Enviado a la página web de Redes Cristianas
Las personas sin hogar son objeto de agresiones que sujetos de ellas. De ahí la importancia de no identificar exclusión social o sinhogarismo con delincuencia o incivismo, ni de criminalizar la pobreza.
Llamamos personas sin hogar a los que antes llamábamos mendigos, pordioseros o transeúntes. O personas sin techo, cuando su principal carencia es la de vivienda. Sin hogar hace referencia a la carencia afectiva, a la soledad, al abatimiento, a no tener apoyos para hacer frente a obstáculos enormes con los que se enfrentan.






