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Evaristo Villar, 8 agosto 2920

Ya no con sorpresa —pues teníamos suficiente noticia de la grave situación que estaba atravesando—, pero sí con emoción, transida de dolor, hemos recibido la noticia que no queríamos oír: Pedro Casaldáliga, nuestro amigo Pedro, nuestro hermano, nuestro obispo acaba de morir. Ha iniciado su Pascua en el Centro de los Claretianos de la ciudad de Batatais, estado de Sâo Paulo (Brasil), hacia las 14:30 horas (9:30 de Brasilia) del día de hoy, 8 de agosto de 2020.

Lo primero que no podemos olvidar es lo que él, con diáfana sinceridad, dejó escrito en sus versos: “Al final del camino me dirán: /“¿has vivido?, ¿has amado?/Y yo, sin decir nada,/ abriré el corazón lleno de nombres”. En ese revoltijo de nombres que desbordan su corazón estamos también nosotras y nosotros: su comunidad “enclave” de  Fernández de los Ríos y su comunidad cristiana de Santo Tomás de Aquino — “yo tengo fuertes lazos afectivos y pastorales, dijo,  con esa comunidad y nuestra Prelatura de Sâo Féliz do Araguaia debe a esa comunidad madrileña (y mundial) mucho cariño y gratitud”—; está Iglesia de Base de Madrid, Comunidades Cristianas Populares y Redes Cristianas; y están también las revistas Éxodo y Utopía con las que mantuvo siempre una presencia y apoyo permanente.

Con la presencia de Pedro entre nosotras y nosotros, todos hemos salido ganando. Han ganado las personas pobres, indígenas, negros y campesinas. Por su causa puso en riesgo constantemente su vida. Han ganado los movimientos sociales empeñados en hacer de este mundo otro regido por el derecho y la justicia, y de esta tierra una casa digna para todas y todas. Toda la humanidad, nuestra humanidad, ha recibido, con su presencia, una fuerte dosis de empoderamiento y dignidad.

Ha ganado nuestra Iglesia, aunque no siempre se haya atrevido a reconocerlo. ¡Cómo poder estar en una Iglesia que se dice cristiana sin respirar el Evangelio! Su vida, la de Pedro, se fue construyendo desde las claves y las causas del Reino que Dios Padre visibilizó en la vida y palabra de Jesús de Nazaret. La Institución Iglesia, salvo la cercanía expresada por Pablo VI (“quien toque a Pedro, dijo, toca a Pablo”), no fue precisamente tierna, ni cariñosa ni agradecida con el obispo y misionero Pedro. Tampoco lo ha sido con cuantas y cuantos han pretendido evangelizarla. Pero, al final, tendrá que reconocer que vidas por el Reino como la de Pedro Casaldáliga son las que están manteniendo aún su presencia moral en el mundo. La Iglesia ha salido ganando.

Y también la frescura e inagotable creatividad poética de Pedro ha sido un regalo para la misma lengua española. Quede como testimonio este brevísimo poema de despedida: “No voy, va mi palabra. / ¿Qué más queréis? /Os doy/ todo lo que yo creo/ que es más que lo que soy”.

Gracias Pedro, amigo, hermano, obispo por tu vida. Que el Reino que fue luz y el imán de tu vida te sea ahora morada de felicidad.

………….

La Comunidad de Fernández de los Ríos 2 (Éxodo)

Ante la Pascua de Pedro Casaldáliga

Madrid, 08 de agosto de 2020

 

Los que formamos la “comunidad enclave”, vinculados en su día a la Prelazia de São Félix do Araguaia, por nuestro querido Pedro Casaldáliga, nos sentimos hoy participando de su Pascua gozosa que él tanto deseaba vivir “en esperanza”. Nos sentimos también aleccionados por su “voz profética” y comprometidos con sus “causas” (de las que Pedro decía: “mis causas valen más que mi vida”). Y, cómo no, nos vemos asociados a su “martirio silencioso” que en los últimos años le impuso el parkinson, precisamente a él que demostró ser siempre la “voz de los sin voz”, un martirio que Pedro ha sobrellevado como una gracia y una bendición. Y bendición ha sido también para nosotros su acogida como hermano y pastor a la que estaremos por siempre agradecidos.

José Luis Sierra, Benjamín Forcano, Secundino Movilla, Evaristo Villar

 

 

 

 

 

 

 

 

ago 082020
 
pedro-casaldaliga21

Ahora, por desgracia, es verdad. Ya Pedro, nuestro  hermano mayor, nuestro amigo Pedro, ha fallecido.
Nos quedamos tristes. Nos ha dejado un poco huérfanos. Pero tenemos la satisfacción de haberle tenido tan cerca, tan entre nosotros y nosotras… Ha sido un enamorado del Reino y de sus grandes causas. Que ahora el Reino sea su gozosa morada. Desde hoy al mundo nuestro ha perdido uno de sus testigos y defensores más firmes y clarividente. Somos un poco más pobres. Pero nos queda la esperanza de haberle ganado como providencia. Con él se ha enriquecido también la humanidad. Ha sido nuestro obispo y nos gloriamos de haber sido animados por su testimonio, sabiduría y bondad. Hemos estado muy bien acompañados por nuestro hermano Pedro Casaldáliga. Estamos tristes, pero satisfechos.

Evaristo Villar

 

Como coordinadora de Redes Cristianas nos sumamos a estas palabras de Evaristo y os invitamos al funeral que mañana a las ocho de la tarde de aquí se puede seguir por YouTube
https://youtu.be/spto8rbKye0

 
WACI

La reciente instrucción de la Congregación para el Clero del Vaticano sobre las parroquias, ha suscitado reacciones muy críticas en Alemania, donde están desarrollando un proceso sinodal  para renovar la Iglesia.

https://www.religiondigital.org/mundo/Duras-criticas-Iglesia-vaticano-parroquias_0_2253074673.html

 

Aquí también ha habido información y alguna reacción como la de X. Pikaza:

https://www.religiondigital.org/el_blog_de_x-_pikaza/Conversion-pastoral-parroquia-Luces-sombras_7_2253144680.html

 

El grupo Somos Iglesia de Alemania, junto con el de Austria, han pedido al movimiento internacional Somos Iglesia que también se pronunciase. El comunicado (en inglés por el momento) puede leerse en:

https://www.we-are-church.org/413/index.php/news/we-are-church-news-and-comment/754-vatican-is-living-in-a-patriarchal-bubble

El texto de la instrucción puede leerse en varios idiomas aquí:

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2020/07/20/inst.html

 

Y una resumen aquí:

https://www.religiondigital.org/vaticano/Papa-reinventa-parroquia-comunidades-evangelizadora-pobres-inmovilismo-laicos-parrocos-diaconado-vaticano_0_2251574828.html

 

 

jun 192020
 
Foro Gaspar García Laviana

 

Parece necesario prestar atención al efecto que está teniendo y va a seguir teniendo sobre la sociedad la actual epidemia COVID-19. Es indudable que este virus está causando una gran perturbación en los asuntos humanos. Debido a la falta de una vacuna y otros medicamentos contra ella, la epidemia ocasionó la muerte de muchas personas y obligó a las autoridades de todos los estados a promulgar normas drásticas de aislamiento de la población, lo que significó la interrupción de muchos trabajos productivos. En los meses transcurridos desde su aparición, este virus provocó la muerte de muchos miles de personas en todo el mundo. En nuestro país los sectores más afectados fueron los ancianos de las residencias y el personal que combate en primera línea la epidemia: sanitarios, farmacéuticos, agentes de policía que controlan el cumplimiento de la cuarentena…

Una pregunta que ya surgió casi desde el principio de la propagación del virus es la de si se pudo haber evitado que el daño tuviese la magnitud que tuvo. En nuestro país, la respuesta a esa pregunta se ha convertido en una batalla política como vamos a ver. El gobierno que hubo de afrontar la situación es una coalición de izquierda, con gobiernos de otras tendencias en algunas de las autonomías. El estatal presidido por Pedro Sánchez se halla en una situación precaria e inestable por la escasa mayoría parlamentaria de la que dispone, y ya desde el principio sufrió una oposición muy agresiva de acoso y derribo por parte de las fuerzas políticas de la derecha y la ultraderecha. En el marco de la actual Constitución no es la primera vez que gobierna el Partido Socialista, pero en esta ocasión se da la novedad de que lo hace en coalición con fuerzas más izquierdistas. Esto es anuncio y promesa de una política más socialista que la tradicional de la socialdemocracia. Y además esto se da en un contexto de crisis del sistema neoliberal, crisis que viene a ser agravada por lo que van a ser las consecuencias de la pandemia que sufrimos.

Ya conocemos las características del sistema neoliberal dominante y sus frutos: se trata del predominio absoluto de lo privado frente a lo público: la propiedad privada contra la pública (en España se privatizaron grandes empresas y astilleros que eran públicos), servicios privados contra los públicos (se privatizaron centros sanitarios, se promocionó la enseñanza privada contra la pública y se vendieron viviendas sociales a fondos buitre). Incluso se reforzó la justicia privada frente a la pública (se encarecieron las costas judiciales para que puedan pleitear y reclamar sólo los que tienen dinero para pagarse ese servicio). En el terreno laboral las consecuencias del capitalismo neoliberal fueron más destructivas: se perdieron conquistas sociales de varias generaciones, desapareció prácticamente el trabajo fijo y fue sustituido por contratos basura, trabajo en precario, despido libre… Resultado de esa política es que se agrandaron las diferencias económicas entre las clases sociales. Poco más de un centenar de potentados en el mundo posee más poder económico que el resto de la humanidad. La miseria de amplias masas de población en grandes áreas del planeta está ocasionando la emigración descontrolada que conocemos.

La filosofía del neoliberalismo es que el que quiera sanidad y enseñanza que se las pague. Estamos viendo que, por ejemplo en EE.UU., muchas personas no pueden acceder a los servicios sanitarios para curarse del virus corona por no disponer de la cantidad exorbitante de dinero que se exige para eso. Está claro que es ese sistema neoliberal el que está demostrando su ineficacia para afrontar crisis como la pandemia del virus que sufre el mundo. En España y en otros países se puso de manifiesto que la destrucción de la sanidad pública, destrucción organizada y gestionada durante mucho tiempo por los partidos del sistema, dejó a la sociedad en incapacidad de afrontar el impacto de la expansión del virus. Vimos que en Madrid muchos ancianos de las residencias que no tenían un seguro privado no pudieron ser admitidos en los hospitales de la sanidad pública porque estaban saturadísimos; recibieron tratamiento hospitalario privado sólo los que se lo pudieron pagar, aunque el servicio en algunos de esos centros privados era peor que el de los públicos. Esta situación es el desenlace lógico de la política sanitaria de varias décadas de gobierno autonómico del PP en esa comunidad. Y en las primeras semanas de la expansión del virus, escaseaban no sólo las plazas hospitalarias (hubo que montar algún hospital de campaña) sino también incluso mascarillas para el personal sanitario, que hubo que encargar al extranjero.

Si la intervención estatal se mostró indispensable para suplir las deficiencias del sector privado, la cosa puede ser mucho más evidente cuando se deban afrontar las consecuencias que las largas cuarentenas están teniendo sobre el sector productivo. Sin la intervención pública, estatal, el sector privado será incapaz de reconstruir el tejido productivo, y en todo caso lo que haga tendrá como finalidad el lucro privado, no el provecho colectivo, social. Resumiendo, la salvación de las sociedades humanas pasa ineludiblemente por los funerales del sistema neoliberal y la sustitución de éste por una economía más justa y humana, lo más alejada posible del capitalismo.

Pues bien, es precisamente ante este tipo de perspectivas sombrías para el capitalismo cuando se activan los movimientos fascistas. El fascismo es una reacción histérica contra las fuerzas que promueven cambios sociales que amenazan el sistema capitalista. No sólo en nuestro país, sino en otros muchos lugares en el mundo está teniendo lugar la aparición y actividad de ese tipo de reacción. En EE.UU. el presidente Trump está obrando según ese cliché de movilización de sectores sociales en los que se quiere infundir miedo a los cambios sociales y agresividad contra las fuerzas que los promueven.

Y esto explica lo que está ocurriendo en España en la polémica política sobre las responsabilidades en la expansión del virus. Se construyó un discurso que atribuye al gobierno de izquierda y a movilizaciones de tipo progresista, como el 8-M, responsabilidad en la problemática de la epidemia. Partidos de izquierda y movimientos progresistas como el feminista y el sindical son los objetivos a batir. Se atribuyen al gobierno de coalición de izquierda todos los fallos y problemas que tuvieron lugar durante la epidemia, pero atribuyendo los éxitos, que también hubo, a los gobiernos autonómicos gestionados por los partidos de la derecha que están en sintonía con el espíritu del liberalismo y capitalismo. Este discurso es impartido a la población española por medio de una intensa campaña en la que abundan bulos, calumnias, acusaciones infundadas, suposiciones engañosas, declaraciones insidiosas… cuya finalidad es minar la credibilidad de los partidos y organizaciones de izquierda y del gobierno, al que se pretende deslegitimar. La movilización de las caceroladas y las manifestaciones automovilísticas de los señoritos del Barrio de Salamanca pretenden dar la impresión de que la oposición domina la calle; es un intento de imitación de la Marcha de Mussolini sobre Roma.

