VII ENCUENTRO DE REDES CRISTIANAS
23 y 24 de octubre de 2021

 

images1La propuesta doctrinal de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia no nos ha sorprendido. Teníamos ya noticia de varios detalles importantes  que podían condicionarla sustancialmente. Conocíamos la aportación de las dos asambleas del Sínodo de la Familia, la del 2014 y el del 2015. Y conocíamos también la tensión dialéctica que anida en el Vaticano desde la llegada del papa Francisco: el inmovilismo de una gran parte de la Curia, en nada partidario de  novedades que alteren las tranquilas aguas del poder, y el equipo del actual obispo de Roma, tocado por la historia y la creatividad.

El resultado es—como pasó también con los documentos del Vaticano II— una amalgama de planos en la que se advierten, directa o indirectamente, las dos líneas o tendencias dominantes: la que podríamos  calificar como “línea poética”  o “estilo Francisco” que se está revelando como creativa y existencial, histórica y pegada a la tierra,  evangélica en definitiva,  y la que  podemos  entender como “línea jurídica” o estilo curial, que,  hoy como siempre,  se expresa en la seguridad que da el pasado y la tradición, legalista y  dogmática. El estilo Francisco pone el acento en la persona y la misericordia, el estilo curial se apoya sobre la ley y el dogma. El uno es creativo, el otro más bien conservador y paralizante. Continue reading »

 

imagesHGJR74KM “No vengáis a Europa” es la advertencia que Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, dirige a las personas que,  por hambre,  cambio climático o por la  brutalidad de la guerra se ven forzadas a buscar asilo fuera de su propio país. “No vengáis a Europa” es el epitafio del fracaso de la política migratoria de la Unión Europea —en gran medida responsable de los 25.000 ahogados en los últimos años en el mar (3.500 en año 2015 y más de 400 en lo que va de año), de los 10.000 niños desaparecidos, de las violaciones de mujeres migrantes, del hacinamiento o abandono de enfermos y ancianos en campos de concentración—  y de tanto dolor inútil y humillación a la dignidad humana. El último episodio de esta obscena política se acaba de consumar en la firma del acuerdo con Turquía del 17-18 de marzo 2016. La imagen que nos deja, deportando a seres humanos como a manadas de animales a un país  tercero, más pobre y menos respetuoso con los Derechos Humanos, es la de un colonialismo similar al de los siglos XVII-XIX o —salvando distancias— al mismo nazismo a partir de  los años 20 del pasado siglo. Continue reading »

 

imagesI347O46TAcaba de celebrarse el Foro Económico Mundial de Davos. Se trata de la reunión de los ricos más ricos del mundo que tiene lugar cada año en la tercera semana de enero. Hasta hace aproximadamente quince años se celebraba casi en secreto, pero en 1998 fue noticia mundial por la irrupción de unos atrevidos en el gran salón del balneario donde se celebra que colgaron la pancarta con el lema que se ha convertido en símbolo: “Otro mundo es posible”. Este año, con ocasión del encuentro, Oxfam ha hecho público su informe, del que sacamos algunas cifras.

Hoy hay en el mundo 62 personas que poseen igual riqueza que la suma de 3.500 millones de personas, la mitad de la humanidad. El año pasado eran 80, hace seis años eran 388. Sólo hace ocho años eran 600. La crisis ha servido para concentrar la riqueza progresivamente en menos manos. En los últimos cinco años, en pleno empobrecimiento de las mayorías, los ingresos de los más ricos se han incrementado en un 44% y los de los 3.500 millones se ha reducido en un 41%. Es una fractura impuesta por el sistema y por los ricos de Davos. Se calcula que en los paraísos fiscales se esconden 14 billones de dólares. Sólo hace ocho años —desde nuestra primera Asamblea de Redes!— eran menos de la mitad. Con la mitad de esa cantidad se acabaría con la pobreza en el mundo. Y de ahí el escándalo del encuentro este año: después de que los ricos han asegurado finalmente a su favor el resultado de la crisis, en Davos la pobreza de las mayorías ya ha dejado de ser preocupación. Continue reading »

 

imagesQYWSE2S7Una de las mejores herencias que nos deja el difícil 2015 es la creciente conciencia mundial de la necesidad de un cambio de modelo de desarrollo, especialmente en relación con la naturaleza. Dos ejemplos de ello han sido la encíclica Laudato Si´, de la que ya hemos hablado, y en diciembre la conferencia de París para atajar el cambio climático (COP21). Hay consenso científico de que nos encontramos ante un preocupante calentamiento de la tierra que tendrá graves consecuencias: aumento del nivel de agua del mar, desertización, frecuentes trastornos ambientales. No se trata ya tanto de salvar el planeta como de salvar la humanidad. Por eso las reivindicaciones medio ambientales han pasado a la primera plana de los movimientos sociales en su conjunto.

Después del fracaso de las 20 conferencias anteriores (las más importantes Rio 1992, Kioto 1997, Kioto 2005, Copenhague, 2009…) en París se han definido propuestas más concretas: limitar para 2100 el incremento máximo entre 1’5 o 2 grados; programas quinquenales de reducción de emisiones por países; creación de mecanismos de verificación; asistencia financiera de los países desarrollados a los de menos recursos y más afectados por el cambio climático de 100.000 millones anuales de dólares de 2020 a 2025; apuesta por las renovables (más retórica que real), etc. Continue reading »

20-D ¡Recuperar la soberanía!

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dic 032015
 

untitled2La elección de un nuevo Parlamento y un nuevo Gobierno en la coyuntura actual no debería ser un ejercicio rutinario, irresponsable y banal. El pueblo español (y por extensión el de la UE) necesita recuperar la soberanía que se ha dejado arrebatar por los poderes fácticos.

Por más que se quiera ignorar, una simple mirada al momento presente no puede evitarnos un “ejercicio de amargura”: con un planeta parcialmente devastado y masas de personas convertidas en residuos,  se diría que el sistema ha declarado la guerra a la vida. Continue reading »

nov 182015
 

imagesF41ELGY3La reciente tragedia de París debería llevarnos, no solo por vecindad y experiencia en propia piel de este tipo de salvajadas, sino también como parte de la única humanidad que somos —y que comparte dignidad y sueños comunes con todos los mortales—, al menos a estas dos cosas:

De una parte, al acercamiento a las víctimas de esta violencia y de todas las otras víctimas sobre las que se está ejerciendo una violencia similar en todo el mundo. Porque las víctimas son, en último instancia, la razón ética que justifica nuestra repulsa y condena de todos los victimarios. Es verdad que la cercanía de París nos emparenta más inmediatamente con ese inmenso dolor. Y tanto más cuanto a algún compatriota nuestro se le ha arrebatado la vida en estos hechos sangrientos.

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images00DP0TRNNos indigna y humilla la manifiesta incapacidad de las instituciones europeas para dar una respuesta  política,  urgente y justa,  a la  llamada  ”crisis de los refugiados”. A día de hoy, 25 de octubre de 2015, después de meses de éxodo permanente, de cientos de miles de personas huyendo del hambre, la persecución y la muerte solo han logrado ser acogidas 87. ¡Vergonzante balance! Lacerantes muros de alambre, ejércitos bien pertrechados y  una obsoleta burocracia, tras de la que se  esconde una política mediocre y sin alma,  los mantiene a la intemperie o en improvisados campos de concentración,  faltos de recursos y de cuidados dignos. Nos viene a la imaginación aquel grito  del Génesis: “¿Qué estáis haciendo con vuestros hermanos?”

Visto este comportamiento de las  instituciones europeas con las olas de migración forzada, ya nos queda poca capacidad para la sorpresa y el escándalo: la ceguera, la insuficiencia  y la torpeza son sus señas de identidad; siempre por detrás y al “rebufo” de las necesidades de la población. ¿Estará loca y equivocada esa parte creciente de la sociedad cuando, desde la conciencia más elemental,  clama por la reforma urgente de la UE?  A la vista de lo que está ocurriendo con las personas migrantes y refugiadas,  ¿puede desentenderse alegremente la sociedad del cuidado de la humanidad sufriente, confiando a las instituciones  políticas la solución de estas catástrofes cada vez más frecuentes?  ¿Qué nos está pasando para aguantar lo que estamos viendo? ¿O es que va a ser verdad aquello de que cada sociedad tiene la gobernanza que se merece? ¡Qué terrible si lo fuera! Continue reading »

 

imagesN3J5VLIGDespués de un periplo por diferentes lugares de la geografía peninsular, Redes Cristianas regresa con su V Asamblea a Madrid. Durante 10 años esta joven institución se ha ido abriendo camino y consolidando entre los sectores más creativos y dinámicos de la Iglesia católica y de la sociedad civil hasta convertirse, hoy por hoy, en una referencia nada desdeñable cuya presencia y voz se dejan ver y oír ante los grandes desafíos que a diario nos afectan.

