Varios países Latinoamericanos han empezado un lento proceso de autodeterminación, principalmente Venezuela, Bolivia y Ecuador que,  con Cuba,  van formando una unidad que enfrenta a la opresión imperial.

Los gobiernos populares de estos tres países han sabido abortar los golpes de Estado organizados por Estados Unidos con el apoyo de las oligarquías nacionales y van haciendo progresar el bienestar social y el desarrollo económico. Las respectivas burguesías se encuentran desconcertadas, pues ni con el apoyo de Estados Unidos consiguen recuperar el poder.

Asimismo, otros países como Brasil (considerado uno de los Estados emergentes llamados los BRICS), también Argentina, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y alguno más, se han unido al proyecto por la  soberanía nacional y latinoamericana.

Como fruto de este esfuerzo liberador, han ido surgiendo varias organizaciones regionales tales como el ALBA (con unos 10 países adscritos ya); además, se han constituido las estructuras de PETROCARIBE, Banco del Sur, Grupo de Río, UNASUR (donde se pretende integrar al Mercosur y ala Comunidad Andina). Todas ellas están potenciando, política y económicamente, a los países de América Latina para competir en plan de igualdad con la gran potencia el Norte, superar la deuda y los ajustes estructurales que les impone el FMI, así como frenar el saqueo de las empresas multinacionales.

Últimamente, con los promotores de la independencia de los Estados del continente, se ha creado la “Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) sin la participación de Estados Unidos ni de Canadá. Es evidente que instituciones latinoamericanas bajo el férreo control de Estados Unidos, comola OEAy los TLC, están llamadas a desaparecer.

Además, los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han fundado un Consejo  Americano de Defensa y han abandonado el TIAR; pues éste organismo, junto con las bases militares, favorecen el dominio imperial.

Ahora que los países de Europa,  atrapados por la crisis económica,  están siendo “rescatados”,  tendrían mucho que aprender del caminar esperanzador de América Latina.

 

La polémica creada en torno al pago por parte de la Iglesia católica del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) debería servir para una reflexión sobre las relaciones Iglesia-Estado que es preciso reformar en profundidad. Por otra parte, la reforma del IBI en relación con la Iglesia debe ir enmarcada en una reforma global de este impuesto que clarifique entidades, servicios, tipos de operaciones comerciales y tipos de exención. La complejidad, la casuística, la enorme cantidad de bienes patrimoniales, incluso no censados y de diversos usos, tanto por parte de la Iglesia como de otras entidades, políticas, sindicales, entidades con finalidades no lucrativas u otras, aconsejan un debate de fondo, más que una reforma precipitada.

Reclamar el IBI, aparte de meternos en un berenjenal complicado, es quedarnos a medio camino de una reflexión necesaria que, precisamente para ser fieles al espíritu de Jesús, debería incluir las siguientes cuestiones:

1. Las relaciones del Estado con Iglesia católica deben ser las mismas con las que se regula la relación del Estado con las otras entidades privadas. Lo exige la neutralidad del Estado y el respecto a la conciencia del conjunto de los ciudadanos. La Iglesia, en consecuencia, debe ampararse bajo la misma normativa legal que las otras entidades civiles. No queremos privilegios de ninguna clase.

2. Esto supone la denuncia del Concordato de 1953 que consagró el nacionalcatolicismo y los Pactos de enero de 1979, continuación del Concordato, que otorgan a la Iglesia un trato de favor con indiscutibles y enormes privilegios políticos, culturales y económicos, de los cuales el IBI es solo una pequeña parte.

3. La neutralidad del Estado no supone relegar la religión al ámbito de lo privado. Cualquier ciudadano tiene derecho a expresar públicamente sus creencias filosóficas, políticas, religiosas, artísticas o deportivas y a organizarse según sus afinidades para expresarlo públicamente. Es obligación del Estado velar por la libre expresión y respeto de todas ellas sin diferencias ni privilegios.

4. Ante la política indiscriminada de recortes,  es un escándalo ante la sociedad, y para los cristianos profundamente hiriente, que la única entidad que se salve de los recortes sea la Iglesia y que la jerarquía, por su parte, se niegue a dar un primer paso para dar ejemplo.

 

Con el lema “Desmontando mentiras, construyendo soluciones” ha tenido lugar el Foro de Madrid en el Mayo Global, uno de cuyos ejes ha sido la deuda pública. La primera mentira tiene que ver con el origen de la deuda, cuando se dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, sin considerar que el poder adquisitivo del salario medio, principal sustento de la mayoría de la población, se ha estancado en los últimos 20 años, mientras que ha subido como la espuma la concentración de riqueza en la élite empresarial y financiera (tres billones de euros en los últimos 15 años).

