Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Piensen en la nueva Libia como el último y espectacular capítulo de las series del Capitalismo Siniestro. En lugar de armas de destrucción masiva, nos encontramos con la R2P (“responsabilidad para proteger”). En lugar de neoconservadores, ahí tenemos a los imperialistas humanitarios.
En el derrocamiento de Kadafi la OTAN ha aplicado un proyecto piloto que le permitiría intervenir donde quiera que le convenga con el pretexto de proteger a los civiles. El “derecho a proteger”, ya invocado en los criminales bombardeos de Serbia, se presenta como una gran conquista de los derechos humanos posmodernos. Propiciaría a la coalición imperialista derribar líderes con algún grado de insumisión –desde relativamente rebeldes, ergo Kadafi, a revolucionarios antimperialistas como Hugo Chávez-, preferentemente asentados sobre pletóricos recursos estratégicos.
Mundo Obrero
Trípoli, prácticamente el último bastión del actual gobierno libio, ha sido tomado por las tropas rebeldes y ahora se extienden las dudas acerca de lo que pasará a partir de ahora en la nación africana. Cuando la guerra en Libia llegue realmente a su fin, como parece estar sucediendo ahora, todos sabremos quién la habrá perdido: Muammar Gaddafi. Por el contrario, poco sabemos acerca de quién ha ganado esa guerra. ¿Quienes son los rebeldes que están ganado la guerra en Libia?.
La suerte del régimen libio está echada. A estas horas la única cuestión pendiente es el destino de Muammar Gadafi: ¿se rendirá o luchará hasta el fin?, ¿será Allende o Noriega?, ¿vivo o muerto? y, si vivo, ¿qué le espera? El exilio es altamente improbable: no tiene quien lo reciba y, además, su inmensa fortuna, depositada en bancos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia está bloqueada.
Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?
La ONU estima que se necesitan 2.500 millones para paliar la situación.
Es la cantidad que la ONU precisa necesaria para hacer frente a la crisis. EFELa Unión Africana (UA) intentará recaudar, en una cumbre de donantes en Adis Abeba, unos 1.400 millones de dólares, alrededor de1.000 millones de euros, necesarios para ayudar a paliar la hambruna que sufre la población del Cuerno de África.
Los responsables de la pobreza: el Banco Santander, Nestlé, Coca-cola… Coinciden con los responsables de la crisis económica
Acaba de aparecer un informe, editado por el Senado norteamericano, en el que se informa de Guinea Ecuatorial. En Guinea Ecuatorial hay una enorme cantidad de petróleo y hay una empresa que lo explota, la mayor empresa de petróleo del mundo, se llama Exxon- Mobil.
O el caballo que Gadafi le regaló a Aznar ha salido peor que el mustang del malo de los western de Ronald Reagan; o a ZP le enojó sobremanera que no le regalase otro cuando recibió también al líder libio con honores de Jefe de Estado. No sería comprensible, bajo ningún otro supuesto, que España mantenga su participación en la ofensiva contra Libia que ha dejado de responder, desde hace mucho, a los estrictos límites planteados por la resolución 1973 de Naciones Unidas.
Más allá de la grave sequía que sufre el Cuerno de África, hay una serie de razones estructurales que están detrás de esta nueva hambruna, según denuncia la red ¿Quién debe a quién?
Segun la FAO “la hambruna en Somalia ha provocado la muerte de decenas de miles de personas en los últimos meses y la situación podría agravarse”. Las causas de la hambruna en el Cuerno de África, y en Somalia en particular, no se limitan a la situación de grave sequía.
Demasiado tarde: las contradicciones de la hambruna declarada en Somalia, el campo de refugiados en Kenia de Daadab, abierto desde 1992, y el espectáculo de una crisis que se pudo haber evitado.
Una crisis humanitaria por la que según las ONG y agencias de la ONU en el terreno, algo más 12 millones de personas requieren asistencia en Somalia, Yibuti, Kenia y Etiopía. Y la cifra aumenta cada día.