Para que esa campaña antiprogresista tenga éxito es preciso que la secunde una gran cantidad de personas. La estrategia de los movimientos fascistas se orienta a la captación del sector más desinformado de la población. Los partidos de la derecha, cuya finalidad es la defensa de los intereses de los poderosos, no tendrían éxito si no obtuviesen votos de los explotados, de los desheredados del sistema. Para conseguir que una parte importante de la población vote en contra de sus intereses de clase es necesario fomentar la ignorancia, lograr que los esclavos tengan alma de esclavos. Esto se consigue con el control de los medios de formación e información. Se encuentran muchas personas que aseguran que les asquea la política y los políticos. La existencia de esa manera de pensar es un logro de la política educativa e informativa de quienes controlan el aparato ideológico del sistema. Ese tipo de personas que aseguran que no entienden de política, que no son ni de derechas ni de izquierdas, son presa fácil de la propaganda fascista; es personal que se aviene a que le desposean de sus derechos de ciudadanos, como ocurría con los ilotas de la antigua Esparta. Gracias a esa actitud ilota de una gran parte de la población fueron posibles los éxitos de Mussolini y Hitler, y que en España tuviésemos una dictadura de cuarenta años de duración.

La finalidad de este escrito es precisamente alertar contra esa actitud. La gente que en el momento de elegir optó por Barrabás en contra de Jesús de Nazaret era una masa desinformada, que votaba en contra de sus derechos e intereses; los dominadores de aquel sistema, la casta sacerdotal del templo de Jerusalén, habían colonizado la mente de aquel personal. La estrategia fascista ya se practicaba hace dos mil años, no fue un invento de Mussolini. Hoy estamos asistiendo a su enésimo intento de embaucación de la población desinformada. Que este escrito sea una advertencia contra esa estrategia; saquemos las enseñanzas pertinentes de la historia y de la crisis que estamos sufriendo.

Foro de Cristianos GASPAR GARCÍA LAVIANA

http://forogasparglaviana.es

 
Foro Gaspar García Laviana

 

La imagen de la rodilla del policía durante más de 8 minutos sobre la garganta de George Floyd el 24 de mayo de 2020 y su muerte a consecuencia de ello quedará para siempre grabada en nuestro corazón. Difícilmente se pueden borrar las improntas que marcan tan profundamente. Sabemos que este hecho no es algo que se produce muy de tiempo en tiempo, sino que toda la comunidad afroamericana de los Estados Unidos se ha visto continuamente asfixiada por un “racismo endémico, sistémico y estructural”. Hay que admitir que es así, pues ya de nuevo hay que lamentar el asesinato, si, como se afirma, ha sido desproporcionado el disparo empleado para detener al joven negro, Rayshard Brooks, el pasado viernes 12 de junio a las 22:33.

Sin querer disminuir la importancia de estos lamentables hechos, sino al contrario, para resaltarlos, hemos de recordar que los comportamientos y sentimientos racistas se dan no solo en EE. UU. y con los afroamericanos, sino también con otras razas y etnias, allí y en todo el mundo. También en la UE y en España. Hace poco el Servicio de Asistencia y Orientación a Víctimas de Discriminación Racial ha identificado en redes sociales focos de “discurso de odio antigitano” que han motivado diversas denuncias ante la Fiscalía. Es solo un ejemplo.

Sabemos que todos somos por naturaleza iguales, incluso podemos considerarnos hermanos por tener un mismo origen, lo que ninguna ley ni ideología podrá nunca borrar. Por eso, es irracional que alguien se pueda considerar superior a otro y lo maltrate, lo discrimine, lo desprecie o lo explote. Es además incomprensible que en las “sociedades occidentales” por donde el pensamiento cristiano ha pasado, y en algunas sigue especialmente presente, no haya tenido la fuerza suficiente para desarraigar los comportamiento y sentimientos racistas y todo lo que de ello se deriva, como la discriminación social o institucional, que es una de las consecuencias más graves.

 

Nosotros, como tantos otros, también estamos indignados por la muerte de George Floyd y de Rayshard Brooks. Nos duelen sus muertes y también el dolor de sus familias. Como todas las muertes que son consecuencia del racismo. Con este escrito nos unimos a todas las manifestaciones que condenan hechos tan dramáticos y exigen cambios radicales en la sociedad estadounidense.

 

Cualquier reflexión humanística, laica o religiosa, sobre manera si es de carácter ético, solo adquiere pleno sentido si nos conduce al compromiso de mejorar la realidad social. Cuando aflore entre nosotros este mal que degrada tanto la dignidad de los seres humanos, estaremos muy vigilantes para extirparlo. Haremos cuanto esté en nuestras manos para erradicar cualquier tipo de racismo. Nos podemos encontrar con comportamientos o sentimientos racistas en nuestras conversaciones diarias, en nuestros grupos de WhatsApp, Facebook… También en estos campos hemos de ir haciendo una humanidad y un mundo mejor, donde cada vez sean menos los violentados. Cuando se puedan hacer, asistiremos a participar en las manifestaciones que hubiera por aquí contra el racismo e invitamos a todos a hacerlo.

 

FORO GASPAR GARCÍA LAVIANA. 15 de junio 2020.

http://forogasparglaviana.es

 

Ante la reciente iniciativa de la teóloga francesa Anne Soupa para presentar su candidatura al obispado de Lyon, vacante por la renuncia del Cardenal Philippe Barbarin, muchos grupos afines a Redes Cristianas han mostrado su apoyo. La Red Europea Iglesia por la Libertad, a la que pertenece Redes Cristianas, ha decidido dar su apoyo también.

Más información y algunos comunicados son:

 

https://www.religiondigital.org/mundo/Anne-Soupa-puedo-obispo-mujeres-iglesia-lyon-barbarin_0_2235676414.html

Campaña de firmas:

https://www.pourannesoupa.fr/

Comunicado de la red de grupos franceses FHEDLES:

¿Una mujer al frente de la archidiócesis de Lyon?

 

Cuando una medida excepcional ya no impone ni su sentido ni su pertinencia, sino que, por el contrario, ha llegado a chocar cada vez más con su carácter discriminatorio, es prudente que se pregunten regularmente los motivos de la misma; se invita así a los defensores de esta medida a profundizar en su significado más profundo.

 

¡Bravo y gracias a Anne Soupa, candidata a la sede del Arzobispo de Lyon!

 

Ella desea “que digan lo que realmente piensan”; en esto se une a aquellas mujeres cristianas americanas, que no han tenido miedo después de cada encíclica, instrucción de Roma, carta a los sacerdotes, carta a las mujeres reservando el orden sacerdotal a los hombres, para demostrar en Roma con sus pancartas “Si no quieres ordenar a las mujeres, no las bautices más” el orden ministerial basado en el orden bautismal en Cristo.

 

 

La oficina de FHEDLES

 

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

 

Comunicado de la red PAVES (Bélgica):

 

www.paves-reseau.be/revue.php?id=1726

 

 

 

 

 

 

 
exodo 153

 

Colaboran en este número: Adolfo Pérez Esquivel, Ivone Gebara, Marcos Villamán, Nidia Arrobo, Evaristo Villar, Juanjo Sánchez, Jesé Ramón González, Víctor Codina, César Moya, Ematel Belance, Pedro Urquiaga, Ismael Moreno (P.Melo), Félix Sautié y María Laín.

 

El pensamiento emancipador latinoamericano siempre ha tenido presencia en Éxodo, desde la teología de la liberación a cuestiones como la situación de la Amazonía a propósito del Sínodo Amazónico, el problema de la tierra, los movimientos sociales en el Foro Mundial Social de Porto Alegre, así como desde los pensadores latinoamericanos que han colaborado puntualmente con la revista a lo largo de nuestra ya dilatada trayectoria, Leonardo Boff, Enrique Dussel, Franz Hinkelammert, entre otros.

 

Por primera vez dedicamos un número monográfico a la América Latina, indígena y mestiza, Abya Yala, desde la mirada de las relaciones entre el poder político y las diversas confesiones de un continente profundamente religioso. Desde las antiguas y nuevas alianzas entre el poder y las iglesias cristianas y desde los movimientos de emancipación con un hondo sentido místico y espiritual. Solo por citar un par de ejemplos, entre la pléyade de intelectuales y maestros que se alinearon con la justicia y la liberación recordamos en el espacio católico al obispo ecuatoriano Leónidas Proaño, precursor de la teología de la liberación, y entre los marxistas al peruano Carlos Mariategui, al que debemos una excelente síntesis del sentimiento religioso y la mística revolucionaria.

 

Este número monográfico, preparado con antelación a las medidas de confinamiento debidas a la pandemia planetaria —la profundidad de cuyas consecuencias aún desconocemos y que afectarán y mucho al continente—, no tiene como objetivo la realidad sociopolítica o económica, pero difícilmente podemos abstraernos del problema que hoy acapara las noticias internacionales y que se planea en algunos de los artículos que componen este número. No podemos dejar pasar por alto cómo dirigentes políticos en algunos países –Brasil, Ecuador, México, Nicaragua, y a la cabeza de todos Trump— recurren a la credulidad de la gente y manipulan los sentimientos religiosos, poniendo en grave riesgo la ya maltrecha salud de los pueblos de América.

 

Abre este número un artículo de Marcos Villamán, sociólogo y teólogo de la República Dominicana, que analiza, desde una perspectiva continental, “La realidad social latinoamericana y el hecho religioso-eclesial”. Tras un diagnóstico del proceso socio-económico y político y de la aparición de nuevas clases medias llega el autor a la pregunta clave, ¿está Latinoamérica en una nueva situación política, en la perspectiva de una democracia política sin horizonte de transformación social? Una disyuntiva a la que no es ajeno el hecho religioso que sigue siendo un factor de relevancia en la realidad social de la región latinoamericana, aunque su presencia se ha diversificado de manera importante. Una mirada que se amplía en la entrevista con el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. En ella Pérez Esquivel va desgranando el papel de la religión en los procesos de autodeterminación, las conexiones entre el fundamentalismo religioso –instalado en lo que él llama iglesias electrónicas— y el fundamentalismo del mercado, los tímidos pasos dados por el Sínodo Amazónico (ver Éxodo nº 152) y los desafíos de la descolonización y el papel de los pueblos originarios.

 

La sección “A fondo” ofrece puntos de vista desde Brasil, Ecuador y Bolivia. Se abre con una reflexión de la brasileña Ivone Guevara, teóloga y feminista, sobre la connivencia entre el poder político y poder religioso en América Latina, frente a la que reclama el empoderamiento de los el movimiento feminista, el movimiento negro, el movimiento indígena, el movimiento sin-tierra y sin-techo, el movimiento LGBTQ, y defiende el diálogo interreligioso no institucional. Desde Ecuador, pero con dimensión continental, NIDIA ARROBO RODAS, de la Fundación Pueblo Indio, nos habla de la vida, la espiritualidad y la producción de los pueblos indígenas, de su cosmovisión, de la Pachamama, y de la originalidad y actualidad del pensamiento tradicional indígena en las relaciones entre la sociedad y la naturaleza, un ser vivo. Y concluye, es de las raíces de donde proviene la fuerza para renacer, florecer y fructificar, es la oportunidad de reinventar el mundo. Y el jesuita Víctor Codina, desde su larga experiencia en Bolivia, nos deja un detallado relieve de la presencia actual de la Teología de la Liberación en el continente Latinoamericano —no exenta de autocrítica: la teología de la liberación ha sido elaborada por varones, dice— a través de sus grandes temas. Las profundas transformaciones habidas en el continente a lo largo de los 50 años transcurridos desde los primeros textos fundacionales de este pensamiento teológico, también influyen en el las concepciones religiosas, y aboga por una renovación más simbólica, popular, religiosa, incluso más femenina.

