VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

feb 082021
 

 

La pandemia del COVID-19 que sufrimos desde hace casi un año, y que tan difícil resulta erradicar, ha venido a mostrarnos lo vulnerable que es nuestra sociedad a pesar de los grandes avances técnicos y científicos de los que alardea. Pero sobre todo, ha puesto en evidencia, en el terreno de la ética o moral, las carencias y vergüenzas del sistema de valores sobre el que la sociedad se asienta.

 

Con independencia de cuál haya sido el origen de la epidemia y sus formas de transmisión, conviene destacar que su difusión no hubiese sido tan rápida y masiva si nos hubiese encontrado con un sistema sanitario más fortalecido y racional. Vamos a ver que la falta o deficiencia de preparación tiene mucho que ver con el carácter egoísta e insolidario del sistema en el que se basa nuestra civilización. En efecto, el sistema sanitario (al igual que el educativo, laboral y otros) había venido sufriendo, y no sólo en nuestro país, durante más de una década recortes y privatizaciones que le privaban de eficacia frente a emergencias como la que nos planteó la pandemia.

 

Es necesario aclarar que si en esos sistemas sociales, la sanidad entre ellos, sufrieron esa merma y degradación que les privaba de eficacia es porque la tenían. Y si en estos países del área capitalista había unos servicios sociales fuertes es porque se construyeron en su momento. Es necesario que veamos cuándo y porqué se fomentó ese tipo de sociedad a la que se llamó Welfare State o «Sociedad del Bienestar», y que se define como propuesta política o modelo general del Estado y de la organización social, según la cual el Estado provee servicios en cumplimiento de los derechos sociales a la totalidad de los habitantes de un país. Si no tenemos en cuenta porqué se creó en el mundo desarrollado este tipo de sociedad y porqué se procedió después a su demolición, no habremos entendido nada de lo que está ocurriendo y de las lecciones que nos aporta la actual pandemia.

 

La Sociedad del Bienestar se creó y fue desarrollada durante la Guerra Fría. Se trataba de desactivar el sujeto histórico de la Revolución. Había un bloque socialista con regímenes comunistas que ponía énfasis en las conquistas sociales a favor de toda la población igualitariamente. El capitalismo, para superar ese desafío debía convencer a la población, en especial a las clases trabajadoras, de que no era necesario el socialismo para alcanzar esas altas metas de bienestar social. El experimento dio resultado. Las clases bajas de la sociedad se dejaron engañar. El comunismo no se expandió y además fracasó en los lugares donde se había implantado ese tipo de regímenes. Tras la victoria del capitalismo ya no había necesidad de mantener la farsa de la Sociedad del Bienestar. Desapareció el trabajo fijo para ser sustituido por precariedad laboral y contratos basura. Vinieron los recortes en la sanidad, la enseñanza, la privatización de empresas públicas… El capitalismo pudo permitirse el lujo de mostrar su verdadero rostro, su verdadera naturaleza, que se basa en el egoísmo, la insolidaridad, la persecución de provecho privado en perjuicio del interés general, el elitismo, el dominio de clase, el sistema de privilegios, la desigualdad social, el desprecio a los débiles…

 

En el caso concreto de la sanidad, que es lo que nos ocupa ahora, el desmantelamiento del sistema sanitario público se concretó en la privatización de hospitales y la merma de los recursos de la sanidad pública, que implica merma de los servicios que ésta puede proporcionar. Algunos de los servicios que aún presta la sanidad publica fueron y son externalizados, es decir encargados o asignados a las entidades privadas cuyo crecimiento y difusión se fomenta. Esta privatización de lo público significa que se deja la promoción y prevención de la salud en manos de quien no tiene como prioridad básica la salud misma y el servicio a la sociedad sino el lucro, el provecho económico. Este sistema castiga a los sectores sociales con menos recursos: en él sólo tendrán una sanidad de calidad quienes puedan pagársela. Ni qué decir tiene que la desigualdad es más acentuada si se considera la situación de los países subdesarrollados, lo que se conoce como Tercer Mundo, donde ni siquiera en la época del Estado de Bienestar alcanzaron los beneficios que ésta otorgaba a las clases humildes del mundo industrializado.

 

Otro factor que contribuyó a dejarnos indefensos ante las epidemias que aparecen (antes fue el SIDA, el ébola, las diversas mutaciones de la gripe…) es la naturaleza del sistema de investigación científica. Sabemos que en España siempre estuvo muy abandonada la investigación, y los científicos españoles que tuvieron éxito tuvieron que materializarlo en del extranjero. En todo caso, no cabe duda de que en este terreno, como en otros muchos, se avanzó considerablemente y el progreso es continuo. Pero también en este tema se perciben los nefastos efectos de la gestión privada sobre asuntos que atañen al interés general, el control, por parte del capital privado, de los recursos y servicios necesarios para toda la comunidad.

 

Y en esto llegó la Pandemia del COVID-19, que no entiende de clases sociales y tampoco de fronteras entre países. Ataca a todos y es invencible si se le deja algún resquicio y ya vimos que el sistema económico-social imperante en el mundo, por su naturaleza generadora de desigualdad, le deja amplio margen a las epidemias para perpetuarse y generar nuevas cepas. Por su naturaleza generadora de elitismos y privilegios, nuestra sociedad no sabe armarse de una sanidad pública y eficaz. Y por la misma razón tampoco sabe afrontar las consecuencias y darles solución. Estamos viendo el mercadeo que se traen con las vacunas. La investigación y elaboración de éstas es asunto susceptible de monopolio por parte de universidades y laboratorios privados, y el resultado es que los países ricos las adquieren antes y en mayor cantidad que los subdesarrollados, y en cada país los ricos las acaparan antes que los pobres, y si hay que organizar su distribución, los privilegiados se saltan en provecho propio todo tipo de plan organizado.

 

La pandemia ataca a todos de forma general y puede ser vencida sólo por la protección de todos de forma general. En esta guerra no caben diferencias ni privilegios. Además, por las consecuencias de los confinamientos y restricciones que la pandemia nos impone, se va a ver muy afectada, lo está siendo ya, la producción y la forma de vida que se basa en ella. La economía está sufriendo un duro golpe, y esto va a producir también convulsiones políticas. Quizá sin que lo percibamos siquiera, estamos asistiendo a la muerte del mundo que conocimos hasta ahora, y no nos estamos preparando para lo que viene. Sería una catástrofe que se pretendiese perpetuar el modelo de sociedad, egoísta e insolidaria que hasta ahora persistió.

 

La lección de la pandemia es que el tipo de problemática que genera sólo puede ser afrontado desde un sistema social más justo y más humano. Con unos valores que antepongan la persona humana y sus intereses a los particulares de unos países sobre otros y unas clases sobre otras, y bajo la gestión de entes estatales, comunitarios, que representen a todos por igual, y no compañías anónimas que son el instrumento de los poderosos para mantener su dominio. El mundo que viene ha ser igualitario o no será posible en absoluto.

 

Faustino Castaño (pertenece al Foro Gaspar García Laviana y a las Comunidades de Base de Gijón)

8 de febrero – 2021

 

 

 

 

 
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El número 156 de la revista Éxodo está dedicado a Pedro Casaldáliga, puede leerse en la edición digital en este enlace:

Home – Éxodo

Con la partición de Francesc ESCRIBANO, Miguel Ángel de PRADA, Evaristo VILLAR, Luis ARANGUREN, Mauro PASSOS, María JAEN, Juanjo SÁNCHEZ, Benjamín FORCANO. Joan SOLER, Salvador MENDOZA, Leopoldo BELMONTE, José María CONCEPCIÓN, José Ramón GONZÁLEZ, Juan José TAMAYO.

La revista Éxodo debe mucho a Pedro Casaldáliga, presente desde sus orígenes como inspirador e impulsor de una nueva revista que recogiera el espíritu de Misión Abierta, y dando amparo al equipo que la puso en marcha, como refiere Evaristo Villar en el artículo que abre este número, una semblanza de “Pedro Casaldáliga, rebelde con causa, subversivo con propuesta”. Este número sintetiza su obra y su pensamiento, las vicisitudes de su tiempo, las reflexiones de sus colaboradores y la actualidad de su mensaje.

Pero este no es un número en póstumo homenaje a Dom Pedro –con m- como le llamaban en Mato Grosso, o sí lo es, pero no especialmente. Es un recorrido a través de las generaciones que lo acompañaron, que aprendieron con él, que se comprometieron con él, que se revolvieron con él. Es a la vez la historia de Pedro, de los conflictos de la época aún pendientes, de la iglesia tras el concilio Vaticano II, de la propia congregación claretiana a la que perteneció, y de los movimientos que generó. Y por referirse a una historia tan reciente, es también una reflexión sobre la actualidad, no sobre la coyuntura social y política, sino sobre las corrientes de fondo y los corrimientos imperceptibles de gran calado.