Durante los días 10 y 11 del presente mes de octubre se van a reunir en las instalaciones del Colegio Calasancio de Madrid (C/ Peñalver 51) delegaciones llegadas desde todas las Autonomías del Estado con el fin de tomarle el pulso al proceso que está siguiendo la propia institución, rectificar si el caso lo requiere y elaborar, de cara a los dos próximos años, un programa sustancial y de mínimos de acción conjunta. Durante el transcurso de la asamblea y en unión con otros colectivos sociales, se celebrará el domingo día 11, de 12:30 a 13:30 en la Plaza Salvador Dalí, una concentración para denunciar los tratados de comercio que, como el temido TTIP, son causa del empobrecimiento de los pueblos, y para defender públicamente la acogida y solidaridad con las personas desplazadas y refugiadas.
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sep 042015
 

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Ante la vergonzante falta de humanidad que está mostrando la UE con los refugiados y otros migrantes que llegan a sus puertas—Europa, patria antes de los derechos y libertades, tierra de acogida y de refugio— huyendo de la guerra y el hambre, de la persecución y la muerte;

ante el torrente de lágrimas que viene regando desiertos desde el Sur y todos los caminos que conducen al mar, Leviatán insaciable que se traga tantas ilusiones y nobles esperanzas;

ante la insensibilidad que manifiesta la acomodada sociedad europea, vieja Dama de las Camelias, que se va despojando con nostalgia de sus mejores encantos;

ante la dureza de su política oficial, lacaya de un imperio frío y sin corazón, que saquea y roba, desertiza y mata sin más consideración que el poder, la dominación y el dinero …

Ante el silencio cómplice de una sociedad como la española, antes generosa y acogedora, que soporta la humillación de estar abriendo de par en par sus puertas a los grandes capitales, sin preguntarles por su origen e intenciones, pero que las cierra herméticamente ante los exiliados de las guerras y los hambrientos por los expolios y saqueos; que está perdiendo la memoria de lo que ella misma ha sido en el reciente pasado y lo está siendo ahora en sus jóvenes y talentos…

Necesitamos otra vez la voz limpia de Eduardo Galeano para poner “Patas arriba” la miseria de este momento; necesitamos la palabra, rezumante de humanidad, de Jesús de Nazaret a las mujeres de Jerusalén: “no lloréis por mí, llorad, más bien, por vosotras y por vuestros hijos”…
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jul 272015
 

imagesD6ZYAKD8Desde Redes Cristianas hemos venido observando con inquietud, en estos últimos meses, las complicadísimas negociaciones entre las autoridades financieras y políticas europeas y mundiales con los representantes políticos griegos.

Años antes, desde 2010, el pueblo griego había padecido unos brutales recortes a instancias de la Troika, —aceptados por unos gobernantes que hicieron trampa en las cuentas y favorecieron la corrupción—: recortes salariales de hasta un 15%, aumento de la edad de jubilación, incremento del IVA, despido de miles de funcionarios, disminución de hasta un 40% de las pensiones en los menores de 55 años, reducción de un 22% del salario mínimo, etc. Medidas que provocaron protestas multitudinarias en todo el país y varias huelgas generales.

Con los nuevos gobernantes griegos y ante el previsible impago de la deuda, —que supone cerca del 170% de su producto interior bruto—, y la petición de un tercer rescate, la Troika endureció terriblemente su postura. Entre otras medidas, imposo la reducción o eliminación de las pensiones más bajas, el aumento del IVA, o la venta de los mejores activos de su patrimonio. La Troika no aceptó las propuestas del nuevo Gobierno griego que ofrecía recortes para las economías con mayor poder adquisitivo y las grandes empresas transnacionales. También rechazó un posible descuento o quita del 30% de la deuda y un aplazamiento del pago en 20 años.

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Algunos aspectos de la Laudato si

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jul 072015
 

imagesG1Q5FG4GSin lugar a dudas, la encíclica Laudato sí ha concitado de momento un consenso y adhesión pocas veces visto en anteriores documentos del Vaticano. Decimos de momento porque los responsables del caos medioambiental actual, perfectamente identificados en el documento, puede que no se den por enterados o intenten plantear dudas a la argumentación del Papa. En cualquier caso, bienvenida.

Dado que han pasado ya algunos días desde su publicación y los lectores de Redes pueden haberse hecho ya una idea del contenido, en este breve comentario quisiéramos poner el acento en otros aspectos, en concreto en el método escogido por el papa.

1. Parte de la perspectiva de los pobres. Esta opción de método tiñe y condiciona todo el contenido. No habla desde la situación acomodada del Norte o de los intereses de las corporaciones mercantiles o desde las estructuras del sistema o de la necesidad que los pobres acepten el sistema como mal menor. El punto de partida, repetido hasta la saciedad en todos los capítulos, es “escuchar tanto el clamor de la tierra como el de los pobres” (n.49). Así cuando habla de la contaminación (20), del calentamiento global (23 y 51), de los migrantes y refugiados ambientales (25), del acceso al agua (28), de la biodiversidad etc. etc.

Se trata de un punto de partida insólito en los documentos vaticanos. En todo discurso o investigación la epistemología escogida, como unas gafas, condiciona el color de lo que vemos, el contenido. También aquí.

2. Parte del diálogo con la ciencia y de la lectura de los hechos. No parte, como la mayoría de documentos vaticanos, del “depósito” de la fe, de otros “dogmas”, de la “revelación” o de la “tradición”, sino de lo contingente, del intercambio científico que se va construyendo y de la observación de la realidad. Son miles los institutos, centros de investigación y universidades que desde hace muchos años han trabajado en esto y el papa, simplemente, escucha sus resultados. Incluso en algunos párrafos hay algunas precisiones de carácter técnico insólitas en un documento vaticano que expresan que ha habido muchas manos en su redacción. Por otra parte en esto se pone de manifiesto el respeto del papa hacia la comunidad científica.

Pero definitivamente se trata también de una nueva manera de “construir” teología a la que el vaticano no nos tenía acostumbrados. Esto da a la encíclica un tono de voluntad de “caminar juntos” con toda la humanidad en la búsqueda de la felicidad humana que le confieren el carácter de verosimilitud y honradez que su publicación ha despertado.

3. Habiendo escogido la perspectiva de los pobres y esta manera de “construir” teología desde abajo, la consecuencia no podía ser otra que la condena sin paliativos -desde la ética y desde la fe- del sistema que fabrica pobres.

Hasta hace bien poco la Doctrina Social de la Iglesia, en general, suponía la aceptación o legitimación moral del capitalismo como sistema, a pesar de que había que corregir algunos excesos.

La “Laudato Sí”, al revés, condena la estructura y los valores que configuran el sistema. No sólo los excesos sino su misma esencia y los paradigmas culturales difundidos por la modernidad: la posibilidad y bondad del crecimiento indefinido, la posibilidad de convertirlo “todo” en mercancía o la “cosificación” incluso de las relaciones humanas, tanto laborales como afectivas, la tecnociencia como demiurgo capaz de resolverlo todo, el derroche o el usar y tirar como modo de vida, etc.

En definitiva, es el documento más “antisistema” producido por el vaticano.

Algunos aspectos de la Laudato Si

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jul 032015
 

imagesG1Q5FG4GSin lugar a dudas, la encíclica Laudato sí ha concitado de momento un consenso y adhesión pocas veces visto en anteriores documentos del Vaticano. Decimos de momento porque los responsables del caos medioambiental actual, perfectamente identificados en el documento, puede que no se den por enterados o intenten plantear dudas a la argumentación del Papa. En cualquier caso, bienvenida.

Dado que han pasado ya algunos días desde su publicación y los lectores de Redes pueden haberse hecho ya una idea del contenido, en este breve comentario quisiéramos poner el acento en otros aspectos, en concreto en el método escogido por el papa.

1. Parte de la perspectiva de los pobres. Esta opción de método tiñe y condiciona todo el contenido. No habla desde la situación acomodada del Norte o de los intereses de las corporaciones mercantiles o desde las estructuras del sistema o de la necesidad que los pobres acepten el sistema como mal menor. El punto de partida, repetido hasta la saciedad en todos los capítulos, es “escuchar tanto el clamor de la tierra como el de los pobres” (n.49). Así cuando habla de la contaminación (20), del calentamiento global (23 y 51), de los migrantes y refugiados ambientales (25), del acceso al agua (28), de la biodiversidad etc. etc.

Se trata de un punto de partida insólito en los documentos vaticanos. En todo discurso o investigación la epistemología escogida, como unas gafas, condiciona el color de lo que vemos, el contenido. También aquí.