 

Completamos la presencia y transformación de las relaciones entre el poder político y religioso en América Latina presentando en la sección en la brecha otros testimonios recogidos en diferentes países del continente. El investigador César Moya plantea la creciente articulación de los evangélicos con el poder en Colombia consolidado aún más en los pasados comicios. El teólogo protestante y agrónomo Ematel Benance aborda el impacto de la pandemia en Haití y trae a colación la fuerza cultural-resistente del Voudou, en términos de liberación, componente predominante de la cultura haitiana. Pablo Urquiaga, párroco de la Iglesia de la Resurrección en Caricuao, Caracas, habla de los dos posicionamientos de la iglesia venezolana: la que está en la jerarquía, cómplice de los partidos de oposición al gobierno legítimo de Maduro, y la que está en el pueblo, comprometida con las Misiones Sociales gubernamentales en salud,, educación, cultura y servicios sociales. Por su parte, el periodista cubano Félix Sautié Medero hace una breve historia de las relaciones entre el Estado y las confesiones religiosas presentes en la isla, que finalmente culmina con la proclamación del Estado laico y la normalización de las relaciones entre las iglesias y la actual dirección de la Revolución.

 

Cierra este número la sección de actualidad con dos colaboraciones: una de Evaristo Villar, pegada a la pandemia que estamos atravesando, con el sugerente título de Espiritualidad en tiempos de fragilidad. Esa cosa que no tiene nombre, y otra de María Laín presentando la edición póstuma, hecha por Salvador López Amal y Jordi Mir García, de los escritos de Francisco Fernández Buey sobre la obra, siempre sorprendente de Simone Weil.

 

 

HOMOSEXUALIDADESLa presentación de este libro tiene lugar el sábado 6 de junio de 2020 de 19h a 21h por videoconferencia en el siguiente ENLACE. Iván Ortega conduce este acto en el que participa el editor del libro, Francisco Javier de la Torre, junto a algunas personas vinculadas a CRISMHOM que han participado como contribuidoras. Es una estupenda ocasión de acercarnos a este proyecto y a las personas que están detrás.

El editor presentará el libro y las personas que han contribuido añadirán en forma de mesa redonda comentarios sobre su experiencia y aportaciones durante el proceso. Iván Ortega nos presenta este proyecto: en el año 2016 nos juntamos algunas personas para reflexionar desde una perspectiva cristiana y académica sobre la diversidad sexual. Nos unía la convicción de que era necesario repensar las cosas. Poco a poco fue fraguando la determinación de darle forma de libro. El saber hacer del editor, Francisco Javier de la Torre, coordinando el equipo e impulsando el proceso fueron determinantes.

El primer resultado es este libro, “Homosexualidades y cristianismo en el siglo XXI“, publicado en la prestigiosa editorial Dykinson. En él participan autores católicos, protestantes y anglicanos. Hay figuras como María Luisa Berzosa, Marciano VidalXabier Pikaza.

Es un libro coral donde sus diversas voces concuerdan en la necesidad de abrir espacios de reflexión en las iglesias y en ámbitos LGTB. Es además un proyecto con vocación de continuidad, aspirando a seguir el diálogo y sumar realidades de diversidad sexual, más allá de las que nos han ocupado en este libro.

Para las personas interesadas, este libro se puede adquirir en el siguiente ENLACE. Adicionalmente, están disponibles los registros de AUDIO y VÍDEO de esta presentación.

www.crismhom.com/content/presentacion-del-libro-homosexualidades-y-cristianismo-en-el-s-xxi

 
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Reflexiones de la Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más”,

cuando los templos vuelven a estar abiertos

 

 

 

Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más”: 29 de mayo de 2020

 

Finales del invierno de 2020. Llegó la pandemia. El virus consiguió confinar durante dos meses a una sociedad hecha a vivir de cara a la calle. Nadie hubiera imaginado, ni en el peor de sus sueños, que nuestras vidas, repletas de acontecimientos sociales, vividas con y para los otros se precipitaban al mayor de los distanciamientos. Y sin besos, y sin abrazos. ¡Nuestra sociedad mediterránea!

 

Disipados el desconcierto y el bloqueo de los primeros días, la necesidad de comunicación ha ido explotando a diario. Agazapados en nuestras casas hemos dado rienda suelta a las tecnologías, que nos han conectado con los demás, en forma de videoconferencias, múltiples ofertas culturales, deportivas, altruistas, solidarias y religiosas. Sobre estas últimas, sobre las ofertas religiosas, la Comisión Permanente del Foro “Curas de Madrid y Más” ofrece aquí unas reflexiones y propuestas. Por primera vez en la historia del Foro, dando sentido al “y Más” que hemos añadido a nuestro nombre, el texto base de estas reflexiones lo han elaborado dos mujeres, miembros de la Permanente y laicas.

 

Con las iglesias cerradas a cal y canto en plena Cuaresma y próxima la Semana Santa, la Institución eclesial abandonó con cierta premura sus hasta entonces, tradicionales y -creíamos- únicos métodos de celebración litúrgica. Los fieles nos vimos bombardeados por una infinidad de inauditas ofertas litúrgicas, que nos llegaban a través de la radio y la televisión, pero, también y, sobre todo, por medio de diversas plataformas digitales. Y, siguiendo la regla básica del “mercado”, la de la oferta y la demanda, se despertó y alimentó una especie de consumismo religioso en toda regla: rezos, procesiones sin feligreses, bendiciones desde las alturas… Y, en un santiamén, esta Iglesia nuestra va y nos sorprende, también, con las misas on line con comunión espíritu-virtual.

 

Y precisamente ahora, cuando desde hace décadas el desenganche de la Iglesia lleva un ritmo alarmante, sobre todo en Occidente. Y cuando la misa dominical, de la que se dice que visibiliza como pocas otras cosas lo que ella es y predica, es la celebración a la que antes dejan de ir quienes deciden alejarse de la institución eclesial.

 

¿Alguien pudo imaginar vivir en cuarentena? ¿Alguien pudo imaginar siquiera, el sinsentido de una Eucaristía sin Eucaristía para la inmensa mayoría de católicos del mundo? Un sacerdote, acompañado tan solo por la tecnología de una cámara, cumpliendo a rajatabla el rito que establece el Misal Romano, en el que no se admite ni reconoce como tal, más que la Eucaristía presidida por un obispo o un presbítero.

 

El coronavirus y sus consecuencias sociales más crueles nos están brindando, quizás, una oportunidad para replantearnos la conveniencia de establecer un nuevo modelo de la celebración de nuestra fe. Lo intentó el Concilio Vaticano II, con su decreto sobre la liturgia. Pero en numerosos casos lo que hemos visto estos días nos retrotrae a tiempos anteriores a aquel gran evento.

 

¿Ha llegado el momento de poner fin a una concepción mágica, idolátrica, de la liturgia en general y de las misas en concreto, según la cual Dios, mediante rituales meticulosamente reglados, nos da su gracia y se muestra proclive a escuchar nuestras súplicas? ¿Ha llegado el momento de sustituir esa concepción por la que se atisba en el Evangelio de Juan en la cual a Dios, que es Amor, no se le da culto con “sacrificios” en uno u otro templo, sino “en espíritu y en verdad”? (Jn 4,19-24)

 

¿Ha llegado el momento de sustituir la misa de jerarquías y pueblo por la misa de creyentes, al uso de las primeras comunidades cristianas?  ¿Habrá llegado el tiempo de renovar esas misas para el público, donde el sacerdote actúa y los fieles asisten casi como simples espectadores de una representación teatral? ¿Será el momento de sustituirlas por otras más participativas, donde los grupos de cristianos concelebremos desde el Evangelio? Igual ha llegado el tiempo de cambiar el sistema. ¿No será la hora de dar paso a una generación de cristianos, hombres y mujeres, que, sin tener en cuenta sexos ni celibatos, celebramos nuestra fe compartida, mostrando con signos y palabras que la igualdad debe hacerse ya costumbre? El papa Francisco a veces, como en Evangelii gaudium nº 104, deja entrever que son cuestiones sobre las que la Iglesia debe seguir reflexionando.

 

Ya existen pequeñas comunidades que tienen como modelo las primitivas, las que aparecen en los Hechos de los Apóstoles. En su seno la estructura y hasta el sentido de sus celebraciones litúrgicas se ha reformulado. En ellas desaparecen las diferencias entre hombres y mujeres, se acortan las distancias entre laicos y clérigos, se da voz a toda la asamblea, se generaliza la participación y, cuando es preciso, la toma de decisiones entre todos los miembros. Se cree y se articula aquello de que “Allí donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos” (Mt 18,20).

 

Los creyentes no somos público sumiso e infantil, necesitados siempre de la jerarquía clerical para el mantenimiento y refuerzo de nuestra fe. Somos uno y cada uno de los miembros que conformamos nuestra Iglesia. Por eso, reivindicamos una comunidad de celebrantes que, aún sin obispo o presbítero que pueda presidir la Eucaristía, como ha ocurrido en estos meses de pandemia, tenga reconocida y regulada la facultad de reunirse para celebrar y avivar nuestra fe común en Jesús. Y que lo pueda hacer, en concreto, en torno a un pedazo de pan y un vaso de vino que, bendecidos y repartidos, nos hacen presente al Maestro y nos mueven a ser buenos como él.

 

Porque, como recordó el Vaticano II, la misa es sobre todo memorial que genera compromiso (1Cor 11,23-29). Trae a la memoria, mediante los signos sacramentales, a Jesús, su vida, su palabra, la manera cómo le mataron. Y ello con el fin de movernos a ser pan y vino para los demás, como él lo fue. De lo contrario se convierte en ritual inútil, en el que se ha pervertido su sentido original y hace aplicable a quienes participan aquello de ¡Ay de vosotros, hipócritas! (Mt 23,27).

 

No pretendemos imponer nuestros puntos de vista, y respetamos profundamente a las personas que demandan la liturgia actual en directo, o a través de las pantallas, pues así se les ha enseñado y les sirve para expresar y ahondar su fe.  Pero viendo que el papa Francisco no deja de hablar de la necesidad de crear comunidades listas para llevar a cabo una nueva evangelización, nos parece que en ese marco sería posible y conveniente otro tipo de celebraciones litúrgicas. Disponemos de un precedente, la Iglesia primitiva, que, antes de que existiera el sacerdocio tal como hoy sigue estando establecido, celebraba los diversos momentos de su liturgia, incluidos el bautismo, la eucaristía y el perdón, en las casas de algunos de los creyentes.  Ese fue el punto de partida y debería poder ser nuestra meta.

 

Cuánto nos hubiera gustado, en esta situación extrema, escuchar en nuestra Iglesia española alguna voz de la Jerarquía que, en vez decir que nos eximía del cumplimiento del “precepto dominical” y que nos instaba fervientemente a participar en eucaristías digitales y a realizar comuniones espirituales, nos hubiera invitado, con palabras y obras, a ser nosotros, todos los católicos, eucaristía, alimento y bebida buena para quienes viven a nuestro alrededor. A dar ejemplo de entrega a los más vulnerables. Sin embargo… desde el ámbito episcopal, en este sentido, un clamoroso silencio y una dolorosa inacción.

 

Como dijo en innumerables ocasiones Hans Küng: abandonar la Iglesia no sería la solución. Pero, ¿no habrá visibilizado el tiempo del coronavirus que quienes están al frente de nuestras férreas estructuras eclesiales deberían mover viejas losas teológicas, para dar paso a la resurrección de una nueva forma de celebración litúrgica? ¿No contribuiría ello a crear esa “Iglesia de frontera” y esa “Iglesia en salida” de las que tanto habla Francisco?

 

 

Comisión Permanente del

Foro “Curas de Madrid y Más

 

29 de mayo de 2020

https://forocuma.blogspot.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
plataforma-justicia-fiscal

Redes Cristianas forma parte de la Plataforma por la Justicia Fiscal, que recientemente ha escrito una carta abierta para exigir una acuerdo sobre una reforma fiscal progresiva en el marco de la pandemia de la covid 19.

 

https://www.plataformajusticiafiscal.com/noticias/31/centenares-de-organizaciones-sociales-exigen-a-los-partidos-politicos-un-acuerdo-para-lograr-una-reforma-fiscal-progresiva-en-el-marco-de-la-pandemia-de-la-covid-19

 
CCP2

 

 

El presidente del gobierno español anunció que se aprobará ya una ley para implantar un Ingreso Mínimo Vital, según proponía el PSOE en su programa electoral. El Ministerio de Seguridad Social indica que dicho Ingreso Mínimo garantizará a sus beneficiarios entre 462 euros y 1.015 euros al mes, según sea la situación familiar y que tal ayuda se podrá solicitar a partir del 1 de junio.

 

A la espera de conocer los aspectos concretos de esta ley tan necesaria y urgente, así como su posterior desarrollo, surge una pregunta inquietante y exigente a la vez: ¿va a ser para todas las personas? En principio, el mismo Pedro Sánchez ya ha dicho que NO, puesto que “Podrán percibir el ingreso las personas españolas e inmigrantes con permiso de residencia que lleven en España un año al menos. También podrán percibirlo las víctimas de trata y las de malos tratos, así como los solicitantes de asilo”.