Todos los que colaboran en este número fueron o compañeros de Casaldáliga, o colaboradores habituales, o en algún momento de sus vidas se cruzaron con él cuya figura –remedando a San Juan de la Cruz– “prendidos los dejó de su hermosura” poética, espiritual, humana. Podemos leer este número como las actas de un congreso –esperemos que amenas– de algunos de cuantos compartieron vida y preocupaciones en el tiempo –kairós– de Dom Pedro.

Salvador Mendoza, y Leopoldo Belmonte formaron el primer equipo que acompañó a un Casaldáliga recién llegado a Mato Grosso. Leopoldo repasa su legado de vida y esperanza en Brasil. Salvador rememora la repercusión del pensamiento de Pedro en España, visión que Joan Soler concreta en Catalunya. También, desde Brasil, Mauro Passos –“Testimonio de la lucha contra la injusticia y la opresión en el Mato Grosso”– nos recuerda que Casaldáliga parece decirnos, incluso hoy, que las utopías pueden ser posibles, porque son parte de la condición humana.

Evaristo Villar y Bejamín Forcano, buenos amigos y compañeros de Pedro Casaldáliga desde sus inicios claretianos, fueron posteriormente colaboradores habituales de la prelatura de Sâo Felix de Araguia ubicados en Madrid, fruto de una extraña confluencia de represión eclesial y derecho canónico. En la sección “A fondo”, ambos nos ofrecen en este número sus recuerdos y reflexiones a partir de una selección de textos sobre los grandes temas de Pedro: “La lucha de la tierra”, “Los pueblos indígenas”“La espiritualidad de la liberación” y la renovación de la iglesia en “El grito de nuestra iglesia”, visión que Forcano amplía en su artículo sobre la libertad profética. Temas tan de actualidad en estos momentos, cuando la desposesión de la tierra, de la cultura, y de los medios de vida amenaza la supervivencia de comunidades y pueblos a lo largo y ancho del planeta; cuando las tensiones en la iglesia católica evidencian las contradicciones entre una jerarquía fuertemente conservadora y el rumbo que quiere marcar el papa Francisco. Sobre el tema de la tierra como “la madre primera” incide Luis Aranguren Gonzalo en el artículo “En la hora del cuidado de la tierra”.

También en esta sección el filósofo Juanjo Sánchez, en su artículo Un Dios diferente, aporta una visión teológica que no dejará indiferentes tanto a los creyentes como a los no creyentes interesados en estos temas.

Francesc Escribano, al que se debe la biografía titulada Descalzo sobre la tierra roja –primera edición Descalço sobre a terra bermelha, Unicamp, Brasil 2000–, es entrevistado en este número por Miguel Ángel de Prada. Escribano va desgranando a lo largo de la entrevista su motivación para escribir esta biografía, donde quedan reflejadas la vida y las causas de Pedro. Y María Jaén, guionista para el cine del texto de Escribano, nos ilustra con una selección comentada de la poesía de Casaldáliga.

Juan José Tamayo también hace su aportación biográfica –Pedro Casaldáliga. Larga caminada con los pobres de la tierraEd. Herder 2020–, una memoria subversiva de la vida subversiva de uno de los más lúcidos intelectuales de América Latina, que ofreció narrativas alternativas a los relatos oficiales del sistema, construyó espacios de con-vivencia y de diálogo simétrico en vez de campos de batalla y monólogos, desestabilizó el (des)orden establecido y revolucionó las mentes instaladas.

No podía faltar en esta cita José María Concepción, ayudante personal y archivero de su amplio legado poético, pastoral y epistolar. Aquí nos da cuenta de su trabajo recopilador. Otros muchos podrían haber contribuido a estas páginas, esperemos que todos se sientan en estos textos dignamente representados.

ene 262021
 

 

El mandato presidencial de Donald Trump tuvo un final esperpéntico digno de lo que había sido la etapa total de ese mandato. Su política y la forma de realizarla tenían características propias que las diferenciaban de lo que puede ser considerado normal en ese terreno. Y su estilo tuvo, y está teniendo, imitadores en otros lugares, principalmente en Europa, y en concreto en nuestro país. Ese estilo, que algunos denominan “trumpismo”, se encuadra en realidad entre las modalidades de ultraderechismo y neofascismo que han ido surgiendo durante las últimas décadas, y que se caracterizan por un alto grado de conservadurismo, xenofobia, racismo, machismo, aporofobia, homofobia, insolidaridad social, integrismo religioso…

 

Ese tipo de partidos y organizaciones neofascistas existían en Europa ya antes del mandato presidencial de Trump, pero recibieron un fuerte impulso por la influencia que lo norteamericano siempre tuvo sobre nuestro continente. En nuestro país, el resultado de las últimas elecciones autonómicas en Andalucía (2 de diciembre de 2018) fue un síntoma o reflejo del cambio que se estaba operando en la manera de percibir la política por una parte considerable de la población. Desde entonces el partido fascista VOX fue creciendo en implantación política también en el resto de España. Fueron disminuyendo las movilizaciones como la del 15-M, las reivindicaciones feministas y las que, durante el gobierno de Rajoy, tenían lugar contra la corrupción, el aumento del desempleo, los recortes en la sanidad y en la enseñanza … y mientras tanto crece la movilización ultraderechista en forma de ultranacionalismo, violencia contra inmigrantes, contra el feminismo… y últimamente también con posturas irracionales como la negación de la pandemia del COVID-19 y la oposición a las medidas que se toman contra ella. Increíblemente está tomando auge incluso un movimiento, que recibe el nombre de “terraplanista” que se empeñan en negar que la tierra es redonda, y en ese ámbito social del que se nutre el neofascismo hay incluso gente que se jacta o vanagloria de no haber leído nunca un solo libro.

 

Sin duda hubo siempre gente con este tipo de ideas reaccionarias pero se reprimía en expresarlas públicamente: era políticamente incorrecto hacerlo. Pero he aquí que llegó Donald Trump a la Casa Blanca, y esa gente vio que uno de ellos podía incluso llegar a ser presidente de los EE.UU. Existía, además, el precedente del éxito de Berlusconi en Italia. Así pues, lo irracional en materia política y social se puso de moda, los ultraderechistas se sintieron, otra vez, protagonistas de la Historia, y convencidos de que ahora lo políticamente correcto es reivindicar su retrógada concepción de la sociedad, pasan a la ofensiva.

 

Vemos lo que está ocurriendo, pero nos toca analizarlo, interpretarlo, averiguar porqué está ocurriendo. En esa tarea, una primera consideración es recordar la naturaleza de los movimientos fascistas, los clásicos fascismos de la Italia de Mussolini, la Alemania de Hitler, y las diversas sucursales que tuvieron en otros lugares, entre ellos el franquismo que “disfrutamos” en nuestro país durante cuatro décadas. Los fascismos del siglo pasado nacieron como una reacción burguesa contra la influencia que estaba teniendo en el mundo industrializado la Revolución Rusa de 1917 y su proyecto comunista. En este sentido, pudiera parecer que tras el desenlace de la Guerra Fría, a finales del siglo pasado, con la victoria del capitalismo neoliberal sobre los regímenes comunistas, el peligro socializante había pasado, el capitalismo se había evidenciado como la única opción económica posible y ya no eran necesarios los cruzados fascistas para movilizarse contra el comunismo. Pero he ahí que se movilizan de nuevo, pero ¿contra qué?

 

Si la bestia fascista se pone otra vez en movimiento no es por casualidad, tiene que haber una grave razón para ello. Tengamos en cuenta que con independencia de la irracionalidad y falta de luces del personal que se moviliza, quien en realidad dirige la operación sabe muy bien lo que hace. Se trata de la clase dirigente; su dominio y control del aparato ideológico del sistema (la formación y la información) consigue el milagro de movilizar contra los intereses de los explotados a no pocos explotados, pues la diferencia entre el mero ultraderechismo y el fascismo es que éste consigue contraponer obreros contra los intereses del movimiento obrero, mujeres contra las reivindicaciones del feminismo, jóvenes contra los propios intereses de clase de los movilizados y al servicio y beneficio de sus enemigos de clase. Se trata de una técnica propagandística muy elaborada: tienen psicólogos y sociólogos (también filósofos y teólogos) a su servicio con grandes conocimientos para manipular la mente de las masas de la población, y grandes recursos técnicos (prensa, cine, televisión…) para hacer que muchas personas se detraigan del lugar que les corresponde en la Lucha de Clases para apasionarse por cuestiones raciales, nacionalistas, machistas, sexistas, ultrarreligiosas…

 

Pues bien, tenemos que concluir que si los dominadores del sistema vuelven a recurrir a las estrategias que emplearon los años 20 y 30 del siglo pasado es porque se sienten tan amenazados como entonces. Su enemigo hoy no es ninguna Internacional Comunista, es la realidad, la sangrante realidad. La realidad mostró que el capitalismo es el azote de la humanidad, «por sus hechos les conoceréis». La nueva crisis de hambre afecta a 800 millones de personas amenaza la vida de 300 millones de niños. Mil millones de personas malviven con menos de un euro al día. Esa situación en amplias áreas del planeta y los conflictos armados en muchas de ella generan una masiva emigración de población cuyos efectos estamos viendo también nuestro país. El 1% de los ricos del mundo acumula el 82% de la riqueza global; en realidad, las 43 personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como  los 3.800 millones de personas más pobres del planeta; 115 personas poseen más riqueza y poder económico que países enteros. Actualmente estamos viendo también la forma desigual en la manera cómo se está afrontado la pandemia del COVID-19 en los países ricos y en el mundo subdesarrollado, y el escándalo de los privilegios de las clases favorecidas a la hora de distribuir las vacunas. Y como telón de fondo de todo esto, la forma irracional de explotación de los recursos del planeta está afectando el equilibrio ecológico y poniendo en riesgo la pervivencia de la humanidad.