Países como Argelia, Sudáfrica y Mauricio ya han hecho donaciones y otras naciones, como Nigeria, las están preparando. La Unión Africana (UA) ha pedido a las multinacionales que operan en el continente y al sector privado africano que sean generosos en la aportación de donaciones para combatir la hambruna y la sequía que azotan al Cuerno de África.
La tierra, el agua, los recursos naturales, que tendrían que ser unos bienes comunes inalienables, se encuentran en el meollo de lo que esta en juego a nivel económico en el mundo. Hoy en día su asignación y la gestión implementada amenazan el futuro de los pueblos, nuestra alimentación y el planeta.
Según la FAO “la hambruna en Somalia ha provocado la muerte de decenas de miles de personas en los últimos meses, y la situación podría agravarse”. Las causas de la hambruna en el Cuerno de África, y en Somalia en particular, no se limitan a la situación de grave sequía.
Bandas criminales acechan los campos de desplazados y los convoyes de ayuda
Ya lo advirtió el 26 de julio la agencia de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR): “Hemos visto de primera mano la desesperación por el hambre, a desplazados zarandeados durante la distribución de comida. No hay suficiente para todos”. Hablaba un empleado de la agencia desde el campo de Badbado. Sin nombre ni apellido. Razón: cuestiones de seguridad.
Un genocidio en África no ha recibido la misma atención que el genocidio en Europa o el genocidio en Turquía o en otra parte del mundo. Todavía hay este tipo de discriminación básica contra el pueblo africano y los problemas de África. (Boutros-Boutros Ghali)
Montevideo, 28 de julio de 2011
Mientras los medios masivos han catapultado el tema de la hambruna en Somalia, obviamente se soslaya, que el problema es mucho más extenso e intenso…en el continente Africano…
De repente, nos sorprendemos al saber que decenas de miles de personas (sobre todo niños, los más vulnerables) han muerto de hambre en el Cuerno de África y que centenares de miles más pueden correr pronto el mismo destino. La mala conciencia de este mundo de opulencia y derroche hoy en crisis permite convocar una conferencia internacional, acordar donaciones millonarias, organizar un puente aéreo humanitario y apelar a la caridad o la solidaridad, difíciles de distinguir en estos casos.
Luis Morago – Avaaz.org para usuario
Queridos amigos y amigas,
Más de 2000 personas están muriendo cada día en Somalia en medio de una hambruna que amenaza a más de 11 millones de personas. El conflicto entre el régimen de Al Shabab y buena parte de la comunidad internacional ha impedido el acceso de la población a la asistencia necesaria para evitar la hambruna. Sin embargo, algunos países clave pueden usar su influyente posición para facilitar un acuerdo que ponga fin a esta tragedia. Firma esta petición urgente para lograr una tregua humanitaria, y compártela con todo el mundo:
Una enorme sequía, como salida de la nada, se ha aposentado en el Cuerno de África y la gente que escapa a los campos recibe el nombre de refugiados “del clima”, “de la sequía” o “medioambientales”. La tierra, según nos cuentan los organismos internacionales que se apresuran a llevar socorros a la región, ya no puede sustentar a su gente.
“Se necesitan 60 millones para una situación que es cada día más desesperada”. El presidente del CICR ha cifrado en esa cantidad la ayuda con que la organización completará su presupuesto para Somalia. La ayuda humanitaria continúa intentando contrarrestar los efectos de la peor sequía que padece el Cuerno de África desde hace 60 años. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) asegura que son necesarios 60 millones de euros adicionales para atender la situación de emergencia en el centro y sur de Somalia y poder prestar asistencia a 1,1 millones de personas más.
Cuando el Programa Mundial de Alimentos (PMA) envió esta semana la primera parte de un paquete de ayuda a Somalia, ya era demasiado tarde para Farah, el hijo de dos años de Qadija Ali.
Murió en los brazos de su madre durante el viaje de 16 días que ella y sus otros ocho hijos hicieron hasta Mogadiscio desde una aldea azotada por la sequía en el distrito de Wanlaweyn, en la sureña región de Baja Shabelle.