 

Ese requisito de un año de residencia previa rompe el principio de igualdad y atenta gravemente contra el Artículo 14 de la Ley de Extranjería que establece: “Las personas extranjeras residentes tienen derecho a acceder a las prestaciones y servicios de la Seguridad Social en las mismas condiciones que los españoles”.

 

Además de discriminatorio, tal requisito no será eficaz para proteger a las personas, familias y menores más vulnerables. Por ejemplo, en el caso de una mujer inmigrante, recién regularizada por ser víctima de violencia machista, ¿quedaría fuera de esta prestación por no tener un año de residencia legal?  En el caso de muchas familias migrantes, ¿se exigirá dicho requisito a todas las personas miembros de la unidad familiar? ¿Cómo se protegerá entonces de la pobreza a los hijos e hijas en situación irregular? ¿Y qué pasará con las personas jóvenes solas que, al cumplir la mayoría edad, tienen que dejar el sistema de protección de menores y son arrojados a la calle?…

 

Vivimos en un tiempo social duro e incierto, agravado ahora con la pandemia mundial. Hemos entrado en una profunda crisis a todos los niveles que crecerá como una inmensa bola de nieve. La salida a la misma dependerá del tipo de respuesta que demos colectivamente como ciudadanía consciente. “En tiempo de crisis la imaginación está por encima del conocimiento”, dijo Einstein. De implantarse este Ingreso Mínimo Vital tal como ha sido presentado, quedarán fuera del mismo, miles de personas. El Gobierno quiere dejarlas pidiendo las ayudas de las ONGs, las Cáritas y las iniciativas ciudadanas de beneficencia.

 

Pero no cualquier tipo de ayuda benéfica es la solución. En situación de riesgo y de emergencia como la actual, hay que actuar de inmediato y ayudar, lógicamente. Pero la situación de riesgo no puede ser permanente, pues no es ayuda que libera tener una fila de necesitados pidiendo para comer todos los días. Al mismo tiempo habrá que exigir desde la igualdad de derechos. Es necesario estudiar y exigir soluciones estructurales permanentes a nuestros gobiernos central y autonómicos, y ser capaces de movilizarnos para salir libres del estado de alerta social, porque nunca el peligro fue mayor.

 

En este sentido, las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía, junto a las organizaciones y grupos de apoyo solidario exigimos que, entre otras medidas, se implante ya en nuestro país la Renta Básica Universal e Incondicional. Más del 56% de los españoles están a favor de la misma. No es un imposible y podría implantarse ya.

 

          Somos solidarios cuando damos algo que nos sobra, en cambio, la Justicia es un imperativo que obliga a los que tienen a no acumular más mientras haya otros a los que les falta. “La solidaridad tiene que conjuntar la compasión con la conciencia política, la tarea asistencial y cercana al pobre con la visión lúcida de las determinaciones estructurales. La defensa y el avance hacia un Estado social requieren conciencia y capacidad de actuación política”.

 

Comunidades Cristianas Populares de Andalucía.

25 de Mayo de 2020.

may 112020
 

Sección Espiritualidad COGAM:

Jueves 14 de mayo, 16:30 horas

Charla online “El miedo al rechazo”

El rechazo no es algo que temer. Es un Maestro, como todas las cosas que nos suceden en la vida. No viene a deprimirnos y paralizarnos, ni a marcarnos para siempre. Contaremos con la participación de Susana Aranda.

Transmitido desde el canal de Youtube YouTube COGAM TV

Domingo 17 de mayo de 12h a 13h

  • CELEBRACIÓN CREYENTE LGTBI+17 DE MAYO: POR UN MUNDO SIN LGTBIFOBIA   #orgullocreyentelgtbi  

Con motivo del 17 de mayo, el día contra la LGTBIfobia, el grupo de Fe y Espiritualidad de la FELGTB ha organizado una celebración interreligiosa (Cristianismo, Budismo, Judaismo e Islam) para que nos unamos en oración y fraternidad para recordar a todas aquellas personas que han sido y son actualmente víctimas de homofobia, bifobia, transfobia e interfobia. Por ello hemos organizado para el domingo 17 de mayo, a las 12:00 (11 en Canarias) una celebración creyente a la que os invitamos para compartir un espacio comunitario de reflexión y reivindicación.

La celebración se hará a través de la plataforma webex.

Domingo 17 de mayo las 12:00 – vía Webex

https://meetings.webex.com/collabs/meetings/view?uuid=M42JZX3DK00GZ8AIKDCE7LU60JRAVB&ucs=email

COGAM !

 

 

 

 

 

 

 

COGAM 2

 

 

  1. Estamos viviendo una de las más graves crisis sanitarias, económicas y ecológicas de nuestra historia, que afecta a toda la humanidad, y de manera especial a las personas y los grupos sociales más vulnerables. Está afectando con especial dureza a nuestro país que presenta un escenario dramático con más de 26.000 personas muertas, 220.000 contagiadas, más de 10 millones de personas en estado de vulnerabilidad, un incremento espectacular de desempleo, cientos de miles de inmigrantes en situación de pobreza extrema, aumento de las denuncias de la violencia contra las mujeres.
  2. Los diferentes colectivos sociales están expresando su solidaridad con quienes sufren de manera más acusada las consecuencias de la covid19, ponen en marcha iniciativas solidarias, analizan sus efectos y ofrecen propuestas que corrijan las crecientes desigualdades para cuando termine la pandemia. Un ejemplo que resume esta corriente cálida de solidaridad es, entre muchos, Cruz Roja. Hay que reconocer la ejemplaridad del personal sanitario que expone su vida -y en muchos casos la pierde- y la de sus familias a diario para salvar la vida de las personas contagiadas por la covid-19.
  3. Nos alegran y dan esperanza las numerosas manifestaciones de solidaridad y acogida de la gente más desprotegida, así como la práctica de la ética del cuidado por parte de numerosas instituciones, comunidades y colectivos cristianos. Destacamos de manera especial el papel fundamental que está jugando Caritas a nivel nacional y local en esta crisis a través de la atención a las personas y grupos sociales más castigados. Agradecemos el acompañamiento de seglares, sacerdotes, religiosos y religiosas a las personas enfermas y fallecidas en soledad y a sus familiares que no pueden despedir a sus seres queridos.
  4. Nos sorprende la tibia respuesta de la Conferencia Episcopal Española, la ausencia de una declaración colectiva ante la emergencia que estamos viviendo, así como la falta de presencia pública, de relevancia social, de radicalidad y audacia evangélicas. Echamos en falta su voz profética, compasiva, solidaria y esperanzada. Tal actitud contrasta con el protagonismo social, la locuacidad, la visibilidad, e incluso la beligerancia que demuestran en sus pronunciamientos en cuestiones como la interrupción voluntaria del embarazo, la enseñanza de la religión confesional en la escuela, el mantenimiento de los privilegios concordatarios, el matrimonio igualitario, etc.

Esa actitud  contrasta con el liderazgo moral que está ejerciendo el Papa Francisco, quien ha calificado de “genocidio virósico” priorizar la economía sobre la vida de la gente, ha apoyado la Megacampaña Solidaria Seamos#Uno y ha creado una Comisión de expertos para reflexionar sobre las consecuencias socioeconómicas y culturales provocadas por la pandemia. Nuestra crítica respetuosa y constructiva no es obstáculo para reconocer que hay obispos y sacerdotes con un comportamiento solidario en sus respectivas demarcaciones diocesanas y parroquiales.

  1. Creemos que el Ingreso Mínimo Vital es un derecho de ciudadanía y como tal resulta imprescindible su reconocimiento y su aplicación inmediata para mantener la cohesión social y aliviar las escandalosas desigualdades y las situaciones de pobreza extrema permanente que vive la sociedad española. Por ello compartimos el malestar, e incluso la indignación, que han provocado las declaraciones de la Conferencia Episcopal Española a través de su secretario general en contra del salario mínimo permanente, que ninguno de los miembros del episcopado ha desmentido o cuestionado.

Esta negativa entra en contradicción con la asignación tributaria que recibe la jerarquía católica de manera permanente desde hace décadas y que asciende cada año a una cantidad entre 250 y 280 millones de euros. Nos parece, asimismo, una falta de sensibilidad y de solidaridad hacia los millones de  personas y familias que viven y seguirán viviendo en situación de pobreza extrema y permanente.

Dichas declaraciones contrastan con la postura de Caritas, que defiende la renta básica, con la actitud del Papa, que en la Carta dirigida a los Movimientos Populares ha defendido el “salario universal para las personas trabajadoras informales, independientes o de la economía popular”, así como con la política del Gobierno, que  va a aprobar el Ingreso Mínimo Vital, cuya aplicación debe hacerse realidad lo antes posible.

  1. No nos parece justificado el criterio de algunos obispos que consideran el confinamiento como un atentado del gobierno contra la libertad religiosa y recluye a la Iglesia en las catacumbas, cuando se trata de proteger la vida y la salud pública. Creemos irresponsable el incumplimiento de las normas de confinamiento que ponen en riesgo la vida de las personas que asisten a las celebraciones religiosas, dan mal ejemplo a la ciudadanía y priorizan el mantenimiento del culto a toda costa sobre la práctica de la compasión con las víctimas, contraviniendo el imperativo ético de Jesús de Nazaret: “Misericordia [compasión] quiero, no sacrificios”.
  2. Es precisamente la compasión con las víctimas -como principio de humanidad, presente en todas las religiones, opción fundamental del Dios de la vida, actitud de Jesús de Nazaret y principio teológico- la virtud a practicar en cada momento histórico, y hoy en la pandemia por la covid19 con gestos, hechos y palabras para curar la grave enfermedad que padece la humanidad y revalorizar la vida, cambiar de rumbo y no volver la normalidad anterior. Es la principal lección a aprender de esta crisis.

Madrid, 8 de mayo de 2020

 

 

 

 

 

 

may 012020
 

Os escribo a Redes Cristianas para haceros llegar el manifiesto que hemos promovido desde Recortes Cero, con el apoyo de 150 personalidades de la Cultura y 250 organizaciones. Es un manifiesto que llama a la UNIDAD y SOLIDARIDAD contra el COVID-19.

Desde que se decretó el Estado de Alarma, hemos publicado hasta en CUATRO ocasiones el manifiesto en portada de eldiario.es. Empezamos con 60 personalidades y 20 organizaciones, y ya son 150 y 250. Lo más significativo ha sido la respuesta de las organizaciones, que durante 30 días casi se han adherido 10 organizaciones diarias. El cuarto manifiesto lo publicamos el lunes 27 y ya son 280 organizaciones y 170 personalidades las que apoyan.

 

Cada vez es más importante expresar la máxima unidad y solidaridad desde diferentes sensibilidades ideológicas como en el conjunto del país, tanto en torno a las medidas del Estado de Alarma como en breve de la desescalada con el único criterio que la salud y la vida de la gente. Pero al mismo tiempo urge también la unidad para reforzar la Sanidad Pública, los servicios públicos, y proteger las condiciones de vida de la mayoría para que esta crisis no la paguemos como la anterior.

El manifiesto lo podéis ver en www.unidadysolidaridad.es. En el caso en el que estéis de acuerdo incluiríamos una foto de un o una portavoz, el logo y acceso a la web o redes, además del nombre de la organización entre las firmantes por orden alfabético.

 

 

El Grup Cristià del Dissabte respon a la carta setmanal del Sr. Arquebisbe de València on, a propòsit de la mort de Juan Cotino, menysprea l’acció de la justícia i on mostra una visió de la misericòrdia de Déu que inquieta a bona part de cristians i cristianes. (1)

 

La carta que l’arquebisbe de València dirigeix setmanalment als lectors de la revista diocesana “Paraula” (núm. 1561, del 19-04-2020) ha causat desconcert i inquietud en amplis sectors de la societat valenciana. El gran afecte personal que Don Antonio Cañizares ha expressat legítimament per Juan Cotino amb motiu de la seua mort, ha sobrepassat qualsevol mesura raonable, bon criteri i prudència pastoral.

Com a creients en Jesús ens preocupa que, de les paraules de l’arquebisbe, es puga deduir una falsa imatge de Déu i del que significa ser vertaderament cristià i cristiana.

Pobre favor es fa a la convivència cívica i a l’Estat de dret. Suposar que “Déu (amb la mort de Juan Cotino) l’ha lliurat d’una presumpta condemna per quelcom injust que es pretenia contra ell, tot lliurant-lo dels lligams de la presó, de ser processat” llança una ombra infundada sobre l’acusació dels jutges en assumptes que estan “sub judice”. Contraposar la justícia civil/penal a la justícia divina és un despropòsit que cap consciència cristiana pot admetre. Per què no es deixa els legítims jutges aclarir la veritat i establir la justícia penal, si n’hi haguera?