 

Se trata de problemas que requieren dos cosas: intervención estatal para resolverlos y coordinación mundial para la toma de decisiones a nivel global. La realidad nos muestra eso, y a los poderes dominantes, con su aparato informativo, les interesa ocultar o minimizar esa realidad. El gigantesco desarrollo de China durante las últimas décadas muestra que las cosas funcionan mejor cuando el Estado las gestiona. Esta realidad echa por tierra la propaganda oficial capitalista que daba por definitivamente fracasado el sistema de economía planificada; el interés de las clases dominantes del sistema capitalista es la economía privada, dirigida por iniciativa privada, sobre la base de la propiedad privada  y el beneficio privado. Ya hemos visto los frutos de esa modalidad privada de la gestión económica y los nefastos resultados y peligros de su aplicación.

 

Precisamente contra esa necesaria e inevitable solución de la problemática mundial se está movilizando la nueva cruzada fascista. Los Estados y los organismos internacionales deben garantizar la igualdad de todos los seres humanos en el disfrute de los bienes del mundo, y deben dirigir la formación académica y el progreso científico a favor de toda la humanidad, y deben gestinar la sanidad de todos los ciudadanos por igual. La asunción de esos poderes por el estado a favor de todos los ciudadanos choca con los intereses privados de los dominadores del sistema.

 

Establecida la naturaleza del conflicto, cabe ahora analizar cómo lo están afrontando las clases dirigentes. El neofascismo que nos ocupa es, en las manos del poder financiero mundial, un arma o instrumento de chantaje contra los Estados y contra los ciudadanos. Es un intento desesperado de frenar lo inevitable. Lo inevitable es que el Estado asuma el control y gestión de la economía, la producción, la sanidad, la enseñanza y otras cosas que son de interés general para toda la sociedad y que se pervierten cuando caen en manos privadas.

 

En esa pugna la clase dominante se dedica a potenciar a los movimientos contestarios de carácter ultraderechista para presionar a los gobernantes e impedir el desarrollo de políticas progresistas. Hace unas semanas un ministro socialista del actual gobierno de nuestro país declaraba públicamente y solemnemente que su gobierno no tenía en absoluto intención de nacionalizar la industria eléctrica, y esto lo hacía en un momento cuando se sabía que aquellos días el coste de la energía eléctrica iba a subir desmesuradamente cuando el país estaba sufriendo una intensa ola de frío y alguna persona estaba muriendo de frío en la Cañada Real donde se había cortado el suministro eléctrico. La actitud del gobierno es un caso claro de claudicación ante una presión que le impone una política que no debiera ser la suya

 

Y el chantaje va dirigido también contra los ciudadanos para que se conformen con una situación política y económica que los perjudican y no postulen cambios en sentido progresista y socializante. Es precisamente la ciudadanía quien debe reaccionar contra esos poderes que la oprimen, y exijan a sus gobernantes políticas más igualitarias. Debemos aprender de la historia y recordar lo que sucede cuando se permite que se hagan dueños de la calle y de las instituciones las fuerzas reaccionarias que se agrupan en torno a líderes carismáticos y les ceden un poder absoluto que anula la soberanía ciudadana. Sin complejos debemos exigir que el Estado que representa a todos gobierne en favor de todos y no al servicio de las multinacionales y el sector financiero internacional. Debemos reaccionar contra la nueva cruzada fascista. Nos va mucho en ello.

 

Faustino Castaño,

miembro de las Comunidades de Base de Gijón y del Foro Gaspar García Laviana

Gijón, 26 de enero – 2020

 

 

 

 

 

 

 

 
Foro Gaspar García Laviana

 

 

“Ejemplar” no tanto por lo bien que se haya llevado a cabo la iniciativa de la que os hablaré, -que quizás también-, sino, sobre todo, por la respuesta que ha recibido, que ha sido sobrada. Digo ejemplar porque creo que puede ser un buen modo de llevar adelante pequeños proyectos. Naturalmente, estamos hablando de ámbitos y cantidades reducidas de dinero, pero que, en ciertas circunstancias, cuando no se dispone de un mecenas ni de ayudas institucionales, puede ser esta una manera de llevar a cabo interesantes iniciativas culturales, sociales…

Lo que hicimos quizás no sea original, pues seguramente otros ya lo hayan hecho antes. Tiene cierta relación con las microfinanzas y más en concreto con los ya famosos microcréditos, que tan buenos resultados han dado para que gente sin posibilidades pudieran llevar a cabo iniciativas de trabajo de poco montante económico, tanto individual como cooperativamente. Pero en nuestro caso no ha sido que mediara algún servicio financiero ni que nos proporcionaran un microcrédito, sino que lo que hemos hecho fue pedir micropréstamos personales.

Hemos “operado” a la inversa. Son pequeños préstamos que nos hicieron varias personas, concretamente veintiséis, a nuestra asociación, el Foro Gaspar García Laviana. El valor de cada préstamo era de 50 €. Se reunieron así 1.350 €, que con la cantidad de la que disponía la sección editorial del Foro se pudo afrontar la publicación de un nuevo libro: “Mientras yo viva, Gaspar no morirá”, escrito por el que firma este artículo. Se hicieron 500 ejemplares, en formato 16 x 24, de 296 páginas. El libro se vende a 15 €. El Foro GGL ya ha publicado Gaspar García Laviana visto desde Asturias, año 2018, coordinador José María Álvarez, este subvencionado por el Ayuntamiento de Langreo, y Mi vida junto a Gaspar García Laviana, cura y comandante sandinista, año 2019, autor Pedro Regalado.

Creo que hay que reseñar algunas peculiaridades de esta iniciativa. No todos los miembros del Foro Gaspar García Laviana hicieron el préstamo. Muchos ni se enteraron. Se informó del proyecto a los que suelen asistir a las reuniones y a unas cuantas personas más que no eran del foro, pero que sabíamos que eran “amigos de Gaspar”. Prácticamente todos “los prestamistas” nos encontramos en Tuilla el 11 de diciembre de cada año con motivo del aniversario de la muerte del misionero asturiano, caído en combate en Nicaragua un día como ese en el año 1978, en la lucha de liberación de los empobrecidos y oprimidos de ese país.

También fue especial que el préstamo lo hicieron a cambio de nada y que no se hizo ningún documento para abalar la devolución. Los prestamistas confiaban que según se vendieran los libros se les devolvería el dinero, como se les dijo. Del Foro GGL recibían nuestro agradecimiento y nuestro compromiso de seguir manteniendo viva la figura de Gaspar, porque creemos que los valores universales que encarnó en su vida son un buen camino para hacer un mundo mejor para los más empobrecidos, un mundo más solidario, equitativo y libre.

José María Álvarez, del Foro Gaspar García Laviana

www.forogasparglaviana.es

22 de enero de 2021.

ene 232021
 

Queridos amigos:

Desde la comunidad Santo Tomás de Aquino de Madrid os saludamos cordialmente y os invitamos a los actos que hemos programado con motivo de la Fiesta de Santo Tomás de Aquino, patrón de nuestra comunidad.

Os enviamos el cartel que hemos elaborado donde figura el tema de estos encuentros, así como la fecha y hora de conexión y la dirección de correo electrónico donde debéis apuntaros, dado que los dos actos serán on line y el número de asistentes es limitado.

Esperamos encontrarnos pronto y que las actividades que hemos preparado sean de vuestro interés.

Por favor, hacedlo llegar a los movimientos y comunidades de vuestro colectivo.

Un abrazo fraternal.

El Consejo de Santo Tomás de Aquino

 

Programa STO TOMAS[86517]

 

Adjuntamos aquí el artículo recientemente publicado en la revista Utopía que ha escrito Javier Domínguez, miembro de CCP.