2. Parte del diálogo con la ciencia y de la lectura de los hechos. No parte, como la mayoría de documentos vaticanos, del “depósito” de la fe, de otros “dogmas”, de la “revelación” o de la “tradición”, sino de lo contingente, del intercambio científico que se va construyendo y de la observación de la realidad. Son miles los institutos, centros de investigación y universidades que desde hace muchos años han trabajado en esto y el papa, simplemente, escucha sus resultados. Incluso en algunos párrafos hay algunas precisiones de carácter técnico insólitas en un documento vaticano que expresan que ha habido muchas manos en su redacción. Por otra parte en esto se pone de manifiesto el respeto del papa hacia la comunidad científica.

Pero definitivamente se trata también de una nueva manera de “construir” teología a la que el vaticano no nos tenía acostumbrados. Esto da a la encíclica un tono de voluntad de “caminar juntos” con toda la humanidad en la búsqueda de la felicidad humana que le confieren el carácter de verosimilitud y honradez que su publicación ha despertado.

3. Habiendo escogido la perspectiva de los pobres y esta manera de “construir” teología desde abajo, la consecuencia no podía ser otra que la condena sin paliativos -desde la ética y desde la fe- del sistema que fabrica pobres.

Hasta hace bien poco la Doctrina Social de la Iglesia, en general, suponía la aceptación o legitimación moral del capitalismo como sistema, a pesar de que había que corregir algunos excesos.

La “Laudato Sí”, al revés, condena la estructura y los valores que configuran el sistema. No sólo los excesos sino su misma esencia y los paradigmas culturales difundidos por la modernidad: la posibilidad y bondad del crecimiento indefinido, la posibilidad de convertirlo “todo” en mercancía o la “cosificación” incluso de las relaciones humanas, tanto laborales como afectivas, la tecnociencia como demiurgo capaz de resolverlo todo, el derroche o el usar y tirar como modo de vida, etc.

En definitiva, es el documento más “antisistema” producido por el vaticano.

jun 112015
 

imagesVFAWRCHO5En Julio de 2013 comenzaron, en el más absoluto secreto, las negociaciones entre la Unión Europea y Estados Unidos del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión entre la UE y EEUU (TTIP). El TTIP, junto al Acuerdo sobre el Comercio Internacional de Servicios (TISA) y al Tratado Económico y Comercial Integral entre la UE y Canadá (CETA), es el principal exponente del golpe de estado que las grandes transnacionales están llevando a cabo de forma encubierta en contra de la soberanía de nuestros países y los derechos de toda su ciudadanía.

El pasado miércoles 13 de mayo se dieron cita en Madrid representantes de Equo, Podemos, Izquierda Unida, Bildu, Ahora Madrid y Chunta Aragonesista junto a municipios europeos y alcaldes de algunos de los 30 ayuntamientos pioneros en el Estado español que han aprobado en pleno la moción municipal declarándose «Zona Libre de TTIP». En el evento los Partidos Políticos pusieron de manifiesto su compromiso con esta acción en aquellos municipios en los que obtengan representación a partir de junio. Así mismo, quedó claro el potencial de lograr el objetivo de llegar a los cientos de municipios que forman parte ya de esta acción en países como Austria, Francia y Alemania. En las intervenciones europeas se dijo que en nuestro territorio al TTIP no se le está dando la importancia que debiera y está siendo silenciado por los medios de comunicación. Esto también es un impedimento para que el movimiento social en su contra adquiera la gran dimensión de los anteriormente mencionados países europeos.

Y es que estos tratados defienden el inmoral lucro y los intereses de las empresas por encima de todo poniendo en grave riesgo el medioambiente, la salud pública y nuestros derechos económicos, sociales y laborales. Se desregularán aspectos clave para la protección de la salud pública como los alimentos, los medicamentos o los productos sanitarios. Al igual que se permitirán actividades muy perjudiciales para el medio ambiente como el fracking o el cultivo de transgénicos. Los servicios públicos esenciales se verán reducidos, cuando no privatizados, y los derechos sociales y laborales gravemente perjudicados.

Mediante el mecanismo de arbitraje de disputas entre inversores y Estados, conocido como ISDS por sus siglas en inglés, las grandes empresas multinacionales tendrán derechos exclusivos para demandar a los gobiernos ante tribunales de arbitraje independientes de los sistemas judiciales nacionales y europeos. De esta manera, la soberanía nacional de los Estados quedaría supeditada a los dictados de las empresas multinacionales.

Así mismo, el TTIP recoge la creación de un organismo permanente llamado Consejo de Cooperación Reguladora que supervisará todas las normas comunitarias concernientes a lo establecido por el TTIP,  dando acceso directo a los lobbies empresariales para influir y modificar en su beneficio nuestra legislación.

Todo lo anteriormente no haría sino agravar la cesión de  la soberanía social a las grandes corporaciones en lo local,  ya iniciada en noviembre del 2013 con la Ley de Reforma de los Gobiernos Locales. Con el TTIP se verán todavía más afectados los procesos de licitación pública, aumentará la privatización de los servicios públicos y se verá restringida la capacidad de los municipios para fomentar la actividad de las PYMEs locales y la creación de empleo.

Desde la Campaña #NoalTTIP, de la que Redes Cristianas forma parte junto a numerosas organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos, se han conseguido éxitos como sacar a la luz estos tratados, las movilizaciones del pasado 18 de abril y casi dos millones de firmas en contra, recogidas en la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE). No obstante, el peligro sigue siendo más real que nunca, como demuestran el Fast Track que se quiere aplicar al Tratado Transpacifico (TPP), las falsas reformas o maquillaje del ISDS y la aprobación de 17 nuevos transgénicos. No podemos bajar la guardia.

En el contexto actual de crisis sistémica en la que el paro, la pobreza y el hambre se están cronificando, el establecimiento de un orden económico internacional justo, equitativo, acorde con nuestros valores cristianos y respetuoso con los derechos humanos y el medio ambiente se hace cada vez más necesario y urgente. La aprobación del TTIP lejos de avanzar en este sentido supone  una grave amenaza para el modelo social europeo ante la que es preciso actuar.

Para ello es necesario, de una parte, incrementar la incipiente red de Ayuntamientos desde la que poder plantar cara, institucionalmente,  a esta nueva ofensiva neoliberal; y, de otra, respetar, fomentar y fortalecer  la lucha ciudadana —desde las asambleas del 15 M, las asociaciones de vecinos y los movimientos sociales, etc.,  hasta los colectivos cristianos de base— contra las multinacionales y su búsqueda de una política alternativa basada en la economía local, el bien común y el empoderamiento de las personas.

 

RomeroMartirDeLaJusticia¡Alegrémonos! El sábado 23 de mayo tendrá lugar en San Salvador la ceremonia de beatificación de Óscar Arnulfo Romero, que fuera arzobispo de esa ciudad desde 1977 hasta su asesinato, a los 62 años, mientras celebraba la eucaristía, el 24 de marzo de 1980. Su vida y su muerte nos interpelan a los que formamos parte de Redes Cristianas a vivir el cristianismo con coherencia y poniendo en primer lugar a los pobres y a los que sufren por la violencia y la injusticia, y a seguir trabajando por una iglesia cuyas prioridades sean las que tuvo Monseñor Romero, cuya sangre -en un mundo sediento de testimonio- ha sido la mejor “teología narrativa” que podíamos recibir de un obispo:

                «Como pastor estoy obligado por mandato divino a dar la vida por quienes amo, que son todos los salvadoreños, aun por aquellos que vayan a asesinarme. Si llegaran a cumplirse las amenazas, desde ya ofrezco a Dios mi sangre por la redención y resurrección de El Salvador.»

Su beatificación, y su eventual canonización posterior, devolverá –como dice su postulador- a los hombres de buena voluntad el legítimo derecho a enarbolar el ideal del amor a los otros hasta el extremo. “Y para los cristianos-católicos, lo hayamos conocido o no, será la expresión personificada del creyente que, con la coherencia de su testimonio y los principios fundamentales de su fe, entendió e hizo suya, con plena conciencia, la opción incondicional por la vida”.

Siguiendo el intrincado protocolo que nuestra Iglesia exige para seleccionar ejemplos existenciales que proponernos, el camino de San Romero de América (tal como lo bautizó Casaldáliga, recogiendo una costumbre popular iniciada el mismo día de su muerte) ha sido largo. En vida, sufrió por sus difíciles relaciones con algunos de sus hermanos obispos. Y, tras su muerte, sólo uno de los miembros de la Conferencia Episcopal Salvadoreña asistió a su funeral. Jon Sobrino nos cuenta que, aún años después, en marzo de 1996, monseñor Revelo (que fue en el pasado obispo auxiliar de Romero, y su gran adversario) le criticó, en un almuerzo con Juan Pablo II, por ser responsable de nada menos que “los 70.000 muertos que se dieron en este país”. Así que no es de extrañar los treinta y cinco años necesarios para llegar aquí. A pesar de que en pocas figuras se produce como en él la aclamación del pueblo sencillo con la que tradicionalmente se elegía a los santos. Y aunque contraste con lo notorios que han resultado, en décadas recientes, algunos procesos de beatificación y canonización desarrollados de forma fulminante, y que obviaron las controversias que ensombrecían a algunos de sus protagonistas. Ha sido, sin duda, decisivo -y muy de agradecer- el impulso dado al proceso por el papa Francisco, que en febrero pasado autorizó la promulgación del decreto para declararlo mártir de la Iglesia… Un obispo asesinado por «odio a la fe». Y, para escándalo de muchos, ¡a manos de otros cristianos!