Reconéixer “màrtir de la fe” al màxim responsable del comité organitzador de la visita del Papa Benedicte XVI per a la Trobada Mundial de les Famílies, una vegada provat que hi hagué lucre indegut a terceres persones, no fa cap servei a l’Església. I haver inculpat, en defensa pròpia, a l’Arquebisbe de València d’aquell temps i a un cardenal del Vaticà, les responsabilitats penals dels quals havien quedat extingides per la defunció d’ambdós, no és un signe de martiri sinó una vulgar estratègia de defensa.

Declarar “víctima de ese mundo tan viscoso de tramas políticas tan oscuras e injustas, cebadas en Valencia” (sic) és suposar que les trames viscoses cauen només d´una part de l’arc polític i lliurar de tota sospita a qui ha exercit tots els càrrecs imaginables en la vida política local i nacional, excedeix tota racionalitat alhora que desqualifica l’activitat política. D’eixes “trames viscoses” no es lliuraren les víctimes del mortal accident del Metro de València, quan hagueren de triar entre buscar la veritat dels fets o gaudir del favor que els oferia el difunt, segons testimoniatge de les famílies afectades.

Ens sentim obligats, com a cristians i cristianes, a demanar perdó davant dels jutges que, en paraules de Francesc, “no toleren les pressions, ni els rumors ni els linxaments” (28 d’abril en l’homilia de Santa Marta); davant les víctimes de l’accident mortal del Metro de València que se sentiren abandonades per les autoritats polítiques del moment, entre les quals es trobava el difunt; davant les persones i institucions que col·laboraren desinteressadament en la visita del papa a València i davant la classe política que, amb el seu treball honest, desenvolupà la versió suprema de la solidaritat.

(1)

De la Carta semanal de D. Antonio Cañizares. Paraula (19-04-2020):

 

… D. Juan Cotino, a quien tantísimo he querido, tantísimo me ha ayudado con su sabiduría cristiana y con quien tan unido he estado y me he sentido (…) ; un hombre de fe hasta las raíces más hondas de su corazón, un cristiano de una pieza, “un santo”,- me ha dicho de él esta mañana un testimonio vivo y muy directo suyo-, un mártir de la fe, -como acaba de decirme otro de él-, y que como tal ha muerto víctima de la persecución desatada contra su persona por ser, en el fondo, un hombre de Iglesia, una víctima de ese mundo tan viscoso de tramas políticas tan oscuras e injustas, cebadas en Valencia, un hombre comprometido con la política conforme a las enseñanzas sociales de la Iglesia que con tanto afán como sabiduría enseñó y propagó, un apóstol incansable para tiempos nuevos, un hombre bueno de verdad. Ha muerto el lunes de Pascua, …) ¡qué bueno, misericordioso y compasivo es Dios!.

https://grupdeldissabte.org/

 

 
Redes Cristianas

 

REDES CRISTIANAS DEFIENDE EL INGRESO MÍNIMO VITAL

 

El  papa Francisco ha reclamado recientemente, ante la grave crisis socioeconómica que ha creado la pandemia del Covid 19, la implantación de un salario universal para las personas sin recursos (https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2020-04/papa-francisco-carta-movimientos-populares-salario-universal.html )

Nuestro gobierno, tras arduos debates, ha ofrecido establecer para el mes de mayo un Ingreso Mínimo Vital permanente. Con ello se adelanta a la previsión del acuerdo de coalición, que se comprometía a implantar esa medida durante la legislatura, en base al Proyecto de Ley que se diseñara, con las previsiones técnico-jurídicas y económicas pertinentes, pero la actual situación de emergencia ha obligado a anticiparlo.

 

Sin embargo, el Secretario General de la CEE, Luis Argüello, ha efectuado unas declaraciones públicas discrepando de la medida, no sabemos si actuando en representación de la Conferencia o fruto de su propia iniciativa o ideología.

 

La jerarquía de la Iglesia Católica española sigue cojeando del mismo pie. Tras los cambios producidos en la última Asamblea general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), creíamos que habían llegado al fin tiempos de mayor apertura, pero parece que la resistencia a cualquier transformación en nuestro país continúa siendo la tónica del episcopado.

 

La postura de Luis Arguello resulta de todo punto contradictoria, al reclamar una ayuda temporal como parche para esta coyuntura, mostrando así un profundo desconocimiento y una insensibilidad social inaceptable, pues no solo se aparta del consejo papal, sino que contradice toda la trayectoria de Cáritas, su organización especializada al respecto, que todavía el pasado 7 de abril urgía al gobierno español a adoptar este ingreso mínimo vital para dar respuesta a la emergencia social existente (https://www.caritas.es/noticias/1o-de-mayo-iglesia-por-el-trabajo-decente-reclama-un-ingreso-minimo-vital/)

 

Más aún, sabemos que Caritas viene trabajando desde hace años, conjuntamente con otras muchas organizaciones sociales, por una Renta Mínima garantizada suficiente en nuestro país. Incluso muchos de esos encuentros se han realizado en la propia sede de la entidad eclesial. Pero, sobre todo, los informes emitidos con participación activa de Caritas, han mantenido permanentemente esa posición de exigencia social del ingreso mínimo garantizado en cuantía y condiciones adecuadas a las necesidades sociales y, siempre, como un instrumento permanente para dar soporte a esas capas de pobreza, que no remiten en nuestra sociedad, ni siquiera en momentos de mayor bonanza económica. ¿Si sabía todo esto el Sr. Argüello por qué dijo lo que dijo?

 

Es evidente que la emergencia social que padecemos hoy requiere una salida digna y suficiente para la ciudadanía más vulnerable. Por eso el Ingreso Mínimo Vital que se va a aprobar es una solución fundamental para dar consistencia a las políticas sociales públicas de nuestro país, pues será una pieza clave estructural para la lucha contra la pobreza y la exclusión social en este momento crítico, pero que no puede ser temporal, ya que esa causa es endémica en nuestra sociedad, y aunque pueda variar el contingente de afectados, su pervivencia es hoy por hoy ineludible.

 

Es obvio además, que el trabajo es un bien escaso en nuestro entorno y, más allá de que esta situación vaya a empeorar en la coyuntura post-pandemia, ya estamos asistiendo a una nueva fase de nuestras economías, que podríamos denominar digital y que, en términos de empleo, se caracteriza por una creciente sustitución de trabajadores, no cualificados y también cualificados (con la introducción masiva de la inteligencia artificial, robótica, big data…), lo que, para muchos expertos, justifica aún más este tipo de medidas.

 

El Sr. Argüello, sin embargo, justifica sus temores ante la medida porque pudiera disuadir de la búsqueda de empleo. Debemos aclararle que este modelo de prestación lleva ya muchos años experimentándose en casi todas las Comunidades Autónomas, entendido como un doble derecho: a la prestación económica, por un lado, y a programas o medidas de apoyo para la incorporación social de sus beneficiarios, por otro; objetivo que quizás no se haya cumplido a plena satisfacción pero que siempre ha estado presente en la gestión de las mismas.

 

Oponerse como jerarquía católica a un avance tan significativo de la protección social, no solo se nos antoja como un intento de descalificar al actual gobierno progresista frente a otras opciones conservadoras, extremo que un portavoz de la Iglesia no puede hacer por mucho que le puedan atraer sus veleidades, sino que contradice el Evangelio de Jesús, situándose en la indiferencia por el ser humano vulnerable que sufre y, por tanto, en el lado “equivocado” de la parábola del Samaritano.

 

En consecuencia, la Coordinadora de Redes Cristianas, en su reunión virtual del sábado 25 de abril, ha decidido rechazar enérgicamente las declaraciones de Luis Argüello y pedirle que de inmediato, él o sus superiores jerárquicos de la CEE, hagan una rectificación consistente y sincera para evitar que la Iglesia Católica española se sitúe fuera de los movimientos sociales, muchos de ellos cristianos, que demandan una salida de la crisis en clave de justicia social y contra la desigualdad.

 

Nos unimos con este llamamiento a las manifestaciones de las CCP de Andalucía, cuyo contenido compartimos, si bien entendemos que la denominada Renta Básica Universal, sin duda el horizonte de futuro de nuestras aspiraciones, exige todavía un estudio más riguroso para hacerla plenamente viable en términos económicos.

 

Por todo ello, la defensa del actual Ingreso Mínimo Vital se hace más acuciante y, para los que nos denominamos cristianos e intentamos sinceramente seguir a Jesús, tal vez un test para saber dónde realmente estamos en ese camino o, dicho de otra manera, si nos creemos realmente lo de la Iglesia de los pobres y, en definitiva, qué papel queremos jugar en la parábola del Samaritano.

 

Y elegir siempre nos deja, para bien o para mal, descubiertos.

 

Madrid 29 de abril de 2020

Comunicado Redes Cristianas- Ingreso Mínimo Vital

 

 

 

Iglesia Viva,  281 enero-diciembre 2020

www.iviva.org/archivo/?num=281

 

iviva 281

 

Autores principales:

Coordinadoras: Ester Busquets Alibés y Montserrat Escribano Cárcel

Estudios: Ester Busquets Alibés, Roberto Casas y Tomás Domingo Moratalla

Coversación con Albert Cortina. Por Teresa Forcades

Temas a Debate:         Arthur L. Caplan, ¿Bueno, mejor o lo mejor?

Montserrat Escribano, Transhumanismo y teología

Sobre COVID-19:         Mercedes Arbaiza, Daniel Barreto, José A. Zamora,

Sebastián Mora, Marcel·li Fonts y Carlos García de Andoin

 

Síntesis en contraportada

 

Cuando imaginábamos este número sobre el transhumanismo nada hacía pensar que viviríamos una crisis global a consecuencia de la COVID-19. Mientras reflexionábamos cómodamente sobre las posibilidades de evitar la enfermedad y la muerte, gracias al poder de la ciencia y la tecnología, hemos descubierto que somos más vulnerables y más mortales que nunca. Un simple microorganismo de 50 millonésimas partes de milímetro, totalmente invisible, ha hecho tambalear el mundo entero, y poner en el centro el valor de la vida y las relaciones sociales.

En este momento el número tiene más sentido aún que cuando lo programamos. Por eso lo presentamos hoy, aunque añadiendo una sección con reflexiones sobre la COVID-19, que es un avance de lo que serán nuestros próximos números.

Nos gustaría ayudar a interpretar y hacer inteligibles a nuestros lectores y lectoras los signos de este tiempo de pandemia, de contagio, de desafío y de desconcierto. Queremos hacerlo siendo fieles a nuestro lema: pensamiento crítico y orientación cristiana esperanzada y comprometida.

 

 

 

Presentación

 

El mejoramiento humano a debate

 

 

Ester Busquets Alibés – Montserrat Escribano Cárcel.

Consejo de dirección de Iglesia Viva.

Coordinadoras del número. Barcelona y València

 

Cuando imaginábamos este número sobre el transhumanismo nada hacía pensar que viviríamos una crisis global a consecuencia de la COVID-19. Mientras reflexionábamos cómodamente sobre las posibilidades de evitar la enfermedad y la muerte, gracias al poder de la ciencia y la tecnología, hemos descubierto que somos más vulnerables y más mortales que nunca. Un simple microorganismo de 50 millonésimas partes de milímetro, totalmente invisible, ha hecho tambalear el mundo entero, y poner en el centro el valor de la vida y las relaciones sociales.

En las últimas dos décadas el mejoramiento humano se ha convertido en uno de los principales temas de debate en el ámbito de la teología y la filosofía. Este interés se ha acrecentado debido a los avances de las tecnologías biomédicas. Se trata de intervenciones que en un futuro no muy lejano –algunas ya están aquí– podrían alterar y modificar nuestra propia naturaleza humana, para mejorarla.

A ese nuevo movimiento que proclama la conveniencia de trascender los límites actuales de la naturaleza humana para alcanzar un estadio diferente y superior al humano se le ha dado el nombre de transhumanismo. Si la biotecnología nos permite superar los condicionantes biológicos: ¿por qué no debemos mejorar también nuestras capacidades físicas y cognitivas? ¿Por qué no debemos eliminar el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento, e incluso, la muerte?

Ante ese conjunto de promesas que ofrece el transhumanismo se detecta una línea divisoria entre los partidarios y los contrarios al mejoramiento humano. Por un lado, los transhumanistas creen que se deberían desarrollar tecnológicamente las mejoras y que las personas deberían poder utilizarlas sin limitaciones. Por otro lado, los contrarios al mejoramiento piensan que no se debería alterar la biología o la condición humana en su esencia. La naturaleza humana es indisociable de la sabiduría de antaño, y puede ser una insensatez interferir en ella, porque llevaría al final del ser humano.

