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El País
En cuestión religiosa se debate entre el conformismo y las promesas incumplidas
La Constitución y los Acuerdos de 1979 con el Vaticano consagran una confesionalidad que los obispos no aflojan
Altos prelados, encabezados por el arzobispo de Atenas y Primado de Grecia, Jerónimos II, tomaron juramento este sábado pasado al nuevo Gobierno de Grecia. Es en Europa el ejemplo mayor de maridaje del Estado con una religión.
Con objeto de contribuir al debate sobre la Laicidad, que aún pervive entre los cristianos, teñido de prejuicios y actitudes temerosas, aportamos nuestra visión desde las Comunidades de Base de Madrid.
Construir una sociedad laica y consolidar un Estado laico es el reto de una ciudadanía adulta. Buscamos dos cosas claras: un Estado que sea de verdad laico, y una Sociedad que entre en un proceso auténticamente laico.
Una veintena de asociaciones y movimientos laicos de Madrid han firmado un manifiesto, en el que piden la separación Iglesia-Estado, una educación pública laica y la supresión de toda financiación pública a las iglesias y de los acuerdos con la Santa Sede.
El Manifiesto por un Estado laico, suscrito por 21 asociaciones, es el primer paso para constituir una plataforma a nivel estatal que promueva un laicismo efectivo y de cumplimiento a una serie de puntos incluidos en el escrito, presentado esta mañana en el Ateneo madrileño.
En la actualidad, cualquier religión puede ejercer el derecho a la libre expresión de su fe, pública o privadamente. Lo ampara la vigente Ley de Libertad Religiosa de 1980. En ella, en 4 de sus 8 artículos, se habla de “Iglesias, Confesiones y Comunidades religiosas”. A esa libertad también alude el artículo 18 de los Derechos humanos.
¿Por qué ya no es prioritario defender “La neutralidad de los poderes públicos ante la religión o las creencias y de la obligación del Gobierno de evitar toda confusión entre funciones estatales y actividades”?…
…¿Está el Estado Laico en hibernación? Si así fuese quedaría al menos el consuelo de que, aunque “descafeinado y pacato”, el texto del borrador de la ya aparcada Ley Orgánica de Libertad de Conciencia y Religiosa, que define al Estado como el garante de la neutralidad de los poderes públicos ante las creencias religiosas, más bien antes que después, despertaría de su sueño invernal y lo haría con las fuerzas renovadas.
Hace un tiempo que corrían los rumores como vuelan las golondrinas, tan rápidas y libres, sin otra guía que el certero instinto de la vida (por cierto, ¡cómo se han multiplicado las golondrinas en Arantzazu, y aún siguen criando! Dios os bendice). Pero una vez desatados los rumores, a veces inocentes, a veces intencionados, es más difícil detenerlos que detener el vuelo de las aves. Pues bien, la noticia ha estallado en todos los sentidos y, en contra de mi intención primera, no puedo menos de confirmarla ya: voy a dejar la Orden Franciscana. De paso, pido disculpas por alguna declaración mía ambigua que algunos pudieron entender como un desmentido. No quería serlo.
Lo viejo no acaba de morir, lo nuevo no acaba de nacer. Este es el estado de ánimo de los movimientos laicistas ante la anunciada reforma de la legislación sobre libertad religiosa, cuyo contenido adelantó EL PAÍS el domingo día 13. El Gobierno ha presentado los cambios de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980 como un desarrollo de la “laicidad del Estado”.
Creemos que este artículo de Paolo Flores d’Arcais es iluminador y merece la pena ser difundido y comentado en ATRIO. Estamos de acuerdo con esa manipulación de los términos a base de añadirles calificativos que tienden a trastocar radicalmente su significado: “conciencia recta”, “democracia bien entendida”, “libertad para el Bien”… La laicidad sin más será siempre positiva tanto para los estados como para las iglesias, aunque a veces duela.
Los laicos aseguran que vulnera el principio de neutralidad del Estado y que margina otras creencias
España es un Estado aconfesional pero, cada año, las procesiones de Semana Santa se realizan con la presencia de cuerpos del Ejército o de la Policía Nacional, del himno nacional y el apoyo de las autoridades políticas. Este año no ha sido una excepción y en diferentes puntos de España se ha podido ver la presencia del Ejército, de la Guardia Civil o de la Policía Nacional participando en actos religiosos como las procesiones de imágenes religiosas, denuncia el Observatorio de la Laicidad en un comunicado.
El pasado mes de febrero, en México, la LXI legislatura aprobó reformar el artículo 40 de la Constitución para incorporar el principio de laicidad, como uno de los atributos fundamentales de la República. Un tema de alta relevancia en estos momentos en que la jerarquía católica no solo hace política, sino que busca llevar sus pecados a la ley. El proceso de esta modificación no ha sido nada sencillo, hasta el día de hoy lleva cuatro años gestándose en el seno de la Cámara de Diputados, desde el 4 de enero de 2006 cuando fue presentada la primera iniciativa hasta el 11 de febrero del presente año, cuando fue aprobada. Es decir ha sido tema durante tres legislaturas.
Redes Cristianas
Desde Redes Cristianas queremos difundir la declaración por escrito que un grupo de europarlamentarios han impulsado en el Parlamento Europeo. Estos parlamentarios están integrados en la Plataforma Europea para la Laicidad que trabaja por el diálogo inter religioso e intercultural en Europa. Se trata de una Declaración por escrito sobre la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, el derecho a la educación y la prohibición de la discriminación relativa a los símbolos religiosos.
Comunidades Cristianas de Base de la Región de Murcia
Entender cuáles deben ser las bases y cómo debe funcionar un Estado laico es esencial. En esta charla están las mejores pistas.
–¿Cómo concebir la laicidad? ¿Es incompatible con la religión?
–El proyecto laico moderno nació para lograr el fin de las guerras de religión, hacer posible la paz religiosa y facilitar al Estado la protección del pluralismo. El laicismo no tiene como misión erradicar la religión, sino defender la autonomía del orden jurídico y político frente al clericalismo teocrático.
La mejor sociedad no es la que se ajusta a un credo determinado, sino aquella en la que pueden convivir personas que pertenecen a diversas religiones y otras que no son creyentes. La secularización de la sociedad y la laicidad lleva a la separación del ámbito político y religioso, a la no confesionalidad del Estado y al rechazo de privilegios para una iglesia.
En Francia impera el culto a la laicidad más estricta, considerado uno de los pilares de la República Francesa. De este modo, por ley, está prohibido que los abogados o jueces lleven en el tribunal signos religiosos visibles. También están prohibidos en las escuelas (tanto para los alumnos como para los profesores) o en las administraciones públicas.
En Reino Unido no podría darse un caso como el de Zoubida Barik Edidi porque esta abogada vestía el hiyab, pero sí podría ocurrir algo semejante si hubiera utilizado el niqab, el velo que cubre por completo a una mujer salvo los ojos. Un juez nunca expulsaría a nadie de la sala porque el uso de símbolos religiosos menoscabe la dignidad de la sala, pero otra cuestión es si el uso de esa vestimenta obstaculiza el objetivo de impartir justicia.
Europa Laica muestra su total disconformidad con las declaraciones del ministro de Educación, Ángel Gabilondo, en las que ha expresado en Valladolid como “razonable” que sean los propios centros escolares “los que resuelvan sobre la permanencia o no de los símbolos ideológicos y religiosos”.