 

2.-LA MEMORIA HISTÓRICA DE UN NIÑO NACIONAL[86618]

ene 132021
 
comites-oscar-romero

Esta madrugada ha fallecido del covid Itziar Aldamendi, Secretaria del Comité Oscar Romero de Madrid. Fue acompañante de Monseñor Sergio Méndez Arceo, Obispo de Cuernavaca, cuando vino a Europa a extender los Comité Romero y la teología de la liberación. Cofundadora con él de varios Comités en Europa y en España. Acompañó también en el plano internacional a Samuel Ruiz, Obispo de Chiapas. Trabajó duramente toda su vida por América Latina.

Adjuntamos una esquela y una foto suya en México con Samuel, para que las difundáis.

Comité Oscar Romero de Madrid

Itziar 2

Con Samuel 1993 Mexico[86332]

 

 

 

 

 

Juan Yzuel (Ciberiglesia) nos facilita el enlace a su blog Al Cierzo en el que aparece la traducción del editorial del prestigioso medio de comunicación de EEUU, National Catholic Reporter, sobre lo sucedido en el Capitolio y que reproducimos por su interés.

Editorial: Catholics need to confess their complicity in the failed coup | National Catholic Reporter (ncronline.org)

https://alcierzo.com/?p=2476

 

 

 

 
https://sites.google.com/site/cathorgsrenew/home

Nosotros, los miembros abajo firmantes de las Organizaciones Católicas para la Renovación (COR), estamos indignados y condenamos inequívocamente el violento asalto al Capitolio de los Estados Unidos que presenciamos el 6 de enero de 2021. Al mismo tiempo, como fieles católicos, lamentamos la complicidad y participación de la comunidad católica de los EE. UU. en la promoción de un entorno que fomentara y permitiera tal violencia.

Para ser claros, el caos y la violencia que aterrorizaron a nuestra nación el miércoles fue un resultado directo y previsible de más de cuatro años de la retórica violenta, racista, xenófoba y misógina del presidente Trump, retórica que muchos obispos estadounidenses repetidamente dejaron de denunciar y condenar, ni individual ni colectivamente. Incluso ahora, el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) emitió una tibia declaración que condena la violencia pero no reconoce el papel del presidente Trump en alentarla, ni su propia complicidad de ellos mismos en tal hecho.

También reconocemos que muchos de nuestros compañeros católicos apoyaron incondicionalmente a Donald J. Trump durante sus cuatro años como presidente. Algunos incluso sirvieron en su administración. Y casi la mitad de los votantes católicos apoyaron su reelección en 2020.

No podemos ignorar que muchos católicos emitieron sus votos influenciados, en parte, por declaraciones, cartas y sermones del clero, que se disfrazaron de enseñanza católica. En desacuerdo con el Papa Francisco, la declaración oficial de la USCCB, “Formar conciencias para una ciudadanía fiel”, colocó la oposición al derecho al aborto y los derechos LGBTQ por encima de la defensa de la vida y la dignidad de los pobres y vulnerables, la reversión los efectos desastrosos del cambio climático global y el desmantelamiento de ideologías opresivas, como la supremacía blanca y el nacionalismo.

Como pueblo creyente, reafirmamos nuestro compromiso con los valores evangélicos de la no violencia y el amor al prójimo y oramos para que la violencia que se desarrolló ante nosotros en la Fiesta de la Epifanía produzca una nueva epifanía: que nosotros, como comunidad católica, trabajemos con más diligencia que nunca para convertirnos en la comunidad de hacedores de justicia, a la que nos llama nuestro bautismo. También oramos por el presidente electo Joseph R. Biden (un compañero católico fiel), la vicepresidenta electa Kamala Harris y todos nuestros representantes electos, para que emprendan el trabajo de guiar a nuestra nación hacia la sanación y la justicia.

 

 

 

FIRMADO

Call To Action

Catholics for Choice

CORPUS

DignityUSA

FutureChurch

New Ways Ministry

Quixote Center

RAPPORT

Roman Catholic Womenpriests – USA

Southeastern Pennsylvania Women’s Ordination Conference

Women’s Ordination Conference

 

 

 
Cañada- Nunciatura

Redes Cristianas se ha sumado a la iniciativa de entregar en la Nunciatura una carta para el Papa Francisco en la que se pide su mediación para urgir a una solución humanitaria para las familias de la Cañada Real de Madrid que llevan tiempo sin luz y por tanto, viviendo en condiciones muy precarias en estas fechas de tan bajas temperaturas.

Se adjunta la carta en la que aparece al final la lista de grupos que han apoyado la iniciativa.

Carta al Papa Francisco sellada[86157]

 

dic 242020
 
Como ya viene siendo costumbre, a final de año y a modo de felicitación, la Coordinadora de Crentes Galeg@s os ofrecemos nuestro documento. Este año lleva por título “Fráxiles na pandemia” y pretende ser una breve reflexión sobre lo vivido durante este 2020 con una mirada esperanzada y comprometida de cara al futuro.
 

 

 

En los medios informativos, que tan exhaustiva y prolijamente nos tienen al corriente de, por ejemplo, todas las novedades de la Liga de Futbol y otros deportes, inútilmente se buscaría siquiera mención a conceptos como: «lucha de clases», «conciencia de clase», «sociedad clasista», «estructura de clases», «relaciones de clases»… Las clases dominantes y sus lacayos del aparato ideológico del sistema saben muy bien cuán importantes son esos elementos en la explicación de la historia humana y de las sociedades. Y se trata, precisamente, de que las clases dominadas no tengan ni idea de esa realidad. Decía un antiguo proverbio indio: «Si dos reinos están en guerra, y uno de ellos no lo sabe, el otro lleva todas las de ganar».

Por eso, para las clases dominantes es importantísimo que los explotados y oprimidos no sepan que la lucha de clases es el motor de la historia; que toda la historia de la humanidad es el desarrollo de lucha de clases entre los explotadores y los explotados; que los humanos se posicionan políticamente según sus intereses de clase; que tanto el sistema de producción como las esferas cultural, jurídica, política e ideológica de toda sociedad son montajes de las correspondientes clases dominantes para conservar su papel dirigente a favor de sus intereses de clase; que la tecnología y el carácter de las relaciones de clase constituyen la estructura básica del proceso histórico… Para los bien instalados en este sistema es de suma importancia combatir a las fuerzas políticas de Izquierda que intentan aplicar ese conocimiento para cambiar el mundo de base, darle vuelta al sistema y construir una sociedad justa, sin clases, sin explotación entre los hombres. Por eso, los beneficiarios del sistema capitalista quieren destruir las raíces ideológicas de de las reivindicaciones sociales. Los sirvientes intelectuales del capitalismo intentan reescribir la historia de tal manera que en ella no se vea el gran papel que en realidad tiene la lucha de clases. Pero he aquí que la lucha de clases, de la que no quieren ni oír hablar esos señores, tozada y obstinadamente se presenta una y otra vez en los acontecimientos que ocurren en el mundo. Las sanciones económicas contra gobiernos como el de Cuba y Venezuela, el apoyo de las potencias imperialistas a gobernantes corruptos como el brasileño Jair Bolsonaro y a las fuerzas que conspiraron contra el dirigente boliviano Evo Morales, la marginación del continente africano del mercado mundial…

En concreto, en nuestro país, la movilización que últimamente está teniendo lugar (en automóvil) contra un proyecto de ley del Gobierno de Izquierda en materia educativa, está siendo realizada por miembros de una clase social que sí saben lo que es la Lucha de Clases y el lugar que ellos ocupan en ella. Para esa gente que pone tanto énfasis en la democracia y la libertad para la enseñanza, lo “democrático” es lo que contribuye a mantener el sistema burgués de la desigualdad y de los privilegios en su favor. Alguien tiene que decir claramente que en la escala de valores deben figurar en primer lugar los intereses de los explotados y los parias de la Tierra, la defensa y liberación de los esclavos, hambrientos y marginados, por encima de las alternativas políticas y sus aspectos formales. Y ello sin dejar de estimar las conquistas democráticas de los pueblos y la profundización en el progreso de los derechos democráticos hasta la plena victoria de la Igualdad, que será también la plena victoria de la Democracia, de la Libertad.

Además de los medios de formación e información, y del sistema judicial (acerca del cual hay también actualmente una batalla política que en realidad también es lucha de clases), hay otro elemento del aparato ideológico del sistema al cual debemos prestar mucha atención. Me refiero a la religión, en el caso concreto de nuestro país la Iglesia Católica Romana. En teoría, se trata de una institución cuyo objetivo es la difusión del mensaje de Jesús de Nazaret. El núcleo de la enseñanza de ese Maestro es la paternidad de Dios sobre toda la humanidad, lo cual es una Buena Noticia, y la proclamación del Reino de los Cielos, que es un proyecto a realizar. La paternidad de Dios sobre toda la humanidad nos hace a todos iguales; el Reino de Dios y su justicia es incompatible con el sistema burgués y las injusticias y desigualdades que éste genera.