Óscar Romero fue a lo largo de su vida un notable cristiano, sacerdote y obispo, de talante conservador, que tomó posesión del cargo de arzobispo de San Salvador el 22 de febrero de 1977, en una época particularmente convulsa en su país. El asesinato, unas semanas después, de su íntimo amigo, el jesuita Rutilio Grande, párroco comprometido con las Comunidades Eclesiales de Base y la organización de los campesinos, le llevó a convocar –en contra de la opinión del nuncio apostólico y de otros obispos- una misa única, para mostrar la unidad de su clero. Esta misa, celebrada en la plaza Barrios de San Salvador, fue el inicio de un profundo cambio personal, de una coherente radicalización, y de tres años de “vida pública” que –como a Jesús de Nazaret- le llevaron al martirio.

Monseñor Romero dijo la verdad pública, vigorosa, insistente, larga, repetida y responsablemente, con autoridad, y en fidelidad total al Evangelio. Las palabras de la homilía pronunciada la víspera de su asesinato son memorables:

«En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡cese la represión!»

Treinta y cinco años después, celebramos con el pueblo salvadoreño y con la Iglesia universal, mediante su proclamación como beato, lo que ya Ellacuría dijo en el funeral pronunciado en la UCA pocos días después del asesinato: “con Monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador”.

¡Un escrache, por Dios!

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mar 242015
 

imagesVNK6WCIJ11La historia y la experiencia nos advierten  que las malas prácticas  de gobernantes civiles o religiosos suelen ser muy similares. Un ejemplo muy ilustrativo puede ser esa sarta de privilegios asociados —no sabe uno por qué— a los altos mandatarios y que se traducen luego, una vez concluido el mandato, en pensiones escandalosas, exenciones judiciales injustificables, puertas giratorias bien engrasadas, consejerías ocultas, etc.  No es difícil encontrar  esto  en exjefes de Estado y de Gobierno, en quienes detentaron ministerios o representación parlamentaria, en exmagistrados y exmagistradas,  en exaltos cargos militares, etc.  Se trata de una de las mayores causas del parasitismo social y de creación de castas que está negando abiertamente la igualdad en las personas  y vaciando de contenido la democracia.

Y la ciudadanía, entre tanto, conocedora de este comportamiento  discriminatorio, no suele ir más allá de la indignación y de las gruesas palabras. ¿No sería más productivo entrar en el fértil terreno de la rebeldía y de la acción política para transformar  las cosas?

Viene muy a cuento todo esto por cuanto el mismo ámbito eclesiástico, principalmente en su sector episcopal, no parece estar ajeno a estas malas prácticas. Y no es necesario salir de España y llegar al Vaticano para encontrarlas.   El evangelista Marcos, seguido de cerca por Mateo y Lucas, las descubrió ya muy temprano en la naciente Iglesia y recuerda la enérgica  respuesta de Jesús ante el afán discriminatorio de los hermanos Zebedeos: “Sabéis que los jefes de las naciones las dominan y que los grandes les imponen su autoridad. No será así entre vosotros; al contrario, el que quiera hacerse grande sea servidor vuestro y el que quiera ser primero sea siervo vuestro. Igual que el Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir…” (Mc 20). Pero esta contundente respuesta de Jesús,  que según la exégesis concentra en el servicio a las demás personas toda la ética y la práctica cristiana, no parece haber calado muy hondo  en algunos sectores eclesiásticos.

La figura del cardenal Rouco Varela puede ser, a este propósito, un buen ejemplo. Si las informaciones son ciertas —y hasta la fecha nadie las ha desmentido— el cardenal Rouco Varela, después de más de seis meses de dejar el cargo, se ha mudado desde el palacio arzobispal  a un piso en la calle Bailén, al lado de la catedral de la Almudena. El piso es en realidad un  ático de 370 m2 que cuenta con seis habitaciones, dos de servicios,  cuatro cuartos de baño y una amplia terraza. Le acompañan en este viaje, entre otros detalles de no menor importancia,  dos religiosas, un secretario personal y un coche nuevo.  Según las informaciones públicas, la adaptación de este lujoso ático ha costado a la diócesis de Madrid medio millón de euros. Y lo que parece más grave es que  la Conferencia Episcopal, en medio de la depresión que está atravesando el país,  ha guardado un escrupuloso silencio y hasta algún obispo ha llegado a justificar  públicamente este disparate.

Nos resulta cuando menos extraña esta entrada en la jubilación de una persona que, como el cardenal Rouco, siendo aún obispo de Madrid, visitó una vez las chabolas de la Cañada Real donde el aire, la lluvia y el barro campan por sus fueros  y se le supone, por lo mismo,  al tanto del empobrecimiento creciente y hasta del hambre que está afectando a la población de Madrid y  de los desahucios que siguen ocurriendo a diario.

Pero  es más escandaloso si cabe, y más  hiriente para la sensibilidad cristiana (el Vaticano II relaciona estas malas prácticas con las causas del ateísmo moderno, G.S. 19),  que se quiera hacer pasar este disparate como reconocimiento de la diócesis a los servicios prestados por el cardenal. Extraña exigencia que poco tiene que ver con la humildad  y el servicio que reclama el evangelio.  Esto nos demuestra que algunos obispos aún no han llegado a entender el fenómeno de “la mundanidad” contra la que clama el papa Francisco y que, según el papa, “se esconde detrás de apariencias  de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia…”  pero que “es un modo sutil de buscar ‘sus propios intereses y no los de Cristo Jesús’” (E.G. 93).

Desde Redes Cristianas, que apuesta por una Iglesia equitativa e igualitaria, pensamos que este despropósito merece un rechazo público, una denuncia profética y  un escrache (intelectual, al menos).

 

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En octubre de este año se celebrará la segunda parte del Sínodo de los Obispos, que será continuación del que tuvo lugar en 2014 y tendrá a la familia de nuevo en su centro de interés.

La Relatio synodi –resumen de lo que se expuso en el sínodo del año pasado– y la Lineamenta publicada hace algunas semanas por el Vaticano son el material de reflexión que deberían tomar inicialmente los sinodales a lo largo de este año. Así estarán preparados para tomar decisiones en la próxima convocatoria de octubre.

Sin embargo, para completar este material, el Vaticano publicó un sondeo a mediados de diciembre para que fuese respondido por todas y todos los fieles que quisieran participar. Se invitó a las Conferencias Episcopales a elegir las modalidades adecuadas para la difusión del cuestionario “implicando a todos los componentes de las iglesias particulares e instituciones académicas, organizaciones, agregaciones laicas y otras instancias eclesiales”. Según sus autores, el cuestionario pretende hacer accesible la “recepción” de la Relatio synodi y la “profundización de los temas en ella tratados”.

No cabe duda de que esta intención de escucha y de apertura de canales de expresión para los cristianos y cristianas de todo el mundo es positiva. En las instrucciones de la encuesta, además, se señala que deben evitarse respuestas “según esquemas y perspectivas propias de una pastoral meramente aplicativa de la doctrina, que no respetaría las conclusiones de la Asamblea sinodal extraordinaria y alejaría su reflexión del camino ya trazado”. No se pide, por tanto, una respuesta “de libro”, catecismo en mano, sino contestaciones desde la vida real de las personas reales dentro de la Iglesia. Eso está bien.

Pero el problema llega a la hora de responder el cuestionario, cuando los grupos o personas se encuentran con 46 preguntas (en realidad 94 porque algunos enunciados son múltiples) en las que se piden respuestas tipo ensayo. Un formato que hace complejo e impracticable contestar el cuestionario, así como sumamente difícil sistematizar las respuestas que se reciban. Es complejo y abrumador, lo cual claramente puede hacer desistir a las comunidades de base o cristianos de a pie a responderlo.

Organizaciones como Catholic Church Reform han elevado su queja y han llegado a declarar que “el cuestionario está diseñado para fracasar” y han lanzado una carta abierta al papa Francisco expresando su desacuerdo con el mecanismo de participación desarrollado por el Vaticano. Otros grupos en Europa han seleccionado algunas preguntas, relativas a los temas clave, y están enviando respuestas parciales.

Da la impresión de que, una vez más, se ha puesto de manifiesto la apatía y oposición encubierta de las conferencias episcopales a la hora de facilitar que la base de la Iglesia responda el cuestionario y exprese su opinión abierta y libremente.

