sentido de la fe del pueblo, forma sinodal que querriamos se extendiera a la actuación general de la Iglesia, para que miembros del pueblo de Dios participaran en igualdad de opinión y voto”.

 

Compartimos plenamente los tres primeros sueños de Francisco: “el sueño social  con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida., el sueño cultural con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana. El sueño ecológico, con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas.”  y que tan bien desarrolla en los capítulos  1 al 60.

 

Compartimos plenamente su mensaje, en continuidad con la Laudato SI, de luchar por una ecología integral que promueva el bienestar de las personas que viven en esos territorios, junto con el respeto a la naturaleza en un lugar tan privilegiado, considerado por todos como el pulmón del Mundo y que se está degradando de modo muy intenso.

 

Pero nos hemos llevado una gran decepción en su  cuarto sueño, el sueño eclesial, que desarrolla desde el cap. 61 al 111.

 

Decepción porque no ha tenido en cuenta las conclusiones del Sínodo, donde se aprobaron importantes cuestiones que se consideraron de especial importancia para la renovación de la vida de las comunidades cristianas, tan necesitadas de algo tan importante como la celebración de la eucaristía y que no pueden tener por falta de sacerdotes.

 

El Sínodo  vio como necesario poder ordenar presbíteros a lideres indígenas casados de esas comunidades. Y dar a la mujer mucho más protagonismo en la vida de esas comunidades, pudiendo ser ordenadas de diáconas, aunque ya dijimos en nuestro anterior comunicado que se había quedado corto el Sínodo, pues la mujer debe tener   en la iglesia las mismas responsabilidades que el hombre, sin diferencias algunas.

 

La respuesta de Francisco a estos importantes acuerdos del Sínodo ha sido el silencio.

 

Unas conclusiones que, como ya dijimos , son necesarias aplicar no sólo en la Amazonía, sino en otros muchos lugares del mundo.

 

Creemos que el papa ha sido prisionero de la presión de los sectores muy conservadores y tradicionalistas, que han jugado muy fuerte, con ataques y amenazas de todo tipo, llegando a utilizar hasta al mismo ex papa Benedicto XVI para intentar enfrentarlo a él.

 

Vemos también que se dan contradicciones notables en el documento cuando dice en el cap. 4 de la introducción: “que invita a leer íntegramente el documento con las conclusiones del Sínodo” y“Dios quiera que toda la Iglesia se deje enriquecer e interpelar por ese trabajo, que los pastores, consagrados, consagradas y fieles laicos de la Amazonia se empeñen en su aplicación, y que pueda inspirar de algún modo a todas las personas de buena voluntad.”

Si los pastores deben empeñarse en su aplicación, creemos que el mismo papa debería dar ejemplo y aplicarlo.

 

En definitiva: una gran ocasión perdida para que la iglesia hubiera dado con valentía  un paso hacia adelante, aceptando las conclusiones del Sínodo y para ponerse al día.

 

Creemos que es mucho más importante que las comunidades cristianas puedan celebrar la eucaristía, que es mandato de Jesús, que no seguir empeñándose en mantener un celibato que no es dogma de fe y que fue impuesto en el siglo XII como mera disciplina eclesiástica. Es muy doloroso que 20.000 comunidades cristianas en la Amazonía tengan que celebrar muy tardíamente la Eucaristía por falta de presbíteros.

Como no tiene ningún sentido mantener a la mujer discriminada en la Iglesia, sin poder desempeñar las mismas funciones que los hombres.

Por eso nuestro aplauso a esos tres sueños del papa Francisco, que compartimos plenamente y nuestra gran decepción por su cuarto sueño eclesial.

La gran institución Iglesia es un organismo que avanza con gran lentitud porque influyen mucho en ella los sectores más conservadores que se niegan a todo cambio por mantener normas obsoletas, poder y privilegios.

Será necesario que , desde la base, los grupos y comunidades cristianas vayamos empujando con fuerza para ir intentando vivir el Evangelio con la libertad   que Jesús transmitió a cuantos le rodeaban.

 

MOCEOP

3 de marzo de 2020

 

 

 

 

 

Desde Espiritualidad Integradora Cristiana nos piden que difundamos esta información:

Celebración de la Pascua 2020:

Desde el Jueves Santo, 9 de abril, hasta el 12 de abril, Domingo de Pascua, después del desayuno.

Lugar: Casa de Espiritualidad La Salle, CV 35, KM 30, 46160, Llíria, Valencia.

Plazas limitadas.

Más información en www.espiritualidadintegradoracristiana.es

espiritualidadcym@gmail.com

Pascual 2020

 

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