Si la misión de la Iglesia es promover la realización del ideal que Jesús anunciaba, hay que decir claramente que la Iglesia estuvo traicionando durante muchos siglos el Espíritu de la enseñanza del Maestro, y lo sigue haciendo. Durante la larga época preindustrial, la Iglesia apoyó y bendijo el sistema feudal de posesión de la tierra que sometía a los siervos de la gleba a la autoridad de los grades terratenientes (entre los que se encontraban los magnates de la propia Iglesia) y que tenían sobre ellos todo tipo de derechos, incluido el de pernada. Con el ascenso de la clase burguesa, que sustituyó a los señores feudales como clase dominante, la Iglesia se acomodó a servir a los nuevos dueños del mundo, lo que implicaba lanzar condenas y excomuniones contra el Comunismo y defender la propiedad privada como un derecho humano. Jesús rechazó la tentación de Satán de someterse a él a cambio del dominio terrenal. Pero la Iglesia no rechaza ese tipo de tentaciones; se la puede comprar, y para servir a sus señores predica la sumisión de los oprimidos, de los excluidos, de los marginados en relación al poder económico, y de las mujeres en relación al dominio patriarcal.

La propia Iglesia ejerce en su organización interna la misma desigualdad que legitima en la sociedad. Su jerarquía, de un tipo en que jamás pensó Jesús, ejerce un poder absoluto sobre el “rebaño”, al que no puede representar ya que no fue elegida por él, y excluye totalmente a las mujeres. Sus jerarcas se empeñan en pensar que tienen derecho a decidir lo que debemos creer, se proclaman intermediarios entre Dios y la humanidad y están convencidos de que sólo ellos pueden ejercer el culto que se supone constituye esa relación de las persona con Dios. ¿Cuándo comprenderemos los cristianos que ese personal que intenta conducirnos a título de «Magisterio Eclesial», en realidad son «ciegos que guían a otros ciegos»?

Lo que sí tienen claro es el interés de las clases dominantes a las que se esmeran en servir. El arzobispo de nuestra diócesis asturiana aprovecha todas sus intervenciones públicas para defender el entramado económico-social del sistema capitalista en nuestra sociedad. Últimamente esa indigna tarea se concreta en atacar las reformas (por lo demás bastante tímidas) que el actual Gobierno de Izquierda intenta realizar. Y lo hace a título de obispo, es decir, explotando el prestigio que esa institución aún tiene (increíblemente) entre una parte de la feligresía eclesial. Debemos decir claramente que utilizar la figura y la memoria de Jesús de Nazaret para promover la defensa de este sistema injusto constituye un abuso y una profanación de la enseñanza del Maestro. Esa enseñanza es Liberación, y esta gente pretende utilizarla para conservar el dominio de clase de los poderosos sobre oprimidos. Como cristianos debemos declarar que ese tipo de jerarcas no representan a Jesucristo; debemos liberar a Jesús de ese secuestro al que lo tiene sometido esta gente del Templo.

 

Faustino Castaño  (miembro del For Gaspar García Laviana y de las Comunidades de Base de Gijón)      .

Gijón, 20 de diciembre – 2020

 

 

 

 

 

 
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La coordinadora estatal de Comunidades Cristianas Populares (CCP) saluda la aprobación por el Congreso de la “Ley de la eutanasia”.  Creemos que la ley de eutanasia representa un avance democrático de libertad y de afirmación de los derechos humanos.

La aprobación por una clara mayoría parlamentaria responde a una demanda social largamente trabajada por personas y colectivos que han reclamado el derecho a una muerte digna desde la conciencia y la responsabilidad personal. Es más que sabido el amplio respaldo ciudadano a una asistencia justa y digna en el momento de la muerte. Que las personas tengamos que estar sufriendo y alargando la agonía de manera innecesaria, y haciendo padecer además a otras, representa un sufrimiento estéril e inhumano. Aquellas personas que, por razones ideológicas, prefieran alargar su “vida” y sufrimientos hasta el último aliento, están en su pleno derecho, pero que también respeten la autodeterminación de quienes desean obrar de  forma distinta, porque a eso se le denomina, simple y grandemente, libertad.

“Eu-tanasia” significa “bien-morir”. Morir hemos de morir todos los seres vivos. Pero hay muertes y muertes y también, maneras de morir y de vivir con dignidad humana o contra la dignidad humana. Morir de hambre, por ejemplo, en un mundo con riqueza suficiente, es una injusticia insoportable. Como también lo es morir por guerras de poder o por tener que emigrar para poder vivir.

“Bien-morir”, una eutanasia justa, no es matar, ni matarse, no es homicidio, ni suicidio. Como personas somos responsables de nuestra vida, también en la fase final y en la circunstancia de la muerte. “Dejar morir dignamente no es matar, sino ayudar a  vivir dignamente al morir y en el morir”(J. Masiá). Ayudar a bien-morir, es y debe significar, un acto de amor.

Jesús de Nazaret quiso para sí y para todas las personas vida y vida abundante, en plenitud. Por eso Jesús procuró aliviar el sufrimiento de la gente con sensibilidad y empatía. La ética religiosa ha de ir enfocada sobre todo a la humanización y vida digna para todas: “Misericordia quiero y no sacrificios”.

La ley no obliga a nadie a la eutanasia. Pero respeta la opción responsable a ella.  Es falso el dilema entre cuidados paliativos o eutanasia. Los cuidados paliativos han de posibilitarse en el sistema público de salud garantizando un acceso equitativo de todas las personas. Pero puede llegar un momento en que la opción a la eutanasia sea lo más humanitario y digno, también cristianamente, evitando un sufrimiento insoportable y sin curación, prestando una ayuda sanitaria para bien morir. Esta ley no es contra la vida sino a favor de una vida digna y un derecho a morir con dignidad.

Creemos que esta Ley de Eutanasia es bastante garantista, también en las condiciones que posibilita para salvaguardar la dignidad de las personas. Seguramente es perfeccionable y discutible porque sólo resuelve una parte del problema. Hay miles de pacientes que han perdido la consciencia o que están en coma, con respiración artificial, o que no hicieron testamento vital, que pueden vivir así un largo período de tiempo y sobre los que no hay nada legislado sobre cómo actuar en este caso. Y es un gravísimo problema ante el que familiares y médicos no saben cómo actuar y son auténticos casos de eutanasia. Pero, aún con ello, ésta Ley es un avance en los derechos personales y sociales. Y como tal la celebramos.

21 de diciembre de 2020.

Por la coordinadora estatal, Deme Orte, Pedro Castilla y Luis Ángel Aguilar.

 

Publicamos el  cartel de la presentación del libro de Lenaers Jesús ¿una persona como nosotros en cuya edición han participado personas de CCP de Zaragoza.

 

El evento se realiza para España, Portugal y América. El enlace está en el propio cartel. Guardadlo y lo podréis activar desde allí mismo un cuarto de hora antes de su comienzo, el domingo 20 de diciembre a las 18h de España peninsular.

 

Cartel presentación Lenaers[85626]

 

Compañeiras, amigas

Poñémonos en contacto con vós para informarvos do que xa teredes visto hoxe na prensa: Esta semana iniciamos no concello a tramitación para solicitar que se designe como Praza Exeria ao novo espazo urbano que se vai abrir no cruce entre a avenida de Lugo e a Rúa dos Concheiros.

Necesitamos o apoio de todas vós, para que a petición teña forza. Por iso vos animamos a entrar na nosa web e asinar a petición, tanto a título persoal coma no nome das vosas asociacións.

 

Lembrade: www.exeria.org

 

Tamén podedes entrar no facebook de Mulleres Cristiás Galegas Exeria

https://www.facebook.com/Exeria-Mulleres-Cristi%C3%A1s-Galegas-100323464923652

 

Para máis información, adxuntamos o texto da solicitude ao concello. Lede nel as nosas razóns: é de lei que Exeria figure nun espazo urbano en Compostela!!

 

Grazas a todas polo voso apoio

 

Asoc. Mulleres Cristiás Galegas Exeria

 

solicitude praza EXERIA[84307]

 

-Sección Oficial de Cortometrajes, que podrá verse de manera gratuita en www.fescimed.com

Cada jornada estará disponible hasta las 18:00 horas del día siguiente.

-Coloquio: “Desaparición de menores y franquismo”, que contará con la participación de Montse Armengou, Ángel Casero, Francisco González de Tena y Diego Blázquez, Director General de Memoria Democrática, y estará moderado por Jaime Ruiz.

-Coloquio: “Genocidio del pueblo gitano”, que contará con la participación de Silvia Agüero, Diego Luis Fernández, Alba Flores y Diego Blázquez, Director General de Memoria Democrática, y estará moderado por Hernar Corbi.