El resultado de esta nueva consulta –que deben responderse antes del próximo 15 de abril– debe enviarse a la Secretaría general del Sínodo de los obispos para que pueda ser estudiado y evaluado en la preparación del Instrumentum laboris, que será publicado antes del verano.

¿Qué podemos esperar pues de este Sínodo? ¿Se atreverá a promover cambios en la doctrina oficial? ¿Se quedará en recomendaciones pastorales de acogida y respeto? Esperamos realmente que el Sínodo de octubre serva para aceptar oficialmente, al fin, situaciones y realidades que desde hace tiempo viven muchos católicos y católicas de todo el mundo. Es urgente, por tanto, que los sinodales “pongan al día a la Iglesia” porque estas decisiones llegan ya muy tarde.

En tanto los sínodos se abran verdaderamente a la pluralidad y a la participación de personas diversas que integran la Iglesia y en tanto se generen mecanismos de participación reales y eficaces, habrá que ir aprovechando estos cauces. Por eso, pese a las dificultades que ofrece el cuestionario, desde Redes Cristianas os animamos a participar y a trabajar las preguntas –todas o una parte– en comunidad, en familia o individualmente. Para ello hemos habilitado un cuestionario on line (colectivos@redescristianas.net) en el que recogeremos las respuestas que nos comprometemos a enviar posteriormente al Vaticano.

 

Después del atentado en las oficinas del semanario satírico Charlie Hebdo en París,  con 17 muertos, desde una inequívoca voluntad de paz y de diálogo entre religiones es necesario hacer dos reflexiones complementarias:

1. Ni el Islam ni su fundamento,  el Corán,  son violentos. Destaca la cantidad de imanes y mezquitas que lo han condenado y se están sumando a las protestas. Destaca el comentario del presidente de la conferencia de los imanes de Francia, considerando a las víctimas del semanario como verdaderos “mártires” y denunciando a los terroristas: “Pero ¿de qué Profeta están hablando? No tenemos el mismo profeta. Su profeta es el del odio y del horror”. Queda claro que dentro del Islam la violencia es patrimonio de unos pocos.

En su interior conviven, desde casi sus orígenes, el alma rigorista, fundamentalista en teología,  según la cual la escritura proviene de una revelación directa del Profeta, que conduce a una interpretación política y moral anclada en concepciones medievales; y el alma que pretende vivir la fe y la veneración al Profeta en profundidad, pero pacíficamente y más acorde con los Derechos Humanos y los criterios laicos del mundo moderno.

Lo ocurrido en París, además de una agresión a la libertad de expresión, es expresión de un conflicto en el mismo interior de la religión musulmana. De aquí que cualquier identificación global entre islam y violencia, generalizando las responsabilidades,  es alimentar la islamofobia. El Estado Islámico ha hecho un llamamiento a todos los musulmanes a incorporarse a sus milicias y a estar presente en Europa con atentados. Es preciso estar atentos a ello, protegerse y condenarlo, pero es preciso igualmente que los musulmanes que condenan los atentados, tanto por razones culturales o políticas como por principios religiosos,  puedan hacer oír su voz. El riesgo de que puedan ser estigmatizados como terroristas los convierte en las primeras víctimas.

2. No se trata de guerra entre religiones. Occidente sabe lo que supone disfrazar de guerra de religiones lo que fueron  simplemente operaciones militares de expansionismo comercial. Baste recordar las Cruzadas o la Conquista de América.  En este caso estamos ante la reacción del mundo musulmán, de mucho calado, de lo que han sido intolerables agresiones occidentales, también de mucho calado. La causa del 11-S en Nueva York, del 11-M en Madrid no fue la religión. Tampoco del atentado en París. Se trata de una reacción violenta a la violencia de occidente.

Los gobernantes occidentales,  que hoy se rasgan las vestiduras ante el atentado perpetrado en París y que ayer presidieron la manifestación,  deberían explicar a la ciudadanía cuál ha sido su papel en las guerras de Afganistán, Iraq, Libia y Siria;  a quiénes están vendiendo las armas y apoyando económicamente  hasta presentarlos como “combatientes por la libertad; y, más al fondo, porqué han incrustado en el corazón mismo del mundo árabe un Estado artificial como Israel que está siendo una prolongación occidental del más brutal neocolonialismo.

La invasión de Iraq fue acordada por el trío de las Azores, contra toda legalidad internacional, bajo pretextos falsos, en busca del petróleo para Occidente. Costó 1.300.000 muertos, un Estado fallido y la presencia del fundamentalismo islámico en Iraq como reacción.

Este comportamiento violento ha llevado a la destrucción casi total de cuatro países islámicos: Afganistán, Iraq, Siria y Libia con las secuelas de millones de muertes, sufrimiento y destrucción. Sin la invasión de Iraq no se habrían producido las matanzas en Siria, en  Libia y  no se habría consolidado  el  Estado islámico.

Occidente tiene las manos manchadas de sangre inocente y ha acumulado delitos y horror suficientes como para ser merecedor del rencor de estos países. La cantidad de muertes, destrucción y sufrimiento gratuito no quedará impune y lo odios que se han generado permanecerán durante siglos en su subconsciente colectivo. La paz no se conseguirá con condenas, con mayor represión, drones, o controles.

Desde Redes Cristianas condenamos la violencia y apostamos por caminos de justicia y de encuentro.

dic 272014
 

Uno de los pilares de la democracia es el pacto social, basado en el reconocimiento de la autoridad y el respeto de las normas que nos hemos dado para ordenar la convivencia y garantizar el respeto, entre otros valores, de los derechos humanos. Para que este contrato funcione es necesario un consenso que establece lo que entendemos como justo, lo que es el respeto y la máxima del interés común como guía de la acción política.

Los cristianos hemos colaborado a esta construcción de la sociedad, basada en el consenso y en el pacto, pero también hemos participado de la ruptura cuando hemos colaborado con el poder totalitario o hemos mirado solo al propio  el interés individualista.

La corrupción es una de las formas de ruptura del pacto y un uso perverso de la autoridad y del poder que amenaza el consenso social y contribuye directamente a la discriminación y a la exclusión.

Un grupo de cristianos nos hemos reunido en el día internacional de la corrupción el pasado 9 de diciembre para denunciar la situación en nuestro país donde más de 1.700 procesos de corrupción no pueden dejarnos callados. No podemos ocultar la indignación que nos provocan los casos particulares de corrupción sean Bárcenas o Matas, Fabra o Rato, etc. o la que afecta a organismos semipúblicos con Bankia y el organismo bancario en general.  Pero nos indigna más y nos preocupa la corrupción que ha llegado a instalarse en las instituciones públicas como la monarquía y el gobierno, los partidos políticos las administraciones autonómicas y locales.  Y en este contexto hemos pedido: “Hay que sanar el tejido social desde el asociacionismo, la ciudadanía activa y participativa. Es urgente promover una ciudadanía justa y formada que sepa pedir responsabilidades”.

Los valores cristianos de la fraternidad y el respeto nos llaman a una mayor responsabilidad contra esta podredumbre que está pervirtiendo la articulación de la sociedad.  No podemos seguir colaborando con nuestro silencio en este estado de cosas y tenemos que ejercer una seria autocrítica apelando a los valores fundamentales y a la defensa radical de los derechos humanos. Necesitamos defender la democracia devaluada y acosada colaborando en la edificación de  una ciudadanía de personas responsables que puedan ejercer el control de lo político.

Sólo desde una  ética seria lograremos sacar adelante la cohesión social necesaria para que nadie quede excluido de nuestra convivencia.

 

Cada día que pasa se nos van imponiendo con mayor firmeza dos convicciones:  que en la era de la globalización de los mercados y la economía financiera la universalización de las comunicaciones representa uno de los mayores fenómenos de nuestro tiempo; y que, a pesar de los impresionantes logros de la tecnología, la sociedad posmoderna no ha logrado globalizar el derecho que asiste a la ciudadanía a expresar y difundir libremente su opinión y a recibir “sin limitación de fronteras” —como define la Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 19—, informaciones veraces y útiles para la colectividad. 

De hecho, un reducido número de agencias,  en conexión con 300  multinacionales,  controlan la información y la opinión pública mundial. Este oligopolio del poder mediático se impone sobre el mismo poder político a través de sus medios de comunicación de masas.

Salvando las distancias —y,  en el mejor de los supuestos, las intenciones— algo similar está pasando en la Iglesia católica y, más en concreto, en la Iglesia española donde la Conferencia Episcopal a través de la Comisión de Medios de Comunicación ejerce un control absoluto sobre la información y la opinión pública en la Iglesia.  