El transhumanismo pretende domesticar la vida mediante el poder tecnológico. Esto presenta, a la vez, riesgos y beneficios. Nuestro destino está, en mayor medida que nunca antes en la historia de la humanidad, en nuestras manos. En este número presentamos un conjunto de reflexiones para orientarnos en torno a una de las cuestiones más controvertidas y desafiantes de este siglo.

El primero de los tres ESTUDIOS que presentamos es el de Ester Busquets Alibés, profesora de ética en la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña y miembro de nuestro consejo. Realiza una aproximación al transhumanismo para hacerlo comprensible: lo define, explica sus orígenes filosóficos y sus distintos planteamientos. Explica la controversia que existe entre los bioprogresistas y los bioconservadores. La visión panorámica que nos ofrece sobre el transhumanismo invita a reflexionar acerca de la responsabilidad ante los avances biotecnológicos que pueden modificar la naturaleza del ser humano.

En el segundo estudio, Roberto Casas Andrés, profesor del Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao y también miembro del consejo, ofrece un análisis profundo del transhumanismo desde una perspectiva teológica. Desde una antropología cristiana aceptar la ideología transhumanista sería querer liberarnos de aquello que nos hace humanos, de la condición de posibilidad de ser creaturas, de nuestra intrínseca limitación.

El tercer estudio, de Tomás Domingo Moratalla, profesor de filosofía a la Universidad Nacional de Educación a Distancia, hace ver que el movimiento transhumanista debe ser comprendido como componente fundamental de nuestro imaginario social, el cual cumple diferentes funciones, tanto en su vertiente ideológica como utópica. A partir del análisis de un repertorio de películas, especialmente de “ciencia ficción”, nos adentra en el tema del transhumanismo. Según él la imaginación cinematográfica nutre también la imaginación ética y antropológica.

En la CONVERSACIÓN CON, ofrecemos una entrevista al abogado y urbanista Albert Cortina, realizada por Teresa Forcades i Vila. Cortina ha sido pionero en abrir debate público sobre el transhumanismo en nuestro país.

En la sección de A DEBATE, publicamos la traducción de un artículo de Arthur Caplan, profesor de bioética en la Universidad de Nueva York, en defensa de la visión transhumanista. Dicho artículo constituye la única contribución de nuestro número claramente favorable al transhumanismo. Por su parte, Montserrat Escribano Cárcel, teóloga y miembro del consejo, plantea cuáles son algunos espacios de reflexión que cuestionan el proceso de transhumanismo y biomejoramiento en el que parece que nos hemos instalado. Incide en que estos procesos afectan también a nuestra intimidad y a la creación de nuestra subjetividad. Por ello, pueden ser pensados críticamente desde las teologías a partir de prismas éticos y feministas ya que afectan a nuestras esperanzas personales y políticas.

La sección de SIGNOS DE LOS TIEMPOS se inicia con las reflexiones del asturiano Javier Vallbuena, director del Sanatorio Covadonga, sobre robótica y cuidados. Siguen lo que es casi una carta íntima de José Bada a su amigo Alfredo Fierro con motivo de la obra de este último titulada ‘Conversación en el atrio’ y la atractiva presentación que hace Juan Francisco Comendador acerca de la vida y obra de la mística, poeta y profeta Madeleine Delbrêl.

En PÁGINA ABIERTA nos asomamos a la primera obra de ciencia ficción moderna, el Frankenstein de Mary Shelley. A inicios del siglo XIX, cuando contaba solamente con dieciocho años, Shelley anticipó el debate ético implícito en la imposibilidad de controlar a una criatura inteligente y, sobre todo, sensible.

En este número introducimos un anticipo de una futura sección de reseñas culturales, que presentaremos en breve. Como RESEÑA DE MÚSICA van hoy las reflexiones de Silvia Bara Bancel, teóloga, acerca del nuevo disco de Aura Música dedicado a la poesía mística de las beguinas medievales. Como RESEÑA DE CINE José M. Monzó recensiona la película Tres anuncios en las afueras, del director Martin McDonagh. Y en RESEÑA DE LIBROS Bernabé Robles Del Olmo, neurólogo, reflexiona sobre la relación fe y ciencia en su reseña de la obra de Francis Collins, y la doctora en psicología y diplomada en teología Ana Gimeno-Bayón nos presenta la nueva obra de Ramón Rosal Cortés, sacerdote y psicoterapeuta que ya ha colaborado otras veces en Iglesia Viva, la última en el número 276 sobre Espiritualidad y humanización.

La COVID-19 muestra que el gran poder tecnológico del siglo XXI no siempre puede curar ni salvar vidas, ya que el ser humano ha sido, es y será siempre en su naturaleza un ser vulnerable. En este nuevo contexto, en la sociedad postcovid, el transhumanismo se puede convertir en una propuesta mucho más seductora y mucho más amplia socialmente de lo que es ahora. Pero a pesar de las esperanzas que genere y de los adeptos que aglutine también sabemos que hoy algunas de sus promesas están más lejos, y otras son inalcanzables. Querer domesticar la vida es un quehacer muy caprichoso.

 

* * *

 

Un tiempo de interrupción: la crisis de la COVID-19

En un conjunto de artículos breves que hemos añadido a la estructura habitual de la revista, los miembros del consejo de dirección, de modo coral, tratamos de aproximarnos a la realidad que atravesamos. Mercedes Arbaiza, describe el momento que vivimos como “un tiempo de interrupción” en el que, por un lado, parece que nuestras vidas se han ralentizado y otras, demasiadas, se han detenido para siempre. Sin embargo, también ahora el tiempo sucede rápido, pues las noticias, las informaciones, los mensajes circulan a una enorme velocidad empujando los días que pasamos en nuestras casa confinadas, distanciadas y alejadas socialmente.

Nos gustaría ayudar a interpretar y hacer inteligibles a nuestros lectores y lectoras los signos de este tiempo de pandemia, de contagio, de desafío y de desconcierto. Queremos hacerlo desde un par de claves que ubican nuestro pensamiento. Una, es la realidad a la que nos aproximamos desde la fe, y la segunda, es la búsqueda de una orientación posible en medio de ella.

La primera de estas claves consiste en una mirada que interroga y busca en nuestra propia tradición creyente. Resuena ahora uno de los criterios que el papa Francisco señaló al afirmar que «la realidad es superior a la idea» (EG, 231-233). Es, pues, una realidad que muestra ahora su potencialidad y su capacidad de impacto vírico. En ella, la Iglesia coincide recorriendo un tiempo litúrgico central, la Cuaresma, aunque esta vez, este camino de conversión no parece tener una Pascua fija en la que esperar[1]. Entonces comprobamos que nuestras creencias religiosas no nos inmunizaban ni frente a las preguntas radicales ni frente al sin sentido que hace tambalear aquello que dábamos por seguro.

Parece que es momento de recuperar la tradición bíblica del lamento. En estos días, junto a la presencia del virus, el llanto ha hecho aparición. Se trata de una emoción que nos hace reaccionar ante el dolor social padecido. Cuando hace pocas semanas nuestra cultura se mostraba indiferente, indolente y a menudo instalada en una acedía colectiva –al menos para una minoría acomodada que se consideraba feliz– esa sociedad soñaba entonces con ideas tecnomesiánicas que perseguían estadios de biomejora humana y casi de inmortalidad. Hoy, sin embargo, las lágrimas brotan al conocer escenarios nuevos como son las morgues heladas que cobijan a cientos de féretros iguales que guardan a personas fallecidas en soledad[2].

El lamento que traspasa los textos bíblicos es también ocasión para que broten las preguntas, siempre incómodas y, la mayor parte de las veces, sin respuesta. Nuestro mundo instalado en la cultura de la evidencia, de la inmediatez y de la certeza apenas deja espacio para la incertidumbre o el duelo, pero ahora surgen cuestiones, como las que propone Daniel Barreto. Estas preguntas tienen formas de lamento y sitúan a las personas que se han ido, a las víctimas, en el centro de nuestra reflexión. “Quienes se han ido” se convierte en una interrogación clave que debe repetir una Iglesia que se sabe vulnerable e infectada y que, en su memoria, opta por no olvidar a las víctimas. “¡Que nada se pierda!” gritaba también Walter Benjamin.

El llanto, como ha subrayado el papa Francisco, es el antídoto contra la indiferencia ante el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas[3]. Ahora, el lamento se pregunta por el sistema político, cultural, económico y espiritual del que brota. Este tiempo hace evidente la fragilidad de la reproducción social, así como de determinadas prácticas del Estado que, según José Antonio Zamora, repiten formas suicidas. Este sistema exige sacrificios y víctimas constantes para evitar el colapso, aunque este parece acercarse.

La segunda de las claves que orienta el pensamiento del consejo de esta revista es la reflexión a partir de experiencias, es decir, de relatos que surgen en lugares y espacios concretos que definen ahora la realidad cotidiana focalizando nuestra atención de un modo distinto. Algunos de ellos son, por ejemplo, las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los hospitales. Lugares silenciosos y sagrados, como dice Arbaiza, que sostienen la vida. También surgen las residencias de mayores, los hogares, las ventanas y balcones que señalan el contacto con el exterior, con el aire libre, pero que también muestran desequilibrios y diferencias según sea el barrio, la distribución urbanística de las construcciones, las vidas que las habitan, el espacio geográfico o su acceso tecnológico. Queda al descubierto, de nuevo, la realidad de miles de hombres y mujeres que viven sin estos derechos y que en estos días deambulan, como antes de la pandemia, por las calles, cajeros y portales. Se evidencia ahora, más si cabe, la distribución y el acceso injusto a la riqueza y a los recursos sociales.

En estos momentos se percibe con crudeza el lema que hace unos meses nos presentaba el VIII Informe Foessa, analizado por Sebastián Mora, en la que hay una realidad que vemos y otra que es [4]. Este Informe denunciaba la necesaria recuperación de los vínculos sociales como posibilidad para superar una sociedad que, en la actualidad, se divide entre una población que permanece estancada, una sociedad insegura y otra tercera que, de modo soberbio, consume, dirige, apenas empatiza y marca el destino del resto.

El último de los nuevos lugares a los que nos referimos para interpretar este momento son los propios cuerpos, las vidas y las señales emocionales, psicológicas y cognitivas que estamos soportando. A ellas se les une también la capacidad espiritual y creyente que busca espacios de resilencia de alivio o de calma. La capacidad espiritual y la fe creyente resultan vitales en cualquier tiempo, pero ahora se vuelven imprescindibles frente al impacto emocional, el desconcierto, la ansiedad, la rabia o la incertidumbre que soportamos, también, no lo olvidemos, de modo desigual. Desde el Japón, el misionero claretiano Marcel·lí Fonts nos aporta información y reflexión desde un contexto muy distinto del nuestro.

La fe religiosa, las distintas espiritualidades y las prácticas meditativas ni ofrecen respuestas ni evitan la angustia frente a la ausencia de un mapa que nos permita situarnos y orientarnos con claridad. Es momento de evitar contagios, de ensanchar el cordón sanitario frente a la enfermedad, pero también de pensar en los modos políticos que nos damos para la vida común. La democracia y las instituciones de nuestros Estados están, como señala Carlos García de Andoin, mostrando debilidades en el ejercicio del gobierno. En condiciones de complejidad aparecen narrativas autoritarias, nacionalistas y darwinistas que pretenden autolegitimarse. Por ello, apela a revalorizar el conocimiento cívico, las instituciones comunes y una gobernanza de interdependencia global.

La revinculación social, como nos recuerda Cáritas Española, puede alejarnos de políticas higienistas y de políticas fronterizas de muros, pues, en esta casa común o nos salvamos todas o ninguna.

[1]   Nicolas Thomas Wright, “Christianity Offers No Answers About Coronavirus. It’s Not Supposed to”, Times, 29 marzo 2020.

 

[2]  Jose Antonio Guerrero, “Un cura en la morgue del Palacio de Hielo”, Hoy, 31 marzo 2020.

 

[3]   Papa Francisco, Vigilia de oración “Secar las lágrimas”, en Maria Milvia Morciano, “La gracia de las lágrimas”, Vatican News.

 

[4]  Fundación Foessa, VIII Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España. Cáritas: Madrid, 2019. Informe Foessa.