-Entrega del galardón “Lola González Ruiz”, que este año ha recaído en la escritora Almudena Grandes.

fescimed-programa-2020-web-1[84204]

 

 

En este enlace se puede leer la entrevista en la web de la revista ctxt.es

 

“A esos grupos que dicen ‘defender la vida’ ni se les ve ni se les oye contra los feminicidios” | ctxt.es

dic 032020
 

 

En una de las historias que leí sobre la Primera Guerra Mundial se narra un caso que viene bien recordar en este tiempo próximo a la Navidad. En unos sectores del frente occidental, al norte de Bélgica, en la Nochebuena de 1914 se estableció una tregua bastante espontánea. Los soldados de las trincheras empezaron a cantar villancicos en sus respectivos idiomas. Desde cada lado de la línea de las trincheras se podían oir los cantos de los enemigos. En la mañana del día de Navidad, soldados alemanes e ingleses, y en menor medida también franceses y belgas, empezaron a salir de las trincheras y se encontraron en la tierra de nadie entre las líneas enemigas y se estrecharon las manos. Durante el día, grupos de soldados de los ejércitos enemigos jugaron al futbol, se retrataron juntos e intentaron romper la barrera idiomática mientras enterraban a los camaradas que habían muerto los días anteriores. Algunos mostraban a soldados del ejército contrario fotos de su familia, de los padres, esposa e hijos que los estaban esperando en su país. Algunos declararon que jamás olvidarían esa jornada. Poco después todos regresaban a sus trincheras, la guerra continuaba… Pero en esa zona donde tuvo lugar la confraternización navideña, las tropas debieron ser retiradas y sustituidas por otras, ya que no estaban dispuestas a combatir como antes. Habían comprendido que los soldados de la otra trinchera eran hermanos suyos, habían comprendido el sentido de la paz que nos trae Jesús.

Precisamente el nacimiento de Jesús vino acompañado de un anuncio de «Paz a los hombres de buena voluntad». Y Jesús decía: «La paz os dejo, mi paz os doy no como la da el mundo». Ya sabemos cómo es la paz que da el mundo: la guerra que antes mencionaba acabó con una victoria de unos sobre otros, y los vencedores impusieron “su” paz, y esa paz traía el germen de otra guerra más cruel, más extensa y más duradera. Quiero recordar esto precisamente en estos días cuando se está difundiendo por los medios informativos un mensaje procedente de sectores sociales y políticos que se inspiran en sentencias como “¡Viva la muerte!” y predican odio y violencia contra personas de ideas marxistas, a las que califican de “hijos de puta” y expresan el deseo de exterminar a 26 millones de españoles a quienes consideran enemigos. Por mis ideas políticas, me siento incluido en esa masa de 26 millones de personas a los que se quiere eliminar. Por otra parte, estamos viendo también el odio y la violencia que, desde el fundamentalismo religioso generado en una civilización distinta de la nuestra, se dirige contra la religión y la cultura cristianas. Por mis ideas religiosas me siento también amenazado por esa «Yihad».

La violencia, la guerra, no solucionan nada. Me atengo a la enseñanza del Maestro Jesús de Nazaret: «Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Si la pertenencia a una religión inspira odio contra hermanos que profesan otra religión, más valdría no tener ninguna religión. El verdadero sentido de la religión es ver a las demás personas como hermanos, en caso contrario no se habrá entendido nada del mensaje de Jesús y de otros profetas religiosos. Y en lo que se refiere al odio desde otras posiciones políticas, es evidente que en el fondo de la cuestión está un posicionamiento en esa «lucha de clases» que es el resultado de clases sociales distintas con intereses contrapuestos. Desde ese frente se rechaza la igualdad que hermanaría a todos los seres humanos; la fraternidad es inseparable de la igualdad. También aquí se percibe la falacia de la paz que da el mundo; se basa en unas leyes que permiten que los poderosos opriman a los desvalidos. Los que son expulsados de sus viviendas para favorecer los intereses de bancos y fondos buitre, los que se ahogan en el Mediterráneo, los que se estrellan contra las vallas de concertinas y contra el muro entre Méjico y EE.UU., claman al cielo contra esta sociedad que permite esas leyes. No existiría esa emigración masiva si los países de origen de esa gente no estuviesen siendo explotados a favor de las potencias imperialistas de este injusto sistema capitalista. El luchar contra esa situación es seguir la enseñanza de Jesús: «Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos». Quienes queramos obrar según ese Espíritu, inevitablemente atraeremos el odio y la persecución de ese sistema y sus lacayos. «Os perseguirán como me persiguieron a mi…», decía Jesús, «…pero no temáis: yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo».

A quienes me declaran la guerra, yo les declaro la paz, la paz que nos trae Jesús de Nazaret.

 

Faustino Castaño  (miembro del Foro Gaspar García Laviana y de las Comunidades de base de Gijón)– Gijón, 3 de diciembre  – 2020

 

 
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Las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía manifestamos nuestro asombro ante la reacción de la derecha española y la jerarquía católica ante la ley de educación Celaá.

 

Salen a la calle para protestar contra una ley que según el cardenal Cañizares: “generará incultos, abrirá una guerra escolar y nos llevará al abismo”. ¿Acaso desaparece la asignatura de religión en la escuela pública? ¿Se prohíbe la simbología religiosa? ¿Se deja de subvencionar a la concertada?

 

La última ley educativa que regirá la vida de los colegios e institutos seguirá manteniendo los privilegios de la iglesia católica, entre ellos, la religión (en el currículo y en el horario lectivo obligatorio), segregando a los alumnos en función de las creencias; seguirá pagando a los profesores de religión nombrados por los obispos, cuya principal misión es catequizar y hacer proselitismo religioso; además, de seguir permitiendo que en los centros escolares de la red pública haya símbolos religiosos.

Apostamos por un Estado democrático que por su naturaleza debe ser laico, lo que no quiere decir que rechace o excluya a la religión. El laicismo protege todas las creencias, también las religiosas, en su desarrollo individual, pero protege igualmente a la sociedad de todas ellas. Sin embargo, contradiciendo los propios programas de los partidos del actual cogobierno, las religiones, (católica, musulmana, evangelistas, etc.) seguirán formando parte del currículo escolar.

Entendemos que el problema no está en que exista una escuela concertada, no es
cuestión de demonizarla cuando hay colegios que son ejemplo de inclusión e igualdad.
El problema es cuando se pretende la segregación del alumnado por razones socioeconómicas o de otra naturaleza. Hay escuelas públicas, sobre todo en los distritos más empobrecidos de nuestras ciudades, cuyas aulas están llenas de niños/as de familias excluidas o empobrecidas, mientras las demás familias envían a sus hijos a colegios religiosos. Es el perfecto patrón para mantener el sistema de clases en el país.

Pensamos que en la escuela la educación en valores debería pivotar sobre tres ejes: ética universal, basada en los derechos humanos; educación para la ciudadanía, fundamentada en un Estado Social y Democrático de Derecho, que no está determinado por ninguna religión; y, por último, incluir en el currículo escolar la historia de las religiones, un hecho transversal de la sociedad a lo largo de los siglos.

Nos preguntamos ¿Quién impone la ideología? ¿La LOMLOE o una jerarquía católica que condena la homosexualidad, el divorcio, el aborto, los anticonceptivos, el feminismo…? Una jerarquía católica que pretende volver a tiempos pasados, a una cultura única, sin libertad y sin pluralidad. Una jerarquía de espaldas al Evangelio y en demasiadas ocasiones en contra del mismo.

En definitiva apostamos por una educación laica, igualitaria, incluyente y científica, que forme una ciudadanía libre, preparada, moderna y respetuosa. Una escuela que enseñe desde el cultivo de nuestras “cualidades humanas más profundas” que “hay un asunto en la tierra más importante que Dios, y es que nadie escupa sangre; pa que otro viva mejor” (Atahualpa Yupanqui)

 

Comunidades Cristianas Populares de Andalucía. 24 de Noviembre de 2020.

 
Comite Oscar Romero

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Redes Cristianas pertenece a la Plataforma por la Comisión de la Verdad.

https://comisionverdadfranquismo.com/

MANIFIESTO MEMORIA FEMINISTA Y DEMOCRÁTICA PARA EL AYUNTAMIENTO DE MADRID.docx[83007]

 

Os invitamos a participar en la concentración convocada por la Plataforma en Defensa del Memorial para este domingo 15 de noviembre a las 12 horas en la Junta de Distrito de Chamberí por una “Memoria Democrática y Feminista en el Ayuntamiento de Madrid“, en la que entre otros extremos, denunciaremos la destrucción de la Placa Homenaje a Francisco Largo Caballero por parte del Ayuntamiento de Madrid, por órdenes de su equipo de gobierno (PP y Ciudadanos), que estaba instalada en la fachada del edificio de la Junta de Distrito de Chamberí y rendiremos homenaje a la figura de Largo Caballero.