La segunda mentira consiste en afirmar que los recortes sociales son imprescindibles para resolver el déficit fiscal del Estado, sin tener en cuenta que las rentas del capital aportan la mitad que las rentas del trabajo y que, según los inspectores de Hacienda, tres cuartas partes del agujero fiscal proceden de la banca, las transnacionales y los grandes patrimonios.

Según el Banco de España las clases adineradas siguen acumulando riqueza en la actual coyuntura de crisis, mientras se socializan las pérdidas derivadas de la especulación financiera. De muestra un botón: los 534 consejeros y miembros de la alta dirección de las empresas incluidas en el Ibex 35 percibieron en 2011 una media mensual por persona de 73.000 euros, 25 veces más que el salario medio de sus empresas, además de cobrar indemnizaciones millonarias en caso de abandono del cargo. La equidad brilla por su ausencia en una sociedad modelada por los intereses del capital privado, lo que justifica una creciente indignación ya que “no queremos ser mercancías en manos de políticos y banqueros“.

 

 

La crisis económica mundial es una crisis sistémica. Para salir de ella, las medidas que se han adoptado han sido cargar sobre los trabajadores los costes y beneficiar a los poderes financieros causantes de la misma.

En España, los gobiernos sucesivos de Zapatero y de Rajoy están sometidos a las agencias de calificación y a los dictados de UE. Por ello,  han realizado reformas laborales, que en la práctica, suponen un descalabro para el Estado de Bienestar y una violación flagrante de los derechos humanos, constitucionales y laborales de nuestros trabajadores.

Con la Reforma Laboral en España, el gobierno del PP –aplicando solo criterios de austeridad–, ha aprobado una serie de medidas como las siguientes: trabajo precario, despido libre y barato, temporalidad en el empleo, jubilación a los 67 años, horario laboral flexible, posibilidad de despido de quienes,  durante dos meses,  pidan baja médica más de 5 días al mes, e inutilidad de los convenios colectivos. A su vez, las empresas podrán libremente trasladar de lugar y rebajar la categoría a sus empleados, así como declarar un ERE sin necesidad de aprobación de la administración oficial. Se pretende, con el visto bueno de la CEOE, ir mermando la capacidad de afiliación y convocatoria de las centrales sindicales.

Mientras tanto,  el gobierno del Partido Popular ha favorecido con una amnistía fiscal a los corruptos y evasores de impuestos y privilegiado con dinero del erario público a los bancos transgresores.

Para pagar la deuda inmoral,  el gobierno de Rajoy va rebajando la inversión en ciencia, en educación y en sanidad públicas, priorizando las privatizaciones; lo que implica: reducción de personal científico, educador y sanitario, cargando parte de los costes a  estudiantes y pacientes. En este despropósito, es particularmente grave e inhumano la negación de la tarjeta sanitaria a “los sin papeles”. Para el 2013 se va a aumentar el IVA.

Los resultados son escandalosos: más 5.600.000 parados  (24,44%),  1.800.000 familias  sin ingresos por empleo, emigración creciente de españoles a otros países y va disminuyendo la inmigración de extranjeros.   

Redes Cristianas con gran número de economistas piensa que,  con sólo austeridad económica sin inversión productiva y vergonzoso sometimiento a Merkel y los mercados, nunca saldremos en España de la recesión ni disminuirá el paro. Asimismo, nos solidarizamos con la JOC y la HOAC, así como con otros sectores cristianos de base, que valientemente se están poniendo de parte de la clase trabajadora; por ello rechazamos las actitudes descalificadoras de algunos obispos, entre los que destaca Antonio Rouco de Madrid.

El pueblo está indignado; entre las muchas protestas hay que destacar la huelga general del 29 de abril y la manifestación del 1º de Mayo que fueron seguidas por millones de trabajadores en toda España. CCOO y UGT, otros sindicatos de clase y el Movimiento 15M, prometen seguir con las  manifestaciones populares, aunque Rajoy quiera criminalizarlos. Como parte que somos del pueblo,  estamos también indignados y apoyamos decididamente los rechazos y manifestaciones populares.

 

Al comienzo pudimos creer que la crisis había aparecido como algo inevitable como un fenómeno de la naturaleza. Después hemos ido sabiendo las causas, los principios sociales y económicos que la han guiado, la perversidad de los acuerdos, la crueldad de sus agentes a pesar de ser conscientes de los efectos malignos de sus decisiones, la inmoralidad de un sistema que abandona a millones de personas al paro o sin vivienda, a jóvenes sin esperanza y a los sectores mas frágiles de la población sin subsidios ni servicios. Con la crisis ha crecido con velocidad pasmosa lo que Juan Pablo II llamó “estructuras de pecado”.  Pero nuestros obispos callan.