Contra la propia doctrina oficial de la Iglesia que, aunque tímidamente,  apuesta por la honestidad informativa en sus documentos oficiales — entre otros, la Constitución Lumen Gentium del Vaticano II, nº 119; Decreto Inter Mirifica para la comunicación, del mismo concilio; y las encíclicas Pacem in Terris de Juan XXIII y Evangelii Nuntiandi de Pablo VI— y defiende el derecho a una información que respete la verdad, la justicia y la caridad, la Conferencia Episcopal Española está manteniendo unos medios que, como la COPE y 13tv, van justamente en dirección contraria. A través de su línea editorial, de sus espacios y tertulias se difunden  unos  mensajes que frecuentemente nada tienen que ver con la verdad, que faltan a la justicia y quebrantan con  insultos el debido respeto y la caridad con las personas. Propagan, en último extremo, una doctrina tan ideologizada, sesgada y partidista que resulta muy difícil reconocer en ella la doctrina católica universal. Hoy día son más una empresa comercial que centros o focos de evangelización.

Desde Redes Cristianas ya en nuestro Manifiesto por la Laicidad de septiembre de 2008 “denunciamos a la Conferencia Episcopal Española por el intolerable abuso del derecho a la Libertad de Expresión que está haciendo la COPE (a la que hoy añadimos 13tv)… y le exigimos el cambio radical en su línea editorial”. Y ante los nuevos aires que están llegando desde Roma y con la llegada a Madrid del obispo Carlos Osoro, creemos que el cambio debe iniciarse ya desde el reconocimiento del pluralismo que reina en el cristianismo en España  y desde el derecho de la comunidad católica y civil a disponer de unos medios de comunicación abiertos a la diversidad de tendencias,  siendo honestos, participativos y veraces.

Entretanto, hay medios que -vinculados a congregaciones religiosas o con estructuras más independientes- apuestan por una comunicación alternativa, honesta y poniendo el foco en la denuncia de las injusticias y en las personas que sufren. Es el caso de revistas como Humanizar, Revista 21, Alandar, Tiempo de Hablar, Utopía, Éxodo, Encrucillada o Irimia; y de medios digitales como Eclesalia, Ciberiglesia y Atrio, que dan otra visión de cómo se puede comunicar desde una perspectiva creyente.

 

El 5 de octubre va a  comenzar en Roma la primera fase del Sínodo de la familia. Un encuentro mundial que, en línea con los nuevos aires que están llegando desde la ciudad eterna, ha venido precedido de algunas novedades  interesantes.

En primer lugar, se ha hecho preceder de un amplio cuestionario, enviado a todas las diócesis del mundo, con el fin de recoger la situación y posicionamiento que los cristianos y cristianas  de hoy tienen sobre la que se considera célula básica de la sociedad y de la misma Iglesia. A pesar de su larguísima introducción —fiel reflejo de un estilo y doctrina hoy ampliamente superados—,  el cuestionario quiere ser fiel  a las distintas situaciones de la familia que hoy son conflictivas en la Iglesia, resultando particularmente  interesante el espacio dedicado a pulsar el conocimiento que el pueblo católico tiene en este tema  sobre la  doctrina de su propia Iglesia. La difusión del cuestionario ha sido ciertamente  muy desigual y tampoco la que cabía esperar. No obstante, es para celebrar el  gesto y animar a los responsables de la Iglesia a repetirlo en otros temas también importantes. —A la luz de esta experiencia, queda meridianamente claro que la Iglesia católica en España sigue necesitando alguna explicación sobre los motivos que han obligado a la Conferencia Episcopal a mantener largo tiempo en suspenso el cuestionario,  hasta el punto de que alguna diócesis, como la de Madrid, que viene organizando todos los años la “Misa de la Familia”  en diciembre,  lo ofreciera a última hora sin mucho entusiasmo y  reformado.      

 Son de destacar también otros gestos alentadores, como la difusión del llamado  Instrumentum  laboris o síntesis de las aportaciones recibidas en Roma desde todo el mundo y que pretende ser el punto de partida de los trabajos del sínodo.  —Nuevamente se echa en falta la aportación específica de la Iglesia española. ¿Tan seguros estamos de nuestra actual situación?,  ¿tan poco tenemos que comunicar con el resto de la Iglesia  en este tema?

No se puede pasar tampoco  por alto el nombramiento reciente por parte del papa de una comisión, presidida por el decano del Tribunal de la Rota, Pio Vito Pinto, con el fin específico de aclarar los procedimientos de nulidad, frecuentemente escandalosos, de los matrimonios católicos. ¿Es esta comisión la respuesta del papa Francisco a la oposición  de los siete cardenales, liderados por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard  Müller, ante la posibilidad de una apertura legislativa y sacramental a los matrimonios en situación irregular, expuesta, con conocimiento del papa, por el cardenal Kasper?  

 A Redes Cristianas, que valora positivamente estos pasos democratizadores en la Iglesia, no dejan de sorprenderle algunos otros que parecen  ir en dirección contraria. Nos sorprende que,  ante un problema  que afecta por igual a hombres y mujeres, se  convoque  al Sínodo  predominantemente  a hombres y en su mayoría célibes. ¿Qué pasa con las mujeres cristianas, no son ellas en gran medida las mantenedoras de la familia, las educadoras y activas participantes en la Iglesia? Este  patriarcalismo manifiesto nos sume en la perplejidad. Como también nos llena de sorpresa el nombramiento para el sínodo de personas que, como en cardenal Fernando Sebastián, han demostrado suficientemente su incapacidad para entender las distintas formas que asume hoy la convivencia o la familia en nuestro país. Nos resulta muy difícil esperar alguna respuesta positiva a este problema  desde personas que nunca han llegado a entenderlo.

Nos preocupa también el límite que oficialmente se ha marcado al Sínodo: conocimiento de la realidad, sí, compadecimiento ante las situaciones familiares dolorosas, también; pero sin tocar la doctrina actual de la Iglesia sobre la familia, sin mover el  tema de la indisolubilidad. A estas alturas de la investigación y de la ciencia bíblica nos llena de perplejidad que se sigan interpretando los textos bíblicos como si se tratara de definiciones dogmáticas, como si el Dios de hoy fuera un Dios mudo  y no tuviera nada que seguir revelando o dejándose descubrir  en la historia.  Nos gustaría que nuestra Iglesia mantuviera los oídos abiertos a sus teólogos y místicos: reconocimiento y honestidad para no caer en la indiferencia.  Nos gustaría que en cuestiones de moralidad no prescindiera nunca de la conciencia, para que la apuesta por la compasión no se convierta en mera veleidad.

Nos preocupa sobre todo la ausencia en el sujeto sinodal de la realidad más hiriente del mundo de hoy: la división de clases y el empobrecimiento. Todo esto tiene un peso determinante en la convivencia y agrupación familiar: desde la falta de trabajo a las migraciones, etc. 

Desde esta sección de Iglesia que somos Redes Cristianas queremos enviar al Sínodo de Roma sobre la familia cristiana dos mensajes a cual más importante. Primero, sed honestos con la realidad, reconociéndola en todas sus múltiples dimensiones. Y, segundo, sed capaces de poner el Evangelio, siempre Buena Noticia,  por delante de la actual doctrina que, por ideológica, es parcial y excluyente.

 

“No es una guerra, es un genocidio”, decíamos en el anterior editorial sobre Gaza. Es un genocidio, volvemos a repetir ahora después de  un mes de violencia y destrucción. El ensañamiento de Israel contra Gaza poco tiene que  envidiar al exterminio que hicieron sus antepasados en las bíblicas ciudades  de  Jericó y de Ay. La violencia practicada contra Gaza ha dejado  cerca de 2000 personas muertas, la mayoría de población civil  de la que una tercera parte son niños y niñas, y más de 9.000 personas heridas, muchas de gravedad, medio millón de desplazados y unas 5.000 viviendas arrasadas. Israel, entre tanto,  ha perdido 64 militares y 3 civiles. 

La masificación en los refugios, gestionados por la ONU, y el estrangulamiento de los servicios básicos están complicando las tareas destinadas a cubrir las imperiosas necesidades de los humanos.  Un millón y medio de personas no tiene acceso al agua y la falta de electricidad está afectando a los servicios de distribución de agua, saneamiento y salud. A juicio de June Kunugi, representante de UNICEF en  Palestina, “elcosto humano y material —de esta que Israel llama Operación Margen Protector—  no se puede describir con palabras”.

Como seres humanos nos humilla e indigna el cinismo de las grandes potencias  que, por intereses geoestratégicos,  están directa o veladamente amparando este genocidio de Israel contra la  población indefensa   recluida  en la franja de Gaza. Venderle armas y estar pidiendo al mismo tiempo ayuda humanitaria es éticamente inaceptable; entregar anualmente 3.000 millones de dólares, como hace EE.UU. con el silencio culpable de la UE, para recompensar el trabajo sucio que Israel está haciendo en la zona, es vergonzante. No se puede encubrir tanta desvergüenza bajo el político recurso del “derecho a defenderse de un país agredido”. Este no es el caso. Tampoco lo son las otras agresiones que el imperio ha llevado o está llevando a cabo en  Irak, Siria, Ucrania y tantos otros lugares del planeta.