 

Os adjuntamos cartel para su difusión. Muchas gracias.

 

Os esperamos.

 

Saludos cordiales.

Manif. 15 de noviembre

 

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Desde Moceop queremos apoyar expresamente a cuantos desde la diócesis de Cádiz y Ceuta, sacerdotes y laicos, llevan años denunciando las decisiones u omisiones que desde el obispado se toman,  que no tienen  el estilo evangélico, sino que obedece más bien a criterios de tipo empresarial y economicista: numerosos despidos en el obispado, en las parroquias, en Cáritas; no ceder inmuebles vacíos a las personas necesitadas o desahuciadas, control de las cuentas parroquiales, expropiaciones de fincas centenarias de vecinos de algunas parroquias, actitudes dictatoriales que han terminado en tribunales civiles y eclesiásticos por gravísimas acusaciones entre obispos y párrocos…

 

Esta situación ha provocado que se haya constituido en la diócesis una Plataforma pro justicia del obispado de Cádiz y Ceuta, que han venido movilizándose periódicamente en Conil de la Frontera y en Cádiz capital con numerosa participación de los fieles . También anteriormente el Grupo Cristiano de Reflexión Acción se manifestó varias veces con pancarta en los juzgados de la capital y frente al obispado, exigiendo la readmisión de todos los despedidos.

 

Algunos colectivos de laicos de la diócesis han tenido que recurrir a las máximas instancias de la Iglesia para hacer llegar su disconformidad con estas medidas, enviando escritos con centenares de firmas al papa Francisco, a los cardenales Osoro y Omella, al nuncio anterior y actual  , al presidente de la Conferencia Episcopal anterior y actual, al  Secretario de Estado de la Santa Sede Pietro Parolín y a las Congregaciones de los Obispos y del Clero, sin haber tenido ningún tipo de respuesta satisfactoria hasta ahora.

 

Desde Moceop apostamos por una Iglesia inclusiva, dialogante con todos, también con los sacerdotes críticos, como bien dijo el Papa Francisco en su alocución a los nuevos obispos.

Queremos obispos con “olor a oveja” , que sintonice con los problemas y necesidades de las personas, no tan preocupados por las cuestiones financieras e inmobiliarias como por las de tipo pastoral. Que fomente el buen clima de entendimiento con todos los sacerdotes, no sólo con el pequeño grupo de amigos y colaboradores y que ponga sus bienes al servicio de los necesitados. “¡Como deseo una iglesia pobre para los pobres!”.

 

Por eso desde MOCEOP expresamos todo nuestro apoyo a quienes luchan y se movilizan para que este tipo de pastores sean los que dirijan la diócesis no sólo en Cádiz y Ceuta, sino en todas las diócesis de España y del Mundo.

 

MOCEOP (Movimiento por el celibato opcional)

 

11 de Noviembre de 2020

 

nov 032020
 

 

 

Se ha acuñado la expresión “familia desestructurada” para aplicarla a los hogares en los que el normal desarrollo y formación de los hijos se ven deformados por la problemática relación de sus progenitores, por alguna adicción de uno de ellos, o de ambos, o por estar ambos al borde de divorcio, a veces con abuso de los menores…

Pues bien, de alguna manera, también a escala social ocurren disfunciones que alteran la normal formación ciudadana de los miembros del colectivo, y dan lugar a lo que podríamos llamar “una sociedad desestructurada”.  Los dos días anteriores a la fecha en la que se redactan estas líneas, es decir el 31 de octubre y 1 de noviembre, tuvieron lugar en diversos puntos de nuestro país unos disturbios que, coordinados o no, reflejan un estado de ánimo agresivo sobre todo de la generación joven de la sociedad.

¿Qué es lo que genera y da lugar a todo eso? Ocurre en el marco de las medidas restrictivas a la libre circulación como consecuencia de la pandemia del COVID-19. Pero la problemática social de fondo, las raíces del conflicto social, ya estaban ahí, y la epidemia sólo ha venido a hacer saltar la chispa. De hecho, en otros países ya se había manifestado este tipo de movilización antes de la llegada del virus; recuérdese el movimiento de los llamados “chalecos amarillos” en Francia.

El personal de esa violencia ciudadana está constituido por grupos o sectores sociales en algunos casos muy diferentes entre sí: la policía habla de grupos de “extrema derecha” y “extrema izquierda”. Hay negacionistas que se empeñan en no reconocer la existencia de la pandemia, también personas que protestan por los desalojos de viviendas; hay mucha gente que tiene que vivir en la calle y otra que no tiene trabajo. Muchos jóvenes, incluso con estudios y brillantes calificaciones, no encontraron aún su primer empleo; otra gente malvive con contratos basura y baja remuneración. Y en las regiones con tradición separatista no faltan activistas que se incorporan a la protesta con reivindicaciones de carácter nacionalista; hay también inmigrantes que no acaban de encontrar su lugar en esta sociedad, y ultraderechistas que están en contra de la inmigración. Todos ellos, o la mayoría, pertenecen a una generación que es la primera de la historia que sabe que va a vivir peor que sus padres.

Sí, abundan las contradicciones entre el personal que protesta, y se puede llegar incluso a enfrentamientos entre ellos. Hace unos meses, en Francia, hubo violencia entre grupos de los “chalecos amarillos”. Tengamos en cuenta, también, los atentados de islamistas radicales que suelen ocurrir en ese país, algunos muy recientemente. Esto puede generar una reacción, igualmente violenta, de radicalismo religioso cristiano en contra de la inmigración musulmana.

¿Qué es lo que le ocurre a esta sociedad? Pienso que el problema se encuentra en la base sobre la que está edificado nuestro sistema social. En las misas de ayer, día de Todos los Santos, la lectura del Evangelio era las Bienaventuranzas. ¿Está nuestra sociedad construida sobre la base del mesaje del Evangelio, del espíritu del Sermón de la Montaña? Vamos a ver que no:

 

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

 

Nuestro sistema económico es esencialmente anti-igualitario, se basa en la existencia de clases sociales con intereses contradictorios que generan conflictos y contribuyen a aumentar las diferencias sociales. Unas personas pierden sus viviendas en interés de los bancos, la mayoría tiene que trabajar, cuando encuentra empleo, en unas condiciones que favorecen a quienes controlan el sistema productivo.

 

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

 

Nuestro sistema económico y social es insaciable, y genera xenofobia y egoismo. Mantiene estructuras neocolonialistas que arruinan a países subdesarrollados, sobre-explota a los inmigrantes que vienen huyendo de esa miseria, e inspira rechazo y desprecio contra ese personal inmigrante y contra todo tipo de infelices sin poder adquisitivo.

 

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

 

Nuestro sistema económico y social es insolidario. Fomenta los negocios privados en perjuicio de lo público; se hacen recortes en la sanidad y la enseñanza de manera que puedan acceder a calidad en esos servicios quien pueda pagárselos, y esconde la miseria en los barrios periféricos y marginales de las ciudades.

 

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

 

Nuestro sistema social es elitista. Genera en las personas sentimientos identitarios excluyentes, nacionalismos, fundamentalismos religiosos, y margina a quienes trabajan por cambiar las cosas en favor de un mundo más justo y más humano y por el respeto a la Naturaleza cuya explotación está llegando a un límite sin retorno.

 

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

 

Nuestro sistema social es machista. Genera desigualdad de género e instituciones con funcionamiento antidemócrático, en el que los medios de comunicación están en poder de las clases dominantes, en el que la Iglesia que se dice cristiana funciona como una mafia, con exclusión de las mujeres y una jerarquía que no es representativa del colectivo que dirige, en la que no falta el abuso de menores, y que no desdeña enriquecerse por apropiación de bienes públicos por medio de inmatriculaciones.

 

Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

 

Nuestro sistema social es violento. Se basa en un equilibrio de fuerzas que no busca el bien general sino el mantenimiento de todas las diferencias por todos los medios, que no excluyen la imposición colonialista para el control de los recursos naturales y la guerra entre los poderosos que compiten por ese control. Hubo dos guerras mundiales el siglo pasado y parece que se está cociendo una tercera.

 

Tal es el sistema que “disfrutamos” y que se encuentra, cada vez más en una problemática que no sabe resolver, que no acaba de comprender que la solución está en esos valores del Evangelio que rechaza sistemáticamente.

En el epílogo del Sermón de la Montaña, Jesús decía:

 

Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.

Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre  insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.

 

Nuestra sociedad desestructurada es una casa construida sobre la arena del egoismo, de la ambición, del elitismo, de la intolerancia, de la insolidaridad, de la inmoderación, de la desigualdad, de la falta de empatía hacia el prójimo… En esas condiciones no va aguantar las contradicciones que genera y el empeoramiento de las condiciones que puede venir.