 

 
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Redes Cristianas pertenece desde hace años a la Red Europea Iglesia por la Libertad, en su página web, www.en-re.eu, hay documentos de interés sobre distintos temas, destacamos aquí dos de los más recientes:

www.en-re.eu/index.php/council-of-europe-top-menu/consejo-de-europa-menu/727-empleando-la-pagina-de-derechos-humanos-y-empresas-de-la-conferencia-de-ongis-para-mejorar-la-justicia-social-en-el-mundo-entero

www.en-re.eu/index.php/council-of-europe-top-menu/consejo-de-europa-menu/730-reduciendo-la-ansiedad-para-evitar-la-exclusion-y-la-violencia

 

abr 252020
 

Ya están aquí, me refiero a los cuatro jinetes del Apocalipsis: la peste, el hambre, la guerra y la muerte. En realidad estuvieron siempre; el Apocalipsis no era una profecía para el futuro sino un esquema permanente de la historia humana. La acción de esos cuatro azotes se manifestó  desigualmente según la época y el lugar. Concretamente en nuestra época, la peste (pandemia) y la muerte las estamos viendo muy activas en todo el mundo, el hambre es enorme en muchos sitios, y lo será más desde ahora, incluso en nuestro país, y la guerra, sabemos que existe en muchos lugares de nuestro planeta, y parece que hay peligro de que se extienda por las consecuencias que va a tener, sobre la producción alimentaria, la actual crisis. Los pueblos que no supieron o no quisieron compartir los bienes y recursos terrestres en épocas de abundancia, es impensable que lo hagan en época de escasez y penuria. Véase cómo está arruinando el proyecto de construcción de la Unión Europea la insolidaridad entre las naciones que la componen. De la insolidaridad entre las regiones españolas con diferente nivel económico, no es necesario hablar.

 

No es fácil prever el desarrollo de los acontecimientos en el futuro, pero parece claro que nada va a ser igual que antes. La destrucción del tejido productivo que ya se produjo, y que va a aumentar, va a generar entre los humanos, entre las clases sociales, entre los pueblos… una mayor insolidaridad y agresividad. Para afrontar la crisis que se nos viene encima sería necesaria una mayor implicación y reforzamiento de los poderes del Estado, una economía intervenida, dirigida, planificada… una organización pública de los canales de distribución: racional, igualitaria. O sea, todo lo contrario del sistema neoliberal que “disfrutamos” hasta ahora: un sistema en el cual la producción era una actividad de agentes privados detentadores de capital, basado en la iniciativa privada, la propiedad privada… que generó diferencia y lucha de clases. El rol del Estado en ese tipo de sociedad era sólo el de defender los intereses de la clase dominante, la propiedad privada, e impedir que la lucha llegase a desestabilizar el tinglado.

 

En nuestro país, sin ir más lejos, lo vimos en la anterior crisis económica. Los poderes políticos mayoritarios, lacayos del poder económico, forzaron en el Parlamento, el 23 de agosto de 2011, una reforma constitucional para establecer que el pago de la deuda pública fuese lo primero a pagar frente a cualquier otro gasto del Estado: sanidad, educación, asistencia social… En base a esa filosofía, ya sabemos quien pagó el precio de la crisis económica de 2008-2014: recortes sociales, crecimiento del paro, trabajo en precario, aumento de la desigualdad entre los sectores más ricos y la mayoría de la población, éxodo de jóvenes españoles preparados intelectualmente, relajo fiscal para los poderosos, complicidad con la corrupción… La clase dominante que se vio favorecida por ese proceso, en perjuicio de la mayoría de ciudadanos, no está dispuesta a que en esta nueva crisis las cosas sean diferentes; pretenderán que paguen los de siempre.

 

En este contexto se entiende la actual agresividad de fuerzas políticas de la derecha contra el gobierno de coalición de izquierda. En realidad se trata de impedir que desde el poder del Estado se tomen disposiciones socializantes como la renta mínima vital para quien no tiene otro tipo de ingresos. Y mucho menos que el estado sea más intervencionista en materias como el proceso productivo y el control de la economía. Parece increíble que alguien piense en la posibilidad de un nuevo “Pacto de la Moncloa” con el apoyo de esas fuerzas políticas de la derecha que representan los intereses de los explotadores. La idea de los jinetes del Apocalipsis que antes mencionaba está ligada a la de un presunto Anticristo que va a venir. No es necesario que venga ninguno; ya tenemos a Donald Trump y a esos políticos que mencionaba.

Faustino Castaño (Gijón, 25 de abril – 2020) , miembro del Foro Gaspar García Laviana

https://forogasparglaviana.es/DOC_INTERESANTES_2/EL%20FUTURO%20YA%20LLEGO.pdf

 
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Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía, seguidoras del mensaje de Jesús con más o menos acierto, constatamos que no es la coherencia la que prima en la Jerarquía de la Iglesia Católica oficial en España, ni siquiera en sus manifestaciones. Y esta vez en lo más elemental e incuestionable de la opción de Jesús, su opción por los pobres.  Se trata de la declaración del Secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), D. Luis Argüello,  en contra del Ingreso Mínimo Vital (IMV), en su modalidad permanente, que desea establecer a nivel nacional el gobierno español, aunque ahora de modo transitorio. Nos parece una verdadera traición al evangelio y que como se trata de una aportación al fin y al cabo política para que no se consiga esa ayuda a los pobres, no podemos menos que denunciarla

1ª.- Porque esta postura está en contra del mismo Papa Francisco, quien el pasado 14 de abril propuso un salario universal para las personas trabajadoras más humildes y sin derechos, entre los que citaba: “los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado”, y que “no tienen un salario estable para resistir este momento“. También en España existen esas personas trabajadoras humildes y precarias, como señalaba el Informe de FOESSA 2019, difundido por Caritas:  “El número de personas en exclusión social en España es de 8,5 millones, el 18,4% de la población, lo que supone 1,2 de millones más que en 2007 (antes de la crisis). Y dentro de este grupo “son 4,1 millones de personas en situación de exclusión social severa”.

2ª.- Porque creemos, que la CEE sigue más las opiniones de la Fundación FAESque opina también que no debe ser “una medida permanente y desincentivadora del trabajo”, en contra de la opinión de la propia Caritas, que el pasado 7 de abril emitió un comunicado , urgiendo al Gobierno español a establecer un Ingreso Mínimo garantizado, de ámbito estatal y no solo durante esta crisis, sino también para el futuro, aunque contando con “un complemento que facilite la incorporación al mercado de trabajo”.

3ª.-  Porque estimamos que es una postura hipócrita, que olvida que la jerarquía de la Iglesia católica recibe todos los años, al menos, la subvención permanente de la casilla de la Iglesia, señalada en el IRPF y cuyo porcentaje el gobierno de Zapatero elevó, en septiembre de 2006, del 0’52% al 0’7%. Esta dotación directa y permanente del Estado, está en contra del n.5 del art. II, de los Acuerdos económicos entre el  Estado español y la S.Sede, firmados el 3 de enero de 1979, donde se indica que la Iglesia católica debe llegar a financiarse por si misma sus necesidades.

4ª.- Creemos, que todas esta actitudes de la CCE chocan frontalmente con la opción por los pobres que predicó Jesús.

Pensamos que es de justicia que quien no pueda acceder a un puesto de trabajo -porque no lo hay-, la Sociedad, el Estado, debe dotarle de los medios  mínimos de subsistencia. 

Estimamos finalmente que este compromiso en favor de las personas trabajadoras humildes y sin derechos, del que habla el Papa Francisco, no solo es ofrecerles el Ingreso Mínimo Vital, que anuncia el gobierno y al que se opone la CEE sino una Renta Básica Universal e Incondicional, ahora de cuarentena y posteriormente estable y permanente como derecho inalienable a la Vida.

Comunidades Cristianas Populares de Andalucía. 22 de Abril de 2020.

 

 

 

 

Ayer tarde, hacia las 17:00 horas, falleció en la residencia SAN FRANCISCO DE PAULA, Madrid, Rufino Velasco Martínez. En el pasado mes de abril cumplió 90 años. Debido a la repetición de varios ictus, en sus últimos años ha estado físicamente muy limitado. Pero esta limitación física ha dejado aparecer en él la gran riqueza humana y espiritual que llevaba acumulada.

Con la ausencia de Rufino, la Iglesia del Vaticano II pierde a uno de sus mejores especialistas y testigos. Habrá que leer nuevamente sus impresionantes obras La Iglesia de Jesús y La Iglesia ante el tercer milenio para situarnos en el ámbito de una Iglesia “soñada” y “vivida” desde la alternativa del Evangelio. Como él mismo dice “El Evangelio de Jesús produce siempre una conmoción profunda en lo más sensible de la conciencia cristiana cuando nos recuerda la preferencia por los pobres como la llamada más urgente para los cristianos de cualquier época de la Iglesia”. Rufino, junto a Julio Lois y algunos otros, ha sido teólogo y militante decidido de las Comunidades Cristianas Populares y de la Iglesia de Base de Madrid.

Con la desaparición de Rufino la poesía cristiana pierde a uno de sus mejores representantes. No solo como director de Uriel donde, en los años 50, aparecen todos los grandes poetas de la mitad del pasado siglo. Queremos citar, entre otros, un librito titulado Poesía entre amigos, que recoge poemas de Emiliano Alvarado, Jesús Tomé y Rufino Velasco con prólogo del teólogo Marciano Villanueva donde se afirma que se trata de “poemas que pueden figurar sin desdoro junto a los mejores testimonios de la producción poética contemporánea”. De este libro es este bello poema titulado Al fondo de tus ojos: “He mirado tus ojos lentamente/ dos hemisferios negros. / Líquidos, transparentes, / como dos lagos quietos. / Dos lagos en la noche, abarrotados/ de estrellas y de sueños. / He mirado tus ojos. Y, mirándolos/ como hurgando en secreto, /he sentido, de pronto, que es la muerte/ lo más absurdo y cierto”.

Con la muerte de Rufino los amigos perdemos la nobleza, siempre agradecida, de un gran amigo. Un ser con quien te encontrabas siempre bien, a gusto. Nunca se jactó de tener sus amigos en las alturas. Sus verdaderos amigos, con los que verdaderamente disfrutaba se encuentran en los barrios populares de Madrid, parroquia de San Ambrosio o en el Barrio de Buenos Aires en el extrarradio de la ciudad de Salamanca.  Dos personas en estos lugares empobrecidos fueron para él dos referentes y hermanos del alma: Paco Velasco (en Vallecas) y Emiliano de Tapia (en Salamanca). Probablemente pensando también en ellos escribió este poema: “Yo quisiera decirte lo que te quiero. / Que en un rincón secreto de mi vida/ donde no ha entrado nadie, hay una herida/ que abre hacia ti mi corazón entero. / Decirte que he encontrado el manadero/de una fuente callada y escondida/en que, al mirarme, he visto sumergida/ la forma de tu rostro verdadero” /.

Con la muerte de Rufino, quienes hemos tratado de hacer de la fe cristiana una experiencia de Comunidad, perdemos un gran hermano y un gran utópico. Nuestras raíces vienen de lejos. Ya desde los orígenes de la revista Misión Abierta y se han continuado posteriormente con las revistas Éxodo y Utopía.  Son muchos los años que llevamos, codo a codo, luchando por las grandes causas del Reino y tratando de acercar un poquito el momento y el mundo en que vivimos, también la Iglesia, a los grandes valores humanos del Evangelio.  En este empeño siempre hemos tenido al lado y considerado como hermano mayor, al obispo Pedro Casaldáliga. Esta comunidad de Fernández de los Ríos desde sus orígenes ha sido considerada por el obispo Pedro “su enclave” en Madrid. Él nos ha acogido cuando hemos pasado por momentos difíciles y nos ha prestado siempre su aliento y apoyo. Con la desaparición de Rufino, vamos a sentir un vacío grande. Entre otras muchas cosas, porque Rufino ha sido para nosotros un compañero noble, un hermano cariñoso, un cómplice en nuestras luchas en defensa de la verdad y la justicia y, siempre, un suplemento de espíritu en momentos de gran turbación.  Que Dios Padre/Madre lo haga feliz en sus moradas.

Desde Fernández de los Ríos: José Luis Sierra, Benjamín Forcano, Secundino Movilla y Evaristo Villar

 

 
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Estamos viviendo con una gran preocupación, desde el confinamiento,  las muy graves consecuencias que esta pandemia está teniendo para colectivos muy vulnerables de nuestro país: personal sanitario, mayores acogidos en residencias y también mayores que viven solos, trabajadores que pierden su empleo, autónomos y pequeñas empresas que cierran o tienen serias dificultades para seguir adelante, inmigrantes, personas sin techo y los muchos que cada día tienen que salir a buscarse la vida  sin ningún tipo de ingresos y que ahora no pueden hacerlo.

 

Lamentamos profundamente el fallecimiento de miles de personas en nuestro país y en todo el mundo. Desde aquí nuestro pesar a sus familiares…Reconocemos emocionadamente a nuestros mayores que, después de darnos todo en la vida, se nos han ido silenciosamente.