Desde Redes Cristianas, además del apoyar a las víctimas y condenar sin paliativos el genocidio, además de exigir a nuestros gobiernos el cese del envío de armas, ruptura de relaciones culturales, comerciales y diplomáticas y boicot a los productos de Israel mientras dure el conflicto —y mantenga la ocupación del 78% de las tierras palestinas, los asentamientos y el muro—,  nos cuestionamos el clamoroso silencio de Roma, y más aún de la Conferencia Episcopal Española  ante una catástrofe de tal magnitud. ¡Como si todo se hubiera hecho ya con la visita a los lugares en conflicto y el poético rezo de sus líderes en los jardines del Vaticano! Ante una situación similar en 1511 y ante la presencia del entonces encomendero fray Bartolomé de las Casas, fray Antonio de Montesinos pronunció un sermón memorable que cambió la historia de la conquista: “¿Con qué derecho y justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Estos no son hombres?”.  Por el dolor que nos causa este silencio en un mundo falto de un referente moral que creíamos estaba emergiendo desde el Vaticano, traemos hoy el recuerdo de Montesinos mirando a Gaza: ¿No están exigiendo estas víctimas de Gaza algún gesto profético y urgente desde el Vaticano? ¿Seguirán guardando silencio los obispos españoles, tan locuaces a otros propósitos, ante este infanticidio y este crimen contra la humanidad?

 

Desde hace dos semanas, el Estado de Israel está llevando a cabo una nueva ofensiva militar sobre la Franja de Gaza. Es la cuarta que realiza desde el año 2006 sobre este territorio bloqueado, aislado y totalmente controlado por las fuerzas israelíes. ¡Y siempre con la colaboración, auspicio o empuje de los EEUU!

Una vez más Israel está cometiendo crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad sobre la población indefensa de Gaza, que no tiene ni tuvo nunca ejército, ni refugios, ni lugar adonde huir, debido al bloqueo. Este último fin de semana fue particularmente sangriento: el bombardeo y destrucción del barrio de Shayaíah terminó en la noche del sábado con la vida de unas 80 personas (de ellas, 25 niñas y niños y 15 mujeres) y dejó a unas 400 heridas, muchas de gravedad. La cifra de personas muertas en dos semanas, que aumenta cada hora, está superando las 530, y hay más de 3400 personas heridas.

Gaza es una diminuta franja de tierra de 350 km cuadrados donde viven hacinadas 1.700.000 personas, la mitad tienen menos de 18 años. Es una de las zonas más densamente pobladas del mundo.

Desde hace 7 años Gaza está sometida a un férreo e inhumano bloqueo por tierra, mar y aire por parte de Israel, que controla hasta cuántas calorías diarias ingieren los habitantes de Gaza. La situación humanitaria es dramática, y el 80% de la población sobrevive por la ayuda externa. Israel no permite siquiera la entrada de materiales para reconstruir los edificios e infraestructuras de agua, electricidad y vialidad destruidas en cada nueva agresión. Desde que Egipto clausuró los túneles hace un año, la situación humanitaria se agravó. Con la crisis actual, se habla ya de una verdadera catástrofe humanitaria de grandes proporciones.

Para justificar esta nueva ofensiva criminal, Israel argumenta que “tiene derecho a defenderse” de los cohetes caseros lanzados desde Gaza por la resistencia palestina. Esta afirmación es falsa:

1. La ‘provocación’ no vino de Gaza (de hecho Hamas llevaba casi dos años respetando el alto al fuego alcanzado en 2012): cuando el primer cohete de Hamas cayó en territorio israelí, hacía un mes que Israel estaba llevando a cabo una brutal operación de castigo colectivo en Cisjordania en la que mató a decenas de personas y arrestó a más de 800 (en su mayoría de Hamas), destrozó decenas de casas, invadió pueblos y allanó más de 2000 hogares. El pretexto fueron los tres colonos secuestrados y asesinados (todavía no se sabe por quién); el objetivo real fue golpear a Hamas, destruir su base de apoyo y romper el acuerdo de unidad alcanzado por Hamas y Fatah y el flamante gobierno de unidad nacional palestino.

2. Tanto Hamás como las demás organizaciones políticas (armadas y no armadas) son parte integral de la sociedad palestina que resiste un régimen de ocupación y colonización desde hace ya 66 años. Esa resistencia está amparada en resoluciones de las Naciones Unidas que afirman el derecho legítimo del pueblo palestino a recuperar su territorio y construir en él su Estado, y el derecho de todo pueblo bajo dominación colonial y extranjera o bajo un régimen racista a luchar por todos los medios por su autodeterminación.

Hamas es sólo el último pretexto de Israel. El verdadero objetivo del sionismo ha sido desde sus comienzos borrar al pueblo árabe nativo de su tierra y destruir el proyecto de liberación nacional palestino. Se trata de una campaña de limpieza étnica gradual cuyo objetivo final es vaciar el territorio de población palestina y ocuparlo total y definitivamente por población judía traída de todas partes del mundo.

Por eso en Palestina no hay un “conflicto” ni una “guerra”: hay una ocupación colonial encarnada en el Estado de Israel, que cuenta con el cuarto ejército más poderoso del mundo (incluido el armamento nuclear) y que recibe anualmente de EE.UU. 3000 millones de dólares sólo en ayuda militar. Esa potencia ocupante aplica un régimen de apartheid y de terrorismo de Estado sobre la población palestina, desconociendo sistemáticamente todas las resoluciones de la ONU que le obligan a retirarse de Palestina, y todos los tratados de Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos que garantizan los derechos del pueblo palestino a vivir y a permanecer en su tierra, y de sus millones de refugiados a regresar a ella.

La hipocresía e inoperancia de la comunidad internacional ha permitido que esto continúe durante siete décadas y que periódicamente Israel cometa crímenes de guerra y de lesa humanidad con total impunidad y con la complicidad de los gobiernos, principalmente el de EE.UU, y los medios masivos de Occidente. Como digna excepción, cabe señalar la posición de la Organización de Unidad Africana y la de países latinoamericanos como Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, en condenar esta nueva violación del Derecho Internacional y exigir sanciones a Israel.

Ante esta complicidad hipócrita, los pueblos de todo el mundo están respondiendo al llamado de la sociedad civil palestina y sumándose al movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel para obligarlo a respetar el derecho internacional y las numerosas resoluciones de Naciones Unidas que está violando. Esa campaña global está ganando aliados y éxitos impresionantes y acelerados en todo el mundo, dándole visibilidad a la lucha palestina por la libertad, la justicia, la igualdad y la autodeterminación, y haciendo que Israel esté cada vez más aislado y deslegitimado ante la opinión pública mundial.

Como Redes Cristianas nos unimos a los pueblos del mundo apoyando el movimiento palestino e internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones como herramienta para hacer efectiva nuestra solidaridad.

NB. Agradecemos a la Coordinación de Solidaridad con Palestina de Uruguay por sus aportes para este editorial.

La sucesión al trono

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jul 092014
 

La manera como se ha gestionado la sucesión al trono ha sembrado sobre la monarquía más sombras que las que ya tenía. Las prisas, el silenciamiento de cualquier opinión que pedía claridad, la prohibición de las manifestaciones de signo contrario, el control férreo de los medios de comunicación, el ocultamiento de las opiniones que pedían ser consultadas, la “chapuza” del aforamiento “exprés” -según la expresión de Jesús Posada, presidente de las Congreso-, etc., han alimentado toda clase de sospechas.

Hay un tema de fondo que lo condiciona todo: la monarquía fue una imposición de la dictadura que por un sangriento golpe de estado usurpó el poder a una república legalmente constituida. La transición hacia la democracia se hizo con los condicionantes que todos conocemos. Sin entrar a valorar los años transcurridos desde entonces ha llegado el momento de poder opinar sobre qué modelo de estado queremos y poder construir entre todos y todas unas nuevas reglas del juego. En todos los campos, el político, el económico, el territorial, el cultural.

Ocultar este tema de fondo no sirve de nada, es cerrar en falso los problemas profundos de la sociedad. La práctica del avestruz de pretender resolver problemas tapándolos, no sirve, tarde o temprano reaparecerán. Y en esta ocasión creemos que quienes han estado en los entresijos de la operación, una vez más se han equivocado. Han creído que por la vía de la aplicación de la constitución se podía pasar por alto la opinión pública.

Obviamente se han cumplido los requisitos exigidos por la constitución. ¡Faltaría! Pero ante el agotamiento y la degradación política española, hoy esto no basta. No escuchar la opinión pública sin duda afecta y pasará factura de por vida al sucesor y sobre todo, afecta a la fundamentación moral y ética de la institución, base sobre la que debe sustentarse cualquier acción política.