Quizá también creímos que, como la tormenta, la crisis afectaría a todos por igual. Después hemos visto que hay quien saca provecho con el desastre colectivo. Los hemos podido identificar con sus nombres y vinculaciones a los grandes negocios, empresas, bancos (p.ej., los  que forman Ibex-35). Ni ellos mismos se privan de publicar cómo a pesar de la desgracia de la mayoría, se aumentan el sueldo, incrementan escandalosamente sus beneficios y algunos siguen robando (el fraude fiscal calculado en España oscila entre los 40.000 y 80.000 millones de euros, aproximadamente la misma cantidad de los recortes). Además de lo estructural hay, pues, también responsabilidades individuales. Estamos hablando de situaciones inmorales y delitos graves. Ante esto los obispos callan igualmente.

Sin embargo la mayoría de los documentos salidos de nuestras diócesis en referencia a la crisis dan la culpa implícitamente a la población, con argumentos como “hemos gastado demasiado, queremos servicios que el estado no puede pagar..”. Con ello, sin distinguir más, se echa la culpa de la desgracia a los mismos perdedores. Es la costumbre del neoliberalismo. Y en los últimos peldaños de la sociedad, esto supone la criminalización de los pobres, considerados culpables de su propia pobreza. Se castiga a las víctimas en lugar de castigar a los delincuentes. Frente a esto parece que el deber de todo obispo debería ser proteger al rebaño en lugar de echarle la culpa.

Es ya un tópico afirmar que esta crisis va más allá de lo económico, y que alcanza lo político, lo cultural, lo ético, lo religioso. A menudo nuestros obispos dicen que una de las causas de esta profunda crisis es el alejamiento de nuestra sociedad de Dios. Sin embargo cabe preguntarse si este abandono de Dios que reprochan a los demás no les afecta también a ellos, porque el primer fruto de la fe en Jesús es la misericordia, el acompañamiento del pobre, la capacidad de profecía, ser voz de los de abajo. Su silencio supone una opción de oídos sordos al sufrimiento y un alejamiento de Dios.

 

Nueva web de Redes Cristianas

Amigos y amigas, esta web de Redes Cristianas inicia hoy algunos cambios significativos con los que aspira a proyectar mejor su identidad y alcanzar una mayor expansión.

1. Cerramos con notable éxito una etapa que nos ha servido no solo para darnos a conocer con un discurso crítico y una articulación nueva en la Iglesia católica, sino para servir también de altavoz de otras formas de pensar y de actuar alternativas que se están dando en la sociedad y en la misma Iglesia. Nos han sorprendido gratamente las más de 3.000 visitas que a diario han accedido a nuestra página. Esto nos da pie para pensar que “ hoy por hoy somos muchas más personas de las que creemos” las que estamos en una línea similar de búsqueda y creación.

2. Esta segunda etapa se propone ahondar en la rica identidad de los muchos colectivos que estamos en Redes para elaborar y expresar desde ahí una posición más particularmente nuestra sobre lo que está ocurriendo. Aspiramos a articular una voz propia que, con responsabilidad y absoluta libertad de espíritu, se deje oír denunciando, proponiendo y defendiendo la dignidad de los seres humanos en todas las instancias en que actualmente está siendo humillada.

3. Iniciamos un “tiempo de transición” en el que, de forma progresiva y sin brusquedad, vamos a ir reemplazando lo que hasta ahora está siendo “una revista de prensa” por una página web con identidad, en la que tanto las secciones como los contenidos lleguen a reflejar más directamente la vida, el discurso y los programas de nuestros propios colectivos con los siguientes criterios:

  • Dar mayor relevancia a las expresiones y discursos colectivos que a los personales; a lo común y público que a lo exclusivo y privado; al estado de bienestar que a la beneficencia; a la distribución de la renta que a los resultados macroeconómicos.
  • Apostar antes por lo que nace y se recrea que por la fijación y la conservación; por la creatividad que por la seguridad; antes por la justicia que por la legalidad.

4. Desde estos criterios pretendemos ser suficientemente claros y decididos: seremos implacables con la corrupción política o religiosa, con la mentira como táctica del discurso y praxis política, así como, y sobre todo, con la injusticia sobre las víctimas. Cuando las señales de estas antisociales y aberrantes prácticas sean suficientemente objetivas, no recurriremos al anonimato para ocultar a los responsables. Este país y esta religión necesitan una pasada por la dignidad humana, por los derechos humanos en todas sus cuatro generaciones. No podemos seguir asistiendo a la degradación del rico patrimonio cultural, ético y espiritual de la humanidad que hemos heredado.

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