 

Faustino Castaño – Gijón, 2 de noviembre de 2020

Foro Gaspar García Laviana y Comunidades de base de Gijón

 

 

 

 

oct 282020
 

Cristianisme al segle XXI, miembro de Redes Cristianas, nos pide que publiquemos esta homilía de Ramón M. Nogués

 

Dominica XXIX A 2020

Hemos empezado las lecturas escuchando una de Isaías en la que el profeta elogia la figura del emperador Ciro II de Persia que terminó con el exilio judío en Babilonia y lo presenta como un ungido de Dios . Isaías se hace eco de la idea que el poder político procede de Dios, una idea común en las sociedades antiguas. El elogio a Ciro coincide con el carácter liberal y tolerante de aquel emperador y con el hecho que favoreciera a los judíos, permitiendo el retorno a Jerusalén y la construcción del segundo templo.

El Evangelio nos presenta el conocido incidente de la pregunta capciosa que se le hace a Jesús sobre la licitud de pagar los impuestos al ocupante romano. Jesús contesta con una frase que se ha convertido en un dicho universal: ”Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. La lectura de esta frase es diversa. Muchos creen que es como un gag de Jesús, que esquiva la cuestión. Otros creen que aquí se podría fundamentar la atribución repartida de derechos civiles y eclesiásticos.

En los dos casos se presenta el controvertido e importante tema de las relaciones entre poderes políticos y religiosos y sus intersecciones.

Jesús no entró directamente en el problema político, a pesar de que la situación de Judea en su tiempo era suficientemente delicada como para entrar en él con fuerza. Un país ocupado, con grupos independentistas (los zelotas) de entre los cuales algunos formaban parte del grupo de seguidores de Jesús (el Evangelio presenta a algunos seguidores de Jesús armados y dispuestos a atacar con la espada) (Lc.22, 22-49). El Nuevo Testamento se hace eco de la opinión que el poder viene de Dios. El mismo Evangelio pone en boca de Jesús este planteamiento cuando presenta a Jesús advirtiendo a Pilatos, en su dramático juicio, que el poder que ostenta viene de Dios (Jo 19, 11). San Pablo, per su lado, dice expresamente que el poder civil viene de Dios (Rom. 13,1-7) y San Pedro insiste en este planteamiento (I P.2,13-17. Esta idea ha planeado sobre la historia del cristianismo hasta hace poco, especialmente entre los poderosos y los dictadores , pero hoy no tiene ningún crédito y se atribuye simplemente a una deformación cultural. Hoy nosotros no creemos que el poder político venga de  Dios sino que viene del pueblo.

Jesús no entró directamente en el tema político  pero puso en marcha un movimiento que se caracterizó por el rechazo a los poderosos y a los tiranos que mantienen a sus súbditos bajo su poder (Mt, 20, 25). El canto típico del Magnificat celebra que Dios expulsa de su trono a los poderosos y ensalza a los humildes (Lc. 1.52) y elogia repetidamente a los pobres y sencillos. El mismo Jesús que insultó a los poderosos opresores de Israel (dijo que Herodes era un zorro, Lc.13, 31-32) fue víctima de los poderosos por su desafío a las autoridades , tema que acabó con su asesinato legal. Su movimiento, aunque no era específicamente político, tenía consecuencias políticas muy concretas. Por lo tanto, desde la óptica de Jesús, las soluciones políticas son desacralizadas (la política es un tema secular y no religioso, es un tema del Cesar y no de Dios) pero las actitudes que se deducen del seguimiento de Jesús , por razones religiosas, apuntan hacia planteamientos igualitarios y particularmente liberadores de aquellos que son víctimas de imposiciones de los poderosos,  y esto es políticamente muy significativo y tiene consecuencias muy decisivas.

El tema de si el cristiano, como consecuencia de su fe, ha de intervenir en política no tiene fin e incluye argumentación hacia movimientos de izquierda (en favor de un planteamiento socialmente progresista) o de derechas (en favor de la defensa de los desórdenes establecidos).

En Cataluña y en España en general tenemos planteado recientemente este tema en relación al llamado ‘procés’, proceso que se  arrastra a lo largo de siglos debido a sus evidentes raíces históricas. Obviamente, desde el punto de vista político se puede ser partidario de la unidad de España o del independentismo y esto es lícito legalmente incluso en el marco de la constitución española. Desde el punto de vista cristiano se puede ser independentista o contrario al independentismo. Por lo tanto, las manifestaciones de la Conferencia Episcopal Española destacando que el cristianismo requeriría defender la unidad de España no tiene ningún fundamento teológico. Es una intervención política de los obispos. También lo sería decir que el independentismo demanda defender el independentismo.

Sí que se puede decir que el cristianismo mueve a defender  los derechos naturales de manera general y a criticar su lesión por parte del poder. Es discutible en qué se concretan estas situaciones.

En Cataluña el ‘procés’ ha conducido a unas situaciones jurídicas complicadas que muchos consideran que constituyen un ejercicio abusivo del poder y que afecta a la actuación de algunos jueces, parciales y sesgadas, que tendrían como consecuencia unos encarcelamientos injustos que muchos consideran que son el fruto de un castigo vengativo. Los jueces se pueden equivocar o actuar por actitudes personales viscerales, como pueden hacerlo los médicos, los sacerdotes, los economistas o los políticos. Decir que los jueces no se equivocan o son neutrales es una ingenuidad o una manifestación de intereses ocultos, que no es creíble como lo demuestra, además, la historia judicial de todos los pueblos y de todas las épocas, y las luchas cristianas y sociales de siempre Ya la Biblia, hace muchos siglos, en el salmo 94 se hace eco de los avatares de los jueces injustos. Las impresionante y escandalosos rifirrafes que se dan actualmente entre los partidos políticos en el Congreso español en relación a la elección de los altos representantes de la judicatura, muestran claramente una escandalosa ausencia de neutralidad en este tema. En los hechos a los que aludimos hay decisiones que permiten dudar de que la aplicación de la ley haya estado libre de sesgos emocionales y viscerales que condicionan la aplicación presumiblemente objetiva de la justicia.

Recientemente, en nuestra diócesis, se han publicado diversas cartas cruzadas entre los familiares de presos por motivos políticos y el obispo, que se han hecho virales. A nadie se le escapa, no nos engañemos, que las opiniones sobre la legalidad y legitimidad de estas situaciones y las respuestas cristianas que deberían suscitar dependen de unas sensibilidades previas divergentes. Invocar las legalidades para justificar las actuaciones , desde el punto de vista cristiano, suena a insuficiente y hace sospechar que la situación de los obispos católicos en relación al estado español está condicionada aún por la exigencia de unos pactos internacionales entre el estado español, incondicional enemigo del independentismo y la Santa Sede, tradicional defensora de los derechos internacionales tal como están expresados en las Constituciones de los Estados europeos y que dialoga con los estados y no con otras instituciones políticas. Esto debilita la libertad de opinión y de maniobra cristiana de los obispos cuando surgen situaciones conflictivas con las regulaciones legales correspondientes. Las cartas de los cristianos reclaman a los obispos que se comporten como el profeta itinerante Jesús, pero esto es difícil cuando se actúa comprometido con estructuras sociopolíticas de gran alcance nacional e internacional con los problemas diplomáticos que esto supone. Paradójicamente, los obispos, a quienes correspondería poder estar entre los que más se acercan a las sorprendentes actitudes misericordiosas de Jesús que rompían con todas las previsiones legales, se ven obligados a tener unas composturas políticas a las que les obligan los entramados y pactos sociales de los gobiernos y la Santa Sede, expresados en acuerdos, concordatos, etc. En consecuencia actúan según la política del ‘Status quo’ frente a los que optan por políticas más enfrentadas. Son políticas diferentes y conflictivas, pero todas son políticas.

 

Las lecturas de hoy no nos proporcionan demasiado material de reflexión concreta para el gran tema de la relación entre religión y política. Continuaremos seguramente con posiciones divergentes sobre temas que dependen de preconcepciones y sensibilidades históricas y políticas que no son fáciles de entender si no se han compartido con sintonías culturales profundas. Y las situaciones que puedan recordarnos las provocativas actitudes de Jesús difícilmente las podremos encontrar en unas jerarquías condicionadas por compromisos administrativos y políticos que las hacen actuar, casi inevitablemente, más como gobernantes administrativos que como profetas

 

Los cristianos siempre tenemos como modelo de referencia a Jesús. Y Jesús no se definió en políticas concretas, pero su movimiento quedó orientado hacia actitudes claramente alejadas de los legalismos, favorecedoras de la liberación y ajenas a los compromisos políticos tan generalizados entre las autoridades de todo tipo. A cada cristiano, sea un simple bautizado o esté revestido de ministerios sacerdotales o episcopales, le toca entender cómo concretará la misericordia y la justicia proclamadas provocativamente por Jesús.

 

Ramon M. Nogués

 

 

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