En segundo lugar la operación ha venido acompañada, sobre todo por la rapidez y el modo de aforamiento, por la sospecha de implicación en la corrupción. Juan Carlos será el único ex-mandatario de Europa (excepto la familia real de Dinamarca) aforado por su responsabilidad en hechos anteriores. Mal ejemplo buscarle privilegios en las presentes circunstancias. Por otra parte, flagrante contradicción cuando en estos días el gobierno se erige como valedor de no-privilegios de aforamiento.

Pretender ocultar sospechas de corrupción o de notoria falta de ejemplaridad en la más alta institución del estado es un error. Primero por imposible. Pero sobre todo porque acarrea la corrosión en cascada de todo el cuerpo social.

Finalmente, una vez más hemos echado en falta la voz de la jerarquía de la iglesia católica, tan preocupada en otras ocasiones por otras dimensiones morales. Era de esperar que a partir de elementales criterios morales y como exigencia de la imprescindible regeneración de la vida pública se pidiera un mayor grado de transparencia y libertad de expresión.

jun 052014
 

Cuenta la historia que,  allá por la década de los sesenta del pasado siglo,  San Francisco (California) se convirtió en la meca de la juventud americana. Desencantada con los valores y la moral estándar  surgida de la Segunda Guerra Mundial y harta de la interminable guerra del Vietnam, comenzó a reunirse en comunas en el distrito Haight-Ashbury no solo para fumar marihuana, tocar guitarra, consumir LSD y escuchar música rock, sino también para huir de la sociedad homogeneizada, guerrera y consumista por medio de la meditación, la simplicidad de vida, la no-violencia y el apego a las religiones orientales.  Se llamaron a sí mismos Hippies y  la sociedad “legal”, que inicialmente los miró con simpatía, acabó pensando que su estilo de vida estaba poniendo en peligro el sistema y que había que volverlos… ¡a casa! Y así se hizo, aunque no pudo borrar todas sus marcas.

Se cuenta también que en la primera década del s. XXI la juventud de toda la ribera sur del Mediterráneo comenzó a concentrarse en las plazas de las ciudades donde levantaron tiendas de campaña para quedarse. Allí se organizaron  asambleas de debate sobre los problemas reales de la ciudadanía y manifestaciones por las principales vías de la ciudad en las que, mirando a todos los poderes del Estado (legislativo, administrativo y judicial, al gobierno y a la monarquía) gritaron  consignas como  “no nos representan” y “fuera el gobierno de la troika”. Estaban hartos de esperar un trabajo que nunca llegaba, de asistir en silencio a la privatización de la sanidad y la enseñanza, a los desahucios de las propias viviendas y a los recortes en todos los servicios públicos, y… ¡a tener que emigrar para poder vivir! Estaban hartos de una forma de política corporativista, engañosa y corrupta, sometida a los holdings económico-financieros e impuesta por la troika, que se despertaba cada mañana mirando no a las necesidades de la gente sino a la evolución de los mercados. Esta juventud, que no lo era solo en edad, no quiso emigrar, decidió quedarse —contra el deseo de los viejos roqueros de la política—  para visibilizar su “indignación” y buscar alternativas desde las Primaveras Árabes, el 15 M, el Occuppy Wall Street… ¡No estaba en fiesta, estaba profundamente “indignada”!

La historia sigue ahora siendo testigo del nacimiento de una nueva era política. Las voces de la indignación no han huido de la sociedad de su tiempo como los hippies, ni han emigrado como querían los roqueros de la vieja política. Intelectual y moralmente mejor equipadas que los gobernantes en el poder, han venido para quedarse y poner de manifiesto que ni la mentira, ni la corrupción, ni el sometimiento a los poderes fácticos van a doblegar la soberanía del pueblo. Se han quedado para poner su talento en servicio de la transformación del mundo, subvirtiendo el viejo paradigma político.

Para “recrear esa nueva forma de hacer política” a la que se aspira, van a necesitar la complicidad de todas las voces, estamentos y situaciones sociales en que se encuentra la ciudadanía. Redes Cristianas saluda con alegría y participa activamente en este nuevo intento de  recrear la política y la democracia.

 

 

Una vez más, los ciudadanos de la Unión Europea estamos convocados a unas elecciones parlamentarias. Éste es el elemental ejercicio de toda democracia.

Sin embargo, hoy el modelo institucional de la UE difiere sustancialmente de un modelo democrático tradicional: el Parlamento que elegiremos el día 25 es más una cámara consultiva que una cámara de representación,  porque los resultados electorales no determinan el gobierno de la Unión, que se “elige” por un mecanismo alternativo; lo que aprueba el Parlamento no se traduce automáticamente en normas de aplicación en todo el territorio y está supeditado a otros acuerdos, etc. Sin duda, la institucionalidad política del modelo europeo supone un bajo nivel de democracia.

Pero el problema central está en que lo que verdaderamente estructura el entramado de la UE es el modelo económico. Hoy Europa consagra una gestión económica neoliberal, donde los intereses de las élites económicas se imponen al conjunto de la población,  excluyendo toda posibilidad de modelos alternativos. Se trata del desmonte del estado de bienestar. Por eso,  quienes tienen realmente el poder carecen de interés en que las cosas cambien en el sentido de la construcción de una democracia normal.

En su estadio actual, la UE es la combinación de una estructura de poder en la que participan las élites de los países hegemónicos y las grandes empresas y perjudica a las mayorías en temas fundamentales: ausencia de un sistema de derechos sociales que garantice coberturas básicas; niveles de desempleo intolerables en algunos países; débil regulación de los derechos laborales que permite el desarrollo de una competencia entre trabajadores de distintos países,  que se traduce en deslocalizaciones de actividades industriales; falta de perspectivas para la juventud; desaparición de la soberanía nacional en beneficio de centros de decisión exteriores incontrolables, causa de que la democracia ya de baja intensidad de los Estados-nación se convierta en algo ya completamente hueco; la libertad de cada país respecto a las regulaciones fiscales genera la paradoja de que dentro de la UE se encuentren buena parte de los paraísos fiscales. Las políticas migratorias tratan de crear una fortaleza que impida la libre entrada de foráneos. Todo ello se apoya en la explotación de unos valores de eurocentrismo de nuevo cuño, con un racismo latente.

Como marco institucional, con su recalcitrante propuesta de recortes y priorización la deuda, la UE se ha mostrado una gestora desastrosa de la crisis económica. Ha contribuido a la generación de mayores desigualdades y no tiene propuestas serias que hacer frente a los graves problemas ambientales a los que nos ha conducido el productivismo capitalista. Existe la creciente sensación, sobre todo en los países endeudados, de que la UE es un régimen autoritario y antidemocrático,  dispuesto a suspender los procedimientos democráticos invocando urgencias económico-financieras que permiten echar a jefes de gobierno, cambiar constituciones acorazadas en 24 horas, nombrar a tecnócratas al frente de países o ignorar referéndums; la “democracia conforme al mercado” definida por Merkel.

Como alguien dijo,  Europa no es solo Beethoven, la Ilustración y Galileo, sino también la Inquisición, Auschwitz y el imperialismo. Con sus directrices actuales  hoy la UE tiende a caminar por este segundo camino.

Sin la promesa de prosperidad con la que antes contaba, el proyecto europeo se convierte cada vez más en una pregunta: ¿para qué necesitamos Europa, el euro, la UE? Ante esta situación es necesario generar respuestas y tratar de articular una alternativa que plantee un modelo de Europa social distinto. Esto supondría: 

  • Forzar un cambio en la forma de elaboración de las políticas, lo que supone tanto propugnar un nuevo marco institucional como la eliminación del poder que tienen las multinacionales sobre el mismo.
  • Imponer un marco social común que garantice derechos básicos y evite la presión de la competencia “hacia abajo”.
  • Ofrecer propuestas de cambio en el funcionamiento de las instituciones económicas que promuevan efectivamente la igualdad tanto en términos de género como en términos sociales y entre países.
  • Poner freno a las políticas privatizadoras de los bienes y servicios esenciales.
  • Transformar las políticas migratorias y, al mismo tiempo, el marco de relaciones con los países extracomunitarios.
  • Reconocer la gravedad de la crisis ambiental y exigir un enfoque de ajuste de la organización económica y social que evite el desastre y posibilite la transición hacia una sociedad realmente sostenible.
  • Bloquear todas las tendencias antidemocráticas dominantes y que están asociadas al mantenimiento del statu quo actual.
  • Apoyar el desarrollo de movimientos sociales y experiencias de cambio que propicien una nueva hegemonía social.

Seguramente todo esto es una especie de carta de buenos deseos. Pero son deseos necesarios que debemos exigir a quienes piden ser nuestros representantes. Y si cumplen, no debemos dejarlos solos en estas tareas. Hay que propiciar un cambio de ciclo político y social. Dinamitar un imperio para que pueda nacer un nuevo marco de instituciones promotoras del bienestar para todos, la sostenibilidad ambiental, la justicia, la igualdad y la democracia.

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