 

Se ha escrito mucho sobre las consecuencias de salud,  sociales y económicas, que está trayendo este virus, que nos parecía algo impensable para nosotros los occidentales. Ya se ha comprobado que somos mucho más frágiles de lo que creíamos y que ni el dinero, ni la tecnología, ni el progreso, nos ha evitado sufrir, hasta lo indecible, las consecuencias de esta terrible plaga que ha dejado paralizado a medio mundo.

 

Pero nos gustaría poner el acento en algunas consideraciones que nos parecen importantes:

 

- Deberíamos  aprender de esta experiencia para cuestionarnos nuestro modelo de sociedad, marcado por el imperio del dinero que ha provocado recortes muy importantes en nuestra sanidad pública, en nuestro sistema educativo también, que ahora se enfrenta al gran reto de tener que hacer frente (sin medios suficientes) a atender a las miles y miles de personas que  colapsan nuestro sistema sanitario.

 

Hay que potenciar la sanidad y educación pública, que es la que necesitamos que esté bien preparada, para afrontar otra serie de problemas que puedan venirnos.

 

-Hemos destruido la naturaleza, talando bosques, contaminando mares, playas y ríos rompiendo el equilibrio de la biodiversidad, lo que puede provocar pandemias como esta. La salud humana y la salud del planeta van unidas: son una sola salud.

Hay que apostar, y con urgencia, por el respeto a la naturaleza como vienen denunciando desde hace tiempo los científicos y  las organizaciones ecologistas. Da alegría ver estos días a los delfines en los puertos de España y a los peces nadando en los canales de Venecia, al haberse reducido la contaminación o ver las grandes ciudades con sus cielos limpios.

 

- La causa de fondo es el capitalismo neoliberal que pone el beneficio económico de una minoría por encima de las personas y de la naturaleza. Las grandes corporaciones (por ejemplo farmacéuticas) priorizan sus beneficios por encima de la salud humana. La privatización de lo público deteriora los servicios necesarios. La globalización (tráfico aéreo masivo) ha potenciado la pandemia. 

 

- Hemos caído en un consumo desenfrenado y en dar mucha importancia a cosas que ahora se han visto  que son secundarias ante el reto de la pandemia.  Debemos empezar a practicar que se puede ser feliz teniendo y consumiendo menos y que lo material sólo, no es lo que debe colmar nuestra existencia; necesitamos también de sueños y valores espirituales que nos hagan más solidarios y fraternos. Frente al crecimiento económico como dogma neoliberal, hay que plantear el decrecimiento como forma más humana de vivir y más sostenible para la vida en el planeta.

 

-Creemos que hay que apoyar preferentemente a quienes han perdido un ser querido y a colectivos muy vulnerables que no pueden cumplir las normas del confinamiento como las personas sin hogar, personas que viven hacinadas en casas muy pequeñas o en barracas, como ocurre con millones de personas en países de todo el Mundo, y que además, muchas veces no tienen ni agua ni jabón, ni mascarillas, ni guantes, ni siquiera viviendas para confinarse y que están expuestos a ser contaminados. Hay millones de personas en todo el mundo sin la protección necesaria, como hemos visto estos días reclamar a los indígenas de Perú que se han hecho mascarillas con hojas de los árboles. Como decía un experto estos días: si un país del Mundo no está seguro ningún otro país del Mundo puede estar seguro, porque hoy, con la globalización estamos todos interrelacionados. Hay que plantearse la ayuda eficiente a los países pobres de Africa, América Latina o Asia.

 

- Debemos valorar que profesiones que hasta ahora estaban poco valoradas, son las esenciales que todos necesitamos para vivir: personal sanitario, limpiadoras, cajeras, reponedores, transportistas, personal de limpieza, los que recogen la basura, los que cuidan a las personas mayores, también las fuerzas de seguridad, bomberos, protección civil, policías, trabajadores de la enseñanza etc….Todos ellos están jugando un papel fundamental y merecen ser mejor valorados  a partir de ahora.

 

- Hay que dar un gran aplauso al magnífico comportamiento de la ciudadanía (salvo excepciones), que respeta el confinamiento y sale cada tarde a los balcones a aplaudir a quienes nos ayudan y sobre todo hay que aplaudir el verdadero aluvión de iniciativas solidarias, que en muchísimas partes se han dado y se siguen dando, para ayudar a los que lo necesitan.

 

- Creemos que en situaciones tan gravísimas como ésta, es necesario la unidad de todos para salir adelante y apoyar los esfuerzos que desde el gobierno y también desde las comunidades autónomas y ayuntamientos se están haciendo, independientemente de si los hemos o no votado. Es hora de arrimar todos el hombro para que nadie se quede en la estacada.

 

- Lamentamos también que la postura de la jerarquía de la Iglesia no haya sido contundente y general en todas las diócesis, para poner sus instalaciones y medios al servicio de las autoridades, como sí han hecho algunas de ellas. En cambio, hay sectores eclesiales que se están volcando en el servicio a las personas más vulnerables y necesitadas.

 

Nosotros también como creyentes,  creemos que vivir la fe hoy debe llevarnos a defender siempre la vida y los valores del Evangelio, que supone ponernos del lado de los que están sufriendo esta pandemia.

 

Por último decir que sería muy triste salir de esta pandemia sin haber aprendido bien la lección, para saber cuáles deben ser los valores importantes que debemos potenciar y para  cambiar a un  sistema más humano de vida.

 

Cuando “esto pase” no es cuestión de volver a la “normalidad” de antes, sino iniciar un nuevo modo de vida más humana y solidaria.

 

 

MOCEOP

 

21 de Abril de 2020

 

 

abr 202020
 

Durante la Transición española, cuando el dictador estaba ya agonizando,  todos nos preguntábamos ¿y después qué? Hoy, aunque las circunstancias son muy diversas, sí nos hacemos la misma pregunta: después de la COVID19 ¿Qué alternativa tenemos, qué nos espera? Una de las soluciones posibles la hizo el Presidente Pedro Sánchez en la tribuna del Congreso, el pasado 9 de abril, convocando a un gran Pacto entre las fuerzas políticas. Pacto que ha ido teniendo diversos nombres, calificándolo la Ministra portavoz, Maria Jesús Montero,  como Pacto de la Reconstrucción, en la rueda de prensa del pasado 14 de abril.
Aunque casi todo el mundo, políticos y ciudadanos los vemos necesarios, parece que los partidos de la derecha política: PP y VOX, con la excepción de Ciudadanos y la económica no van a dar muchas facilidades para que estos Pactos se llevan a buen término. VOX ya ha anunciado que nada quiere saber de ellos y el PP está poniendo condiciones inaceptables, como la salida del gobierno de Unidas Podemos, quejándose de que a Pablo Casado se  le convoque por videoconferencia o dirigiendo ataques furiosos contra el Vicepresidente Pablo Iglesias. Las opiniones más descabelladas proceden, como siempre, de los portavoces del PP, tanto en el Congreso como en el Senado. La portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, aunque alaba a Carrillo, cosa bastante extraña, por su actitud en los Pactos de la Moncloa del año 1977, descalifica a Iglesias por sus opiniones sobre la Transición, como si Carrillo no hubiese descalificado a la Transición reformista de Suárez. También Maroto, el portavoz del PP en el Senado, descalifica a Iglesias, afirmando: “que muchas de las medidas que se han tomado tienen unas ‘gravísimas consecuencias de destrozo económico por la carga ideológica de izquierda que tienen’. Es importante subrayar este punto.
Como bien expone Carlos Enrique Bayo, en Público, y yo mismo en mi artículo: Los nuevos Pactos del Covid19, en los Pactos de la Moncloa: “el peso del ajuste se hizo recaer en los asalariados, ya que se estableció la obligación de incrementar los salarios en base a la inflación prevista y no a la pasada… y los sindicatos renunciaron a recuperar el poder adquisitivo perdido por la elevadísima inflación en 1977. Igualmente, se estableció por vez primera la contratación temporal y se reconoció el despido libre con un límite del 5% de la plantilla de cada empresa, sentando las bases de un mercado laboral de corte económico liberal”. ¿Estará dispuesta hoy la derecha a asumir algunos de los costes sociales que  propone Iglesias y que presumiblemente se pondrán en los Pactos? Yo lo dudo. Y, sin embargo, Carrillo si aceptó el duro ajuste económico que iba a recaer sobre los trabajadores, a pesar de que muchas secciones de CCOO le llamaran “traidor”, pues veían claramente que el tiempo de asentamiento de los derechos civiles reconocidos en los Pactos de la Moncloa: libertad de prensa y expresión, de asociación y despenalización del adulterio, no es el mismo de los derechos del trabajo y sindicales, como bien exponen José   Babiano y   Javier   Tébar   . En su estudio demuestran que: “la codificación de los derechos individuales y colectivos del trabajo, así como el asentamiento de los sindicatos en el ordenamiento jurídico democrático resultaron más tardíos que en el caso de los derechos civiles y políticos”. Es decir, que aunque el PCE veía como algo positivo el reconocimiento de las relaciones laborales y del trabajo, firmadas ya en abril de 1976 y en marzo de 1977 y que servirían de base para el futuro Estatuto de los Trabajadores, que se firmó en marzo de 1980, “algunos derechos laborales regulados durante la etapa de cambio político tuvieron dificultades para llevarse a efecto”. Muchas empresas, por ejemplo, se negaban a aplicar la amnistía laboral, rechazando la admisión de los trabajadores despedidos, etc. Por ello nos preguntamos ¿admitirá la derecha un desarrollo del artículo 128 de la Constitución y de los derechos sociales constitucionales? Seguro estamos que la derecha no querrá oír hablar de nacionalizaciones de la Banca, de la Energía, de la Telefónica, de Renfe y de otras empresas que eran públicas en 1972 , tal como lo propuso Rufián, de ERC y lo están anunciando Alemania y Francia. Pero ¿estará dispuesta la derecha a admitir unos mínimos sociales en dichos Pactos,  como estos que yo proponía u otros?:
a)  La subida del SMI por encima de los 1000 €.

 

b) Que los Presupuestos de Sanidad, Educación, Dependencia, Jubilación, e Investigación,  se actualicen debidamente en un 10% y, posteriormente se blinden en la Constitución, para que no puedan disminuirse ni recortarse.

 

c) Que hasta fin de año, no se paguen los alquileres de los pisos propiedad por los fondos buitre.

 

d) Que desaparezcan las subvenciones públicas a la enseñanza concertada, a las Residencias de ancianos, etc.

 

e) Que todas las confesiones religiosas, particularmente la Iglesia católica, paguen el IBI de todas sus dependencias, no destinadas exclusivamente al culto religioso. Y ello, mientras se tratan de anular, en dialogo con la S.Sede, los Acuerdos firmados en Enero del Año 1979.

 

f) Que los Bancos devuelvan los 60 mil millones recibidos, para invertirlos en la implantación de una Renta Básica de cuarenta, según han propuesto los economistas de la Red de Renta Básica (1).
Mucho me temo que la derecha política, económica y social no querrá hacer concesiones de ningún tipo, aún diciendo que quiere dialogar. Sin embargo, hoy es un gobierno legítimo de izquierdas quien dirige nuestro país y es lógico que oriente y encauce estos Pactos de la Reconstrucción de España y que la derecha ceda y admita políticas más sociales de las que Rajoy implantó en su mandato.
Antonio Moreno de la Fuente Miembro de las CCP de Sevilla y de la Asociación Andaluza por una Renta Básica
1 ARCARONS, Jordi y otros. Es el fin de un mundo: Necesitamos una renta básica de cuarentena. En Sin Permiso, 05/04/2020. Disponible en: https://www.sinpermiso.info/textos/es-el-fin-de-un-mundonecesitamos-una-renta-basica-de-cuarentena (Consulta 07/04/2020)

LOS PACTOS DE LA RECONSTRUCCIÓN[68300]

 
Papa Francisco7

El Papa Francisco, para cumplir una de las peticiones del Sínodo Amazónico, ha vuelto a nombrar una comisión para estudiar la posibilidad de abrir el diaconado a las mujeres en la Iglesia.

El grupo Noi Siamo Chiesa (Somos Iglesia en Italia) y la revista estadounidense National Catholic Reporter han hecho unas valoraciones críticas sobre la composición de dicha comisión, indicamos aquí el enlace a los dos textos, uno en italiano y otro en inglés.

www.noisiamochiesa.org/?p=7970

https://www.ncronline.org/news/vatican/several-members-new-vatican-commission-appear-opposed-women-deacons

 

Nuestro compañero Deme (Xarxa Cristiana, CCP, MOCEOP) nos ofrece estos poemas que pueden venir bien en estos días:

 

Coplillas cuarentena

Ole y ole (para los sanitarios)

Cruces (Viernes Santo)

Primaveras (Pascua)

Coplillas de la cuarentena

Olé y olé

Cruces

Primavera

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